Joel  4 Biblia Jerusalén (1998) | 21 versitos |
1 "Pues mirad: en esos días, en aquel tiempo, cuando cambie la suerte de Judá y Jerusalén,
2 reuniré a todos los pueblos los haré bajar al Valle de Josafat y allí los juzgaré porque dispersaron entre las naciones a Israel, mi pueblo y mi heredad, y se repartieron mi tierra.
3 Sortearon a mi pueblo, cambiaron al niño por una prostituta, y vendieron a la niña por un trago de vino."
4 "Y vosotros, Tiro y Sidón y provincias filisteas, ¿qué queréis de mí? ¿Me exigís una recompensa? Pues si queréis cobrarme, ¡muy pronto os pagaré vuestro merecido!
5 Vosotros robasteis mi plata y mi oro, os llevasteis mis mejores tesoros a vuestros templos,
6 y a los hijos de Judá y Jerusalén los vendisteis a los griegos, para alejarlos de su territorio.
7 Pues yo los reincorporaré del lugar donde los vendisteis, y os pagaré vuestro merecido:
8 venderé vuestros hijos y vuestras hijas en manos de los habitantes de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, a un pueblo lejano, ¡lo ha dicho Yahvé!"
9 Pregonadlo entre las naciones: ¡Declarad la guerra santa, movilizad a los valientes! ¡Que avancen y suban todos los guerreros!
10 Forjad espadas de vuestras azadas y lanzas de vuestras podaderas, y diga el cobarde: "¡Soy un valiente!"
11 ¡Daos prisa, venid, todos los pueblos vecinos, y congregaos allí! (¡Yahvé, haz bajar a tus valientes!)
12 "¡Que se movilicen y suban las naciones al Valle de Josafat! Pues allí me sentaré yo para juzgar a todos los pueblos vecinos.
13 Meted la hoz, porque la mies está madura; venid a pisar, que el lagar está lleno y las tinajas rebosan: tantos son sus delitos."
14 ¡Multitudes y multitudes en el Valle de la Decisión! Porque está cerca el Día de Yahvé en el Valle de la Decisión.
15 El sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo.
16 Yahvé ruge desde Sión, desde Jerusalén alza su voz: ¡el cielo y la tierra se estremecen! Pero Yahvé será un refugio para su pueblo, una fortaleza para los hijos de Israel.
17 "Sabréis entonces que yo soy Yahvé vuestro Dios, que habito en Sión, mi monte santo. Jerusalén será lugar santo y los extranjeros no volverán a pasar por ella."
18 Aquel día los montes destilarán vino y las colinas manarán leche, por todas las torrenteras de Judá correrán las aguas y brotará una fuente del Templo de Yahvé que regará el valle de las Acacias.
19 Egipto quedará hecho una desolación y Edom, un desierto desolado, por su violencia contra los habitantes de Judá, cuya sangre inocente derramaron en su tierra.
20 Pero Judá estará habitada siempre y Jerusalén, de edad en edad.
21 "Yo vengaré su sangre, no la dejaré impune", y Yahvé morará en Sión.

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Introducción a Joel 

Joel.
El libro de Joel se divide por sí solo en dos partes. En la primera, una invasión de langosta que causa estragos en Judá provoca una liturgia de duelo y de súplica; Yahvé responde prometiendo el fin de la plaga y la vuelta de la abundancia, 1:2-2:27. La segunda parte describe en estilo apocalíptico el juicio de las naciones y la victoria definitiva de Yahvé y de Israel, 3-4. La unidad entre las dos partes queda asegurada por la referencia al Día de Yahvé, que es propiamente el tema de los caps.3-4, pero que ya aparece en Joe_1:15; Joe_2:1-2, Joe_2:10. Las langostas son el ejército de Yahvé, lanzado para ejecutar su juicio, un Día de Yahvé del que puede uno librarse por la penitencia y la oración; el azote viene a ser el tipo del solemne juicio final, el Día de Yahvé, que abrirá los tiempos escatológicos. No hay razones para distinguir dos autores ni dos épocas de composición. Todavía recientemente se ha defendido una fecha hacia finales de la época monárquica. La mayoría de los exegetas se inclina por el período postexílico, con los siguientes argumentos: la ausencia de referencia a un rey, las alusiones al Destierro, pero también al Templo reconstruido, las relaciones con el Deuteronomio y los profetas posteriores, Ezequiel, Sofonías, Malaquías, Abdías, citado en Joe_3:5 [Joe_2:32]. El libro pudo haber sido compuesto hacia el año 400 a. C.

Sus vínculos con el culto son evidentes. Los caps. 1-2 presentan los caracteres de una liturgia penitencial, que concluye con la promesa profética del perdón divino. En consecuencia, se ha considerado a Joel como profeta cultual, adscrito al servicio del Templo. Sin embargo, estos rasgos pueden explicarse por la imitación literaria de formas litúrgicas. El librito no es la reseña de una predicación en el Templo, sino una composición escrita, hecha para ser leída. Nos hallamos al final de la corriente profética.

La efusión del espíritu profético sobre todo el pueblo de Dios en la era escatológica, Joe_3:1-5 [Joe_2:28-32], responde a los deseos de Moisés en Núm_11:29. El Nuevo Testamento considera que el anuncio se ha cumplido con la venida del Espíritu sobre los Apóstoles de Cristo, y San Pedro citará todo este pasaje, Hch_2:16-21 : Joel es el profeta de Pentecostés. Es también el profeta de la penitencia, y sus invitaciones al ayuno y a la oración, tomadas de las ceremonias del Templo o redactadas según el modelo de éstas, entrarán con naturalidad en la liturgia cristiana de Cuaresma.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas