Ezequiel  18 Biblia Jerusalén (1998) | 32 versitos |
1 La palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
2 "¿Por qué andáis repitiendo este proverbio en la tierra de Israel: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos sufren la dentera?
3 "Por mi vida, oráculo del Señor Yahvé, que no repetiréis más este proverbio en Israel.
4 Mirad: todas las vidas son mías, la vida del padre lo mismo que la del hijo, mías son. El que peque es quien morirá.
5 "El que es justo y practica el derecho y la justicia,
6 no come en los montes ni alza sus ojos a las basuras de la casa de Israel, no contamina a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su impureza,
7 no oprime a nadie, devuelve la prenda de una deuda, no comete rapiñas, da su pan al hambriento y viste al desnudo,
8 no presta con usura ni cobra intereses, aparta su mano de la injusticia, dicta un juicio honrado entre hombre y hombre,
9 se conduce según mis preceptos y observa mis normas, obrando conforme a la verdad, un hombre así es justo: vivirá sin duda, oráculo del Señor Yahvé.
10 "Si éste engendra un hijo violento y sanguinario, que hace alguna de estas cosas
11 que él mismo no había hecho, un hijo que come en los montes, contamina a la mujer de su prójimo,
12 oprime al pobre y al indigente, comete rapiñas, no devuelve la prenda, alza sus ojos a las basuras, comete abominación,
13 presta con usura y cobra intereses, éste no vivirá en modo alguno después de haber cometido todas estas abominaciones; morirá sin remedio, y su sangre recaerá sobre él.
14 "Y si éste, a su vez, engendra un hijo que ve todos los pecados que ha cometido su padre, que los ve sin imitarlos,
15 que no come en los montes ni alza sus ojos a las basuras de la casa de Israel, no contamina a la mujer de su prójimo,
16 no oprime a nadie, no guarda la prenda, no comete rapiñas, da su pan al hambriento, viste al desnudo,
17 aparta su mano de la injusticia, no presta con usura, ni cobra intereses, practica mis normas y se conduce según mis preceptos, éste no morirá por la culpa de su padre, vivirá sin duda.
18 Su padre, porque fue violento, cometió rapiñas y no obró bien en medio de su pueblo, por eso morirá a causa de su culpa.
19 Y vosotros decís: "¿Por qué no carga el hijo con la culpa de su padre?" Pero el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis preceptos y los ha puesto en práctica: vivirá sin duda.
20 El que peque es quien morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su hijo: al justo se le imputará su justicia y al malvado su maldad.
21 "En cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá.
22 Ninguno de los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia que ha practicado.
23 ¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado - oráculo del Señor Yahvé - y no más bien en que se convierta de su conducta y viva?
24 "Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá acaso? No, no quedará ya memoria de ninguna de las obras justas que había practicado, sino que, a causa de la infidelidad en que ha incurrido y del pecado que ha cometido, morirá.
25 Y vosotros decís: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿Que no es justo mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo?
26 Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, a causa del mal que ha cometido muere.
27 Y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para practicar el derecho y la justicia, conservará su vida.
28 Ha abierto los ojos y se ha apartado de todos los crímenes que había cometido; vivirá sin duda, no morirá.
29 Y sin embargo la casa de Israel dice: "No es justo el proceder del Señor." ¿Que mi proceder no es justo, casa de Israel? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo?
30 Yo os juzgaré, pues, a cada uno según su proceder, casa de Israel, oráculo del Señor Yahvé. Convertíos y apartaos de todos vuestros crímenes; no haya para vosotros más ocasión de culpa.
31 Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?
32 Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del Señor Yahvé. Convertíos y vivid.

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Introducción a Ezequiel 

Ezequiel.
A diferencia del libro de Jeremías, el de Ezequiel se presenta como un todo bien ordenado. Después de una introducción, 1-3, donde el profeta recibe de Yahvé su misión, el cuerpo del libro se divide claramente en cuatro partes: 1º Los caps. 4-24 contienen casi exclusivamente reproches y amenazas contra los israelitas antes del asedio de Jerusalén; 2º, los caps.25-32 son oráculos contra las naciones, donde el profeta hace extensiva la maldición divina a los cómplices y a los provocadores de la nación infiel; 3º, en los caps. 33-39, durante y después del asedio, el profeta consuela a su pueblo prometiéndole un porvenir mejor; 4º, prevé, en fin, caps. 40-48, el estatuto político y religioso de la comunidad futura, restablecida en Palestina.

Sin embargo, esta composición tan lógica encubre grandes fallas. Hay muchos duplicados, por ejemplo, Eze_3:17-21 = Eze_33:7-9; Eze_18:25-29 = Eze_33:17-20, etc. Las indicaciones acerca de la mudez con que Dios hiere a Ezequiel, Eze_3:26; Eze_24:27; Eze_33:22, están separadas por largos discursos. La visión del carro divino, 1:4-3:15, queda interrumpida por la visión del libro, 2:1-3:9. Igualmente la descripción de los pecados de Jerusalén, Eze_11:1-21, es continuación del cap. 8 y corta abiertamente el relato de la partida del carro divino que, de Eze_10:22 pasa a Eze_11:22. Los datos que se dan en los caps. 26-33 no se suceden en orden. Tales fallas son difícilmente imputables a un autor que escribe su obra de una vez. Es mucho más probable que se deban a discípulos que trabajaron valiéndose de escritos o recuerdos, combinándolos y completándolos. Así pues, el libro de Ezequiel ha corrido, en cierto modo, la suerte de los demás libros proféticos. Pero la igualdad de forma y de doctrina nos garantiza que esos discípulos nos han conservado fielmente el pensamiento y, en general, hasta las palabras de su maestro. Su trabajo redaccional resulta perceptible en la última parte del libro, 40-48, cuyo núcleo, sin embargo, se remonta al propio Ezequiel.

Según el libro en su estado actual, el profeta ejerció toda su actividad con los desterrados de Babilonia entre los años 593 y 571, fechas extremas que da el texto, Eze_1:2 y Eze_29:17. Ha llamado la atención el que, en estas condiciones, los oráculos de la primera parte parezcan dirigidos a los habitantes de Jerusalén, y que, en ocasiones, Ezequiel parezca hallarse corporalmente presente en la ciudad, ver en especial Eze_11:13. En vista de ello se ha emitido la hipótesis de un doble ministerio de Ezequiel: se habría quedado en Palestina, donde habría predicado hasta la ruina de Jerusalén el 587. Sólo entonces se habría unido a los cautivos de Babilonia. La visión del rollo en 2:1-3:9 señalaría la vocación del profeta en Palestina; la del carro divino, Eze_1:4-28 y Eze_3:10-15, indicaría su llegada junto a los desterrados. El traslado de esta visión al comienzo del libro habría cambiado toda su perspectiva. Esta hipótesis sirve para responder a algunas dificultades, pero plantea otras. Supone serias modificaciones del texto, tiene que admitir que, aun durante su ministerio «palestinense», Ezequiel vivía de ordinario fuera de la ciudad, puesto que se le «traslada» a ella, Eze_8:3, y resulta curioso que, si Ezequiel y Jeremías predicaron a la vez en Jerusalén, ninguno de ellos aluda al ministerio de su colega. Por otra parte, las dificultades de la tesis tradicional no son insuperables: las censuras dirigidas a la gente de Jerusalén servían de lección a los desterrados y, cuando Ezequiel parece hallarse en la Ciudad Santa, el texto dice expresamente que ha sido trasladado a ella «en visión», Eze_8:3, como también ha sido devuelto «en visión», Eze_11:24. La hipótesis de un doble ministerio conserva pocos partidarios.

Sea cual fuere la solución adoptada, es una misma la gran personalidad que se nos muestra en el libro. Ezequiel es un sacerdote, Eze_1:3. Su mayor preocupación la constituye el Templo, trátese del Templo presente que está manchado de ritos impuros, 8, y al que abandona la gloria de Yahvé, 10, o del Templo futuro, cuyo diseño describe minuciosamente, 40-42, y adonde ve regresar a Yahvé, 43. Guarda el culto de la Ley, y al hacer historia de las infidelidades de Israel, 20, repite como un estribillo el reproche de haber «profanado los sábados». Tiene horror a las impurezas legales, Eze_4:14, y una gran preocupación por separar lo sagrado de lo profano, Eze_45:1-6. Como sacerdote que era, resolvía casos de derecho o de moral, y por esta razón su enseñanza adquiere un tono casuístico, 18. Su pensamiento y su vocabulario son afines a la Ley de Santidad, Lv 17-26. Sin embargo, no se puede demostrar que se haya inspirado en ella ni que la Ley de Santidad dependa de él, y las conexiones más llamativas se encuentran en pasajes redaccionales. Queda el hecho de que los dos conjuntos han sido transmitidos en ambientes de pensamiento muy afines. La obra de Ezequiel se integra en la corriente «sacerdotal», como la de Jeremías pertenecía a la corriente «deuteronomista».

Pero este sacerdote es también un activo profeta. Más que ningún otro, ha multiplicado las acciones simbólicas. Remeda con gestos el asedio de Jerusalén, 4:1-5:4, la salida de los emigrantes, Eze_12:1-7, al rey de Babilonia en la encrucijada, Eze_21:23 s, la unión de Judá e Israel, Eze_37:15 s. Hasta en las pruebas personales que Dios le envía, él mismo es una «señal» para Israel, Eze_24:24, como lo habían sido Oseas, Isaías y Jeremías. Pero la complejidad de sus acciones simbólicas contrasta con la simplicidad de gestos de sus predecesores.

Ezequiel es sobre todo un visionario. Su libro no contiene más que cuatro visiones propiamente dichas, pero ocupan un espacio considerable: 1-3; 8-11; 37; 40-48. Descubren un mundo fantástico: los cuatro animales del carro de Yahvé, la zarabanda cultual del Templo con el rebullicio de ganado y de ídolos, la llanura de los huesos que se reaniman, un Templo futuro dibujado como en el plano de un arquitecto, y de donde brota un río de ensueño en una geografía utópica. Este poder de imaginación se extiende a los cuadros alegóricos que pinta el profeta: las dos hermanas Oholá y Oholibá, 23, el Naufragio de Tiro, 27, el Faraón-Cocodrilo, 29 y 32, el Árbol Gigante, 31, la Bajada a los Infiernos, 32.

En contraste con esta potencia visual, y quizá como precio de la misma, como si la intensidad de las imágenes ahogara la expresión, el estilo de Ezequiel es monótono y gris, frío y diluido, de una pobreza extraña si se le compara con el de los grandes clásicos, con la vigorosa pureza de Isaías, o con el calor emocionado de Jeremías. El arte de Ezequiel se hace valer por sus dimensiones y su relieve, que crean como una atmósfera de horror sagrado ante el misterio de lo divino.

Se puede así deducir que, a pesar de estár unido a sus predecesores por muchos rasgos, Ezequiel abre un camino nuevo. Y esto es también verdad respecto de su doctrina. Ezequiel rompe con el pasado de su nación. El recuerdo de las promesas hechas a los Padres y de la Alianza concluida en el Sinaí aparece esporádicamente, pero si Dios ha salvado hasta el presente a su pueblo manchado desde su nacimiento, Eze_16:3 s, no lo ha hecho por cumplir las promesas, sino para defender la honra de su nombre, 20; si ha de sustituir la Alianza antigua con una Alianza eterna, Eze_16:60; Eze_37:26 s, no lo hará en premio de una «vuelta» del pueblo hacia él, sino por pura benevolencia, diríamos que por una gracia preveniente, y el arrepentimiento vendrá después, Eze_16:62-63. El mesianismo de Ezequiel, poco explícito por lo demás, ya no es regio y glorioso: cierto que anuncia a un futuro David, pero éste no será más que el «pastor» de su pueblo, Eze_34:23; Eze_37:24, un «príncipe», Eze_24:24, y no un rey, pues para reyes no hay lugar en la visión teocrática del futuro, Eze_45:7 s. Rompe con la tradición de la solidaridad en el castigo y afirma el principio de la retribución individual, 18; ver 33. Solución teológica provisional que, desmentida muy a menudo por los hechos, llevará poco a poco a la idea de una retribución de ultratumba. Aunque Ezequiel era un sacerdote muy vinculado al Templo, rompe, como ya lo había hecho Jeremías, con la idea de que Dios esté ligado a su santuario. En Ezequiel se concilian el espíritu profético y el espíritu sacerdotal que tantas veces habían sido opuestos: los ritos —que subsisten— cobran su valor de los sentimientos que los inspiran. Toda la doctrina de Ezequiel se centra en la renovación interior: hay que hacerse un corazón nuevo y un espíritu nuevo, Eze_18:31, o mejor, Dios mismo dará «otro» corazón, un corazón «nuevo» y pondrá en el hombre un espíritu «nuevo», Eze_11:19; Eze_36:26. Como en el caso de la benevolencia divina que previene el arrepentimiento, nos hallamos también aquí en el umbral de la teología de la gracia, que desarrollarán San Juan y San Pablo.

Esta espiritualización de todos los datos religiosos es la gran aportación de Ezequiel. Cuando se le llama padre del Judaísmo, suele alegarse a menudo su afán de separación de lo profano, de pureza legal, sus minucias rituales, y se piensa en los fariseos. Esto es totalmente injusto: Ezequiel, tanto como Jeremías, aunque de otra manera, da origen a esa corriente espiritual muy pura que, pasando por el Judaísmo, desemboca en el Nuevo Testamento. Jesús es el Buen Pastor que Ezequiel había anunciado, y Jesús es quien ha inaugurado el culto en espíritu que el profeta había exigido.

Bajo otro aspecto, Ezequiel da comienzo a la corriente apocalíptica. Sus grandiosas visiones anuncian ya las de Daniel, y no es nada extraño que en el Apocalipsis de San Juan encontremos tan a menudo su influencia.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_14:12+; Eze_33:10-20



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jer_31:29+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Eze_18:20; Deu_24:16


NOTAS

18:5 La enumeración que sigue recuerda las confesiones o «profesiones» que parece estaban asociadas a ciertas solemnidades litúrgicas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_15:2-5; Sal_24:3-6

NOTAS

18:6 Comer (la comida sagrada) sobre los altos era práctica de los cultos idolátricos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_25:35 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_25:35-37


NOTAS

18:10 «alguna de estas (cosas)» sir., Vulg.; «un hermano de alguna de estas (cosas)» hebr.

NOTAS

18:12 Ver nota a Eze_6:4.

NOTAS

18:17 «de la injusticia» griego, ver Eze_18:8; «del desgraciado» hebr.

NOTAS

18:18 «rapiñas» conj., ver Eze_18:7, Eze_18:12, Eze_18:16; «las rapiñas de su hermano» (?) hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Eze_18:4; Deu_24:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_2:6+

NOTAS

18:21 El hombre no sólo no está abrumado por las culpas de sus antepasados, sino que puede sustraerse al peso de su propio pasado. Se subraya la noción de conversión (y también de perversión), no colectiva, sino estrictamente personal. Únicamente la actitud actual del alma determina el juicio de Dios, ver Eze_14:12+ y Mat_3:2+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Eze_33:16

[2] Eze_33:11; Sab_11:26; Luc_15:7; Luc_15:10; Luc_15:32; Jua_8:11; Rom_11:32; 2Pe_3:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_3:20; Eze_33:12-13


NOTAS

18:26 El hebreo añade «a causa de ellos», omitido por griego y sir.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Eze_33:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_16:27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_11:19+; Jer_4:4+

[2] Eze_33:11; Eze_18:23; Sab_1:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_3:2+