Proverbios 31 Biblia Jerusalén (1998) | 31 versitos |
1 Palabras de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre:
2 ¿Qué te diré, hijo mío, hijo de mis entrañas, hijo de mis promesas?
3 No pierdas tus energías con mujeres, ni tus caminos en derrocar reyes.
4 No es propio de reyes, Lemuel, no es propio de reyes beber vino, ni de los gobernantes beber licores;
5 pues, si beben, se olvidan de la ley y traicionan la causa de los desfavorecidos.
6 Dad el licor al perdido y el vino al amargado;
7 que beba y olvide su miseria, y no vuelva a acordarse de sus penas.
8 Habla por el que no puede hablar y defiende la causa de los desvalidos;
9 habla para juzgar con justicia y defiende la causa del humilde y del pobre. Álef.
10 ¿Quién encontrará a una mujer ideal? Vale mucho más que las piedras preciosas. Bet.
11 Su marido confía plenamente en ella, pues no carecerá de nada. Guímel.
12 Le da beneficios sin pérdidas todos los días de su vida. Dálet.
13 Adquiere lana y lino y los trabaja con finas manos. He.
14 Es como un barco mercante que trae de lejos sus provisiones. Vau.
15 Se levanta cuando aún es de noche para dar el sustento a su familia y las órdenes a sus criadas. Zain.
16 Examina y compra tierras, y con sus propias ganancias planta viñas. Jet.
17 Se arremanga con decisión y trabaja con energía. Tet.
18 Comprueba si sus asuntos van bien y ni de noche apaga su lámpara. Yod.
19 Echa mano a la rueca y sus dedos manejan el huso. Kaf.
20 Tiende sus manos al necesitado y ofrece su ayuda al pobre. Lámed.
21 Su casa no le teme a la nieve, pues todos los suyos llevan vestidos forrados. Mem.
22 Se confecciona sus mantas y viste de lino y púrpura. Nun.
23 Su marido es reconocido en la plaza, cuando se sienta con los ancianos del lugar. Sámek.
24 Teje y vende prendas de lino y proporciona cinturones a los comerciantes. Ain.
25 Se reviste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana. Pe.
26 Abre su boca con sabiduría y su lengua instruye con cariño. Sade.
27 Vigila la marcha de su casa y no come el pan de balde. Qof.
28 Sus hijos se apresuran a felicitarla y su marido hace su alabanza: Res.
29 "¡Hay muchas mujeres valiosas, pero tú las superas a todas!" Sin.
30 Engañosa es la gracia y fugaz la belleza; sólo la mujer que respeta a Yahvé es digna de alabanza. Tau.
31 Agradecedle el fruto de su trabajo y que sus obras la alaben en la plaza.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

31:1 «rey de Masá» uniendo las dos palabras; «rey; oráculo» (massa') hebr., ver Pro_30:1. -Masá es el nombre de una tribu ismaelita del norte de Arabia, Gén_25:14. La sabiduría de los «hijos de Oriente», Núm_24:21+, gozaba de fama, ver 1Re_5:10 [1Re_4:30]; Jer_49:7; Job_2:11+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_5:1-14

NOTAS

31:2 «¿Qué te diré...» conj.; hebr.: «qué, hijo mío; qué, hijo de mis entrañas; y qué, hijo de mis promesas».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_9:2; 1Re_11:1-4

NOTAS

31:3 En vez de «tus caminos», una ligera corrección haría posible leer «tus muslos». Griego: «y no expongas su espíritu y tu vida a lamentaciones tardías».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ecl_10:16-17

NOTAS

31:4 La insistencia en los peligros del vino es uno de los rasgos de la moral del desierto (ver los recabitas, Jr 35, y los árabes modernos).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_27:34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_72:2; Sal_72:4; Sal_72:12-14


NOTAS

31:10 (a) Poema alfabético (ver Sal 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145; Lm 1-4; Nah_1:2-8; Sir_51:13-29 hebr.). Tomando la primera letra de cada verso (en otros casos, de cada estrofa), se tiene el alfabeto hebreo. -Sobre la interpretación de este poema, ver Pro_31:30+ y Pro_5:15+. Comparar Pro_11:16; Pro_12:4; Pro_18:22; Pro_19:14 y Sir_7:19.

31:10 (b) La expresión hebrea, que el griego y la Vulgata traducen literalmente por «mujer fuerte», evoca a la vez la eficacia y la virtud. El modelo que propone es el de la eficaz administradora de una hacienda rural, que desarrolla con eficiencia ejemplar funciones y competencias tradicionalmente desempeñadas por el marido en la sociedad israelita de la época.

NOTAS

31:15 Probablemente es glosa, pues rompe el ritmo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_24:7+


NOTAS

31:25 Lit. «y se ríe del día de mañana». Es decir, mira el futuro con confianza, ya se trate del destino de su familia, ya de la recompensa que Dios concederá un día a su celo.

NOTAS

31:30 Este elogio de la mujer ideal fue quizá comprendido alegóricamente, como una descripción de la sabiduría personificada, ver Pro_8:22+. Es lo que parece sugerir una amplificación del griego («una mujer inteligente será alabada -el temor de Yahvé, eso es lo que hay que ensalzar»), y esto explicaría que este trozo, tan bello por lo demás, haya sido puesto como conclusión del libro.