Zacarías 11 Biblia Jerusalén (1998) | 17 versitos |
1 Abre tus puertas, Líbano, que el fuego devore tus cedros.
2 Gime, ciprés, que el cedro ha caído, que los majestuosos han sido arrasados. Gemid, encinas de Basán, que ha sido abatida la selva impenetrable.
3 Se oyen gemidos de pastores, porque ha sido arrasado su esplendor, se oyen rugidos de leones, porque ha sido arrasada la flora del Jordán.
4 Así dice Yahvé mi Dios: Apacienta las ovejas destinadas al matadero;
5 ésas que sus compradores matan impunemente, mientras sus vendedores dicen: "¡Bendito sea Yahvé; ya soy rico!", y a las que no perdonan los pastores.
6 Pues yo no perdonaré más a los habitantes de esta tierra, oráculo de Yahvé; entregaré a cada uno en manos de su vecino y en manos de su rey; cuando aplasten el país, yo no los libraré de sus manos.
7 Apacenté, pues, las ovejas de matanza destinadas a los tratantes de ovejas, y me procuré dos cayados: a uno lo llamé "Gracia" y al otro "Vínculo". Me puse a apacentar las ovejas,
8 y me deshice de los tres pastores en un mes. Pero me impacienté con ellos y ellos se hartaron de mí.
9 Entonces dije: "¡No volveré a apacentaros; la que tenga que morir, que muera; la que tenga que desaparecer, que desaparezca; y las que queden, que se coman unas a otras!"
10 Tomé luego mi cayado "Gracia" y lo partí, para romper así la alianza que Yahvé había concluido con todos los pueblos.
11 Quedó rota aquel día, y los tratantes de ovejas que me observaban supieron que era una palabra de Yahvé.
12 Yo les dije: "Si os parece bien, dadme mi jornal; si no, dejadlo." Ellos pesaron mi jornal: treinta siclos de plata.
13 Yahvé me dijo: "¡Echa al tesoro ese valioso precio en que me han tasado!" Tomé, pues, los treinta siclos de plata y los eché en el tesoro del templo de Yahvé.
14 Después partí mi segundo cayado "Vínculo", para romper así la fraternidad entre Judá e Israel.
15 Yahvé me dijo también: "Toma el hato de un pastor necio.
16 Pues he pensado suscitar en esta tierra un pastor que no hará caso de la oveja perdida, ni buscará a la extraviada, ni curará a la herida, ni se ocupará de la sana, sino que comerá la carne de las ovejas cebadas, y hasta las uñas les arrancará.
17 ¡Ay del pastor inútil que abandona a las ovejas! ¡Espada contra su brazo, contra su ojo derecho; que su brazo se seque del todo, que del todo se ciegue su ojo!"

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Introducción a Zacarías

Zacarías.
El libro de Zacarías se compone de dos partes muy distintas: 1-8 y 9-14. Tras una introducción, fechada en octubre-noviembre del 520, dos meses después de la primera profecía de Ageo, el libro refiere ocho visiones del profeta que comienzan en febrero del 519, 1:7-6:8, seguidas de la coronación simbólica de Zorobabel (los escribas introdujeron el nombre del sumo sacerdote Josué cuando se desvanecieron las esperanzas puestas en Zorobabel y el sacerdocio retuvo todo el poder), Zac_6:9-14. El cap. 7 es una ojeada retrospectiva al pasado nacional, y el cap. 8 abre perspectivas de salvación mesiánica, ambos a propósito de un problema sobre el ayuno, planteado en noviembre del 518.

Este conjunto bien fechado y de pensamiento homogéneo es ciertamente auténtico; lleva, sin embargo, las huellas de una revisión, hecha por el profeta mismo o por sus discípulos. Por ejemplo, los anuncios universalistas de Zac_8:20-23 han sido añadidos después de Zac_8:18-19, que constituye una conclusión.

Zacarías se preocupa, como Ageo, de la reconstrucción del Templo, se extiende más que él al hablar de la restauración nacional y de sus exigencias de pureza y moralidad, y la espera escatológica resulta en él más apremiante. Esta restauración ha de dar paso a una era mesiánica en que el sacerdocio representado por Josué será exaltado, Zac_3:1-7, pero en el que la realeza será ejercida por el «Germen», Zac_3:8, término mesiánico que Zac_6:12 aplica a Zorobabel. Los dos Ungidos, Zac_4:14, gobernarán en perfecta armonía, Zac_6:13. Así, Zacarías resucita la vieja idea del mesianismo real, pero la asocia a las preocupaciones sacerdotales de Ezequiel, cuya influencia se advierte en muchos puntos: papel preponderante de las visiones, tendencia apocalíptica y afán de pureza. Los mismos rasgos y la importancia que se concede a los ángeles son un anticipo de Daniel.

La segunda parte, 9-14, que por lo demás comienza con un título nuevo, Zac_9:1, es del todo diferente. Las piezas no tienen fecha y son anónimas. Ya no se habla de Zacarías ni de Josué ni de Zorobabel ni de la construcción del Templo. El estilo es diferente y utiliza con frecuencia los libros anteriores, sobre todo Jeremías y Ezequiel. El horizonte histórico ya no es el mismo: Asur y Egipto vienen a ser nombres simbólicos de todos los opresores.

Estos capítulos han sido compuestos con gran probabilidad en los últimos decenios del siglo IV a. C., después de la conquista de Alejandro. A pesar de los esfuerzos últimamente renovados para probar su unidad, debemos admitir que son heterogéneos. Se distinguen dos secciones, introducidas cada una de ellas por un título, 9-11 y 12-14; la primera está casi en su totalidad en verso, la segunda casi enteramente en prosa. Se habla de un Deutero-Zacarías y de un Trito-Zacarías. En realidad se trata de dos composiciones que también por su parte son heterogéneas. La primera se vale al parecer de antiguos trozos poéticos, preexílicos, y se refiere a sucesos históricos difíciles de precisar (la aplicación de Zac_9:1-8 a la conquista de Alejandro parece la más probable). La segunda parte, 12-14, describe con terminología apocalíptica las pruebas y las glorias de la Jerusalén de los últimos tiempos. Pero la escatología tampoco está ausente de la primera parte y algunos temas se encuentran en las dos secciones, por ejemplo, el de los «pastores» del pueblo, Zac_10:2-3; Zac_11:4-14; Zac_13:7-9.

Esta parte del libro es importante sobre todo por su doctrina mesiánica, poco unificada por lo demás: resurgimiento de la Casa de David, 12 passim, espera de un Mesías humilde y manso, Zac_9:9-10, pero anuncio misterioso del Traspasado, Zac_12:10, teocracia guerrera, 10:3-11:3, pero también cultual al estilo de Ezequiel, 14. Estos rasgos se armonizarán en la persona de Cristo, y el Nuevo Testamento cita con frecuencia estos capítulos de Zacarías o al menos alude a ellos, por ejemplo Mat_21:4-5; Mat_27:9 (combinado con Jeremías); Mat_26:31 = Mar_14:27; Jua_19:37.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

11:1 Símbolos de las grandes potencias, ver Isa_10:33 s; Ez 31, o de sus reyes.



NOTAS

11:3 «su esplendor», es decir sus pastos espléndidos, ver Jer_25:36.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_34:1+

[2] Jer_12:3

NOTAS

11:4 El pasaje de los pastores, ver Eze_34:1+, concluirá, Zac_13:7-9, en profecía mesiánica. Aquí, los vv. Zac_11:4-14 son una vuelta alegórica a los sucesos recientes, que constituye una especie de apología de la Providencia. El Profeta desempeña el papel de Yahvé, de cuya función pastoral eminente se ha revestido, por así decirlo. Pero Israel no ha comprendido las buenas intenciones de su Dios para con él. Por lo mismo, Yahvé va a suscitar un mal pastor, y el profeta recibe el encargo de remedarle con gestos, Zac_11:15-17, figurando la vuelta a los procedimientos antiguos.

NOTAS

11:5 «dicen», «no perdonan» conj.; hebr. en singular. -Compradores y vendedores son las clases dirigentes judías; sus intrigas y su dinero les hacen amos de los pastores del pueblo.

NOTAS

11:6 Este v. se considera a menudo como una glosa, sugerida por la palabra «perdonar», pero extraña a la perspectiva del contexto. Sin embargo, se puede ver en él una alusión a los acontecimientos relatados en 1Re_12:19, 1Re_12:24. Todo este pasaje podría aludir a los comienzos de la monarquía: los tres pastores rechazados, Zac_11:8, representarían entonces a Salomón, culpable de idolatría, a Roboán, que provocó el cisma, y a Jeroboán que introdujo un culto heterodoxo. Pero ver Zac_11:8+.

NOTAS

11:7 Lit. «a los cananeos» (el término designa con frecuencia a los comerciantes), griego; «a los más pobres» hebr.; igualmente en Zac_11:11.

NOTAS

11:8 (a) Si no se trata de los reyes culpables, ver Zac_11:6+, puede ser una alusión a una serie de sumos sacerdotes, cuya destitución provocó Yahvé, representado alegóricamente por el profeta. Es sabido que después del destierro los sacerdotes fueron los jefes de la comunidad judía. El «mes» simboliza el tiempo de la salvación del que no quiso aprovecharse el pueblo.

11:8 (b) El pueblo da pruebas de ser ingobernable.

NOTAS

11:10 «la alianza que Yahvé había concluido» conj.; «mi alianza que yo había concluido» hebr. -Yahvé, pues, no protegerá al pueblo judío contra sus vecinos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_27:3-10

NOTAS

11:12 Un gobernador tiene derecho a la retribución, ver Neh_5:15. Aquí, la que alegóricamente dan las clases dirigentes al profeta (que simboliza a Yahvé) es irrisoria, el precio de un esclavo, Éxo_21:32. En una palabra, se mofan de Yahvé. -Mat_27:3-10 ha aplicado Zac_11:12-13 a Cristo, de quien el profeta, que representa a Yahvé despreciado, aparece como tipo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_12:11 [2Re_12:10]; 2Re_22:4

NOTAS

11:13 «al tesoro» sir., Targ.; «al alfarero» hebr.; «al horno» griego. -Según 2Ma_3:4 s, se podían depositar fondos en el tesoro del templo.

NOTAS

11:14 Este pasaje podría constituir el más antiguo testimonio del cisma samaritano. Sería hacia el 328 cuando, según atestigua Josefo, los samaritanos habrían construido en Garizín un templo rival del de Jerusalén. Así pues, la rotura de los dos cayados simboliza la opresión extranjera renaciente (Zac_11:10) y el cisma interior consumado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_34:2-4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_42:3; Mat_12:20

NOTAS

11:16 «la extraviada» hanne`ederet conj.; hebr. hanna`ar dudoso.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_10:12-13