Jeremías  48 Biblia Jerusalén (1998) | 47 versitos |
1 Sobre Moab. Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: ¡Ay de Nebo, que ha sido saqueada! Está confusa, ha sido tomada Quiriatáin. Está confusa la acrópolis y anonadada.
2 Ya no existe la prez de Moab. En Jesbón han planeado su ruina: "Vamos y borrémosla de entre las naciones." También a ti, Madmén, se te hará callar. La espada te va a la zaga.
3 Gritos desde Joronáin, devastación y quebranto grande.
4 Quebrantada fue Moab. Hácense oír los gritos de sus pequeños.
5 La cuesta de Lujit, llorando se la suben, y a la bajada de Joronáin gritos desgarrados se oyen.
6 "Huid, poneos en salvo, haced como el onagro en el desierto."
7 En réplica a tu confianza en tus obras y tus tesoros, también tú eres tomada, y sale Camós desterrado, sus sacerdotes y jefes a una.
8 Viene el devastador a todas las ciudades, y ni una ciudad se salva. Y se pierde el valle, y es asolada la meseta: tal ha dicho Yahvé.
9 Dad alas a Moab, porque ha de salir volando, y sus ciudades se volverán desolación sin nadie que las habite.
10 (Maldito quien haga el trabajo de Yahvé con dejadez, y maldito el que prive a su espada de sangre).
11 Tranquilo estaba Moab desde su mocedad, y quieto se estaba en sus atalayas. Nunca fue trasegado, ni al destierro marchó. Por eso le duraba su gusto, y su sabor no se picó.
12 Empero, he aquí que vienen días - oráculo de Yahvé - en que yo le he de enviar decantadores que lo decanten. Sus vasijas vaciarán, y sus odres reventarán.
13 Se avergonzará Moab de Camós, como se avergonzó la casa de Israel de Betel, en el que confiaba.
14 ¿Cómo decís: "Valientes somos, y hombres fuertes para la guerra"?
15 Moab está devastado; han escalado sus ciudades, y la flor de sus mancebos bajaron a la matanza - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahvé Sebaot -.
16 El infortunio de Moab es inminente, y su calamidad se precipita.
17 Lloradle, todos sus vecinos y todos los que conocen su nombradía. Decid: "¿Cómo ha sido quebrantada la vara poderosa, el báculo precioso?"
18 Desciende del honor y siéntate en la tierra seca, población hija de Dibón, porque el devastador de Moab ha subido contra ti, ha destruido tus fortalezas.
19 En el camino párate y otea, población de Aroer; pregunta al fugitivo y al escapado; di: "¿Qué ha sucedido?"
20 Confuso está Moab porque fue destruido. Gemid y gritad. Anunciad en el Arnón que ha sido saqueada Moab.
21 Y la sentencia ha llegado a la meseta, a Jolón, a Yahas y a Mefaat,
22 a Dibón, a Nebo y a Bet Diblatáin,
23 a Quiriatáin, a Bet Gamul y a Bet Meón,
24 a Queriyot, a Bosrá y a todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas.
25 "Se partió el cuerno de Moab y su brazo se rompió" - oráculo de Yahvé -.
26 Emborrachadle, porque contra Yahvé se engrandeció. Moab se revolcará en su vómito, y quedará en ridículo ella también.
27 Pues qué, ¿no te pareció a ti ridículo Israel?, ¿o quizá entre ladrones fue sorprendido, que siempre que hablas de él meneas la cabeza?
28 "Dejad las ciudades y acomodaos en la peña, habitantes de Moab, sed como la paloma cuando anida en las paredes de las simas."
29 Hemos oído la arrogancia de Moab: ¡es muy arrogante!, su orgullo, su arrogancia, su altanería y la soberbia de su corazón.
30 Conozco - oráculo de Yahvé - su presunción, sé que sus bravatas no son como sus hechos.
31 Así que me lamentaré por Moab y por Moab entera gritaré; por los hombres de Quir Jeres suspiraré:
32 Más que se lloró a Yazer lloraré por ti, ¡oh viña de Sibmá! Tus sarmientos pasaban la mar, hasta Yazer alcanzaban. Sobre tu cosecha y sobre tu vendimia el saqueador se abatió;
33 desaparecieron alegría y alborozo de los vergeles del país de Moab, y el vino a los trujales he quitado, no se oye el grito alegre del pisador, ya no se oyen gritos.
34 De tanto gritar en Jesbón, hasta Elalé, hasta Yahas llegaron las voces desde Soar hasta Joronáin, - Eglat Selisiyá -, porque también las aguas de Nimrín se han trocado en aridez.
35 Quitaré a Moab - oráculo de Yahvé - de subirse al alto e incensar a sus dioses.
36 Por eso mi corazón gime con voz de flauta por Moab, porque cuanto habían guardado se perdió,
37 pues toda cabeza ha sido rapada y toda barba raída: en todas las manos arañazos y en todos los lomos saco,
38 en todos los terrados de Moab y por sus calles todo el mundo se lamentaba, porque he quebrantado a Moab como vaso de desecho - oráculo de Yahvé -.
39 ¡Cómo has sido destruida!, gemid. ¡Cómo ha vuelto la espalda Moab con vergüenza, y ha venido a ser Moab la burla y el espanto de todos sus vecinos!
40 Porque así ha dicho Yahvé: (Vedlo remontarse como un águila y extender sus alas sobre Moab.)
41 Tomadas fueron las plazas, y las fortalezas ocupadas. (Vendrá a ser el corazón de los valientes de Moab en aquel día como corazón de mujer en parto.)
42 Devastada está Moab, que ya no es pueblo, porque contra Yahvé se engrandeció.
43 Pánico, hoya y trampa contra ti, morador de Moab - oráculo de Yahvé -.
44 El que huya del pánico, caerá en la hoya y el que suba de la hoya será preso en la trampa, porque voy a hacer que llegue a ella, a Moab, el año de su castigo - oráculo de Yahvé -.
45 A la sombra de Jesbón se pararon sin fuerza los fugitivos, cuando fuego salió de Jesbón y llama de la casa de Sijón, y devoró las sienes de Moab y el cogote de la gente de Saón.
46 ¡Ay de ti Moab! Pereció el pueblo de Camós, pues han sido tomados sus hijos en cautiverio y sus hijas en cautividad.
47 Pero yo haré volverse a los cautivos de Moab en días futuros - oráculo de Yahvé -. Hasta aquí la sentencia de Moab.

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Introducción a Jeremías 

Jeremías.
Poco más de un siglo después de Isaías, hacia el 650 a. C., nacía Jeremías de una familia sacerdotal residente en los alrededores de Jerusalén. Conocemos su vida y carácter mejor que los de ningún otro profeta por los relatos biográficos en tercera persona de que está sembrado su libro, y cuyo orden cronológico es el siguiente: 19:1-20:6; 26; 36; 45; 28-29; Jer_51:59-64; Jer_34:8-22; 37-44. Las «Confesiones de Jeremías»: 11:18-12:6; Jer_15:10-21; Jer_17:4-18; Jer_18:18-23; Jer_20:7-18, proceden del profeta mismo. No constituyen una autobiografía, pero sí son un testimonio emocionante de las crisis interiores que atravesó y que se describen en el estilo de los Salmos de súplica. Llamado por Dios muy joven aún, el 626, el año trece de Josías, Jer_1:2, le tocó vivir el trágico período en que se preparó y consumó la ruina del reino de Judá. La reforma religiosa y la restauración nacional de Josías despertaron esperanzas que fueron destruidas por la muerte del rey en Meguidó el 609 y por el cambio del mundo oriental, la caída de Nínive el 612 y la expansión del imperio caldeo. Desde el 605, Nabucodonosor impuso su dominio en Palestina, Judá se rebeló por instigación de Egipto, que intrigaría hasta el fin y, el 597, Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó a una parte de sus habitantes. Una nueva rebelión hizo volver a los ejércitos caldeos, el 587 fue tomada Jerusalén, incendiado el templo, y tuvo lugar la segunda deportación. Jeremías vivió esta dramática historia predicando y amenazando en vano a los reyes incapaces que se sucedían en el trono de David; fue acusado de derrotismo por los militares, perseguido y encarcelado. Después de la toma de Jerusalén, y aun cuando veía en los desterrados la esperanza del porvenir, Jeremías prefirió permanecer en Palestina junto a Godolías, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero éste fue asesinado, y un grupo de judíos, temeroso de las represalias, huyó a Egipto llevándose consigo al profeta. Probablemente murió allí.

El drama de esta vida no estriba sólo en los acontecimientos en que Jeremías se vio envuelto, sino también en el mismo profeta. Era de alma tierna, hecha para amar, y fue enviado para «extirpar y destruir, reconstruir y plantar» Jer_1:10; le tocó sobre todo predecir desgracias, Jer_20:8. Tenía ansias de paz y hubo de estar siempre en lucha: contra los suyos, contra los reyes, los sacerdotes, los falsos profetas, contra todo el pueblo, «varón discutido y debatido por todo el país», Jer_15:10. Se vio desgarrado por una misión a la que no podía sustraerse, Jer_20:9. Sus diálogos interiores con Yahvé están sembrados de gritos de dolor: «¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo?», Jer_15:18, y aquel pasaje patético que se anticipa a Job: «Maldito el día en que nací...», Jer_20:14, etc.

Pero este sufrimiento acrisoló su alma y la abrió al trato con Dios. Lo que nos hace a Jeremías tan querido y tan nuestro es la religión interior y cordial que él mismo practicó antes de formularla en el anuncio de la Nueva Alianza, Jer_31:31-34. Esta religión personal le llevó a profundizar en la enseñanza tradicional: Dios sondea los entresijos y los corazones, Jer_11:20, retribuye a cada uno según sus obras, Jer_31:29-30; la amistad con Dios, Jer_2:2, se rompe con el pecado, que sale del corazón malvado, Jer_4:4; Jer_17:9; Jer_18:12. Este aspecto afectivo le emparenta con Oseas, cuyo influjo experimentó; esta interiorización de la Ley, esta función del corazón en las relaciones con Dios, esta preocupación por la persona individual le aproximan al Deuteronomio. Jeremías vio ciertamente de manera favorable la reforma de Josías, inspirada en este libro, pero recibió una cruel desilusión por su ineficacia para cambiar la vida moral y religiosa del pueblo.

La misión de Jeremías fracasó en vida suya, pero su figura no dejó de agrandarse después de su muerte. Por su doctrina de una Alianza nueva, fundada en la religión del corazón, fue el padre del Judaísmo en su línea más pura, y su influjo se nota en Ezequiel, en la segunda parte de Isaías y en varios salmos. La época macabeica le cuenta entre los protectores del pueblo, 2Ma_2:1-8; 2Ma_15:12-16. Al sacar a primer plano los valores espirituales, al poner de manifiesto las íntimas relaciones que el alma ha de mantener con Dios, preparó la Nueva Alianza cristiana, y su vida de abnegación y sufrimientos en servicio de Dios, que bien pudo prestar algunos rasgos para la imagen del Siervo en Is 53, convierte a Jeremías en figura de Cristo.

Esta influencia duradera supone que las enseñanzas de Jeremías se leyeron, meditaron y comentaron con frecuencia. Esta labor de toda una descendencia espiritual se refleja en la composición de su libro, que no se presenta, ni mucho menos, como obra escrita de una vez. Además de los oráculos poéticos y de los relatos biográficos, contiene discursos en prosa en un estilo afín al del Deuteronomio. Su autenticidad ha sido impugnada y han sido atribuidos a redactores «deuteronomistas» posteriores al Destierro. En realidad, su estilo es el de la prosa judía del siglo VII y comienzos del VI a. C., su teología es la de la corriente religiosa a la que pertenecen tanto Jeremías como el Deuteronomio. Son el eco auténtico de la predicación de Jeremías, recogida por sus oyentes. Toda esta tradición jeremiana no se ha transmitido en una forma única. La versión griega ofrece una recensión notablemente más corta (un octavo) que el texto masorético y a menudo diferente en detalles; los descubrimientos de Qumrán prueban que las dos recensiones existían en hebreo. Además, el griego coloca los oráculos contra las naciones después de Jer_25:13, y en orden distinto al hebreo, que los relega al final del libro, 46-51. Estas profecías quizá formaran primeramente una colección particular y no todas procedan de Jeremías: al menos, los oráculos contra Moab y Edom han sido fuertemente rehechos y el largo oráculo contra Babilonia, 50-51, data del final del Destierro. El cap. 52 se nos presenta como un apéndice histórico, paralelo de 2Re_24:18-25:30. Otros complementos de menor extensión fueron insertados a lo largo del libro y atestiguan el uso que de él hacían y la estima en que lo tenían los cautivos de Babilonia y la comunidad renaciente después del Destierro. Hay también abundancia de duplicados que suponen una labor redaccional. Finalmente las indicaciones cronológicas, que son numerosas, no se suceden con orden. El desorden actual del libro es resultado de un largo trabajo de composición, cuyas etapas es harto difícil reconstruir una por una.

No obstante, el cap. 36 nos da valiosas indicaciones: el 605, Jeremías dicta a Baruc los oráculos que había pronunciado desde el comienzo de su ministerio, Jer_36:2, es decir, desde el 626. Este rollo, quemado por Joaquín, volvió a ser escrito y fue además completado, Jer_36:32. Acerca del contenido de esta colección tan sólo caben hipótesis. Parece que le servía de introducción Jer_25:1-12 y agrupaba las piezas anteriores al 605, que se hallaban en los caps. 1-18, pero también contenía, según Jer_36:2, oráculos antiguos contra las naciones a las que se refiere Jer_25:13-38. Se incluyó allí el apartado de las «Confesiones», cuyo detalle se ha expuesto anteriormente. También se añadieron dos opúsculos sobre los reyes, 21:11-23:8, y sobre los profetas, Jer_23:9-40, que pudieron existir anteriormente por separado.

Así se distinguen ya dos partes en el libro: una contiene amenazas contra Judá y Jerusalén, 1:1-25:13; la otra, profecías contra las naciones, Jer_25:13-38 y 46-51. Una tercera parte está constituida por 26-35, donde se han reunido en un orden arbitrario trozos que ofrecen un tono más optimista. Casi todas estas piezas están en prosa y en gran parte proceden de una biografía de Jeremías, que se atribuye a Baruc. Grupo aparte forman los caps. 30-31, que son un opúsculo poético de consolación. La cuarta parte, 36-44, en prosa, prosigue la biografía de Jeremías y relata sus sufrimientos durante y después del sitio de Jerusalén, y concluye con Jer_45:1-5, que viene a ser como la firma de Baruc.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_20:23+

[2] LXX: 31

[3] Núm_22:36+; |Isa 15-16; Amó_2:1-3; Eze_25:8-11

NOTAS

48 Es difícil determinar con exactitud el núclo primitivo de este oráculo, cuyo texto vuelve a utilizar diversos pasajes bíblicos: Is 15-16; Núm_21:27-30; Núm_24:17. Pudo haber sido pronunciado después del 605, ver Jer_25:21, o del 593, ver Jer_27:3, o del 587, ver Eze_25:8-11.

48:1 Moab está al sur de Amón, en Transjordania; se reconocen aquí: el monte Nebo (Deu_34:1): Quiryatáin, quizá hacia el Khirbet el-Quraiyat, al suroeste de Mádaba; Jesbón, hoy Jesbán, 12 km al norte de Mádaba, y cuyo nombre hace aquí un juego de palabas con jasab, «tramar»; Madmén, hoy Khir bet Dimna, a 12 km al norte de Kerak, que hace juego de palabras con damam, «ser reducido al silencio»; Joronáin, probablemente al este del país, en los confines del desierto; Lujit, mal localizado, debe ser situada más bien al oeste; finalmente, si con el griego se lee Jer_48:4 b: «anunciadlo hasta Soar» (al sur del mar Muerto, ver Gén_14:2, Gén_14:8), se cae en la cuenta de que el espanto provocado por la invasión invadió el país en toda su extensión.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Isa_15:5

NOTAS

48:5 «(se) la (suben)» conj. ver Isa_15:5; el hebr. repite la palabra «lágrimas» bekê.

NOTAS

48:6 «el onagro» (hebr. `arod) griego; «Aroer» hebr.

NOTAS

48:7 Dios nacional de los moabitas, Jer_48:13 y Jer_48:46; ver Núm_21:29; 1Re_11:7 y 1Re_11:33.

NOTAS

48:9 La palabra hebr. (sîs) normalmente significa «flor»; tenemos quizá aquí un sentido desacostumbrado de esta palabra, a menos que se haya de corregir en nosah «plumaje», «alas», ver Eze_17:3; Job_39:13. El griego lee siyûn «sepulcro» y traduce: «dad un sepulcro a Moab, porque está desvastada».

NOTAS

48:11 Moab, país de viñedos, ver Jer_48:32-33, era renombrado por sus caldos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_12:29; Ose_10:5; Amó_5:5

NOTAS

48:13 Es el nombre del gran santuario del Norte, que después del cisma se hizo el rival del de Jerusalén, ver 1Re_18:29; Amó_7:13; pero también es un nombre divino en el culto heterodoxo de la colonia judía de Elefantina.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_22:18+

NOTAS

48:18 Lit. «siéntate en la sed». -Dibón, hoy Dibán, a unos 15 km al noroeste de Aroer (Jer_48:19), actual Araír, en el Arnón. En Dibán fue descubierta la estela de Mesá, rey de Moab; 2Re_3:4+.

NOTAS

48:19 «escapado» versiones; «escapada» hebr. -La respuesta se da en Jer_48:20, Jer_48:25 (donde «oráculo de Yahvé», omitido por el griego, es quizá una adición) y 28; los trozos en prosa son comentarios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_13:17-19; Núm_33:46


NOTAS

48:24 La mayor parte de las ciudades aquí citadas son de identificación dudosa. Por lo demás, mediante esta larga enumeración solamente se trata de expresar la amplitud del desastre.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_51:17+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_25:8-11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Isa_16:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Isa_16:7


NOTAS

48:32 Quir Jeres, «la pared de las tejoletas» es aquí un sobrenombre por Quir Moab, antigua capital de los moabitas, hoy Kerak. Yazer, probablemente Khirbet Jazzir, al norte del país de Moab. Sibmá, entre Jesbón (Jer_48:2) y el Nebo; el mar, hasta el que se considera que llegan las viñas, es el mar Muerto, al oeste.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_16:10

NOTAS

48:33 «el pisador» versiones, ver 1Sa_16:10; «el grito alegre» hebr., ditografía; -«se oyen» herîm o yehuddad, suponiendo una forma no atestiguada de la palabra «grito alegre» hêdad, que el hebr. repite.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_15:4-5

NOTAS

48:34 Solamente identificamos con certeza Soar, al sur, y Jesbón y Elalé a algunos km una de otra, al norte, ver Jer_48:1+. Las «aguas de Nimrín» deberán ser buscadas sin duda al norte del mar Muerto (pero también se ha propuesto el guadi Numeira, al sudeste).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_15:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_15:2-3; Lev_21:5; Jer_47:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_49:22


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Isa_24:17-18


NOTAS

48:44 «a ella» hebr.; «todo esto» griego, sir.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_21:28-29

[2] Núm_24:17

NOTAS

48:45 «de la casa de» mibbêt con 3 mss hebr., «de entre» mibbên TM. Sijón es el rey de los amorreos, con su capital en Jesbón, Núm_21:27-28; Deu_2:26-37.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_46:26+

NOTAS

48:47 Nota de un escriba, ver Jer_51:64.