I Reyes 21 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 29 versitos |
1 Tras estos sucesos ocurrió lo siguiente. Nabot de Yizreel tenía una viña junto al palacio de Ajab*, rey de Samaría.
2 Ajab habló así a Nabot: «Dame tu viña para hacer un huerto ajardinado, pues está pegando a mi casa. A cambio te daré una viña mejor, o si prefieres te pagaré su precio en plata.»
3 Respondió Nabot a Ajab: «Que Yahvé me libre de cederte la herencia de mis padres*
4 Ajab se fue a su casa triste e irritado por la respuesta que le diera Nabot de Yizreel: «No te cederé la heredad de mis padres»; se postró en su lecho, volvió la cara y no comió alimento alguno.
5 Jezabel, su mujer, se le acercó y le preguntó: «¿Qué pasa que estás entristecido y no pruebas alimento alguno?»
6 Él le respondió: «Hablé con Nabot de Yizreel y le propuse que me diera su viña por su valor en plata, o que, si lo prefería, le daría otra viña a cambio, pero me respondió que no me cedería su viña.»
7 Jezabel le replicó: «¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel! Álzate, come y alegra ese ánimo. Yo me encargo de darte la viña de Nabot de Yizreel.»
8 Escribió cartas con el nombre de Ajab, las selló con su sello y las envió a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot*.
9 En las cartas escribió lo siguiente: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot al frente de la asamblea*.
10 Sentad frente a él a dos hombres hijos del diablo, que testifiquen contra él* acusándole de haber maldecido al rey. Después lo sacáis fuera y lo lapidáis hasta que muera*
11 Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó en las cartas que les había remitido.
12 Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot al frente de la asamblea.
13 Llegaron los dos hombres hijos del diablo, se sentaron frente a él y testificaron contra él* diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey». Lo sacaron fuera de la ciudad y lo lapidaron hasta que murió.
14 Enviaron a decir a Jezabel: «Nabot ha sido lapidado y ha muerto.»
15 En cuanto Jezabel oyó que Nabot había sido lapidado y que había muerto, dijo a Ajab: «Disponte a tomar posesión de la viña de Nabot, el de Yizreel, que se negó a dártela por su valor en plata, pues Nabot ya no está vivo. Ha muerto.»
16 Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, bajó a la viña de Nabot, el de Yizreel, para tomar posesión de ella.
17 Yahvé dirigió entonces esta palabra a Elías tesbita:
18 «Disponte a bajar al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. En este momento se encuentra en la viña de Nabot, a donde ha bajado para tomar posesión de ella.
19 Le hablarás así: Esto dice Yahvé: ¿Has asesinado y pretendes tomar posesión? Por esto*, así habla Yahvé: En el mismo lugar donde los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán los perros también tu propia sangre.»
20 Ajab dijo a Elías: «Así que has dado conmigo, enemigo mío.» Respondió: «He dado contigo. Por haberte vendido, haciendo lo que Yahvé detesta,
21 yo mismo voy a traer sobre ti el desastre. Barreré tu descendencia y exterminaré todo varón de Ajab, libre o esclavo en Israel.
22 Dispondré de tu casa como de la de Jeroboán, hijo de Nebat, y de la de Basá, hijo de Ajías, por la irritación que me has producido y por haber incitado a pecar a Israel.
23 También contra Jezabel ha hablado Yahvé. Ha dicho: ‘Los perros devorarán a Jezabel en el campo* de Yizreel.’
24 A los de Ajab que mueran en la ciudad los devorarán los perros y a los que mueran en el campo los devorarán las aves del cielo.»
25 (*No hubo otro como Ajab que se vendiera para hacer lo que Yahvé detesta, instigado por su mujer Jezabel.
26 Actuó del modo más abominable, siguiendo a los ídolos y procediendo en todo como los amorreos a los que Yahvé había expulsado frente a los israelitas.)
27 Al oír estas palabras, Ajab rasgó sus vestiduras, se echó un sayal sobre el cuerpo y ayunó. Se acostaba con el sayal puesto y andaba pesadamente.
28 Yahvé dirigió esta palabra a Elías tesbita:
29 «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mí, no traeré el mal mientras él viva, sino en vida de su hijo*

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes , como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

I Reyes 21,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_5:8-10+

NOTAS

21:1 Su palacio de Yizreel, 1Re_18:46, no el de Samaría, 2Re_9:25-26; esto explica una glosa del hebr., desacertadamente referida a «Nabot».


I Reyes 21,3
NOTAS

21:3 El patrimonio de bienes raíces ligaba al israelita con su clan y fundamentaba su derecho de ciudadanía; además, este rincón de tierra contenía con frecuencia la tumba de los antepasados, ver 1Re_2:34, etc.

I Reyes 21,4
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_21:3

I Reyes 21,8
NOTAS

21:8 El hebr. presenta una doble lectura: «que había en la ciudad» - «que vivían junto a Nabot».

I Reyes 21,9
NOTAS

21:9 En tiempos de infortunio, se proclamaban un ayuno y una oración públicos, Jue_20:26; Joe_1:14; Joe_2:15, etc., para apaciguar a Dios y descubrir la falta que había provocado su cólera. Una calamidad pública (sequía, hambre...) debió de servir de pretexto a la astuta Jezabel.

I Reyes 21,10
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_22:27 [Éxo_22:28]; Lev_24:14

NOTAS

21:10 (a) La ley exigía dos testigos para una acusación capital, Núm_30:30; Deu_17:6; ver Mat_26:60. -El hebr. ha sustituido «maldecido» por «bendecido», como 1Re_21:13 (e igualmente en Job_1:5, Job_1:11; Job_4:5, Job_4:9).

21:10 (b) Parece que los bienes de los condenados a muerte revertían al rey.

I Reyes 21,13
NOTAS

21:13 El hebr. añade «los hombres hijos del diablo contra Nabot frente a la asamblea».

I Reyes 21,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa 12

NOTAS

21:17 Obsérvense las semejanzas de situación con la intervención de Natán ante David, 2 S 12; igual intervención de Yahvé en favor del pequeño contra el poderoso, igual moratoria concedida al pecador arrepentido, a quien se castiga en su hijo; pero también las diferencias: la dinastía davídica conserva la promesa, la de Ajab es «barrida»; Natán sigue siendo el profeta de David y bendecirá a Salomón, pero Elías es «el enemigo» de Ajab.

I Reyes 21,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_9:25-26

NOTAS

21:19 «Por esto» griego; hebr. repite «le hablarás, diciendo».

I Reyes 21,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_14:10-11; 1Re_16:3-4

I Reyes 21,23
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_9:10

NOTAS

21:23 «en el campo» mss, versiones y 2Re_9:36; «ante la muralla» hebr.

I Reyes 21,25
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_16:30-34

[2] 1Re_11:4; Gén_3:12

NOTAS

21:25 Los vv. 1Re_21:25-26 son la reflexión de un redactor que no estaba convencido del arrepentimiento de Ajab, 1Re_21:27-29.

I Reyes 21,29
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_12:13-15

[2] 2Re_9:10

NOTAS

21:29 El hebr. presenta una doble lectura: «por haberse humillado ante mí, ya que se humilló delante de mí».