Daniel  8 Biblia Jerusalén (1998) | 27 versitos |
1 El año tercero del reinado del rey Baltasar, yo, Daniel, tuve otra visión después de la anterior.
2 Contemplaba en la visión que me encontraba en Susa, plaza fuerte de la provincia de Elam, en la orilla del río Ulay.
3 Levanté la vista y vi un carnero que estaba en pie junto al río. Tenía dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno más que otro y el más alto había despuntado el último.
4 Vi que el carnero embestía contra el oeste, el norte y el sur. Ninguna bestia podía hacerle frente, nadie escapaba a su poder. Hacía lo que quería y dominaba.
5 Estaba todavía reflexionando, cuando vi un macho cabrío que venía de occidente, recorriendo toda la tierra sin tocar el suelo; el macho cabrío tenía un cuerno magnífico entre los ojos.
6 Llegó hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto en pie junto al río y se lanzó contra él con todo el ímpetu de su fuerza.
7 Vi cómo se acercaba al carnero y le embestía, enfurecido contra él, rompiéndole los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para hacerle frente; lo derribó en tierra y lo pisoteó, sin que nadie librara al carnero de su poder.
8 El macho cabrío se hizo muy grande y cuando era más fuerte, el cuerno grande se rompió y en su lugar despuntaron otros cuatro orientados a los cuatro puntos cardinales.
9 De uno de ellos salió otro cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, hacia el este y hacia la Tierra del Esplendor.
10 Creció hasta alcanzar el ejército del cielo, derribó por tierra una parte del ejército y pisoteó sus estrellas.
11 Llegó incluso hasta el Jefe del ejército, suprimió el sacrificio perpetuo y socavó los cimientos de su santuario.
12 Le entregaron el ejército, en lugar del sacrificio instauró la iniquidad y tiró por tierra la verdad; y en todo cuanto emprendió tuvo éxito.
13 Oí entonces a un santo que hablaba, y a otro santo que le preguntaba: "¿Cuándo tiempo durará la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados?"
14 El otro respondió: "Dos mil trescientas tardes y mañanas; después el santuario será rehabilitado."
15 Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión e intentaba comprenderla, vi de pronto delante de mí a alguien con aspecto humano,
16 y oí una voz humana junto al río Ulay, que gritaba: "Gabriel, explícale a éste la visión."
17 Él se acercó a donde yo estaba y, cuando llegó, caí de bruces asustado. Me dijo: "Hombre, debes comprender que la visión se refiere al tiempo final."
18 Mientras me hablaba, yo estaba aletargado, rostro en tierra. Él me tocó y me hizo incorporarme.
19 Después me dijo: "Mira, voy a manifestarte lo que ocurrirá al final de la cólera, porque el fin está fijado.
20 El carnero con dos cuernos que has visto representa a los reyes de Media y Persia.
21 El macho cabrío representa al rey de Grecia, y el cuerno grande entre sus ojos es el primer rey.
22 Los cuatro cuernos que despuntaron en lugar del que se rompió representan a cuatro reinos salidos de su nación, aunque menos poderosos.
23 "Y al final de sus reinados repletos de crímenes, surgirá un rey insolente y embaucador.
24 Aumentará su poder, será un destructor portentoso y triunfará en sus empresas; destruirá a poderosos y al pueblo de los santos.
25 Con su astucia hará triunfar la traición en sus obras, se envalentonará y con frialdad aniquilará a multitudes. Se sublevará contra el Príncipe de los príncipes, pero será destrozado sin intervención humana.
26 La visión referida de las tardes y mañanas es verídica; manténla en secreto, porque va para largo."
27 Yo, Daniel, desfallecí y estuve enfermo por unos días. Luego me levanté para ocuparme de los asuntos del rey. Pero seguía desconcertado con la visión, sin poder comprenderla.

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Introducción a Daniel 

Daniel.
Por su contenido, el libro de Daniel se divide en dos partes. Los caps. 1-6 son narrativos: Daniel y sus tres compañeros al servicio de Nabucodonosor, 1; el sueño de Nabucodonosor: la estatua compuesta de materiales diversos, 2; la adoración de la estatua de oro y los tres compañeros de Daniel en el horno, 3; la locura de Nabucodonosor, 4; el festín de Baltasar, 5; Daniel en la fosa de los leones, 6. En todos estos casos, Daniel o sus compañeros salen triunfantes de una prueba de la que depende su vida, o al menos su reputación, y los paganos glorifican a Dios que los ha salvado. Las escenas suceden en Babilonia, en los reinados de Nabucodonosor, de su «hijo» Baltasar y del sucesor de éste, «Darío el Medo». Las visiones de los caps.7-12 tienen como beneficiario a Daniel: las Cuatro Bestias, 7; el Macho Cabrío y el Carnero, 8; las setenta Semanas, 9; la gran visión del Tiempo de la Cólera y del Tiempo del Fin, 10-12. Llevan la fecha de los reinados de Baltasar, de Darío el Medo y de Ciro, rey de Persia, y están localizadas en Babilonia.

De esta división se ha deducido alguna vez la existencia de dos escritos de épocas diferentes combinados por un editor. Pero otros indicios contradicen esta distinción. Los relatos están en tercera persona y Daniel mismo refiere las visiones, pero la primera visión, 7, está encuadrada entre una introducción y una conclusión en tercera persona. El comienzo del libro está en hebreo, pero en Dan_2:4 se pasa bruscamente al arameo, que prosigue hasta el fin de 7, invadiendo así la parte de las visiones; los últimos capítulos están otra vez en hebreo. Se han propuesto diversas explicaciones para esta dualidad de lengua, aunque ninguna resulta convincente. Por ejemplo, la división según el estilo (1ª o 3ª persona) y la división según la lengua (hebreo o arameo) no corresponden a la que se deduce del contenido (relatos o visiones). Por otra parte, el cap. 7 es comentado por el 8, pero es paralelo del cap.2; su arameo es el mismo que el de los caps. 2-4, pero rasgos de su estilo reaparecen en los caps. 8-12, aunque están escritos en hebreo. Este cap. 7 forma, pues, un nexo entre las dos partes del libro y asegura su unidad. Además Baltasar y Darío el Medo aparecen en las dos partes del libro, originando las mismas dificultades para los historiadores. En fin, los procedimientos literarios y la línea del pensamiento son idénticos de un cabo al otro del libro, y esta igualdad es el argumento más fuerte en favor de la unidad de su composición.

La fecha de ésta queda fijada por el claro testimonio que da el cap. 11. Las guerras entre Seléucidas y Lágidas y una parte del reinado de Antíoco Epífanes se narran en él con gran lujo de detalles insignificantes para el propósito del autor. Este relato no se parece a ninguna profecía del Antiguo Testamento y, a pesar de su estilo profético, refiere sucesos ya ocurridos. Pero a partir de Dan_11:40 cambia el tono; se anuncia el «Tiempo del Fin» de una manera que recuerda a los otros profetas. El libro, pues, habría sido compuesto durante la persecución de Antíoco Epífanes y antes de la muerte de éste, incluso antes de la victoria de la insurrección macabea, es decir, entre el 167 y el 164.

Nada hay en el resto del libro que se oponga a esta fecha. Los relatos de la primera parte se sitúan en la época caldea, pero algunos indicios muestran que el autor está bastante lejos de los acontecimientos. Baltasar es hijo de Nabonid, y no de Nabucodonosor como dice el texto, y jamás ha tenido el título de rey. Darío el Medo es desconocido para los historiadores y no hay lugar para él entre el último rey caldeo y Ciro el persa, que había ya vencido a los Medos. El ambiente neobabilonio se describe con palabras de origen persa; incluso instrumentos de la orquesta de Nabucodonosor llevan nombres transcritos del griego. Las fechas que se dan en el libro no concuerdan entre sí ni con la historia, tal como la conocemos, y parecen puestas al frente de los capítulos sin mucha preocupación por la cronología. El autor se ha valido de tradiciones, orales o escritas, que circulaban en su época. Los manuscritos del mar Muerto contienen fragmentos de un ciclo de Daniel que está emparentado con el libro canónico, en especial una oración de Nabonid que recuerda Dan 3:31—4:34, donde el nombre de Nabucodonosor sustituye al de Nabonid. El autor, o sus fuentes, nombra como héroe de sus historias piadosas a un Daniel o Dan'el al que Eze_14:14-20; Eze_28:3 cita como a un justo o sabio de los tiempos antiguos y al que también conocían los poemas de Râs Samrâ en el siglo XIV antes de nuestra era.

Siendo el libro tan reciente, se explica su lugar en la Biblia hebrea. Ha sido admitido en ella después de la fijación del canon de los Profetas, y se le ha colocado entre Ester y Esdras, en el grupo heterogéneo de los «otros escritos» que forman la última parte del canon hebreo. Las Biblias griega y latina vuelven a colocarlo entre los profetas y le añaden algunas partes deuterocanónicas: el Salmo de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes, Dan_3:24-90, la historia de Susana, donde brilla el candor clarividente del joven Daniel, 13, las historias de Bel y de la serpiente sagrada que son sátiras de la idolatría, 14. La traducción griega de los Setenta (LXX) difiere grandemente de la de Teodoción (Teod.), que es muy afín al texto masorético.

La finalidad del libro es sostener la fe y la esperanza de los judíos perseguidos por Antíoco Epífanes. Daniel y sus compañeros se han visto sometidos a las mismas pruebas: abandono de las prescripciones de la Ley, 1, tentaciones de idolatría, 3 y 6; pero han salido victoriosos, y los antiguos perseguidores han tenido que reconocer el poder del verdadero Dios. Al perseguidor moderno se le pinta con rasgos más negros, pero cuando la Cólera de Dios quede satisfecha, Dan_8:19; Dan_11:36, vendrá el Tiempo del Fin, Dan_8:17; Dan_11:40, en que el perseguidor será abatido, Dan_8:25; Dan_11:45. Entonces se acabarán las desdichas y el pecado, y tendrá lugar el advenimiento del Reino de los Santos, gobernado por un «Hijo de hombre», cuyo imperio jamás pasará, 7.

Esta espera del Fin, esta esperanza del Reino está presente a lo largo de todo el libro, Dan_2:44; Dan_3:33 (100) [Dan_4:3]; Dan_4:31 [Dan_4:34]; Dan_7:14. Dios se ocupará de que llegue en el plazo que él ha fijado, pero que a la vez abarca toda la duración de la humanidad. Los momentos de la historia del mundo se convierten en momentos del plan divino en un plano eterno. El pasado, el presente, el futuro, todo se hace profecía, porque todo ello se ve a la luz de Dios «que hace alternar estaciones y tiempos», Dan_2:21. Con esta visión, a la vez temporal e intemporal, el autor revela el sentido profético de la historia. Este secreto de Dios, Dan_2:18, etc.; Dan_4:6 [Dan_4:9], es descubierto por mediación de seres misteriosos, que son los mensajeros y agentes del Altísimo; la doctrina de los ángeles cobra fuerza en el libro de Daniel, como también en el de Ezequiel y sobre todo en el de Tobías. La revelación versa sobre el designio escondido de Dios para con su pueblo y todos los pueblos. Afecta tanto a las naciones como a los individuos. Un texto importante sobre la resurrección anuncia el despertar de los muertos a una vida o a un oprobio eternos, Dan_12:2. El Reino que se espera se extenderá a todos los pueblos, Dan_7:14, no tendrá fin, será el Reino de los Santos, Dan_7:18, el Reino de Dios, Dan_3:33 (100); Dan_4:31 [Dan_4:34], el Reino del Hijo de hombre, a quien se dio todo poder, Dan_7:13-14.

Este misterioso Hijo de hombre, al que Dan_7:18 y 21-27 identifica con la comunidad de los Santos, es también su cabeza, el jefe del reino escatológico, pero no es el Mesías davídico. Esta interpretación individual se hizo corriente en el Judaísmo y la reiteró Jesús, que se aplicó el título de Hijo del hombre para recalcar el carácter trascendente y espiritual de su mesianismo, Mat_8:20.

El libro de Daniel ya no representa a la verdadera corriente profética. No contiene la predicación de un profeta enviado por Dios con misión ante sus contemporáneos, fue compuesto e inmediatamente escrito por un autor que se oculta detrás de un seudónimo, como ocurre ya con el librito de Jonás. Las historias edificantes de la primera parte tienen parecido con una clase de escritos de sabiduría de las que tenemos un ejemplo antiguo en la historia de José del Génesis, y otro ejemplo reciente en el libro de Tobías, escrito poco antes que Daniel. Las visiones de la segunda parte ofrecen la revelación de un secreto divino, explicado por los ángeles, para los tiempos futuros, en un estilo intencionadamente enigmático; este «libro sellado», Dan_12:4, inaugura plenamente el género apocalíptico, que había sido preparado por Ezequiel y que florecerá en la literatura judía. El Apocalipsis de San Juan es su equivalente en el Nuevo Testamento, pero aquí se rompen los sellos del libro cerrado, Ap 5-6, las palabras ya no se conservan en secreto, porque «el Tiempo está cerca», Apo_22:10, y se espera la venida del Señor, Apo_22:20; 1Co_16:22.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] (hebreo)

NOTAS

8:1 (a) Sobre este personaje, véase Dan_5:1+.

8:1 (b) La visión del cap. 7 que se reasume en ésta de una manera más explícita.



NOTAS

8:2 Susa era una de las residencias reales bajo los Aqueménidas. No se sabe si hay que entender que Daniel estaba realmente en Susa, o si este dato forma parte de la visión. El Ulay es el río que atraviesa Susa.

NOTAS

8:3 (a) Acerca del simbolismo de los carneros y de los machos cabríos, ver Eze_34:17 s y Zac_10:3.

8:3 (b) El cuerno más alto es el poder persa que vence al poder medo (Dan_8:20), al que sucede anexionándoselo.

NOTAS

8:5 (a) Alejandro. Ver Dan_8:21 y Dan_2:40; Dan_7:7; Dan_11:3.

8:5 (b) Traducción conjetural; tal vez simplemente «protuberancia».

NOTAS

8:8 Muerte de Alejandro y partición de su imperio; en Dan_7:7, el autor pasa bruscamente a la dinastía de los Seléucidas, pero pormenorizando los predecesores de Antíoco Epífanes, del que se va a hablar inmediatamente, en Dan_8:9.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_11:16; Dan_11:41; Eze_20:6; Eze_20:15; Zac_7:14; Dan_12:3; Apo_12:4

NOTAS

8:9 (a) «pequeño» vers.: «del pequeño» hebr.

8:9 (b) Palestina.

NOTAS

8:10 Las estrellas son el pueblo de Dios, según Dan_12:3 (y Mat_13:43).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_11:31

NOTAS

8:11 El mismo Dios.

NOTAS

8:12 Traducción aproximada: se puede entender que la iniquidad (es decir, «la abominación de la desolación») ha sustituido en el santuario al sacrificio; o también, que el perseguidor ha querido que el sacrificio sea considerado como una iniquidad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_12:6; Apo_6:10

NOTAS

8:13 (a) Probablemente un ángel, ver Dan_4:10 [Dan_4:13].

8:13 (b) Lit. «a uno que hablaba». Esta presentación de una revelación en un diálogo misterioso cuyos problemas son los mismos que se plantea el vidente, se encuentra también en Zac_1:8-17.

8:13 (c) LXX añade: «abolido».

NOTAS

8:14 (a) Es decir, ó 2.300 días, ó 1.150, si la expresión se refiere a los dos sacrificios cotidianos suspendidos durante el tiempo de la persecución. Ambas cifras se alejan notablemente de los tres años y medio (1.260 días) de Dan_7:25, y el sentido es oscuro.

8:14 (b) «rehabilitado», es decir, reintegrado en su derecho: el término implica un sentido mesiánico por encima del sentido histórico.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_9:21-23; Luc_1:19-26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_10:15-19; Eze_2:1; Apo_1:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_5:18+

NOTAS

8:19 El tiempo de la desgracia, visto desde el ángulo de la presciencia y de la voluntad divinas, es el de la cólera de Dios, ver Dan_11:36; Isa_10:25; Isa_26:20; 1Ma_1:64.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_11:2+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_7:18

NOTAS

8:24 El Perseguidor es el instrumento de la Ira de Dios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_2:34

NOTAS

8:25 Quizás haya aquí, a la vez, una alusión al fin no violento de Antíoco, que murió de tristeza, 1Ma_6:8-16; 2 M 9, y la idea de que la muerte de los Perseguidores, así como sus éxitos, Dan_8:24, está exclusivamente en las manos de Dios; ver Dan_2:34.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_19:9; Apo_21:5; Apo_22:6

[2] Dan_12:4; Dan_12:9; Apo_10:4

NOTAS

8:26 A diferencia de las dos profecías de Eze_12:21-28, realizadas casi inmediatamente, las visiones de Daniel se cumplirán después de un plazo que se revela oscuramente, ver Dan_12:4, Dan_12:9.