Josué 22, 9-33

Los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manases, dejando en Silo a los hijos de Israel, en la tierra de Canaán, se volvieron, para ir a la tierra de Galaad, que era la propiedad que habían recibido, como Yahvé se lo mandó a Moisés. Cuando llegaron a las regiones del Jordán que pertenecen a la tierra de Canaán, los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manases edificaron allí un altar en la ribera del Jordán, un altar muy grande” Los hijos de Israel lo supieron cuando se les dijo: “Mirad que los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manases han edificado un altar en los confines de la tierra de Canaán, en los distritos del Jordán, del lado de los hijos de Israel.” Cuando los hijos de Israel lo supieron, se reunió en Silo toda la asamblea de los hijos de Israel para subir contra ellos y hacerles la guerra. Los hijos de Israel mandaron a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases, en tierra de Galaad, a Fines, hijo del sacerdote Eleazar, y con él a diez príncipes, un príncipe de casa por cada una de las tribus de Israel, todos jefes de casa patriarcal en medio de los millares de Israel. Llegados a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la medía tribu de Manases, en tierra de Galaad, les hablaron, diciendo: “Así habla toda la asamblea de Yahvé: ¿Qué infidelidad es la que habéis cometido contra el Dios de Israel, apartándoos así de Yahvé y edificándoos un altar, volviéndoos contra Yahvé? ¿No os basta la maldad de Fogor, de que no nos hemos purificado todavía hasta hoy, a pesar de la plaga que afligió a la asamblea de Yahvé, para que os apartéis hoy vosotros de Yahvé? Si hoy os volvéis contra Yahvé, mañana se volverá la ira de Yahvé contra toda la asamblea de Israel, Si miráis como impuro el territorio que es vuestra propiedad, pasad a la tierra que es propiedad de Yahvé, donde Yahvé ha establecido su morada, y estableceos en medio de nosotros, pero no os volváis contra Yahvé y contra nosotros, edificándoos un altar distinto del altar de Yahvé, nuestro Dios. Acán, hijo de Zaré, cometió la infidelidad cuanto a las cosas dadas al anatema, y la cólera de Yahvé vino sobre toda la asamblea de Israel, y no fue él solo el que pereció por su crimen.” Los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manases respondieron así a los jefes de los millares de Israel: “El Todopoderoso Dios, Yahvé, sabe; el Todopoderoso Dios, Yahvé, sabe, y sabrá toda la asamblea de los hijos de Israel: Si ha sido por rebelión y por infidelidad contra Yahvé, que no nos salve hoy." Si hemos edificado un altar para apartarnos de Yahvé, para ofrecer allí holocaustos y oblaciones y hacer sacrificios eucarísticos, que Yahvé nos pida cuenta de ello. Más bien hemos obrado por temor de que llegara algún día en que vuestros hijos dijeran a los nuestros: “¿Qué hay de común entre vosotros y Yahvé, el Dios de Israel? Yahvé ha puesto el Jordán como frontera entre vosotros y nosotros, hijos de Rubén y de Gad; no tenéis parte alguna con Yahvé.” De este modo, vuestros hijos serían causa de que los nuestros no temieran ya a Yahvé." Y nos dijimos: Pongámonos a edificar un altar, no para ofrecer holocaustos y sacrificios, sino para que sea testimonio entre nosotros y vosotros, y nuestros descendientes después de nosotros, de que servimos a Yahvé en su presencia, con nuestros holocaustos, nuestros sacrificios y nuestras víctimas pacíficas, para que vuestros hijos no digan un día a los nuestros: No tenéis parte en Yahvé. Nos dijimos: Si algún día llegaran a decirnos eso a nosotros y a nuestros descendientes, les responderíamos: Mirad la forma del altar que nuestros padres edificaron, no con el fin de que sirviera para holocaustos y sacrificios, sino para ser testimonio entre nosotros y vosotros. Lejos de nosotros querer rebelarnos contra Yahvé y apartarnos hoy de El alzando un altar para holocaustos, oblaciones y sacrificios distintos del altar de Yahvé, nuestro Dios, que está ante su tabernáculo.” El sacerdote Finés y los príncipes de la asamblea que le acompañaban, al oír las palabras de los hijos de Rubén, de los hijos de Gad y de la media tribu de Manases, se dieron por satisfechos;" y Finés, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de los hijos de Manases: “Reconocemos ahora que está Yahvé en medio de nosotros, puesto que no habéis cometido contra Yahvé esa infidelidad, librando así de la mano de Yahvé a los hijos de Israel.” Finés, hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes dejaron a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases y se volvieron de la tierra de Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, a los cuales hicieron relación. La cosa agradó a los hijos de Israel; bendijeron a Dios y no hablaron más de subir armados contra ellos para devastar la tierra que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad."
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