Oseas  12 Biblia Jerusalén (1998) | 15 versitos |
1 Efraín me ha rodeado de mentira, la casa de Israel de engaño. (Pero Judá todavía anda con Dios, y sigue fiel al Santo.)
2 Efraín se apacienta de viento, va en busca del Levante todo el día; multiplica mentira y pillaje; sellan alianza con Asiria y llevan aceite a Egipto.
3 Yahvé pone pleito a Judá, va a visitar a Jacob por su conducta, le pagará según sus obras.
4 En el seno materno suplantó a su hermano, y de mayor luchó con Dios.
5 Luchó con el ángel y le pudo, lloró y le suplicó. En Betel lo encontró y allí habló con él.
6 Sí, Yahvé Dios Sebaot, Yahvé es su título.
7 Y tú conviértete a tu Dios: observa el amor y el derecho, y confía siempre en tu Dios.
8 Canaán tiene en su mano una balanza trucada, le gusta defraudar.
9 Y Efraín dice: "Sí, me he enriquecido, he amasado una fortuna." ¡Ninguna de sus ganancias se encontrará, por la injusticia con la que se ha hecho culpable!
10 Yo soy Yahvé, tu Dios, desde el país de Egipto: aún te haré morar en tiendas como en los días del Encuentro;
11 hablaré a los profetas, yo mismo multiplicaré las visiones, y hablaré en parábolas por medio de los profetas.
12 Si Galaad es iniquidad, ellos no son más que mentira. En Guilgal sacrificaron toros; por eso sus altares serán como escombros sobre los surcos de los campos.
13 Huyó Jacob a la campiña de Aram, sirvió Israel por una mujer, por una mujer guardó rebaños.
14 También por un profeta subió Yahvé a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.
15 Efraín le ha irritado amargamente: sobre él hará recaer su sangre, su Señor le pagará su agravio.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_5:13+; Isa_30:1 s; Isa_31:1 s

NOTAS

12:2 (a) Viento ardiente, símbolo aquí de la invasión asiria, ver Ose_13:15; Jer_18:17; Eze_17:10.

12:2 (b) El aceite es aquí probablemente un bien material de intercambio en las celebraciones de alianzas.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_4:1

NOTAS

12:3 En lugar de «Judá», originariamente decía sin duda «Israel». Este cambio se explica por el deseo de actualizar la profecía de Oseas en el reino del Sur, ver Ose_1:7+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_43:27+; Gén_25:26+; Gén_32:24-28 [Gén_32:23-27]

NOTAS

12:4 Presunción y orgullo. Jacob, pecador desde el seno de su madre, sigue pecando en su edad adulta. Los episodios de la vida de Jacob, aquí y en Ose_12:13-14 [Ose_12:12-13], son tomados por Oseas en sentido peyorativo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_28:10-22

NOTAS

12:5 Gén_32:24-28 [Gén_32:23-27] no dice nada de este llanto y de estas súplicas de Jacob, en las que Oseas no ve probablemente más que un ardid.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_4:13+


NOTAS

12:7 Sigue la misma perspectiva; estas palabras de Yahvé a Jacob se dirigen al mismo tiempo al pueblo salido de él.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_25:13+

NOTAS

12:8 Israel es asimilado a Canaán, maldecido por Yahvé (Gén_9:25), y cuyo nombre («cananeo») es sinónimo de traficante, Eze_17:4; Isa_23:8; Zac_14:21, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_12:16-21; Apo_3:17-18

NOTAS

12:9 Traducido según griego; hebr. ininteligible; lit.: «todas mis ganancias, no se encontrará en mí una falta que (sea) pecado».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Ose_13:4; Éxo_20:2; Éxo_2:16+

NOTAS

12:10 Alusión probable a la «Tienda del Encuentro» (Éxo_33:7, etc.) y a la estancia en el Sinaí, donde Dios había emplazado a su pueblo para encontrarse con él, Éxo_3:12, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_6:5

NOTAS

12:11 (a) «a los profetas» griego; «de (o: contra) los profetas» hebr. -Profetas y visiones son una señal del favor de Yahvé, Deu_18:9-22; Sal_74:9; Lam_2:9; Núm_12:2-8; Éxo_33:11.

12:11 (b) Otra traducción: «por medio de los profetas aniquilaré»: como en el caso de Elías, 1Re_18:40; véase también Ose_6:5; Isa_6:9-13; Jer_1:10; Eze_3:17-20, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_6:8

[2] Ose_4:15; Ose_9:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén 29


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_3:7-10; Deu_18:15; Deu_18:18; Ose_11:1+