Oseas  14 Biblia Jerusalén (1998) | 10 versitos |
1 Samaría es culpable, porque se rebeló contra su Dios. Caerán a espada, sus niños serán estrellados, y sus embarazadas abiertas en canal.
2 Vuelve, Israel, a Yahvé tu Dios, pues tus culpas te han hecho caer.
3 Preparaos unas palabras, y volved a Yahvé. Decidle: "Quita toda culpa; acepta lo bueno; y en vez de novillos ofrecemos nuestros labios.
4 Asiria no nos salvará, no montaremos a caballo, y no diremos más "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, oh tú, en quien halla compasión el huérfano."
5 - Yo sanaré su infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado de él,
6 seré como rocío para Israel: florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano.
7 Sus ramas se desplegarán, su esplendor será como el del olivo, y su fragancia como la del Líbano.
8 Volverán los que habitaban a su sombra; harán crecer el trigo, florecerán como la vid, su fama será como la del vino del Líbano.
9 Efraín... ¿qué tengo yo que ver con los ídolos? Yo respondo y lo protejo. Yo soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.
10 ¿Quién es sabio para entender estas cosas, inteligente para conocerlas?: porque rectos son los caminos de Yahvé, por ellos caminan los justos, mas los rebeldes en ellos tropiezan.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_5:5

NOTAS

14:2 Las amenazas no son la última palabra del profeta, ver ya Ose_2:16-25 [Ose_2:14-23]; Ose_3:5; Ose_11:8-11; Ose_12:10 [Ose_12:9]. En una liturgia de verdadera penitencia que responde a Ose_6:1-6, anuncia definitivamente la salvación.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_32:1+

NOTAS

14:3 Palabras de sincero arrepentimiento (a diferencia de Ose_6:1-3), y no sacrificios, Ose_6:6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_7:11; Ose_12:2 [Ose_12:1]; Isa_31:1

[2] Ose_2:18-19 [Ose_2:16-17]

NOTAS

14:4 Rechazando los ídolos se rechaza con ellos al mismo tiempo esas formas de idolatría consistentes en la confianza en las alianzas extranjeras (Asiria) y en el poder militar (la caballería) que substituían a la confianza en Yahvé, único salvador, ver Ose_8:9+; Isa_30:1-5; Isa_31:1-3.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_1:6; Ose_9:15; Ose_2:16-25 [Ose_2:14-23]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_26:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_27:6


NOTAS

14:8 Según hebr.; «Volverán a habitar a su sombra» griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_4:17; 2Co_6:16

NOTAS

14:9 El «fruto» alude de nuevo a la etimología de Efraín, ver Ose_13:15+. -El ciprés siempre verde simboliza la vida, cuya fuente es Yahvé solo. Después de haber condenado los cultos idolátricos bajo los árboles sagrados, Ose_4:13, Yahvé deja entender que él es la única realidad, de la que los cultos de la fertilidad no son más que una caricatura.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_107:43; Pro_4:7

[2] Deu_32:4

NOTAS

14:10 Adición posterior en estilo sapiencial.