Proverbios 23 Biblia Jerusalén (1998) | 35 versitos |
1 Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti;
2 refrena tu voracidad, si tienes mucha hambre;
3 no seas ansioso de sus exquisiteces, porque es comida engañosa.
4 No te afanes por enriquecerte, deja de preocuparte.
5 Apartas tu mirada y no queda nada, pues echa alas como águila y vuela hasta el cielo.
6 No te sientes a comer con el tacaño, ni codicies sus exquisiteces;
7 porque son como un pelo en la garganta. Te dice: "¡Come y bebe!", pero piensa otra cosa.
8 Vomitarías lo que has comido y malgastarías tus palabras amables.
9 No hables a oídos del necio, porque despreciará tus sensatas palabras.
10 No desplaces los linderos antiguos, ni invadas el campo del huérfano,
11 porque su defensor es poderoso, y defenderá su causa contra ti.
12 Aplica tu mente a la instrucción, y tu oído a las palabras de la experiencia.
13 No ahorres castigo al muchacho, pues no morirá porque lo azotes con la vara.
14 Si lo azotas con la vara, salvarás su vida del abismo.
15 Hijo mío, si tu corazón se hace sabio, se alegrará también mi corazón,
16 y disfrutarán mis entrañas cuando tus labios hablen correctamente.
17 No tengas envidia de los pecadores, sino del temor de Yahvé en todo momento;
18 porque así tendrás futuro y tu esperanza no será defraudada.
19 Escucha, hijo mío, hazte sabio y sigue el camino recto.
20 No te juntes con los que beben vino, ni con los que se atiborran de carne;
21 porque borrachos y glotones se arruinan y la modorra se viste de harapos.
22 Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.
23 Adquiere verdad y no la vendas; también sabiduría, educación e inteligencia.
24 El padre del justo rebosa de gozo, quien tiene un hijo sabio se alegra.
25 Que tu padre se alegre por ti y rebose de gozo la que te ha engendrado.
26 Hijo mío, confía en mí y mira con buenos ojos mi conducta.
27 Fosa profunda es la prostituta y pozo estrecho la mujer extraña.
28 Como un ladrón se pone al acecho y acrecienta la traición entre los hombres.
29 ¿De quién los ayes?, ¿de quién los gemidos? ¿de quién las riñas?, ¿de quién los lloros? ¿de quién los golpes gratuitos?, ¿de quién los ojos turbios?
30 De los que se pasan con el vino y andan probando bebidas.
31 No mires el vino: ¡Qué rojo está! ¡cómo brilla en la copa! ¡qué suave entra!
32 Al final muerde como serpiente y pica como víbora.
33 Tus ojos verán alucinaciones y tu mente imaginará incoherencias.
34 Estarás como tumbado en alta mar o recostado en la punta de un mástil.
35 "Me han pegado y no me duele; me han golpeado y no lo siento. Cuando me despierte seguiré pidiendo más."

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

23:2 Lit. «pon un cuchillo en tu garganta». Según otros: «Es poner un cuchillo en tu garganta (poner tu vida en peligro) el mostrarte glotón».



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_23:6

NOTAS

23:3 Dos textos en todo semejantes, un de Ptah-hotep, el otro de Amenemope, demuestran que se trata de un tema bien conocido por la sabiduría egipcia, ver también Gén_43:34.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_23:3


NOTAS

23:7 El primer estico es bastante oscuro, lit.: «como lo piensa en su alma, así lo es». Se ve aquí una oposición entre los sentimientos reales y los que se manifiestan.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_7:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_22:28+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_22:21-23 [Éxo_22:22-24]

[2] Pro_22:23

NOTAS

23:11 El defensor (go'el), ver Núm_35:19 +, es aquí Yahvé, ver Pro_22:23; Jer_50:34. -Quizá se deba corregir «los linderos antiguos» (`olam) «los linderos de la viuda» ('almanah), ver Pro_15:25.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_37:1-4; Sal_73:3; Pro_3:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_24:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_21:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_21:18-21; Pro_19:26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_17:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_22:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_7:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_5:18-19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_107:26-27