I Reyes 4 Biblia Jerusalén (1998) | 20 versitos |
1 El rey Salomón era rey sobre todo Israel.
2 Éstos eran sus ministros: Azarías, hijo de Sadoc, sacerdote;
3 Elihaf y Ajías, hijos de Serayas, secretarios; Josafat, hijo de Ajilud, heraldo;
4 (Benaías, hijo de Joadá, jefe del ejército; Sadoc y Abiatar, sacerdotes);
5 Azarías, hijo de Natán, jefe de gobernadores; Zabud, hijo de Natán, amigo del rey,
6 Ajisar mayordomo de la casa real; Eliab, hijo de Joab, jefe del ejército; Adonirán hijo de Abdá, supervisor de trabajos forzados.
7 Salomón tenía doce gobernadores al frente de todo Israel. Proveían al rey y a la casa real; un mes al año recaía sobre cada uno procurar el suministro.
8 Éstos eran sus nombres: ...hijo de Jur, en la montaña de Efraín, uno.
9 ...hijo de Dequer, en Mahás, Saalbín, Bet Semes, Ayalón, hasta Bet Janán, uno.
10 ...hijo de Jésed, en Arubot; tenía Socó y toda la tierra de Jéfer.
11 ...hijo de Abinadab: todo el distrito de Dor (Tabaat, hija de Salomón, fue su mujer), uno.
12 ... Baaná, hijo de Ajilud, en Tanac, Meguidó (hasta más allá de Yocmeán) y todo Betsán, por debajo de Yizreel, desde Betsán hasta Abel Mejolá, que está hacia Sartán, uno.
13 ...hijo de Guéber, en Ramot de Galaad (le correspondían las aldeas de Yaír, hijo de Manasés, que están en Galaad) (también la región de Argob en el Basán, sesenta grandes ciudades, amuralladas y con cerrojos de bronce), uno.
14 Ajinadab, hijo de Idó, en Majanáin.
15 Ajimás en Neftalí (también éste casó con una hija de Salomón, llamada Basmat), uno.
16 Baaná, hijo de Jusay, en Aser y las subidas, uno.
17 Josafat, hijo de Paruaj, en Isacar.
18 Semeí, hijo de Elá, en Benjamín.
19 Guéber, hijo de Urí, en la tierra de Gad, el país de Sijón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán. Y había, además, un gobernador en el país.
20 Judá e Israel eran numerosos como la arena a orillas del mar. Comían y bebían felices y contentos.

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes, como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

4:2 El heraldo es jefe del protocolo e intermediario entre el rey y el pueblo; el mayordomo de palacio es el visir de las cortes orientales, el primer ministro; el amigo del rey ostenta más bien un título honorífico, propiamente no ejerce una función; el sacerdote, jefe del sacerdocio, se encuentra equiparado a los funcionarios del rey. Salomón conserva al heraldo de David y concede cargos a los hijos de su sacerdote y de su secretario, ver 2Sa_8:16 s; 2Sa_20:23 s. -Corregimos los nombres de Elihaf y Adorán; hebr.: «Elioref» y «Adonirán».



NOTAS

4:3 «Serayas»: corregido conforme a 2Sa_8:17. Hebr. Sisá.

NOTAS

4:4 Glosa cuya segunda parte contradice a 1Re_4:2 y 1Re_2:26 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_4:7 s

NOTAS

4:5 Delante de «amigo del rey» se omite «sacerdote» con la antigua Septuaginta y Vet. Lat.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_5:27 [1Re_5:13]

NOTAS

4:6 El nombre y el título del jefe del ejército faltan en el hebr. y los restituimos conforme al griego.

NOTAS

4:7 Es una institución salomónica que asegura la recaudación de impuestos y el empleo de las prestaciones en especie. Los doce distritos se reparten en tres grupos: 1º, el dominio de los hijos de José, Efraín y Manasés, 1Re_4:8, con las ciudades cananeas conquistadas o reconquistadas, 1Re_4:9-12, y los anejos de Transjordania, 1Re_4:13-14; 2º, las tribus del Norte, 1Re_4:15-17; 3º, Benjamín, 1Re_4:18, y Gad, 1Re_4:19. Según esta lista, Judá parecía gozar de un régimen especial, 1Re_4:19+.

NOTAS

4:8 Acaso el documento de archivo inserto en este lugar tenía el borde deteriorado, lo cual explicaría que, respecto de los primeros gobernadores, sólo se haya conservado el nombre del padre de los mismos. -Corregimos en 1Re_4:9 los nombres geográficos de Mahás y Ayalón; en 1Re_4:11 leemos Tabaat según el griego por «Tapat» hebr. Restituimos también el númeral «uno», con el que se señalaba cada una de las entradas de un listado como éste.

NOTAS

4:12 La traducción restablece el orden geográfico alterado.

NOTAS

4:16 Es la costa montañosa entre Acre y Tiro.

NOTAS

4:19 «Gad» griego; «Galaad» hebr. -«el país», sin más, designa el territorio de Judá, por oposición a las provincias de Israel. El texto es incierto. No está claro si Judá gozaba de una administración especial, conforme a un supuesto carácter dualista de la monarquía salomónica.

NOTAS

5:7 (a) La traducción sigue el orden griego, que confiere una continuidad lógica a la lista de los gobernadores. Este orden ha sido alterado en el hebr. por glosas; 1Re_5:4 [1Re_4:24] no es anterior al Destierro; el resto, hasta el fín del párrafo, es posterior y falta en el griego.

5:7 (b) No sólo la casa real y sus clientes, sino también todos los siervos, funcionarios y tropas regulares.

NOTAS

5:3 Traducción conjetural.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_47:13

[2] Ecl_3:12-13

[3] |2Cr_9:26

NOTAS

5:4 (a) La región comprendida entre el Éufrates y el Mediterráneo, designación oficial en la época persa, en que se añadió este v.

5:4 (b) El Éufrates.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = 1Re_10:26; |2Cr_1:14; 2Cr_9:25


NOTAS

5:6 (a) «cuatro mil» según 2Cr_9:25; «cuarenta mil» hebr.

5:6 (b) Había tres caballos para cada carro. Dos uncidos y otro de reserva.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_3:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_22:17; Gén_32:13 [Gén_32:12]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Cr_2:6

[2] Sir_47:16

NOTAS

5:11 Es decir «el aborigen». Los nombres que siguen eran probablemente los de los sabios célebres de Canaán. El Sal 89 se atribuye a Etán.

NOTAS

5:13 Salomón es el primer «sabio de Israel» (ver la Introd. a los libros sapienciales) y no hay duda de que ejerció una actividad literaria y poética, ver 1Re_8:12-13. Una parte de Pr puede remontarse a él. Se han puesto bajo su nombre los Sal 72 y 127 y Qo, Ct Sb.