Jeremías  51 Biblia Jerusalén (1998) | 64 versitos |
1 Así dice Yahvé: Mirad que yo despierto contra Babilonia y los habitantes de Leb Camay un viento destructor.
2 Enviaré a Babilonia beldadores que la bielden y dejen vacío su territorio, porque se la acosará por todas partes el día aciago.
3 El arquero que no aseste su arco, ni se jacte de su cota. No tengáis piedad para sus jóvenes escogidos: dad al anatema todo su ejército.
4 Caerán heridos en tierra de Caldea, y traspasados en sus calles.
5 Pero no ha enviudado Israel ni Judá de su Dios, de Yahvé Sebaot, aunque sus tierras estaban llenas de delitos contra el Santo de Israel.
6 Huid del interior de Babilonia, (y salvad cada cual vuestra vida), no perezcáis por su culpa, pues es hora de venganza para Yahvé: le está pagando su merecido.
7 Copa de oro era Babilonia en la mano de Yahvé, que embriagaba toda la tierra. De su vino bebieron las naciones, lo que las hizo enloquecer.
8 De pronto cayó Babilonia y se rompió. Gemid por ella, tomad bálsamo para su sufrimiento, a ver si sana.
9 Hemos curado a Babilonia, pero no ha sanado, dejadla y vayamos, cada cual a su tierra, porque ha llegado a los cielos el juicio contra ella, se ha elevado hasta las nubes.
10 Yahvé hizo patente nuestra justicia; venid y cantemos en Sión las obras de Yahvé nuestro Dios.
11 Aguzad las saetas, llenad las aljabas. Ha despertado Yahvé el espíritu de los reyes de Media, porque sobre Babilonia está su designio de destruirla, porque ésta será la venganza de Yahvé, la venganza de su santuario.
12 Sobre las murallas de Babilonia izad bandera, reforzad la guardia, apostad centinelas, preparad celadas; que también Yahvé ha tomado un acuerdo, también él va a cumplir lo que dijo sobre los habitantes de Babilonia.
13 Tú, la que estás instalada sobre ingentes aguas, la de ingentes tesoros, llegó tu fin, el término de tus ganancias.
14 Lo ha jurado Yahvé Sebaot por sí mismo: Yo he de colmarte de hombres como de langostas, y lanzarán sobre ti gritos de triunfo.
15 Él es quien hizo la tierra con su poder, el que fundó el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos.
16 Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra. Él hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.
17 Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas.
18 Vanidad son, cosa ridícula; al tiempo de su castigo perecerán.
19 No es así la "Parte de Jacob", pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel; Yahvé Sebaot es su nombre.
20 Un martillo eras tú para mí, un arma de guerra: contigo machaqué naciones, contigo destruí reinos,
21 contigo machaqué caballo y caballero, contigo machaqué el carro y a quien lo monta,
22 contigo machaqué a hombre y mujer, contigo machaqué al viejo y al muchacho, contigo machaqué al joven y a la doncella,
23 contigo machaqué al pastor y su hato, contigo machaqué al labrador y su yunta, contigo machaqué a gobernadores y magistrados.
24 Y haré que Babilonia y todos los habitantes de Caldea paguen por todo el daño que hicieron en Sión, delante de vuestros ojos - oráculo de Yahvé -.
25 Heme aquí en contra tuya, montaña destructora - oráculo de Yahvé -, destructora de toda la tierra. Voy a echarte mano y a hacerte rodar desde las peñas, y a convertirte en montaña quemada.
26 No tomarán de ti piedra angular ni piedra de cimientos, porque desolación por siempre serás - oráculo de Yahvé -.
27 Alzad bandera en la tierra, tocad cuerno en las naciones. Haced leva santa contra ella en las naciones, citad contra ella a los reinos de Ararat, Miní y Asquenaz, estableced contra ella reclutador, haced que ataque la caballería cual langosta.
28 Haced leva santa contra ella en las naciones, los reyes de Media, sus gobernadores y todos sus magistrados y todo el país de su dominio.
29 Y retiembla la tierra, y da vueltas, por haberse cumplido contra Babilonia los planes de Yahvé, de convertir la tierra de Babel en desolación sin habitantes.
30 Cesaron de guerrear los valientes de Babilonia, se han quedado en las fortalezas. Agotóse su bravura, se volvieron mujeres; quemaron sus aposentos, se rompieron sus barras.
31 Correo al alcance de correo corre, e informador al alcance de informador, para informar al rey de Babilonia que ha sido tomada su ciudad de cabo a cabo,
32 y sus vados fueron ocupados y los cañaverales incendiados, y los guerreros se atemorizaron.
33 Porque así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: La hija de Babel es como era al tiempo de apisonarla; un poco más, y le habrá llegado el tiempo de la siega.
34 Me comió, me arrebañó el rey de Babilonia, me dejó como cacharro vacío, me tragó como un dragón, llenó su vientre con mis buenos trozos, me expulsó.
35 "Mi atropello y mis sufrimientos sobre Babilonia", dirá la población de Sión; y "mi sangre sobre los habitantes de Caldea", dirá Jerusalén.
36 Por tanto, así dice Yahvé: Heme aquí, que defiendo tu causa y vengo tu venganza, y deseco el mar de ella y dejo enjuto su hontanar,
37 y vendrá a ser Babilonia montón de piedras, guarida de chacales, tema de pasmo y rechifla, sin ningún habitante.
38 A una cual leones rugen, gruñen como cachorros de leonas.
39 En teniendo ellos calor les serviré su bebida y los embriagaré de modo que se alegren, y dormirán un sueño eterno y no se despertarán - oráculo de Yahvé -.
40 Los haré bajar como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos.
41 ¡Cómo fue tomada Sesac, y ocupada la prez de toda la tierra! ¡Cómo vino a ser pasmo Babilonia entre las naciones!
42 Subió contra Babilonia el mar, por el tropel de sus olas quedó cubierta.
43 Vinieron a quedar sus ciudades devastadas, tierra reseca y yerma, no vive en ellas nadie, ni discurre por ellas ser humano.
44 Visitaré a Bel en Babilonia, y le sacaré su bocado de la boca, y no afluirán a él ya más las naciones. Hasta la muralla de Babilonia ha caído.
45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, que cada cual salve su vida del ardor de la ira de Yahvé.
46 Y que no se marchite vuestro corazón y tengáis miedo por el rumor que se oirá en la tierra. Cierto correrá un año tal rumor, y luego al año siguiente, otro distinto: violencia en la tierra, y domeñador sobre domeñador.
47 Pues bien, mirad que vienen días en que castigaré a los ídolos de Babilonia, y todo su territorio se abochornará, y todos sus heridos caerán en medio de ella.
48 Y harán coro contra Babilonia cielos y tierra y todo cuanto hay en ellos, cuando del norte lleguen los devastadores - oráculo de Yahvé -.
49 También Babilonia caerá, oh heridos de Israel. También por Babilonia cayeron los heridos de toda la tierra.
50 Escapados de la espada, andad, no os paréis, recordad desde lejos a Yahvé, y que Jerusalén os venga en mientes.
51 - "Quedamos abochornados al oír tal afrenta; cubrió la vergüenza nuestros rostros. ¡Habían penetrado extranjeros hasta los santuarios del templo de Yahvé!"
52 - Pues bien, mirad que vienen días - oráculo de Yahvé - en que castigaré a sus ídolos, y en todo su territorio se quejarán los heridos.
53 Aunque suba Babilonia a los cielos y encastille en lo alto su poder, de mi parte llegarán saqueadores hasta ella - oráculo de Yahvé -.
54 Suenan gritos de socorro desde Babilonia, y un fragor desde Caldea.
55 Es que devasta Yahvé a Babilonia, apaga de ella el gran ruido, y mugen sus olas como las de alta mar, cuyo son es estruendoso.
56 Es que viene sobre ella, sobre Babilonia, el devastador, van a ser apresados sus valientes, se han aflojado sus arcos. Porque Dios retribuidor es Yahvé: cierto pagará.
57 Yo embriagaré a sus jefes y a sus sabios, a sus gobernadores y a sus magistrados y a sus valientes, y dormirán un sueño eterno y no se despertarán - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahvé Sebaot -.
58 Así dice Yahvé Sebaot: Aquella ancha muralla de Babilonia ha de ser socavada, y aquellas sus altas puertas con fuego han de ser quemadas, y se habrán fatigado pueblos para nada, y naciones para el fuego se habrán afanado.
59 Orden que dio el profeta Jeremías a Serayas, hijo de Nerías, hijo de Majsías, al partir éste de junto a Sedecías, rey de Judá, para Babilonia el año cuarto de su reinado, siendo Serayas gran chambelán.
60 Escribió, pues, Jeremías todo el mal que había de sobrevenir a Babilonia en un libro - todas estas palabras arriba escritas acerca de Babilonia -
61 y dijo Jeremías a Serayas: "En llegando tú a Babilonia, mira de leer en voz alta todas estas palabras,
62 y dirás: "Yahvé, tú has hablado respecto a este lugar, de destruirlo sin que haya en él habitante, ya sea persona o animal, sino que soledad por siempre será."
63 Luego, en acabando tú de leer en voz alta ese libro, atas a él una piedra y lo arrojas al Éufrates,
64 y dices: "Así se hundirá Babilonia y no se recobrará del mal que yo mismo voy a traer sobre ella."" Hasta aquí las palabras de Jeremías.

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Introducción a Jeremías 

Jeremías.
Poco más de un siglo después de Isaías, hacia el 650 a. C., nacía Jeremías de una familia sacerdotal residente en los alrededores de Jerusalén. Conocemos su vida y carácter mejor que los de ningún otro profeta por los relatos biográficos en tercera persona de que está sembrado su libro, y cuyo orden cronológico es el siguiente: 19:1-20:6; 26; 36; 45; 28-29; Jer_51:59-64; Jer_34:8-22; 37-44. Las «Confesiones de Jeremías»: 11:18-12:6; Jer_15:10-21; Jer_17:4-18; Jer_18:18-23; Jer_20:7-18, proceden del profeta mismo. No constituyen una autobiografía, pero sí son un testimonio emocionante de las crisis interiores que atravesó y que se describen en el estilo de los Salmos de súplica. Llamado por Dios muy joven aún, el 626, el año trece de Josías, Jer_1:2, le tocó vivir el trágico período en que se preparó y consumó la ruina del reino de Judá. La reforma religiosa y la restauración nacional de Josías despertaron esperanzas que fueron destruidas por la muerte del rey en Meguidó el 609 y por el cambio del mundo oriental, la caída de Nínive el 612 y la expansión del imperio caldeo. Desde el 605, Nabucodonosor impuso su dominio en Palestina, Judá se rebeló por instigación de Egipto, que intrigaría hasta el fin y, el 597, Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó a una parte de sus habitantes. Una nueva rebelión hizo volver a los ejércitos caldeos, el 587 fue tomada Jerusalén, incendiado el templo, y tuvo lugar la segunda deportación. Jeremías vivió esta dramática historia predicando y amenazando en vano a los reyes incapaces que se sucedían en el trono de David; fue acusado de derrotismo por los militares, perseguido y encarcelado. Después de la toma de Jerusalén, y aun cuando veía en los desterrados la esperanza del porvenir, Jeremías prefirió permanecer en Palestina junto a Godolías, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero éste fue asesinado, y un grupo de judíos, temeroso de las represalias, huyó a Egipto llevándose consigo al profeta. Probablemente murió allí.

El drama de esta vida no estriba sólo en los acontecimientos en que Jeremías se vio envuelto, sino también en el mismo profeta. Era de alma tierna, hecha para amar, y fue enviado para «extirpar y destruir, reconstruir y plantar» Jer_1:10; le tocó sobre todo predecir desgracias, Jer_20:8. Tenía ansias de paz y hubo de estar siempre en lucha: contra los suyos, contra los reyes, los sacerdotes, los falsos profetas, contra todo el pueblo, «varón discutido y debatido por todo el país», Jer_15:10. Se vio desgarrado por una misión a la que no podía sustraerse, Jer_20:9. Sus diálogos interiores con Yahvé están sembrados de gritos de dolor: «¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo?», Jer_15:18, y aquel pasaje patético que se anticipa a Job: «Maldito el día en que nací...», Jer_20:14, etc.

Pero este sufrimiento acrisoló su alma y la abrió al trato con Dios. Lo que nos hace a Jeremías tan querido y tan nuestro es la religión interior y cordial que él mismo practicó antes de formularla en el anuncio de la Nueva Alianza, Jer_31:31-34. Esta religión personal le llevó a profundizar en la enseñanza tradicional: Dios sondea los entresijos y los corazones, Jer_11:20, retribuye a cada uno según sus obras, Jer_31:29-30; la amistad con Dios, Jer_2:2, se rompe con el pecado, que sale del corazón malvado, Jer_4:4; Jer_17:9; Jer_18:12. Este aspecto afectivo le emparenta con Oseas, cuyo influjo experimentó; esta interiorización de la Ley, esta función del corazón en las relaciones con Dios, esta preocupación por la persona individual le aproximan al Deuteronomio. Jeremías vio ciertamente de manera favorable la reforma de Josías, inspirada en este libro, pero recibió una cruel desilusión por su ineficacia para cambiar la vida moral y religiosa del pueblo.

La misión de Jeremías fracasó en vida suya, pero su figura no dejó de agrandarse después de su muerte. Por su doctrina de una Alianza nueva, fundada en la religión del corazón, fue el padre del Judaísmo en su línea más pura, y su influjo se nota en Ezequiel, en la segunda parte de Isaías y en varios salmos. La época macabeica le cuenta entre los protectores del pueblo, 2Ma_2:1-8; 2Ma_15:12-16. Al sacar a primer plano los valores espirituales, al poner de manifiesto las íntimas relaciones que el alma ha de mantener con Dios, preparó la Nueva Alianza cristiana, y su vida de abnegación y sufrimientos en servicio de Dios, que bien pudo prestar algunos rasgos para la imagen del Siervo en Is 53, convierte a Jeremías en figura de Cristo.

Esta influencia duradera supone que las enseñanzas de Jeremías se leyeron, meditaron y comentaron con frecuencia. Esta labor de toda una descendencia espiritual se refleja en la composición de su libro, que no se presenta, ni mucho menos, como obra escrita de una vez. Además de los oráculos poéticos y de los relatos biográficos, contiene discursos en prosa en un estilo afín al del Deuteronomio. Su autenticidad ha sido impugnada y han sido atribuidos a redactores «deuteronomistas» posteriores al Destierro. En realidad, su estilo es el de la prosa judía del siglo VII y comienzos del VI a. C., su teología es la de la corriente religiosa a la que pertenecen tanto Jeremías como el Deuteronomio. Son el eco auténtico de la predicación de Jeremías, recogida por sus oyentes. Toda esta tradición jeremiana no se ha transmitido en una forma única. La versión griega ofrece una recensión notablemente más corta (un octavo) que el texto masorético y a menudo diferente en detalles; los descubrimientos de Qumrán prueban que las dos recensiones existían en hebreo. Además, el griego coloca los oráculos contra las naciones después de Jer_25:13, y en orden distinto al hebreo, que los relega al final del libro, 46-51. Estas profecías quizá formaran primeramente una colección particular y no todas procedan de Jeremías: al menos, los oráculos contra Moab y Edom han sido fuertemente rehechos y el largo oráculo contra Babilonia, 50-51, data del final del Destierro. El cap. 52 se nos presenta como un apéndice histórico, paralelo de 2Re_24:18-25:30. Otros complementos de menor extensión fueron insertados a lo largo del libro y atestiguan el uso que de él hacían y la estima en que lo tenían los cautivos de Babilonia y la comunidad renaciente después del Destierro. Hay también abundancia de duplicados que suponen una labor redaccional. Finalmente las indicaciones cronológicas, que son numerosas, no se suceden con orden. El desorden actual del libro es resultado de un largo trabajo de composición, cuyas etapas es harto difícil reconstruir una por una.

No obstante, el cap. 36 nos da valiosas indicaciones: el 605, Jeremías dicta a Baruc los oráculos que había pronunciado desde el comienzo de su ministerio, Jer_36:2, es decir, desde el 626. Este rollo, quemado por Joaquín, volvió a ser escrito y fue además completado, Jer_36:32. Acerca del contenido de esta colección tan sólo caben hipótesis. Parece que le servía de introducción Jer_25:1-12 y agrupaba las piezas anteriores al 605, que se hallaban en los caps. 1-18, pero también contenía, según Jer_36:2, oráculos antiguos contra las naciones a las que se refiere Jer_25:13-38. Se incluyó allí el apartado de las «Confesiones», cuyo detalle se ha expuesto anteriormente. También se añadieron dos opúsculos sobre los reyes, 21:11-23:8, y sobre los profetas, Jer_23:9-40, que pudieron existir anteriormente por separado.

Así se distinguen ya dos partes en el libro: una contiene amenazas contra Judá y Jerusalén, 1:1-25:13; la otra, profecías contra las naciones, Jer_25:13-38 y 46-51. Una tercera parte está constituida por 26-35, donde se han reunido en un orden arbitrario trozos que ofrecen un tono más optimista. Casi todas estas piezas están en prosa y en gran parte proceden de una biografía de Jeremías, que se atribuye a Baruc. Grupo aparte forman los caps. 30-31, que son un opúsculo poético de consolación. La cuarta parte, 36-44, en prosa, prosigue la biografía de Jeremías y relata sus sufrimientos durante y después del sitio de Jerusalén, y concluye con Jer_45:1-5, que viene a ser como la firma de Baruc.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] LXX: 28

NOTAS

51:1 Anagrama de Kasdîm (caldeos), en la misma escritura criptográfica que en Jer_25:25-26.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_4:11

NOTAS

51:2 «beldadores» Aq., Sim., Vulg.; «extranjeros» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_6:17+

NOTAS

51:3 Esta doble prohibición ('al...'al), leída con 15 mss hebr. y las versiones, mientras que el TM dice 'el...'el: «hacia... hacia», se dirige a los sitiados. Lo que sigue, por el contrario, interpela a los sitiadores. -El hebr.(ketib) repite la palabra «asesta», ditografía omitida por qeré y versiones.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:8; Apo_18:4

[2] Jer_50:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_25:15-29; Isa_51:17+; Apo_18:3

NOTAS

51:7 El hebr. repite «las naciones», omitido por las versiones.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_18:2; Jer_50:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_13:17

NOTAS

51:11 El poema hablaba de un enemigo del norte, Jer_50:3, Jer_50:9, Jer_50:41; Jer_51:48. El glosador precisa: los medos, identificados con los persas como en Isa_13:17.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_17:1; Apo_17:15

[2] Jer_50:37-38

NOTAS

51:13 «el término» (lit. «están terminadas») wetam conj.; «la medida» 'ammat hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_10:12-16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Sal_135:7


NOTAS

51:19 «Israel» Vulg., Targ., ver Jer_10:16; omitido por hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:40


NOTAS

51:27 Pueblos del Norte, habitantes de la región armenia y sus confiens: Ararat o Urartu; Miní, en torno al lago Van; Askenaz o los escitas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:37; Isa_19:16; Nah_3:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:17

NOTAS

51:34 «con mis buenos trozos» ma`adannay conj.; «fuera de mis delicias» me`adanay hebr. -Podría también entenderse «de mi Edén me ha arrojado» cambiando ligeramente la vocalización y la unión de las palabras. -Habla Jerusalén.

NOTAS

51:35 Lit. «mi violencia, mi carne sangrante».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:39

[2] Jer_50:40


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_51:57

[2] Sal_76:6 [Sal_76:5]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_25:26

[2] = Jer_50:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:2+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_50:8; Jer_51:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:6 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_18:20; Apo_19:1-2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_137:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_14:13; Jer_49:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_51:39


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Hab_2:13


NOTAS

51:59 Esta acción simbólica. ver Jer_18:1+, que debía permanecer secreta, fue realizada hacia el 593. Atestigua la fe del profeta en la irrevocabilidad de la palabra divina, y también su perfecta lucidez: en el mismo momento en que Jeremías precisa la sumisión a Babilonia, no por ello oculta los crímenes de los babilonios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_51:26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_18:21

NOTAS

51:64 Esta frase, omitida por el griego, debía encontrarse primitivamente después de Jer_51:58. Está precedida por las últimas palabras de ese v. Jer_51:58, «se habrán afanado», aquí accidentalmente repetidas.