Esdras  2 Biblia Jerusalén (1998) | 70 versitos |
1 Éstas son las personas de la provincia que regresaron del cautiverio, las que había deportado a Babilonia Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y Judá, cada uno a su ciudad.
2 Vinieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Serayas, Reelayas, Najamaní, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvay, Rejún, Baaná. Lista de los hombres del pueblo de Israel:
3 los hijos de Parós: 2.172;
4 los hijos de Sefatías: 372;
5 los hijos de Araj: 775;
6 los hijos de Pajat Moab, por parte de los hijos de Josué y de Joab: 2.812;
7 los hijos de Elam: 1.254;
8 los hijos de Zatú: 945;
9 los hijos de Zacay: 760;
10 los hijos de Baní: 642;
11 los hijos de Bebay: 623;
12 los hijos de Azgad: 1.222;
13 los hijos de Adonicán: 666;
14 los hijos de Bigvay: 2.056;
15 los hijos de Adín: 454;
16 los hijos de Ater, de Ezequías: 98;
17 los hijos de Besay: 323;
18 los hijos de Yorá: 112;
19 los hijos de Jasún: 223;
20 los hijos de Guibar: 95;
21 los hombres de Belén: 123;
22 los hombres de Netofá: 56;
23 los hombres de Anatot: 128;
24 los hombres de Azmávet: 42;
25 los hombres de Quiriat Yearín, Quefirá y Beerot: 743;
26 los hombres de Ramá y Gueba: 621;
27 los hombres de Micmás: 122;
28 los hombres de Betel y de Ay: 223;
29 los hijos de Nebo: 52;
30 los hijos de Magbís: 156;
31 los hijos del otro Elam: 1.254;
32 los hijos de Jarín: 320;
33 los hombres de Lod, Jadid y Onó: 725;
34 los hombres de Jericó: 345;
35 los hombres de Senaá: 3.630.
36 Sacerdotes: los hijos de Yedaías, de la casa de Josué: 973;
37 los hijos de Imer: 1.052;
38 los hijos de Pasjur: 1.247;
39 los hijos de Jarín: 1.017.
40 Levitas: los hijos de Josué y de Cadmiel, de los hijos de Hodavías: 74.
41 Cantores: los hijos de Asaf: 128.
42 Porteros: los hijos de Salún, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Jatitá, los hijos de Sobay: en total 139.
43 Donados: los hijos de Sijá, los hijos de Jasufá, los hijos de Tabaot,
44 los hijos de Querós, los hijos de Siahá, los hijos de Padón,
45 los hijos de Lebaná, los hijos de Jagabá, los hijos de Acub,
46 los hijos de Jagab, los hijos de Salmay, los hijos de Janán,
47 los hijos de Guidel, los hijos de Gajar, los hijos de Reayas,
48 los hijos de Resín, los hijos de Necodá, los hijos de Gazán,
49 los hijos de Uzá, los hijos de Paséaj, los hijos de Besay,
50 los hijos de Asná, los hijos de los meunitas, los hijos de los nefusitas,
51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Jacufá, los hijos de Jarjur,
52 los hijos de Baslut, los hijos de Mejidá, los hijos de Jarsá,
53 los hijos de Barcós, los hijos de Sisrá, los hijos de Témaj,
54 los hijos de Nesíaj, los hijos de Jatifá.
55 Hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotay, los hijos de Has Soféret, los hijos de Perudá,
56 los hijos de Yaalá, los hijos de Darcón, los hijos de Guidel,
57 los hijos de Sefatías, los hijos de Jatil, los hijos de Poquéret Hasebáin, los hijos de Amí.
58 Total de los donados y de los hijos de los siervos de Salomón: 392.
59 Y éstos son los que venían de Tel Mélaj, Tel Jarsá, Querub, Adón e Imer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran de origen israelita:
60 los hijos de Delaías, los hijos de Tobías, los hijos de Necodá: 652.
61 Y entre los sacerdotes: los hijos de Jobaías, los hijos de Hacós, los hijos de Barzilay - el cual se había casado con una de las hijas de Barzilay el gaaladita, cuyo nombre adoptó -.
62 Éstos investigaron en su registro genealógico, pero no figuraban, por lo cual se les excluyó del sacerdocio.
63 El gobernador les prohibió comer de las cosas sacratísimas hasta que no se presentara un sacerdote para el urim y el tumim.
64 La asamblea ascendía a 42.360 personas,
65 sin contar sus siervos y siervas, que eran 7.337, y los 200 cantores y cantoras.
66 Tenían 736 caballos, 245 mulos,
67 435 camellos y 6.720 asnos.
68 Algunos de los cabezas de familia, al llegar al templo de Yahvé en Jerusalén, hicieron ofrendas voluntarias para el templo de Dios, para que fuese reedificado en su mismo emplazamiento.
69 Según sus posibilidades, entregaron al tesoro de la obra 61.000 dracmas de oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.
70 Los sacerdotes, los levitas y parte del pueblo se establecieron en Jerusalén; los cantores, los porteros y los donados, en sus ciudades respectivas. Todo Israel estaba, pues, en sus respectivas ciudades.

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Introducción a Esdras 

Los libros de Esdras y Nehemías formaban un solo «libro de Esdras» en la Biblia hebrea y en los Setenta. Como ésta retenía el libro apócrifo griego de Esdras y lo ponía en el primer puesto (Esdras I), denomina Esdras II al libro de Esdras-Nehemías. En la época cristiana fue dividido en dos, costumbre que siguió la Vulgata, en la cual Esdras I equivalía a Esdras, y Esdras II a Nehemías; la misma Vulgata llama Esdras III al apócrifo griego de Esdras. La designación de los dos libros por sus dos personajes principales, Esdras y Nehemías, es todavía más reciente y se ha introducido en las ediciones impresas de la Biblia masorética.

Los libros de Esdras y Nehemías son, como se ha dicho, continuación de la obra del Cronista. Después de los cincuenta años de destierro, del que no habla, vuelve aquél a tomar el hilo de la historia en el momento en que el edicto de Ciro, 538 a. C., autoriza a los judíos a volver a Jerusalén para reconstruir el Templo. El regreso escalonado comienza inmediatamente, pero los trabajos del Templo se interrumpen por la oposición de los samaritanos y no se reanudan hasta Darío I; el Templo se acaba el 515. En el medio siglo inmediato, los esfuerzos para levantar las murallas de Jerusalén son obstaculizados por los mismos samaritanos, Esd 1-6. Bajo Artajerjes, Esdras, un escriba encargado de los asuntos judíos en la corte de Persia, llega a Jerusalén con una nueva caravana. Viene provisto de un decreto que le concede facultades para imponer a la comunidad la ley de Moisés, reconocida como ley real. Se ve precisado a tomar severas medidas contra los judíos que habían contraído matrimonio con mujeres extranjeras, Esd_4:7-10. Luego, Nehemías, copero de Artajerjes, logra que el rey le otorgue la misión de ir a Jerusalén para levantar las murallas. Rápidamente se concluye este trabajo, a pesar de la oposición de los enemigos, y se repuebla la ciudad Ne 1:1-7:72a. Entre tanto, Nehemías ha sido nombrado gobernador. Esdras hace una lectura solemne de la Ley, se celebra la fiesta de las Tiendas, el pueblo confiesa sus pecados y se compromete a observar la Ley, Ne 7:72b-10:40. Siguen algunas listas y medidas complementarias y la dedicación de la muralla, 11:1-13:3. Nehemías, después de haber vuelto de Persia, regresa para una nueva misión, durante la cual se ve obligado a reprimir algunos desórdenes que ya se han introducido en la comunidad, Neh_13:4-31.

Se ve, por este resumen, que estos libros tienen mucha importancia para la historia de la Restauración judía después del Destierro. Los primeros caps. de Esdras completan las informaciones que se pueden sacar de los profetas Ageo, Zacarías y Malaquías. Los dos libros son la única fuente de que disponemos sobre la actividad de Esdras y Nehemías. La fecha de su composición es anterior a la de las Crónicas; pero, sobre todo, utilizan y citan textualmente documentos contemporáneos de los hechos: listas de repatriados o de la repoblación de Jerusalén, actas de los reyes de Persia, correspondencia con la corte y, sobre todo, el informe en que Esdras dio cuenta de su misión y la memoria justificativa de Nehemías.

A pesar de esta abundancia de fuentes, la exégesis de Esdras y Nehemías está erizada de dificultades, porque los documentos se presentan en ellos en un orden desconcertante. La lista de los inmigrantes se da dos veces, Esd 2 y Ne 7; en la sección de Esd_4:6-6:18, escrita en arameo, los sucesos del tiempo de Darío son referidos después de los sucesos de los reinados de Jerjes y Artajerjes, que, sin embargo, se sitúan en los cincuenta años siguientes. Los escritos procedentes de Esdras y Nehemías han sido fraccionados para luego reunirlos combinándolos. Utilizando las fechas concretas que se dan en ellos, el informe de Esdras puede restituirse en el orden siguiente: Esd 7:1-8/4:36; Ne 7:72-8:18; Esd 9:1-10:44; Ne 9:1-37.

Pero este documento ha sido rehecho por el Cronista, quien puso algunas partes en tercera persona, y ha recibido adiciones: la lista de los culpables de Esd_10:18, Esd_10:20-44 y las plegarias de Esd_9:6-15 y Neh_9:6-37. La memoria de Nehemías comprende los trozos siguientes: 1-2; 3:33-7:5; 12:27-13:31. El Cronista ha introducido un documento sobre la reconstrucción de las murallas, Neh_3:1-32. La lista de los primeros sionistas, Neh_7:6-72 a, se repite en Esd 2. El cap. 10 es otro documento más de archivo que pone el sello al compromiso aceptado por la comunidad durante la segunda misión de Nehemías, 13. El marco del cap.11 es una composición del Cronista, a la que se han añadido listas de la población de Jerusalén y de Judá y, en el cap. 12, listas de sacerdotes y levitas.

Se ve que el Cronista ha querido proceder por medio de series unitarias. En Esd 1-6, su objetivo principal es la reconstrucción del Templo bajo Darío: agrupa los regresos sucesivos de la cautividad, difumina la figura de Sesbasar en beneficio de Zorobabel, forma una especie de expediente antisamaritano. A lo largo de los libros, presenta a Esdras y Nehemías trabajando juntos en la realización de una misma obra.

Tales procedimientos literarios plantean graves problemas a los historiadores. La cuestión más discutida y más difícil atañe a la cronología de Esdras y Nehemías. Según el orden del libro, Esdras llegó a Jerusalén el 458, el año siete de Artajerjes I, Esd_7:8; Nehemías se le unió el 445, el año veinte del mismo rey, Neh_2:1. Permaneció doce años, Neh_13:6, es decir, hasta el 433; volvió a Persia por tiempo indeterminado y regresó para una segunda permanencia, también bajo Artajerjes I, que no murió hasta el 424. Hay buenos exegetas que conservan este orden tradicional, pero que, conforme a las indicaciones precisas del mismo libro, limitan a un año la misión de Esdras, y le hacen volverse antes de la llegada de Nehemías. Otros exegetas invierten este orden porque les parece que la obra de Esdras supone ya realizada la de Nehemías. Los datos que suministra Esdras se referirían no al reinado de Artajerjes I, como los de Nehemías, sino al reinado de Artajerjes II, y Esdras no habría llegado hasta el 398. Finalmente, algunos exegetas recientes, concediendo que Esdras haya venido después de Nehemías, pero negándose a reconocer un cambio de reinado del que nada dice el texto, hacen venir a Esdras entre las dos misiones de Nehemías, a costa de una corrección textual de Esd_7:8 : Esdras habría llegado, no en el año 7, sino en el 37 de Artajerjes, el 428.

Cada una de estas soluciones puede invocar buenos argumentos, pero también cada una de ellas tropieza con dificultades; el problema ha de seguir abierto. Sólo un punto es seguro: la actividad de Nehemías en Jerusalén desde el 445 al 433 a. C.

Por lo demás, para la inteligencia religiosa de los libros, es de interés secundario. De conformidad con la intención del autor, presentan un cuadro sintético, pero no engañoso, de la Restauración judía; y para comprender ésta, importa mucho más conocer las ideas que la animaron que el orden exacto de los hechos. Los judíos, beneficiándose de la política religiosa liberal que los Aqueménidas aplicaban en su imperio, vuelven a la Tierra Prometida, restablecen el culto, restauran el Templo, levantan las murallas de Jerusalén y viven en comunidad, gobernados por hombres de su raza y regidos por la Ley de Moisés. Ello no les exige más que una lealtad, fácil de guardar ante un poder central respetuoso con sus costumbres. Es un acontecimiento de gran importancia: se trata del nacimiendo del Judaísmo, preparado en las largas meditaciones del Destierro y ayudado por la intervención de hombres providenciales.

Después de Zorobabel, que reconstruyó el Templo, pero cuyos títulos mesiánicos, reconocidos por Ageo y Zacarías, Hag_2:23; Zac_6:12 s, calla el Cronista, los pioneros de esta restauración fueron Esdras y Nehemías. Esdras es en verdad el padre del Judaísmo, con sus tres ideas esenciales: la Raza elegida, el Templo y la Ley. Su ardiente fe y la necesidad de proteger a la comunidad renaciente explica la intransigencia de sus reformas y el particularismo que impuso a los suyos. Es el modelo de los escribas y su figura ha venido agrandándose en la tradición judía. Nehemías está al servicio de las mismas ideas, pero actúa en otro plano: en la Jerusalén restaurada y repoblada por él, ofrece a su pueblo la posibilidad y el placer de una vida nacional. En su memoria, más personal que el informe de Esdras, se nos muestra sensible y humano, arriesgándose personalmente, pero prudente y reflexivo, confiando en Dios, a quien ora con frecuencia. Dejó un gran recuerdo y Ben Sirá canta el elogio del «que nos levantó las murallas en ruinas», Sir_49:13.

No ha de extrañarnos que, en esta reagrupación de la comunidad en torno al Templo y bajo la égida de la Ley, el Cronista haya visto una realización del ideal teocrático que él había proclamado en las Crónicas. Sabe que hay que esperar algo más; pero es que su dependencia de los documentos que reproduce es mayor que en las Crónicas: conserva su tono particularista que las circunstancias justifican, y, en relación con la esperanza mesiánica, respeta su silencio, inspirado sin duda en una honrada lealtad. Escribe en medio de este período de los siglos IV-III antes de nuestra era, que tan mal conocemos y en el que la comunidad de Jerusalén, replegada sobre sí misma, se reconstruye en silencio y adquiere hondura espiritual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Neh_7:6-72

NOTAS

2 Esta lista se encuentra en Ne 7 y en 3 Esd 5 con diferencias en cuanto a los nombres, las cifras y el uso alternado de «hijos» y de «hombres». Se trata de tres estados de un mismo texto que, en algunos casos, parece haberse conservado mejor en 3 Esd, pero resulta una arbitrariedad corregir un texto por el otro. Esta lista heterogénea abarca clasificaciones por familias y por localidades. Representa un censo de la población de Judá claramente posterior a los primeros regresos del Destierro. El Cronista lo ha utilizado, aquí para ilustrar la historia de la vuelta, y luego en Ne 7 en conexión con la repoblación de Jerusalén.



NOTAS

2:2 Los guías son doce: la cifra de Israel.

NOTAS

2:41 No incluidos entre los levitas, a diferencia de Esd_3:10. Sólo se menciona un gremio, a diferencia de 1Cr_6:16 s [1Cr_6:31].

NOTAS

2:43 Los Natineos (netînîm) o «donados» (el término traduce literalmente el hebreo y el griego), cuyo origen se refiere en Jos_9:27, y los hijos de los siervos de Salomón (nombrados aquí y en Neh_11:3), descendientes de prisioneros de guerra o de paganos sujetos al servicio, ver Eze_44:7-9, eran empleados en el templo en funciones inferiores, al servicio de los levitas. Ver Esd_8:10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_17:27; 2Sa_19:32 s [2Sa_19:31]; 1Re_2:7


NOTAS

2:62 Esta medida fue anulada, al menos por lo que concierne a los hijos de Hacós, Neh_3:4, Neh_3:21; Esd_8:33.

NOTAS

2:63 (a) Al gobernador se le designa con un título honorífico: Tirsatá, palabra persa cuyo sentido parece ser «Su Reverencia» y que vuelve a encontrarse en Neh_7:65, Neh_7:69 [Neh_7:70]; Neh_8:9; Neh_10:2 [Neh_10:1]. El gobernador cede a los sacerdotes las decisiones religiosas. Las directrices de Ezequiel, ver Eze_45:7-17; Eze_46:1-10, Eze_46:12, Eze_46:16-18, han dado fruto.

2:63 (b) Sobre este privilegio sacerdotal, ver Lev_22:10 s; Lev_10:14-15.

2:63 (c) Para consultar a Dios por medio de las suertes sagradas, ver 1Sa_14:41+. Así pues, el sumo sacerdote no está todavía restablecido en sus funciones, ver Za 3; Hag_1:1.

NOTAS

2:70 «en Jerusalén» griego, 2 Esd 5:45; omitido por hebr.