Proverbios 13 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 El hijo sabio acepta la corrección paterna, el arrogante no hace caso a reprimendas.
2 Cada uno bien se nutre del fruto de su boca, los traidores se alimentan de violencia.
3 Quien controla su boca, protege su vida; quien abre sus labios, se busca la ruina.
4 El perezoso apetece y su deseo no se cumple, el deseo del diligente queda satisfecho.
5 El justo aborrece la palabra engañosa, el malvado se enemista y deshonra.
6 La justicia protege al hombre íntegro, la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien presume de rico y no tiene nada; hay quien pasa por pobre y tiene gran fortuna.
8 La riqueza resguarda la vida del hombre, el pobre no hace caso a la amenaza.
9 La luz de los justos luce alegre, la lámpara del malvado se apaga.
10 La insolencia sólo provoca peleas, la sabiduría acompaña a los que aceptan consejo.
11 Riqueza apresurada disminuye, quien reúne poco a poco, prospera.
12 Esperanza frustrada enferma el corazón, el deseo cumplido es árbol de vida.
13 Quien desprecia la palabra se perderá; quien respeta el mandato será recompensado.
14 La enseñanza del sabio es fuente de vida para escapar de los lazos de la muerte.
15 El buen sentido obtiene aprecio, el camino de los pérfidos es interminable.
16 El hombre prudente actúa con conocimiento, el necio esparce necedad.
17 Mensajero inepto hunde en la desgracia, enviado fiel da tranquilidad.
18 Miseria y deshonra a quien rechaza la instrucción, el que acepta la corrección recibirá honor.
19 Deseo cumplido es deleite del alma, los necios detestan apartarse del mal.
20 Anda con sabios y te harás sabio; quien se junta con necios se perjudica.
21 La desgracia persigue a los pecadores, el bien recompensa a los justos.
22 El hombre de bien deja herencia a sus nietos, la fortuna del pecador se reserva al justo.
23 Las tierras del justo dan comida abundante, pero se echan a perder por falta de justicia.
24 Quien no usa la vara no quiere a su hijo; quien lo ama se apresura a corregirlo.
25 El justo come hasta quedar satisfecho, el vientre de los malvados pasa necesidad.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

13:1 «acepta» suplido conforme al segundo estico.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_12:14; Pro_18:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_21:23; Sir_28:25-26; Stg_3:2-12

NOTAS

13:3 Quizá haya un juego de palabras: la palabra que aquí se traduce por «vida» puede también significar «garganta» y «alma».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_6:6-11


NOTAS

13:6 «pecador» conj.: «pecado» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_3:17; Luc_12:21; Luc_12:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_15:16

NOTAS

13:8 Es la idea de la fábula del zapatero y el rico.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_97:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_11:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_20:21

NOTAS

13:11 «apresurada» griego; «(nacida) de vanidad» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:28; Pro_13:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_14:27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_12:23; Ecl_10:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_12:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:12; Pro_29:27

NOTAS

13:19 No se ve bien la conexión entre los dos versos; quizá el texto está corrompido o incompleto.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_6:33-34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_28:8; Job_27:16-17


NOTAS

13:23 «tierras del justo», conj. a partir de griego; hebr.: «de los pobres».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_22:15; Pro_23:13-14; Pro_29:15; Pro_29:17; Pro_3:12+