Proverbios 24 Biblia Jerusalén (1998) | 34 versitos |
1 No envidies a los malvados, ni desees estar con ellos,
2 pues su mente trama violencias y sus labios hablan de desgracias.
3 Con sabiduría se construye una casa, y con inteligencia se consolida;
4 con conocimiento se llenan las estancias de objetos valiosos y confortables.
5 Más vale sabio que fuerte y hombre de ciencia que poderoso;
6 pues la guerra se gana con estrategia y la victoria con muchos consejeros.
7 La sabiduría es inalcanzable para el necio, incapaz de abrir su boca en público.
8 Al que trama maldades lo llamarán intrigante.
9 La intención del necio es el pecado; la gente detesta al insolente.
10 Si te rindes en los momentos difíciles, escasa es tu fuerza.
11 Salva a los condenados a muerte, libra a los conducidos al suplicio.
12 Pues, aunque digas que no lo sabías, el que juzga los corazones lo comprende, el que vigila tu alma lo sabe; y Él paga a cada uno según sus obras.
13 Come miel, hijo mío, porque es buena; el panal de miel es dulce al paladar.
14 Así será la sabiduría para tu alma; si la encuentras, tendrás futuro y tu esperanza no será defraudada.
15 Malvado, no aceches la casa del justo, no destruyas su morada;
16 pues el justo cae siete veces y se levanta, pero los malvados se hunden en la desgracia.
17 No te alegres de la caída de tu enemigo, ni disfrutes con su tropiezo;
18 no sea que Yahvé lo vea y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te exasperes por los perversos, ni tengas envidia de los malvados.
20 Porque no hay futuro para los perversos y la lámpara de los malvados se apagará.
21 Teme, hijo mío, a Yahvé y al rey, no te extralimites con ninguno de los dos,
22 porque su castigo será fulminante, y nadie conoce el furor de uno y otro.
23 También esto pertenece a los sabios: No está bien ser parcial en el juicio.
24 Al que declara inocente al culpable, lo maldicen los pueblos y lo desprecian las naciones;
25 pero quienes lo castigan son bien vistos y reciben bendiciones.
26 Una respuesta sincera es como un beso en los labios.
27 Ordena tus trabajos en la calle y prepáralos en el campo; y después construirás tu casa.
28 No declares sin motivo contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
29 No digas: "Le haré lo mismo que él me ha hecho, me las tendrá que pagar."
30 Pasé junto al campo de un perezoso, junto a la viña de un insensato:
31 todo estaba lleno de espinos, los cardos cubrían el suelo y la cerca de piedras estaba derruida.
32 Al verlo, lo grabé en mi mente; al contemplarlo, aprendí la lección:
33 "Un rato de sueño, un rato de siesta, un rato de descanso con los brazos cruzados
34 y te llega la pobreza del vagabundo, la penuria del mendigo."

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_23:17



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_16:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_14:31

[2] = Pro_11:14


NOTAS

24:7 Término difícil. Según otros: «de coral», ver Eze_27:16; Job_28:18, cosa rara y delicada que el necio no sabría apreciar.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_4:5

NOTAS

24:10 Juego de palabras entre sarah, «dificultad», y sar, «escasa», estrecha.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_23:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_5:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_31:29


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_37:1


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_2:17


NOTAS

24:22 Después de esta máxima, el griego añade cinco vv. que, al parecer, son la ampliación de 21-22:
22a Un hijo que guarda la palabra escapará a la perdición,
porque la recibe con aceptación (?).
22b Ninguna mentira de la lengua sea dicha al rey,
y ninguna mentira saldrá de su lengua.
22c Espada es la lengua del rey y no carne:
el que a ella es entregado quedará triturado.
22d Porque si su furor se enciende
destruye a los hombres y sus nervios:
22e y devora los huesos de los hombres
y los quema como llama,
que no son comestibles ni para las crías de águila.

Luego, el griego intercala Pro_30:1-14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_18:5; Pro_28:21; Pro_31:5

NOTAS

24:23 (a) La frase introduce claramente una breve colección que se extiende hasta Pro_24:34 (en Pro_25:1 encontramos un nuevo título). La expresión «también» y la referencia a los «sabios» parecen sugerir que se trata de un complemento a las «palabras de los sabios», Pro_22:17, de la anterior colección.

24:23 (b) La Ley manda al juez que no haga acepción de personas, Lev_19:15; Deu_1:17; Deu_16:19. Los profetas repiten a menudo, en términos diferentes, este deber, Amó_2:6; Amó_5:7, Amó_5:10; Isa_10:2; Miq_3:9, Miq_3:11; Jer_5:28; Eze_22:12. El Mesías administrará esta justicia imparcial, Isa_11:3-5; Jer_23:5-6; Sal_72:4, Sal_72:12, Sal_72:14, como el mismo Dios, ver Gál_2:6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_7:15


NOTAS

24:28 El griego interpreta: «No seas testigo falso contra tu compatriota».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:12; Mat_6:14-15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_26:13-16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_6:10-11


NOTAS

24:34 «mendigo» conj., ver Pro_6:11.