I Reyes 7 Biblia Jerusalén (1998) | 51 versitos |
1 Salomón construyó su palacio en trece años. Lo concluyó en su totalidad.
2 Construyó la sala del "Bosque del Líbano", de cien codos de longitud, cincuenta de anchura y treinta de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas también de cedro que reposaban sobre las columnas.
3 Un artesonado de cedro reposaba sobre los travesaños que apoyaban sobre las columnas - cuarenta y cinco, en total, quince por cada fila -.
4 Había tres filas de ventanas con celosías, unas frente a otras, de tres en tres.
5 Todas las puertas y montantes eran cuadrangulares, unas frente a otras, de tres en tres.
6 Hizo el Pórtico de las columnas, de cincuenta codos de longitud y treinta de anchura; el Pórtico estaba en frente de (las columnas), y había columnas con un dosel en frente.
7 Hizo el Salón del trono o de la audiencia, donde administraba justicia (estaba recubierto de cedro desde el suelo hasta las vigas.)
8 El edificio en el que residía, en otro patio en el interior del Pórtico, tenía la misma estructura; hizo también otro edificio como este Pórtico para la hija del faraón que Salomón había tomado por mujer.
9 Todo era de piedras selectas, (talladas a medida), cortadas con sierra por los lados externo e interno, desde los cimientos hasta las cornisas y en el exterior hasta el patio principal.
10 (Los cimientos eran de piedras de calidad, grandes piedras, de diez y de ocho codos,
11 y encima piedras escogidas, talladas a medida, y madera de cedro).
12 En el exterior, el patio principal tenía en torno tres filas de piedras talladas y una de vigas de cedro, igual que el patio interior del templo de Yahvé y el Pórtico del palacio.
13 El rey Salomón envió a buscar y trajo a Jirán de Tiro.
14 Era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. Su padre había sido un tirio, artesano del cobre. Estaba dotado de conocimiento, pericia y habilidad para ejecutar cualquier trabajo en bronce. Se presentó ante el rey Salomón y llevó a cabo todo el trabajo encomendado.
15 Fundió las dos columnas de bronce. Una medía dieciocho codos de altura y doce de circunferencia; lo mismo la segunda columna.
16 Hizo dos capiteles de bronce fundido, de cinco codos de altura cada uno, con objeto de situarlos sobre lo alto de las columnas.
17 Hizo dos encajes y dos trenzados a modo de cadenas para los capiteles en lo alto de las columnas, un trenzado para cada capitel.
18 Hizo dos hileras de granadas alrededor de cada trenzado.
19 Los capiteles que estaban en lo alto de las columnas tenían forma de azucenas (cuatrocientas en total,
20 colocadas sobre la moldura situada detrás del trenzado; doscientas granadas alrededor de cada capitel.
21 Erigió las columnas ante el pórtico de la nave. Alzó la columna de la derecha y la llamó Yaquín; elevó la columna de la izquierda y la llamó Boaz.
22 Los capiteles que estaban en lo alto de las columnas tenían forma de azucenas.) Concluyó el trabajo de las columnas.
23 Hizo el Mar de metal fundido, que medía diez codos de diámetro, cinco de altura y treinta de circunferencia.
24 Debajo del borde había calabazas todo alrededor, dando vuelta al Mar a lo largo de treinta codos; había dos filas de calabazas fundidas en una sola pieza.
25 Reposaba sobre doce bueyes, tres mirando al Norte, tres al Oeste, tres al Sur y tres al Este. Sobre ellos se asentaba el Mar, quedando hacia el interior las partes traseras de los bueyes.
26 Su espesor era de un palmo y su borde era como el del cáliz de la flor de azucena. Su capacidad era de dos mil medidas.
27 Hizo también las diez basas de bronce, de cuatro codos de largo cada una, cuatro de ancho y tres de alto.
28 La estructura de las basas era ésta: tenían paneles y los paneles estaban entre listones.
29 Sobre el panel que estaba entre los listones había leones, bueyes y querubines. Lo mismo sobre los listones. Por encima y por debajo de los leones y de los toros había volutas de metal labrado.
30 Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce y ejes de bronce; sus cuatro pies tenían asas debajo de la pila, y los apliques estaban fundidos...
31 Su boca, desde el interior de las asas hasta arriba, tenía un codo; la boca era redonda, teniendo un soporte de codo y medio; sobre la boca había también esculturas, pero los paneles eran cuadrados, no redondos.
32 Las cuatro ruedas estaban bajo los paneles, y los ejes de las ruedas estaban en la basa; la altura de cada rueda era de codo y medio.
33 La forma de las ruedas era como la forma de la rueda de un carro, y sus ejes, sus llantas, sus radios y sus cubos, todo era de metal fundido.
34 Había cuatro asas en los cuatro ángulos de cada basa; la basa formaba un cuerpo con su asa.
35 En la cima de la basa había un soporte de medio codo de altura completamente redondo; y en la cima de la basa, los ejes y el armazón formaban un cuerpo con ella.
36 Grabó sobre las tablas querubines, leones y palmeras... y volutas alrededor.
37 De esta forma hizo las diez basas: una misma fundición y un mismo tamaño para todas.
38 Hizo diez pilas de bronce de cuarenta medidas cada una; cada pila medía cuatro codos; había una pila sobre cada una de las diez basas.
39 Colocó las basas, cinco al lado derecho del templo y cinco al lado izquierdo del templo. El Mar lo colocó en el lado derecho del templo hacia el sudeste.
40 Jirán hizo los ceniceros, las paletas y los acetres. Jirán concluyó toda la obra que el rey Salomón le encargó que hiciera para el templo de Yahvé:
41 dos columnas, las molduras de los capiteles que estaban sobre la cima de las dos columnas, los dos trenzados para recubrir las dos molduras de los capiteles que estaban en la cima de las columnas;
42 las cuatrocientas granadas para los dos trenzados; dos filas de granadas para cada trenzado;
43 las diez basas y las diez pilas sobre las basas;
44 el Mar y los doce bueyes debajo del Mar;
45 y los ceniceros, las paletas y los acetres. Todos estos objetos que Jirán hizo al rey Salomón para el templo de Yahvé eran de bronce bruñido.
46 El rey los hizo fundir en la vega del Jordán, en moldes de tierra, entre Sucot y Sartán;
47 en cantidad tan enorme que no era posible calcular el peso del bronce.
48 Salomón hizo todos los objetos que había en el templo de Yahvé; el altar, de oro; la mesa sobre la que se ponían los panes presentados, de oro;
49 los candelabros delante del santuario, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, de oro fino; las flores, las lámparas y las despabiladeras, de oro;
50 las cucharas, los cuchillos, los acetres, las copas y los braseros, de oro fino; los goznes para las puertas del santuario interior, el Santo de los Santos, y para las puertas de la nave del templo, de oro.
51 Cuando se completó toda la obra que el rey Salomón había hecho en el templo de Yahvé, Salomón hizo traer todo lo consagrado por David su padre, la plata, el oro y los objetos, y lo depositó entre los tesoros del templo de Yahvé.

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes, como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

7 La descripción sólo se extiende un tanto sobre las partes del palacio a las que tenía acceso el público. Estos edificios se alzaban al sur de la explanada del templo.



NOTAS

7:2 Gran sala hipóstila con columnas de cedro que le daban el aspecto de un bosque. Servía de sala de guardia, ver 1Re_10:17, 1Re_10:21, y de acceso para las entradas reales. Tenía un pórtico, 1Re_7:6, y comunicaba con las habitaciones del rey, 1Re_7:8, y la sala de trono, 1Re_7:7.

NOTAS

7:3 «cuarenta y cinco, en total, quince por cada fila», traído de 1Re_7:4. Posiblemente los «travesaños» iban apoyados sobre las columnas a lo largo, y las vigas (1Re_7:2) lo hacían a lo ancho.

NOTAS

7:4 Sentido incierto.

NOTAS

7:6 Final del v. corrompido.

NOTAS

7:7 «hasta las vigas» sir.; hebr. repite «suelo».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_3:1+


NOTAS

7:9 La repetición de «en el exterior el patio principal» al principio de 1Re_7:12 indica que el texto prosigue tras la interpolación presente en 1Re_7:10-11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_2:12-14 [2Cr_2:13-15]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_35:30-35


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_3:15-17

NOTAS

7:15 Estas dos columnas se alzaban ante el atrio del templo, a ambos lados de la entrada.

NOTAS

7:17 El texto de 1Re_7:17-20 está trastocado y corrompido en algunas partes. Restitución conjetural.

NOTAS

7:21 Estos dos nombres son oscuros; quizá «es sólida» y «con fuerza».

NOTAS

7:22 Este v. no está presente en el griego. La repetición de «los capiteles que estaban en lo alto de las columnas tenían forma de azucenas» en 1Re_7:19 y 1Re_7:22 es indicio de que el texto interpuesto es añadido, aunque su origen puede ser antiguo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:2-5

NOTAS

7:23 Era un gran depósito de agua lustral.

NOTAS

7:24 «treinta» conj.; «diez» hebr.

NOTAS

7:27 El texto de esta descripción está corrompido y es de dificil interpretación. (Las palabras con que concluyen 1Re_7:29, 1Re_7:30, 1Re_7:36 son ininteligibles.) Trátase de basas cuadrangulares, coronadas por un sustentáculo circular en el que encajaba la jofaina.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:11-18

NOTAS

7:40 «ceniceros» algunos mss, griego y Vulg.; «jofainas» hebr. La repetición de 1Re_7:40 y 1Re_7:45 marca la división del texto.

NOTAS

7:42 El hebr. trae aquí un duplicado de 1Re_7:41 desde «para recubrir las dos molduras».

NOTAS

7:46 Sucot y Sartán en la orilla oriental del Jordán pueden identificarse con Tel Aksas y Tel es-Saidiyeh.

NOTAS

7:47 El hebr. añade aquí: «Salomón puso todos los objetos» duplicado de 1Re_7:48.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_25:23+; |2Cr_4:7; 1Re_6:20-21

NOTAS

7:48 El altar del incienso, ver 1Re_6:20-21. El texto oscila entre los verbos «Solomón hizo» o «puso» todos los objetos (1Re_7:45, 1Re_7:47-48).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_4:8


NOTAS

7:50 El final del v. está recargado en el hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_5:1