Proverbios 3 Biblia Jerusalén (1998) | 35 versitos |
1 Hijo mío, no olvides mi instrucción, guarda en tu memoria mis mandatos,
2 pues te proporcionarán muchos días y años de vida, y bienestar.
3 Que no te abandonen el amor y la lealtad; átalas a tu cuello, grábalas en la tablilla de tu corazón;
4 así obtendrás estima y aceptación ante Dios y ante los hombres.
5 Confía en Yahvé de todo corazón y no te fíes de tu inteligencia;
6 reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.
7 No presumas de sabio, teme a Yahvé y evita el mal;
8 será salud para tu carne y alivio para tus huesos.
9 Honra a Yahvé con tus riquezas, con las primicias de todas tus ganancias:
10 tus graneros se colmarán de grano y tus lagares rebosarán de mosto.
11 No desprecies, hijo mío, la instrucción de Yahvé, que no te enfade su reprensión,
12 porque Yahvé reprende a quien ama, como un padre a su hijo amado.
13 Feliz el hombre que encuentra sabiduría, el hombre que adquiere prudencia;
14 es mayor ganancia que la plata, es más rentable que el oro.
15 Es más preciosa que las perlas, ninguna joya se le puede comparar.
16 En su mano derecha hay larga vida, en su izquierda, riqueza y gloria.
17 Sus caminos son una delicia, todas sus sendas son pacíficas.
18 Es árbol de vida para los que se aferran a ella, felices son los que la retienen.
19 Yahvé fundó la tierra con sabiduría, estableció los cielos con inteligencia;
20 por su saber se dividen las aguas abismales y las nubes destilan rocío.
21 Hijo mío, mantén el acierto y la reflexión y no las pierdas de vista:
22 serán vida para tu alma y adorno para tu cuello.
23 Así caminarás seguro y tus pies no tropezarán.
24 Al acostarte no tendrás miedo y, acostado, tendrás dulces sueños.
25 No temerás el terror imprevisto, ni la desgracia que sobreviene a los malvados,
26 porque Yahvé estará a tu lado y librará tus pies de la trampa.
27 No niegues un favor a quien lo necesita, si en tu mano está el hacérselo.
28 Si tienes algo, no digas a tu prójimo: "Vete y vuelve, mañana te daré".
29 No trames males contra tu prójimo mientras vive confiado junto a ti.
30 No pleitees contra nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún daño.
31 No envidies al hombre violento, ni trates de imitar su conducta;
32 porque Yahvé aborrece a los perversos, pero brinda su confianza a los rectos.
33 Yahvé maldice la casa del malvado, y bendice el hogar de los justos;
34 aunque se burla de los arrogantes, concede su favor a los humildes.
35 Los sabios heredarán la gloria, mientras los necios cargan con la deshonra.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:1; Deu_30:16



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_4:10; Pro_9:11; Deu_4:40; Deu_8:3; Neh_9:29; Sir_1:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_6:21 = Pro_7:3; Deu_6:6-9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_12:17; Luc_2:52; Sal_37:5; Pro_28:26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:3; Sir_2:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_12:16; Sal_34:10 [Sal_34:9]; Sal_34:15 [Sal_34:14]


NOTAS

3:8 «para tu carne» versiones, ver Pro_4:22; «para tu ombligo» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mal_3:10-12; Deu_26:1 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_4:8 [Sal_4:7]; Deu_28:8

NOTAS

3:10 «de grano» griego; «abundantemente» hebr. -La ofrenda de las primicias, Dt 16 +, es el único acto de culto expresamente referido en Proverbios; en cambio, se trata a menudo de la oración.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_12:5-6; Job_5:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_3:19; Deu_8:5+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_2:4+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_8:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_4:12; Pro_8:18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:30; Gén_2:9; Gén_3:22; Apo_2:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_8:22-31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_4:21


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_1:9; Pro_4:12; Pro_6:22; Sal_91:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_3:6 [Sal_3:5]; Sal_91:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_5:19-27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_4:3; Mat_7:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_10:25-37; Mat_5:43-48

NOTAS

3:28 El «prójimo» primitivamente significaba el compañero, el amigo, el comensal, en una palabra el hombre con el que se tenían relaciones concretas. Pero en Pr esta palabra adquiere un sentido más amplio: «los demás», ver Pro_6:1, Pro_6:3, Pro_6:29; Pro_25:9; Pro_27:17. Es el primer paso hacia la ampliación del precepto del amor, Lev_19:18, que llegará al precepto evangélico del amor a los enemigos, Mat_5:43 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_11:21; Pro_23:17; Sal_37:1

NOTAS

3:31 El éxito aparente de los impíos («violentos», «perversos», «malvados», «arrogantes», «necios», términos todos ellos que designan un mismo género de enemigos de Yahvé), siempre fue para los israelitas una tentación, ver Pro_24:1, Pro_24:19; Sal 73, y llegó a ser un escándalo, Jer_12:1; Job_21:7, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_4:6; 1Pe_5:5; Sir_3:18; Sir_3:20