Proverbios 6 Biblia Jerusalén (1998) | 35 versitos |
1 Hijo mío, si has salido fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un extraño,
2 si has dado tu palabra y te has dejado atrapar por tu boca,
3 haz esto, hijo mío, para librarte, pues has caído en manos de tu prójimo: Ve, insiste y acosa a tu prójimo;
4 no te entregues al sueño ni te des un momento de reposo;
5 escapa como gacela de la trampa, como pájaro de la red del cazador.
6 Acércate a la hormiga, perezoso, observa su conducta y aprende.
7 Aunque no tiene jefe, ni capataz, ni dueño,
8 asegura su alimento en el verano y recoge su comida en tiempo de siega.
9 ¿Hasta cuándo dormirás, perezoso?, ¿cuándo te levantarás de tu sueño?
10 Un rato de sueño, un rato de siesta, un rato de descanso con los brazos cruzados
11 y te llega la pobreza del vagabundo y la penuria del mendigo.
12 El malhechor y delincuente anda con la boca torcida,
13 guiñando un ojo, arrastrando los pies, señalando con los dedos,
14 urdiendo maldades en su mente retorcida y provocando riñas continuamente.
15 Por eso llegará su ruina repentina, se destruirá de improviso y sin remedio.
16 Seis cosas detesta Yahvé y siete aborrece con toda el alma:
17 ojos altaneros, lengua mentirosa, manos manchadas de sangre inocente,
18 corazón que trama planes perversos, pies ligeros para correr hacia el mal,
19 testigo falso que levanta calumnias, y el que siembra discordias entre hermanos.
20 Hijo mío, observa las órdenes de tu padre y no desprecies las enseñanzas de tu madre.
21 Llévalos siempre grabados en tu mente y cuélgatelos al cuello.
22 Cuando camines, te guiarán; cuando te acuestes, velarán junto a ti; y cuando despiertes conversarán contigo.
23 Porque la orden es lámpara y la enseñanza luz, y son camino de vida las reprimendas que corrigen.
24 Te protegerán de la mujer perversa, de la lengua melosa de la extraña.
25 No te dejes seducir por su hermosura, no te dejes cautivar por sus miradas.
26 Pues la prostituta se contenta con una hogaza de pan, pero la casada va a la caza de una persona de valía.
27 ¿Puede alguien llevar fuego en su pecho sin quemarse la ropa?
28 ¿Puede alguien caminar sobre ascuas sin abrasarse los pies?
29 Igual le sucede al que se acerca a la mujer del prójimo: nadie que la toque quedará impune.
30 No se desprecia al ladrón cuando roba, estando hambriento, para llenar el estómago.
31 Si lo sorprenden, pagará siete veces más, y tendrá que dar todos los bienes de su casa.
32 Pero el adúltero es un insensato; quien así actúa arruina su vida;
33 tendrá que soportar palos e insultos y no podrá enmendar su infamia.
34 Porque los celos enfurecerán al marido, y será implacable a la hora de vengarse.
35 No admitirá ninguna indemnización, ni la aceptará, aunque aumentes la oferta.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:15; Pro_17:18; Pro_20:16 = Pro_27:13; Pro_22:26-27; Sir_29:14-20

NOTAS

6 La fianza era una vieja costumbre en Israel. Los proverbios más antiguos previenen contra sus abusos. Más tarde, Ben Sirá recomendará por el contrario la fianza como obra de caridad.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_20:4; Pro_20:13; Pro_22:13; Pro_24:30-34; Pro_30:24-25

NOTAS

6:6 En los distintos escritos sapienciales la naturaleza aparece frecuentemente como maestra de sabiduría o como una de sus fuentes más apreciadas. Por eso, la observación y el conocimiento de los fenómenos y procesos naturales constituyen un componente esencial del bagaje del sabio, ver 1Re_5:13 [1Re_4:33]; Pro_30:24-31, etc.

NOTAS

6:8 El griego añade: «O bien, acércate a la abeja y observa cuán laboriosa es y qué imponente la obra que realiza. Rey y pueblo usan lo que ella produce para su salud; todos la buscan y la estiman; aunque débil de fuerza, se distingue por haber honrado a la sabiduría».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_24:33-34


NOTAS

6:11 «mendigo», lit. «hombre de propinas» 'îs maggan conj.; «hombre armado» 'îs magen hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_36:1-5

[2] Pro_10:10; Sir_27:22


NOTAS

6:16 Proverbio numérico, ver Pro_30:15+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_1:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_1:8

NOTAS

6:20 Se retoma el recurso del «discurso paterno» interrumpido en Pro_5:23.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_3:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:23-24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_119:105

[2] Pro_10:17; Pro_2:16-19; Pro_5:2-20


NOTAS

6:26 La mujer adúltera es más peligrosa que la prostituta: ésta se contenta con una remuneración, a aquélla hay que sacrificarle la vida entera.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_22:1-8 [Éxo_22:2-9]

NOTAS

6:31 Aun con la disculpa del hambre, el ladrón tendrá que restituir con creces. Éxo_22:1-8 [Éxo_22:2-9] prescribe una restitución del doble. Aquí, el séptuplo es una cifra arbitraria que expresa la importancia de la restitución.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_27:4