Ester  5 Biblia Jerusalén (1998) | 14 versitos |
1 [(a) Al tercer día, y una vez acabada su oración, se despojó de sus vestidos de orante y se vistió de reina. Recobrada su espléndida belleza, invocó a Dios, que vela sobre todos y los salva, y tomando a dos siervas, se apoyó suavemente en una de ellas, mientras la otra la seguía alzando el ruedo del vestido. (b) Iba resplandeciente, en el apogeo de su belleza, con rostro alegre como de enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por la angustia. (c) Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia del rey. Estaba el rey sentado en su trono, revestido de las vestiduras de las ceremonias públicas, cubierto de oro y piedras preciosas y con aspecto verdaderamente impresionante. (d) Alzando su rostro, resplandeciente de gloria, lanzó una mirada tan colmada de ira que la reina se desvaneció; perdió el color y apoyó la cabeza sobre la sierva que la precedía. (e) Mudó entonces Dios el corazón del rey en dulzura, angustiado se precipitó del trono y la tomó en sus brazos y, en tanto ella se recobraba, le dirigía dulces palabras, (f) diciendo: "¿Qué ocurre, Ester? Yo soy tu hermano, ten confianza. No morirás, pues mi mandato sólo alcanza a la gente común. Acércate."]
2 Y tomando el rey el cetro de oro, lo puso sobre el cuello de Ester, y la besó, diciendo: "Háblame." [(a) Ella respondió: "Te he visto, señor, como a un ángel de Dios y mi corazón se turbó ante el temor de tu gloria. Porque eres admirable, señor, y tu rostro está lleno de dignidad." (b) Y en diciendo esto, se desmayó de nuevo. El rey se turbó, y todos sus cortesanos se esforzaron por reanimarla.]
3 El rey le preguntó: "¿Qué sucede, reina Ester? ¿Qué deseas? Incluso la mitad del reino te será dada."
4 Respondió Ester: "Si al rey le place, venga hoy el rey, con Amán, al banquete que le tengo preparado."
5 Respondió el rey: "Avisad inmediatamente a Amán para que se cumpla el deseo de Ester." El rey y Amán fueron al banquete preparado por Ester
6 y, durante el banquete, dijo el rey a Ester: "¿Qué quieres pedir?, pues se te dará. ¿Qué deseas? Hasta la mitad del reino te será concedida."
7 Ester respondió: "¿Mi petición y mi deseo?
8 Si cuento con la benevolencia del rey, y si al rey le place escuchar mi petición y cumplir mi deseo, que vengan mañana el rey y Amán al banquete que he preparado para ellos. Y haré entonces lo que el rey me pide."
9 Salió aquel día Amán contento y con alegre corazón; pero, al ver a Mardoqueo en la Puerta Real, que no se levantaba, ni siquiera se movía ante él, se llenó Amán de ira contra Mardoqueo,
10 pero se dominó y, yéndose a su casa, mandó venir a sus amigos y a su mujer Zeres
11 y les habló de su gloria y sus riquezas, de sus muchos hijos y de cómo el rey lo había encumbrado, elevándolo por encima de los jefes y servidores del rey.
12 Y añadió: "Más aún; la reina Ester me ha invitado a mí solo, junto con el rey, a un banquete que ha preparado; también para mañana estoy invitado por ella, junto con el rey.
13 Pero todo esto nada significa para mí, mientras vea que el judío Mardoqueo sigue sentado a la Puerta Real."
14 Su mujer Zeres y todos sus amigos le respondieron: "Manda preparar una horca de cincuenta codos de altura y mañana por la mañana pides al rey que cuelguen de ella a Mardoqueo; así podrás ir satisfecho al banquete con el rey." Agradó el consejo a Amán y mandó preparar la horca.

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Introducción a Ester 

El libro de Ester, como el de Judit, refiere una liberación de la nación por medio de una mujer. Los judíos establecidos en Persia se ven amenazados de exterminio por el odio de un visir omnipotente, Amán, y se salvan gracias a la intervención de Ester, joven compatriota que ha llegado a reina, dirigida a su vez por su tío Mardoqueo. La situación se vuelve del revés: Amán es ahorcado, Mardoqueo ocupa su lugar, los judíos exterminan a sus enemigos. Se instituye la fiesta de los Purim para conmemorar esta victoria y se recomienda a los judíos que la celebren todos los años.

La narración hace ver claramente la hostilidad de que eran objeto los judíos en el mundo antiguo, a causa de la singularidad de su vida, que les ponía en conflicto con las leyes del príncipe (compárese la persecución de Antíoco Epífanes); su nacionalismo exacerbado es una reacción de defensa. Su violencia choca desagradablemente, pero no debemos perder de vista que el libro es anterior a la revelación cristiana. También se ha de tener en cuenta el elemento literario: las intrigas de harén y las degollinas sólo sirven para la presentación dramática de una tesis que es una tesis religiosa. La exaltación de Mardoqueo y de Ester y la liberación consiguiente recuerdan la historia de Daniel y, sobre todo, la de José, oprimido y luego exaltado para la salvación de su pueblo. En la narración del Génesis a propósito de José, Dios no manifiesta externamente su poder y, sin embargo, dirige los acontecimientos. Del mismo modo, la Providencia gobierna todas las peripecias del drama en el libro hebreo de Ester, que evita nombrar a Dios. Lo saben los actores y ponen toda su confianza en Dios, que llevará a cabo su plan de salvación, incluso aunque fallen los instrumentos humanos que ha escogido, ver Est_4:3-17 que da la clave del libro. Las adiciones griegas tienen un tono más religioso (son las que han proporcionado todos los pasajes de Ester utilizados por la liturgia), pero se limitan a hacer explícito lo que el autor hebreo dejaba adivinar.

La versión griega existía el 114 (ó 78) a. C., en que fue enviada a Egipto para autenticar la fiesta de los Purim, Est_10:31. El texto hebreo es anterior; según 2Ma_15:36, los judíos de Palestina celebraban, el 160 a. C., un «día de Mardoqueo», que supone conocida la historia de Ester, y probablemente, el mismo libro. Éste pudo haber sido compuesto en el segundo cuarto del siglo II a. C. Su relación original con la fiesta de los Purim no es segura: el pasaje de Est_9:20-32 es de estilo diferente y parece ser añadidura. Los orígenes de la fiesta son oscuros y es posible que el libro haya sido posteriormente relacionado con ella (2Ma_15:36 no da el nombre de «Purim» al «día de Mardoqueo») y haya servido para justificarla históricamente.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

5:1a En lugar del texto ampliado del griego que damos, el hebr. dice simplemente: «Al tercer día, Ester se revistió de reina. Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia del rey; estaba el rey sentado en el trono real. Alzó su rostro con dulzura y tomando el rey el cetro de oro lo puso sobre el cuello de Ester». El griego y el hebreo vuelven a estar de acuerdo en Est_5:3.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_5:6; Est_7:2; Est_9:12; Mar_6:23