Oseas  1 Biblia Jerusalén (1998) | 9 versitos |
1 Palabra de Yahvé que fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempo de Ozías, Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, y en tiempo de Jeroboán, hijo de Joás, rey de Israel.
2 Comienzo de lo que habla Yahvé por medio de Oseas. Dijo Yahvé a Oseas: "Ve, tómate una mujer dada a la prostitución e hijos de prostitución, porque el país se está prostituyendo completamente, apartándose de Yahvé."
3 Fue él y tomó a Gómer, hija de Dibláin, que concibió y le dio a luz un hijo.
4 Yahvé le dijo: "Ponle el nombre de Yizreel, porque dentro de poco voy a visitar a la casa de Jehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reinado de la casa de Israel.
5 Aquel día romperé el arco de Israel en el valle de Yizreel."
6 Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Y Yahvé dijo a Oseas: "Ponle el nombre de "No-compadecida", porque yo no me compadeceré más de la casa de Israel, soportándoles todavía.
7 (Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por Yahvé su Dios. No los salvaré con arco ni espada ni guerra, ni con caballos ni jinetes.)"
8 Después de destetar a "No-compadecida", concibió y dio a luz un hijo.
9 Y dijo Yahvé: "Ponle el nombre de "No-mi-pueblo", porque vosotros no sois mi pueblo ni yo soy para vosotros El-Que-Soy."

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

1:1 Y también en tiempo de sus sucesores hasta el fin del reino del Norte.



NOTAS

1:2 (a) En la línea de las acciones simbólicas de los profetas, Jer_18:1+, es aquí la vida misma de Oseas la que revela el misterio de los designios de Dios. Oseas ha amado y ama todavía a una mujer que no ha respondido a este amor más que con la traición. Así ama siempre Yahvé a Israel, esposa infiel, y, tras haberla probado, le devolverá las alegrías del primer amor y hará que el amor de su esposa sea inquebrantable e indefectible, 1-3. Probablemente ya antes de Oseas se calificaba de prostitución el culto que los cananeos daban a sus ídolos, debido a las prácticas de prostitución sagrada que iban unidas a él, Éxo_34:15. Al imitar su idolatría, Israel se prostituye igualmente, Éxo_34:16. Oseas, sin embargo, es el primero en representar bajo la imagen de la unión conyugal las relaciones de Yahvé con su pueblo desde la alianza del Sinaí, y en calificar la traición idolátrica de Israel no sólo de prostitución, sino de adulterio. Después de él el tema será recogido por los profetas: Isa_1:21; Jer_2:2; Jer_3:1, Jer_3:6-12. Ezequiel desarrolla el tema en dos grandes alegorías, 16 y 23. La segunda parte de Isaías presentará la restauración de Israel como la reconciliación de una esposa infiel, Isa_50:1; Isa_54:6-7, ver Isa_62:4-5. Quizá hayan de verse también las relaciones de Yahvé y de Israel bajo las imágenes nupciales del Cantar de los Cantares y del Sal 45. Finalmente, en el NT, al representar Jesús la era mesiánica como era de nupcias, Mat_22:1-14; Mat_25:1-13, y sobre todo al manifestarse a sí mismo como el esposo, Mat_9:15, ver Jua_3:29, muestra que la alianza nupcial entre Yahvé y su pueblo se realiza plenamente en su persona. S. Pablo utilizará también este tema: 2Co_11:2; Efe_5:25-33; ver 1Co_6:15-17, que recogerá finalmente el Apocalipsis, Apo_21:2. -Los caps. 1-3 forman en el libro de Oseas una unidad netamente definida. Pueden ser divididos en tres secciones, cada una de las cuales comprende una parte relativa al tiempo presente, en el que Dios reprocha a Israel su pecado, y una parte que anuncia la salvación futura: a) Ose_1:2-9; Ose_2:1-3. b) Ose_2:4-15 [Ose_2:2-13]; Ose_2:16-25 [Ose_2:14-23]. c) Ose_3:1-4; Ose_3:5.

1:2 (b) Lit. «una mujer de prostitución», ver Ose_4:12; Ose_5:4, ya porque Gómer fuera conocida desde un principio como tal, ya porque se hubiera manifestado así más tarde.

1:2 (c) No porque hayan de nacer de adulterio, sino porque su madre les transmite su naturaleza: a tal madre, tales hijos, Eze_16:44; Sir_41:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_18:45+; 2Re_9:1-10; 2Re_10:1-17; 2Re_17:2-6

NOTAS

1:4 (a) Los nombres que Oseas debe dar a sus hijos son nombres proféticos, ver Isa_1:26+.

1:4 (b) Yizreel («Dios siembra», ver Ose_2:24-26 [Ose_2:22-23]) es también el nombre de una residencia de los reyes de Israel: allí fue donde Jehú mató a la mujer y a los descendientes de Ajab, 2Re 9:15—10:14. A diferencia de 2Re_10:30, Oseas condena esta acción.

1:4 (c) La dinastía de Jehú acabó el 743 con el asesinato de Zacarías.

NOTAS

1:5 El valle de Yizreel, y particularmente Meguidó, en la salida del paso que viene del litoral, atravesado por la vía normal de comunicación entre Egipto y Asiria, constituye el campo de batalla clásico de la Tierra Santa: ver Jue_4:12-16; Jue_6:33; 1Sa_28:4; 2Re_23:29, y se ha convertido en figura del lugar del combate escatológico, Zac_12:11; Apo_16:16. Pero al mismo tiempo su fertilidad, indicada por su mismo nombre («Dios siembra»), evoca las promesas del nacimiento de un pueblo nuevo, Ose_2:24-25 [Ose_2:22-23]. Será ése el «día de Yizreel», Ose_2:2 [Ose_1:11].

NOTAS

1:6 (a) «a Oseas» añadido por sentido.

1:6 (b) Es el significado del nombre simbólico Lo'-Rujamah; o también «No-Amada».

1:6 (c) O: «sino que les retiraré totalmente (la compasión)».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_14:4 [Ose_14:3]; Sal_20:8 [Sal_20:7]; Pro_21:31; Miq_5:9 [Miq_5:10]

NOTAS

1:7 Este v. es probablemente una adición de los discípulos de Oseas refugiados en Judá después de la caída de Samaría, con el propósito de actualizar para el reino del Sur el mensaje dirigido al reino del Norte.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_30:16; Isa_31:1; Zac_4:6


NOTAS

1:9 (a) «Yahvé» añadido por sentido.

1:9 (b) Es la traducción del nombre simbólico Lo'-`Ammi. Los nombre de los tres hijos denotan una creciente severidad de Yavhé. Esta vez la ruptura es completa.

1:9 (c) Alusión a la revelación del significado del nombre de Yavhé, Éxo_3:14 : «Yo soy el que es». Como se ve, para Oseas esta fórmula tiene el sentido de una presencia protectora y salutífera del Dios de la Alianza Yo soy corresponde a mi pueblo). Algunos mss griegos dicen: «Yo no soy vuestro Dios», lectura facilitadora.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_22:17; Gén_32:13 [Gén_32:12]; Rom_9:27; Rom_9:26

[2] Jua_1:12

NOTAS

2:1 (a) Repetición de la antigua promesa atestiguada por la tradición yahvista, Gén_32:13 [Gén_32:12], y elohísta, Gén_22:17.

2:1 (b) Yizreel, lugar simbólico del Día de Yahvé, ver Amó_5:18+, llamado aquí intencionadamente día de Yizreel (Ose_2:2 [Ose_1:11]). Ver Ose_1:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_3:18+

[2] Ose_1:5+

NOTAS

2:2 Traducción dudosa. Otros entienden: «se apoderarán de la tierra»; «sumergerán la tierra»; «volverán de su tierra» (del destierro).