Zacarías 14 Biblia Jerusalén (1998) | 21 versitos |
1 Ya llega el Día de Yahvé en que serán repartidos tus despojos en medio de ti.
2 Yo reuniré a todas las naciones para que ataquen Jerusalén. La ciudad será tomada, las casas saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la ciudad partirá al cautiverio, pero el Resto del pueblo no será extirpado de la ciudad.
3 Saldrá entonces Yahvé y combatirá contra esas naciones como el día en que él combate, el día de la batalla.
4 Aquel día se asentarán los pies en el monte de los Olivos que está frente a Jerusalén, al oriente, y el monte de los Olivos se hendirá por el medio de oriente a occidente haciéndose un enorme valle: la mitad del monte se retirará al norte y la otra mitad al sur.
5 Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Yasol; huiréis como cuando el terremoto en tiempos de Ozías, rey de Judá. Y vendrá Yahvé mi Dios y todos los consagrados con él.
6 Aquel día no habrá frío ni hielo.
7 Será un día único - conocido sólo de Yahvé -: no sucederá la noche al día, pues al atardecer seguirá habiendo luz.
8 Aquel día manarán de Jerusalén aguas vivas, mitad hacia el mar oriental, mitad hacia el mar occidental: manarán tanto en verano como en invierno.
9 Y Yahvé reinará en toda la tierra: ¡aquel día será único Yahvé y único su nombre!
10 Toda esta tierra se transformará en llanura, desde Gueba hasta Rimón, al sur de Jerusalén. Jerusalén seguirá encumbrada y habitada, desde la Puerta de Benjamín hasta el emplazamiento de la antigua Puerta, es decir, hasta la Puerta de los Ángulos, y desde la torre de Jananel hasta los Lagares del rey.
11 Será habitada y no habrá más anatemas: ¡Jerusalén será habitada sin sobresaltos!
12 Y ésta será la plaga con que castigará Yahvé a todos los pueblos que hayan luchado contra Jerusalén: pudrirá su carne aun estando en pie, sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca.
13 Aquel día cundirá entre ellos un pánico sobrecogedor enviado por Yahvé: si uno agarra la mano de su prójimo, éste levantará la mano contra él.
14 También Judá combatirá en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata y vestidos en gran cantidad.
15 Semejante será la plaga de los caballos, mulos, camellos y asnos, y de todo el ganado que haya entonces en los campamentos: ¡una plaga terrible!
16 Los supervivientes de todas las naciones que atacaron Jerusalén subirán de año en año a postrarse ante el Rey Yahvé Sebaot y a celebrar la fiesta de las Tiendas.
17 Y la familia del país que no suba a Jerusalén a postrarse ante el Rey Yahvé Sebaot no recibirá lluvia en sus tierras.
18 Si la familia de Egipto no sube ni viene, caerá sobre ella la plaga con que Yahvé herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas.
19 Tal será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas.
20 Aquel día estará escrito en los cascabeles de los caballos: "Consagrado a Yahvé", y las ollas del templo de Yahvé serán como los aspersorios que hay ante el altar.
21 Y las ollas de Jerusalén y de Judá estarán consagradas a Yahvé Sebaot; todos los que quieran sacrificar vendrán a hacer uso de ellas, y en ellas cocerán; y aquel día no habrá más comerciantes en el templo de Yahvé Sebaot.

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Introducción a Zacarías

Zacarías.
El libro de Zacarías se compone de dos partes muy distintas: 1-8 y 9-14. Tras una introducción, fechada en octubre-noviembre del 520, dos meses después de la primera profecía de Ageo, el libro refiere ocho visiones del profeta que comienzan en febrero del 519, 1:7-6:8, seguidas de la coronación simbólica de Zorobabel (los escribas introdujeron el nombre del sumo sacerdote Josué cuando se desvanecieron las esperanzas puestas en Zorobabel y el sacerdocio retuvo todo el poder), Zac_6:9-14. El cap. 7 es una ojeada retrospectiva al pasado nacional, y el cap. 8 abre perspectivas de salvación mesiánica, ambos a propósito de un problema sobre el ayuno, planteado en noviembre del 518.

Este conjunto bien fechado y de pensamiento homogéneo es ciertamente auténtico; lleva, sin embargo, las huellas de una revisión, hecha por el profeta mismo o por sus discípulos. Por ejemplo, los anuncios universalistas de Zac_8:20-23 han sido añadidos después de Zac_8:18-19, que constituye una conclusión.

Zacarías se preocupa, como Ageo, de la reconstrucción del Templo, se extiende más que él al hablar de la restauración nacional y de sus exigencias de pureza y moralidad, y la espera escatológica resulta en él más apremiante. Esta restauración ha de dar paso a una era mesiánica en que el sacerdocio representado por Josué será exaltado, Zac_3:1-7, pero en el que la realeza será ejercida por el «Germen», Zac_3:8, término mesiánico que Zac_6:12 aplica a Zorobabel. Los dos Ungidos, Zac_4:14, gobernarán en perfecta armonía, Zac_6:13. Así, Zacarías resucita la vieja idea del mesianismo real, pero la asocia a las preocupaciones sacerdotales de Ezequiel, cuya influencia se advierte en muchos puntos: papel preponderante de las visiones, tendencia apocalíptica y afán de pureza. Los mismos rasgos y la importancia que se concede a los ángeles son un anticipo de Daniel.

La segunda parte, 9-14, que por lo demás comienza con un título nuevo, Zac_9:1, es del todo diferente. Las piezas no tienen fecha y son anónimas. Ya no se habla de Zacarías ni de Josué ni de Zorobabel ni de la construcción del Templo. El estilo es diferente y utiliza con frecuencia los libros anteriores, sobre todo Jeremías y Ezequiel. El horizonte histórico ya no es el mismo: Asur y Egipto vienen a ser nombres simbólicos de todos los opresores.

Estos capítulos han sido compuestos con gran probabilidad en los últimos decenios del siglo IV a. C., después de la conquista de Alejandro. A pesar de los esfuerzos últimamente renovados para probar su unidad, debemos admitir que son heterogéneos. Se distinguen dos secciones, introducidas cada una de ellas por un título, 9-11 y 12-14; la primera está casi en su totalidad en verso, la segunda casi enteramente en prosa. Se habla de un Deutero-Zacarías y de un Trito-Zacarías. En realidad se trata de dos composiciones que también por su parte son heterogéneas. La primera se vale al parecer de antiguos trozos poéticos, preexílicos, y se refiere a sucesos históricos difíciles de precisar (la aplicación de Zac_9:1-8 a la conquista de Alejandro parece la más probable). La segunda parte, 12-14, describe con terminología apocalíptica las pruebas y las glorias de la Jerusalén de los últimos tiempos. Pero la escatología tampoco está ausente de la primera parte y algunos temas se encuentran en las dos secciones, por ejemplo, el de los «pastores» del pueblo, Zac_10:2-3; Zac_11:4-14; Zac_13:7-9.

Esta parte del libro es importante sobre todo por su doctrina mesiánica, poco unificada por lo demás: resurgimiento de la Casa de David, 12 passim, espera de un Mesías humilde y manso, Zac_9:9-10, pero anuncio misterioso del Traspasado, Zac_12:10, teocracia guerrera, 10:3-11:3, pero también cultual al estilo de Ezequiel, 14. Estos rasgos se armonizarán en la persona de Cristo, y el Nuevo Testamento cita con frecuencia estos capítulos de Zacarías o al menos alude a ellos, por ejemplo Mat_21:4-5; Mat_27:9 (combinado con Jeremías); Mat_26:31 = Mar_14:27; Jua_19:37.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Joe_4:2 [Joe_3:2]; Joe_4:12 [Joe_3:12]

NOTAS

14 El cap. 14 anuncia cómo el monoteísmo tendrá una repercusión cósmica, unificando el tiempo (día único), transformando los lugares (nivelación de Jerusalén), haciendo desaparecer las ocasiones e incluso los recuerdos de idolatría y de adivinación (astros y estaciones, Gehenna y Tófet, monte del Escándalo, etc.), y también unificando el culto y sus participantes, paganos e israelitas: Dios será todo en todos. Las descripciones del combate escatológico (Zac_14:1-5, Zac_14:12-15) se interrumpen o completan con otras sobre el nuevo estado de cosas que le sucederá.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_31:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_1:1; Deu_33:2-3; Deu_33:5

[2] Mat_16:27 p

NOTAS

14:5 (a) «Yasol» griego; «Asel» hebr. -Yasol se ha de buscar por el guadi Yasul, afluente del Cedrón. Amó_1:1 se refiere también al seísmo del tiempo de Ozías (mencionado asimismo por Flavio Josefo).

14:5 (b) «con él» griego; «contigo» hebr.

NOTAS

14:6 «frío ni hielo» versiones; hebr. ininteligible.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_21:23; Eze_47:1+; Jua_4:1+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_11:15

[2] Deu_33:26+

NOTAS

14:9 Repetición solemne: el «Nombre» de Yahvé es Yahvé mismo. La extensión del monoteísmo a toda la tierra es uno de los rasgos de la era mesiánica, ver Mal_1:11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Zac_12:6

NOTAS

14:10 «y desde la torre» conj.; «y la torre» hebr. -Gueba se encuentra en la frontera norte del reino de Judá, en territorio de Benjamín. Rimón debe ser Umm er-Rammamín, a 15 km al nordeste de Berseba.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_31:40; Apo_22:3; Deu_33:28


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_66:24+

NOTAS

14:12 Leemos aquí Zac_14:15, como parece exigir el sentido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_38:21


NOTAS

14:16 Se elige sin duda la fiesta de las Tiendas porque en ella se celebraba la realeza de Yahvé.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_23:14+


NOTAS

14:18 «caerá» griego; «no caerá» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_2:16

NOTAS

14:21 El autor, recordando a Ezequiel, entrevé para los tiempos mesiánicos una sacralización de todas las cosas en la tierra de Israel.