Zacarías 12 Biblia Jerusalén (1998) | 14 versitos |
1 Oráculo. Palabra de Yahvé sobre Israel [2b] (y también sobre Judá).
2 [1b] Oráculo de Yahvé, que despliega los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre en su interior. [2a] Voy a convertir a Jerusalén en una copa de vértigo para todos los pueblos del contorno (durante el asedio contra Jerusalén).
3 Aquel día haré de Jerusalén una piedra de levantamiento para todos los pueblos: todos los que la levanten se desgarrarán completamente. Y contra ella se congregarán todas las naciones de la tierra.
4 Aquel día - oráculo de Yahvé - haré que se espanten los caballos y enloquezcan sus jinetes. A todos los pueblos heriré de ceguera. (Pero pondré mis ojos en la casa de Judá.)
5 Entonces dirán para sí los clanes de Judá: "La fuerza de los habitantes de Jerusalén está en Yahvé Sebaot su Dios."
6 Aquel día convertiré a los clanes de Judá en un incendio en el bosque, en una antorcha entre gavillas; y devorarán a derecha e izquierda a todos los pueblos del contorno, mientras Jerusalén será de nuevo habitada en su lugar.
7 Salvará Yahvé en primer lugar a las tiendas de Judá, para que el prestigio de la dinastía de David y el prestigio de los habitantes de Jerusalén no crezca a costa de Judá.
8 Aquel día protegerá Yahvé a los habitantes de Jerusalén: el más flaco entre ellos será aquel día como David, y la dinastía de David será como Dios, como un ángel de Yahvé, al frente de ellos.
9 Aquel día me dispondré a destruir a todas las naciones que ataquen a Jerusalén;
10 derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán duelo por él como se llora a un hijo único, y le llorarán amargamente como se llora a un primogénito.
11 Aquel día será grande el duelo en Jerusalén, como el duelo de Hadad Rimón en la llanura de Meguidó.
12 Y se lamentará el país, cada familia aparte: la familia de David aparte y sus mujeres aparte; la familia de Natán aparte y sus mujeres aparte;
13 la familia de Leví aparte y sus mujeres aparte; la familia de Semeí aparte y sus mujeres aparte;
14 el resto de las familias aparte y sus mujeres aparte.

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Introducción a Zacarías

Zacarías.
El libro de Zacarías se compone de dos partes muy distintas: 1-8 y 9-14. Tras una introducción, fechada en octubre-noviembre del 520, dos meses después de la primera profecía de Ageo, el libro refiere ocho visiones del profeta que comienzan en febrero del 519, 1:7-6:8, seguidas de la coronación simbólica de Zorobabel (los escribas introdujeron el nombre del sumo sacerdote Josué cuando se desvanecieron las esperanzas puestas en Zorobabel y el sacerdocio retuvo todo el poder), Zac_6:9-14. El cap. 7 es una ojeada retrospectiva al pasado nacional, y el cap. 8 abre perspectivas de salvación mesiánica, ambos a propósito de un problema sobre el ayuno, planteado en noviembre del 518.

Este conjunto bien fechado y de pensamiento homogéneo es ciertamente auténtico; lleva, sin embargo, las huellas de una revisión, hecha por el profeta mismo o por sus discípulos. Por ejemplo, los anuncios universalistas de Zac_8:20-23 han sido añadidos después de Zac_8:18-19, que constituye una conclusión.

Zacarías se preocupa, como Ageo, de la reconstrucción del Templo, se extiende más que él al hablar de la restauración nacional y de sus exigencias de pureza y moralidad, y la espera escatológica resulta en él más apremiante. Esta restauración ha de dar paso a una era mesiánica en que el sacerdocio representado por Josué será exaltado, Zac_3:1-7, pero en el que la realeza será ejercida por el «Germen», Zac_3:8, término mesiánico que Zac_6:12 aplica a Zorobabel. Los dos Ungidos, Zac_4:14, gobernarán en perfecta armonía, Zac_6:13. Así, Zacarías resucita la vieja idea del mesianismo real, pero la asocia a las preocupaciones sacerdotales de Ezequiel, cuya influencia se advierte en muchos puntos: papel preponderante de las visiones, tendencia apocalíptica y afán de pureza. Los mismos rasgos y la importancia que se concede a los ángeles son un anticipo de Daniel.

La segunda parte, 9-14, que por lo demás comienza con un título nuevo, Zac_9:1, es del todo diferente. Las piezas no tienen fecha y son anónimas. Ya no se habla de Zacarías ni de Josué ni de Zorobabel ni de la construcción del Templo. El estilo es diferente y utiliza con frecuencia los libros anteriores, sobre todo Jeremías y Ezequiel. El horizonte histórico ya no es el mismo: Asur y Egipto vienen a ser nombres simbólicos de todos los opresores.

Estos capítulos han sido compuestos con gran probabilidad en los últimos decenios del siglo IV a. C., después de la conquista de Alejandro. A pesar de los esfuerzos últimamente renovados para probar su unidad, debemos admitir que son heterogéneos. Se distinguen dos secciones, introducidas cada una de ellas por un título, 9-11 y 12-14; la primera está casi en su totalidad en verso, la segunda casi enteramente en prosa. Se habla de un Deutero-Zacarías y de un Trito-Zacarías. En realidad se trata de dos composiciones que también por su parte son heterogéneas. La primera se vale al parecer de antiguos trozos poéticos, preexílicos, y se refiere a sucesos históricos difíciles de precisar (la aplicación de Zac_9:1-8 a la conquista de Alejandro parece la más probable). La segunda parte, 12-14, describe con terminología apocalíptica las pruebas y las glorias de la Jerusalén de los últimos tiempos. Pero la escatología tampoco está ausente de la primera parte y algunos temas se encuentran en las dos secciones, por ejemplo, el de los «pastores» del pueblo, Zac_10:2-3; Zac_11:4-14; Zac_13:7-9.

Esta parte del libro es importante sobre todo por su doctrina mesiánica, poco unificada por lo demás: resurgimiento de la Casa de David, 12 passim, espera de un Mesías humilde y manso, Zac_9:9-10, pero anuncio misterioso del Traspasado, Zac_12:10, teocracia guerrera, 10:3-11:3, pero también cultual al estilo de Ezequiel, 14. Estos rasgos se armonizarán en la persona de Cristo, y el Nuevo Testamento cita con frecuencia estos capítulos de Zacarías o al menos alude a ellos, por ejemplo Mat_21:4-5; Mat_27:9 (combinado con Jeremías); Mat_26:31 = Mar_14:27; Jua_19:37.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_42:5; Gén_2:7

[2] Isa_51:17+

NOTAS

12:1 Título que se parece a Mal_1:1 y se desarrolla a imitación de Isa_42:5.

12:2b Glosa que sin duda se debe leer aquí más bien que después de «todos los pueblos del contorno», donde se halla accidentalmente en el hebr. y no da sentido satisfactorio. -El final de Zac_12:2 es también probablemente una glosa.



NOTAS

12:4 Invertimos el orden de las dos últimas frases, como parece exigir el sentido, y omitimos «los caballos» antes de «los pueblos». -La última frase parece una glosa.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_10:6; Zac_10:12

NOTAS

12:5 «de los habitantes» conj.; «para mí, los habitantes» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Zac_14:10

NOTAS

12:6 El hebr. añade «en Jerusalén».

NOTAS

12:8 En la época de la salvación será restablecida la casa de David.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_14:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_19:37; Apo_1:7; Jua_3:14+; Amó_8:10; Jua_3:16; Col_1:15; Col_1:18

NOTAS

12:10 Conservamos la lectura del TM marcando más netamente el corte depués de «hacia mí». Teodoción ha entendido: «hacia aquél a quien traspasaron», y esta lectura es la que cita san Juan. La muerte del Traspasado se sitúa en un contexto escatológico: levantamiento del asedio de Jerusalén, duelo nacional, Zac_12:10-14, y apertura de una fuente saludable, Zac_13:1. En la realización de la salvación intervendrán, pues, un sufrimiento y una muerte misteriosos. Es un paralelo, pero nacionalizado y restringido, de la figura del Siervo de Isa 52:13—53:12; ver también Sal_69:27 [Sal_69:26]; Ez 37. Jua_19:37 ha visto aquí una profecía de la pasión del Cristo.

NOTAS

12:12 Se trata de Natán, hijo de David, 2Sa_5:14 s.

NOTAS

12:13 Semeí, descendiente de Guersón, hijo de Leví. Ver Núm_3:21.