II Crónicas  3, 10-13

Hizo también para la casa del santísimo dos querubines tallados, que cubrió de oro. El largo de las alas de los querubines era de veinte codos, pues era cada uno de cinco codos, y la una toca ba al muro de la casa y la otra llegaba hasta el ala del otro querubín;" y de igual modo las del otro querubín, de cinco codos de largo, tocaba la una al muro, y la otra a la del otro querubín. Las alas de ambos querubines estaban desplegadas y tenían en todo veinte codos de largo. Estaban en pie y con los rostros vueltos a la entrada de la casa.
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