Proverbios 21 Biblia Jerusalén (1998) | 31 versitos |
1 El corazón del rey es un río en manos de Yahvé, que él dirige a donde quiere.
2 El hombre piensa que su conducta es recta, pero el que sondea los corazones es Yahvé.
3 Practicar la justicia y el derecho Yahvé lo prefiere a los sacrificios.
4 Ojos altivos, corazón arrogante y antorcha de malvados son pecado.
5 Los proyectos del diligente traen ganancia, los del alocado, sólo indigencia.
6 Amasar fortuna con lengua engañosa es ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
7 La violencia de los malvados los arrastra, por negarse a practicar el derecho.
8 El camino del canalla es sinuoso, las acciones del honrado son netas.
9 Mejor es vivir en rincón de azotea que compartir mansión con mujer pendenciera.
10 El malvado en su afán desea el mal, sin tener compasión de su prójimo.
11 Cuando se castiga al cínico, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio, adquiere saber.
12 El justo instruye a la estirpe de los malvados, precipitándolos en la desgracia.
13 Quien cierra su oído a los gritos del pobre no obtendrá respuesta cuando grite.
14 Regalo a escondidas aplaca la cólera, obsequio discreto, la ira violenta.
15 El cumplimiento del derecho es alegría para el justo y amenaza para los malhechores.
16 El que se aparta del camino de la prudencia descansará en la asamblea de los muertos.
17 El que ama el placer pasará necesidad, el que ama vino y perfumes no se hará rico.
18 El malvado paga por el justo y el traidor por el honrado.
19 Mejor es vivir en el desierto que con mujer irritable y pendenciera.
20 Tesoro precioso y perfumes en la casa del sabio, pero el necio los devora.
21 El que busca justicia y bondad encontrará vida y gloria.
22 El sabio asaltará la ciudad de los fuertes y derribará la fortaleza que la protegía.
23 El que cuida su boca y su lengua evita el peligro.
24 Se llama arrogante, fanfarrón e insolente al que actúa con excesiva arrogancia.
25 Los deseos matan al perezoso, porque sus manos no quieren trabajar.
26 Todo el día está el malvado codiciando; el justo da y no escatima.
27 El sacrificio de los malvados es abominable, y más si se hace con mala intención.
28 El testigo falso perecerá; el que escucha podrá hablar siempre.
29 El malvado aparenta seguridad, el honrado afianza su camino.
30 No hay sabiduría, ni prudencia, ni consejo frente a Yahvé.
31 El caballo está entrenado para la batalla, pero Yahvé da la victoria.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_16:2; Luc_16:15; Luc_18:9-14



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_5:22-24+; 1Sa_15:22+

NOTAS

21:3 A través de todo el AT vuelve a encontrarse esta insistencia en la rectitud del corazón, condición de toda observancia ritual. Ver Amó_5:22 s; Ose_6:6; Isa_1:11; Jer_7:21-23.

NOTAS

21:4 «Antorcha (ner) de malvados», conj.; «labor (nir) de malvados», hebr.; pero el texto no es seguro.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_25:24; Pro_19:13; Pro_21:19; Sir_25:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_19:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:15; Stg_2:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_17:8; Pro_17:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_23:20; Pro_23:21


NOTAS

21:18 Ver Pro_11:8. Este proverbio parece suponer que necesariamente hay una cierta dosis de infortunio en el universo. Pero Yahvé, en su justicia, protege a los justos de este infortunio y entrega a él a los malvados.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_21:9+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_5:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ecl_9:13-15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:4; Pro_20:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_6:30; Luc_6:34-35

NOTAS

21:26 «está el malvado codiciando» griego; «codicia la codicia» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_15:8; Sir_7:9

NOTAS

21:27 El griego añade «para Yahvé» como en Pro_15:8.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:5; Pro_19:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_8:10

NOTAS

21:30 Es decir, «no subsisten ante él» o «no prevalecen contra él».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_20:8 [Sal_20:7]; Ose_1:7+