Amos  4 Biblia Jerusalén (1998) | 13 versitos |
1 Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que moráis en la montaña de Samaría, las que oprimís a los débiles, las que maltratáis a los pobres, las que decís a vuestros maridos: "¡Trae de beber!"
2 El Señor Yahvé ha jurado por su santidad: He aquí que vienen días sobre vosotras en que se os izará con ganchos, y, hasta las últimas, con anzuelos de pescar.
3 Por brechas saldréis cada una adelante, y seréis arrojadas al Hermón, oráculo de Yahvé.
4 ¡Id a Betel a rebelaros, multiplicad en Guilgal vuestras rebeldías, llevad de mañana vuestros sacrificios, cada tres días vuestros diezmos;
5 quemad levadura en acción de gracias, y pregonad las ofrendas voluntarias, voceadlas, ya que eso os gusta, hijos de Israel!, oráculo del Señor Yahvé.
6 Yo incluso os he dado dientes limpios en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros lugares; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahvé.
7 Yo incluso os hice cesar la lluvia, a tres meses todavía de la siega; he hecho llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no he hecho llover; una parcela recibía lluvia, y otra parcela, falta de lluvia, se secaba;
8 dos, tres ciudades acudían a otra ciudad a beber agua, pero no se saciaban; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahvé.
9 Os he herido con tizón y añublo, he secado vuestras huertas y viñedos; vuestras higueras y olivares los ha devorado la langosta; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahvé.
10 He enviado contra vosotros peste, como la peste de Egipto, he matado a espada a vuestros jóvenes, mientras vuestros caballos eran capturados; he hecho subir a vuestras narices el hedor de vuestros campamentos; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahvé.
11 Os he destruido como la destrucción divina de Sodoma y Gomorra, habéis quedado como un tizón sacado de un incendio; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahvé.
12 Por eso, esto voy a hacer contigo, Israel, y porque esto voy a hacerte, prepárate, Israel, a afrontar a tu Dios.
13 Porque él es quien forma los montes y crea el viento, quien descubre al hombre cuál es su pensamiento, quien hace aurora las tinieblas y avanza por las alturas de la tierra: su nombre es Yahvé, Dios Sebaot.

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Introducción a Amos 

Amós.
Amós era pastor en Técoa, en el límite del desierto de Judá, Amó_1:1. Extraño a las hermandades de profetas, fue tomado por Yahvé de detrás de su rebaño y enviado a profetizar a Israel, Amó_7:14. Tras un corto ministerio que tuvo como marco principal el santuario cismático de Betel, Amó_7:10 s, y que probablemente también se ejerció en Samaría, ver Amó_3:9; Amó_4:1; Amó_6:1, fue expulsado de Israel y volvió a sus antiguas ocupaciones.

Predica en el reinado de Jeroboán II, 783-743, época gloriosa humanamente hablando, en la que el reino del Norte se extiende y enriquece, pero en la que el lujo de los grandes es un insulto para la miseria de los oprimidos, mientras que el esplendor del culto encubre la ausencia de una religión verdadera. Con la rudeza sencilla y noble, y con la riqueza de las imágenes de un hombre del campo, Amós condena en nombre de Dios la vida corrompida de las ciudades, las injusticias sociales, la falsa seguridad que se pone en ritos en que el alma no se compromete, Amó_5:21-22. Yahvé, soberano Señor del mundo, que castiga a todas las naciones, 1-2, castigará duramente a Israel, obligado por su elección a una mayor justicia moral, Amó_3:2. El «Día de Yahvé» (expresión que aparece aquí por vez primera) será tinieblas y no luz, Amó_5:18 s, la venganza será terrible, Amó_6:8 s, ejecutada por un pueblo llamado por Yahvé, Amó_6:14 : Asiria, que, sin ser nombrada, ocupa, sin embargo, el horizonte del profeta. Con todo, Amós abre una pequeña esperanza, la perspectiva de una salvación para la casa de Jacob, Amó_9:8, para el «resto» de José, Amó_5:15 (primer empleo profético de este término). Esta profunda doctrina acerca de Yahvé, dueño universal y omnipotente, defensor de la justicia, se expresa con una seguridad absoluta, siempre como si el profeta no dijera nada nuevo: su novedad reside en la fuerza con que recuerda las exigencias del Yahvismo puro.

El libro nos ha llegado con cierto desorden; en particular el relato en prosa, Amó_7:10-17, que separa dos visiones, estaría mejor colocado al final de los oráculos. Se puede dudar sobre la atribución al mismo Amós de algunos cortos pasajes. Las doxologías, Amó_4:13; Amó_5:8-9; Amó_9:5-6, quizá hayan sido añadidas para la lectura litúrgica. Los breves oráculos contra Tiro y Edom, Amó_1:9-12, y Judá, Amó_2:4-5, parecen datar del Destierro. Se discute más acerca de Amó_9:8-10, y sobre todo de Amó_9:11-15. No hay razón seria para sospechar del primero de estos pasajes, pero es probable que el segundo haya sido añadido; y esto no por razón de las promesas de salvación que contiene y que, desde un principio, fueron el tema de la predicación de los profetas, lo mismo aquí, Amó_5:15, que en su contemporáneo Oseas; pero lo que se dice de la cabaña vacilante de David, de la venganza contra Edom, de la vuelta y restablecimiento de Israel, supone la época del Destierro y puede atribuirse, con algunos otros retoques, a una edición deuteronomista del libro.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_3:16-24; Isa_32:9-14

[2] Isa_5:11-12+

NOTAS

4:1 Basán, en Transjordania, era célebre por sus pastos y sus rebaños. En Sal_22:13 [Sal_22:12], los toros de Basán son el símbolo de la fuerza bruta; las vacas lo son aquí del espíritu sensual de las mujeres de Samaría.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_17:1+; Sal_89:36 [Sal_89:35]

NOTAS

4:2 Como a un rebaño de animales de los que se tira con un «garfio» o «arpón» puesto en el hocico y a los que se arrea a golpes de aguijón.

NOTAS

4:3 «seréis arrojadas» griego; «arrojaréis» hebr. -Al Hermón: en dirección a Asiria. La traducción es conjetural.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_2:1+

NOTAS

4:4 (a) El pecado no consiste en frecuentar santuarios, donde el culto está corrompido por prácticas idolátricas, sino en negarse a obedecer a la voluntad de Dios a la vez que se pretende honrarle con un culto que es, por eso, mentiroso, Amó_5:21+. Sobre Betel, ver Gén_12:8; 1Re 12:28—13:10; sobre Guilgal, ver Jos_4:19+.

4:4 (b) El profeta parece ironizar sobre la superabundancia de los actos de culto. Otra traducción: «el tercer día» (probablemente después de la llegada). La ofrenda del diezmo, Deu_14:22+, es una costumbre religiosa muy antigua, cuyo origen se hacía, en Betel, remontar hasta Jacob, Gén_28:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_7:11+

[2] Mat_6:2; Mat_23:5 p

NOTAS

4:5 La insistencia del profeta: «vuestros» sacrificios, «vuestros» diezmos, «eso os gusta», se propone subrayar que los peregrinos realizan en el santuario sus propios deseos y no la voluntad de Yahvé.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_26:14-39; Sab_12:2; Sab_12:10

NOTAS

4:6 (a) El trozo que sigue, Amó_4:6-12, es un pequeño poema con estribillo que pone de relieve la pedagogía divina. Como un padre castiga a su hijo, Deu_8:5+, Dios, por una serie de siete plagas presentadas en un orden de dureza creciente, Amó_4:6-11; Lev_26:14-39; Deu_28:15-68, ha tratado de atraerse a su pueblo, pero en vano, Isa_9:12 [Isa_9:13]; Isa_42:25; Jer_2:30; Jer_5:3; Ose_7:10; Sof_3:2, Sof_3:7; Hag_2:17, ver Apo_9:20, Apo_9:21; Apo_16:9, Apo_16:11; Ex 7-11. Israel se ha endurecido en su pecado, y Dios le va a herir.

4:6 (b) Por el hambre.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_14:1-6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_8:37; Deu_28:22

NOTAS

4:9 «he sacado» hejerabetî conj.; «multiplicar» harebbôt hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_9:1-7; Deu_7:15

[2] Isa_34:2-3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_19:1+

[2] Zac_3:2

NOTAS

4:11 Alusión probable a un terremoto, ver Amó_1:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mal_3:1-2

NOTAS

4:12 Anuncio misterioso del castigo definitivo. -«y porque esto voy a hacerte» quizá sea una glosa.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_3:7

[2] Amó_5:8; Amó_5:27; Amó_9:6; Ose_12:6 [Ose_12:5]; Jer_32:18

NOTAS

4:13 (a) Esta doxología, ver Amó_5:8-9; Amó_9:5-6, ha sido tal vez añadida para el uso litúrgico. En el contexto presente, da mayor fuerza a la amenaza.

4:13 (b) O: «quien descubre el pensamiento del hombre», ver 2Re_5:25-26; Jer_11:20; Sal_94:11, etc.

4:13 (c) Alusión a los eclipses o a las tormentas matinales, a menos que se deba leer con el griego: «que hace la aurora y las tinieblas».

4:13 (d) Alusión a la tempestad, Sal_18:8-16 [Sal_18:7-15], o mejor, expresión simbólica de la omnipotencia de Yahvé, Deu_32:13; Job_9:8; Sal_18:34 [Sal_18:33]; Isa_58:14; Miq_1:3-6.