Marcos 1 Biblia Jerusalén (1998) | 45 versitos |
1 Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios.
2 Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino.
3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas,
4 apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados.
5 Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
6 Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre.
7 Y proclamaba: "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.
8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo."
9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.
10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.
11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."
12 A continuación, el Espíritu le empuja al desierto,
13 y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían.
14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:
15 "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva."
16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.
17 Jesús les dijo: "Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres."
18 Al instante, dejando las redes, le siguieron.
19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;
20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.
21 Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.
22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar:
24 "¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios."
25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: "Cállate y sal de él."
26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.
27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen."
28 Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.
29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella.
31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.
32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados;
33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.
34 Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.
35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración.
36 Simón y sus compañeros fueron en su busca;
37 al encontrarle, le dicen: "Todos te buscan."
38 Él les dice: "Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido."
39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: "Si quieres, puedes limpiarme."
41 Encolerizado, extendió su mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio."
42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.
43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente:
44 "Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio."
45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

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Introducción a Marcos

El evangelio según San Marcos.
El evangelio de Marcos se divide en dos partes complementarias. En la primera, 1:2-9:10, se nos dice quién es Jesús de Nazaret: el Cristo, el rey del nuevo pueblo de Dios, según la profesión de fe de Pedro en Mar_8:29. Pero ¿cómo es posible que Jesús sea este Rey habiendo tenido que morir por instigación de los jefes del pueblo judío? Es que él era «hijo de Dios», lo que implicaba una protección de Dios sobre él para rescatarle de la muerte. La segunda parte, 9:14-16:18, nos orienta poco a poco hacia la muerte de Jesús, pero culmina en la profesión de fe del centurión: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39, confirmada por el descubrimiento del sepulcro vacío, prueba de la resurrección de Jesús. Este plan está indicado desde la primera frase escrita por Marcos: «Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios».

Salvo algunas piezas más o menos aberrantes, la primera parte del evangelio está muy bien estructurada. Como en una especie de prólogo, Mar_1:2-20, el lector asiste en primer lugar a la investidura real de Jesús, después que el Bautista haya anunciado su venida, Mar_1:2-11. La voz celeste se dirige a él fundiendo Sal_2:7 e Isa_42:1 : Jesús es instituido Rey, Sal_2:6, y recibe la misión del Siervo de Dios, a saber, enseñar el derecho a las naciones, Isa_42:1-4. Toda la primera parte del evangelio estará condicionada por estos dos temas (ver infra). Para completar la escena, Jesús recibe el Espíritu, como Rey (1Sa_16:13) y como Siervo de Dios (Isa_42:1+): es «ungido» por el Espíritu (Isa_61:1; Hch_10:38), es el «Cristo» por excelencia (Sal_2:2). Pero Satán ejercía ya su poder maléfico sobre el mundo (ver 1Jn_5:19). En consecuencia, Jesús deberá entrar en guerra con él para establecer su propia realeza; así lo hace desde el día en que recibe el bautismo, conducido al combate por el Espíritu, Mar_1:12-13. En cuanto Siervo de Dios, Jesús va a enseñar a la gente; para establecer su realeza, va a exorcizar a los espíritus impuros, satélites de Satán.

Este doble tema va a recorrer todo el evangelio, Mar_1:27; Mar_1:39; Mar_2:2 y Mar_3:11; Mar_3:14-15; Mar_6:2; Mar_6:12-13; Mar_6:34. Para cerrar este prólogo, Marcos describe, de una manera muy general, el ministerio de Jesús: cómo proclama el Evangelio, la Buena Nueva (ver Isa_61:1), y anuncia que el reino de Dios está cerca, Mar_1:14-15; predicación y realeza, tal es la perspectiva de las primeras escenas. Finalmente, Jesús llama en su seguimiento a sus cuatro primeros discípulos, Mar_1:16-20. Que él sea el Cristo, Jesús es el único que lo sabe (aparte los espíritus impuros), como lo deja entender la escena del bautismo. Deberá, por tanto, persuadir de ello a los demás, lo cual será difícil y en parte condenado al fracaso, como va a mostrar el resto del evangelio.

Mar_1:21-39 describe una «jornada tipo» de Jesús, en Cafarnaún. Como Siervo de Dios, enseña en la Sinagoga. Como Rey, expulsa a sus adversarios, los espíritus impuros. Este segundo aspecto de su misión se desarrolla en el relato de la curación de la suegra de Pedro (toda enfermedad se debía a la influencia de los malos espíritus, ver Luc_4:39), y en el resumen de Mar_1:32-34. Enseñanza y exorcismos provocan el asombro de la gente y suscitan el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_1:27; ver Jua_15:22, Jua_15:24. La gente se rinde a él, Mar_1:28, Mar_1:37. Pero Jesús se va de allí para enseñar y exorcizar a los demonios por toda Galilea, Mar_1:38-39.

En contraste con el entusiasmo de la gente (ver Mar_1:45), Marcos nos presenta un primer grupo de personas que rehúsan creer en Jesús: los escribas y los fariseos. Es el conjunto de las cinco controversias referidas en 2:1-3:6, que concluye con la decisión de acabar con Jesús. Este conjunto comienza con una mención de la enseñanza de Cristo, Mar_2:2, Mar_2:13, y se prolonga en un resumen que muestra a Jesús expulsando a los espíritus impuros, Mar_3:7-12. Escribas y fariseos odian a Cristo a causa de su enseñanza y sus exorcismos: están celosos (ver Mar_1:22).

En la sección siguiente, Mar_3:13-35, Marcos va a contraponer de nuevo a dos grupos de personas: los Doce, a los que Cristo transmite su poder de enseñar y de expulsar los demonios, Mar_3:13-19, y sus parientes que lo toman por un iluminado, Mar_3:20-21; ver Jua_7:5, y frente a los que él señala su verdadera parentela: aquellos que hacen la voluntad de Dios, Mar_3:31-35. En Mar_3:22-29, Marcos hace intervenir a los escribas que acusan a Jesús de practicar los exorcismos gracias a Beelzebul, a fin de recordar que es el Espíritu Santo quien hace actuar a Jesús, Mar_3:29. Volvemos a encontrar aquí los dos componentes de la actividad de Cristo: los exorcismos y la enseñanza (ver Mar_3:31-35; más claro en Luc_8:21).

El centro de esta primera parte está formado por la larga sección que va de Mar_4:1 a Mar_5:43. Hasta aquí Marcos ha presentado a Cristo enseñando y expulsando los demonios, pero sin dar muchos detalles. Lo va a hacer ahora. En primer lugar explica cómo enseñaba Cristo, Mar_4:1-2 : en forma de parábolas sobre el reino de Dios, de las que da cinco ejemplos, Mar_4:3-34. Seguidamente se extiende en cuatro milagros realizados por Jesús: la tempestad calmada, Mar_4:35-41, asimilada a un exorcismo (comparar Mar_4:39, Mar_4:41 con Mar_1:25, Mar_1:27), el exorcismo del poseso de Gerasa, Mar_5:1-20, la resurrección de la hija de Jairo, episodio en el que se inserta el relato de la curación de la hemorroísa, Mar_5:21-43. Estos milagros provocan el asombro y obligan a plantearse el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_4:41; ver Mar_5:20, Mar_5:42. Hay que notar una primera «punzada» dirigida a los discípulos: no han tenido fe, Mar_4:40, al contrario que la hemorroísa, Mar_5:34, y Jairo, Mar_5:36.

La sección siguiente, Mar_6:1-30, recoge, en orden inverso, los temas de Mar_3:13-35 : Marcos subraya aquí el contraste entre la falta de fe de los parientes y vecinos de Jesús, a pesar de su enseñanza y de sus exorcismos, Mar_6:1-5; ver Mar_3:20-21, Mar_3:31, y el grupo de los verdaderos discípulos a quienes envía a predicar y expulsar a los espíritus impuros, Mar_6:7-13; ver Mar_3:13-19. En Mar_6:30 se habla del regreso de los discípulos, que cuentan todo lo que han hecho (exorcismos y curaciones) y lo que han enseñado. Para llenar el intervalo de tiempo entre su marcha y su regreso, Marcos pone aquí la opinión de Herodes sobre Jesús, Mar_6:17-20, lo que le da ocasión para subrayar que la gente, por más que estuviera impresionada por la actividad de Jesús, sólo tenía una opinión aproximativa de su verdadera personalidad. El relato de la ejecución del Bautista por Herodes, se inserta aquí, Mar_6:21-29, como una digresión.-El doble episodio de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44, y de la tempestad calmada, Mar_6:45-52, está encuadrado por dos noticias que recuerdan la doble actividad de Cristo, que adoctrina a la gente que acude a él, Mar_6:31-34, y cura sus enfermedades, Mar_6:53-56. Por segunda vez, Marcos apunta la incomprensión de los discípulos a pesar del milagro de la multiplicación de los panes, Mar_6:52.

La sección siguiente, 7:1-8:9, abre un horizonte nuevo: la difusión del evangelio entre los paganos. Éstos eran considerados impuros por los judíos; contra los fariseos, Jesús afirma que a los ojos de Dios sólo cuenta la pureza del corazón, Mar_7:1-23. Seguidamente Jesús pasa a la región de Tiro donde cura a la hija de una siro-fenicia, Mar_7:24-30, y luego a la Decápolis, donde cura a un sordo-tartamudo, Mar_7:32-37. En el relato de la segunda multiplicación de los panes, Mar_8:1-9, algunos detalles evocan el mundo pagano invitado al banquete mesiánico. Como casi todas las secciones precedentes, ésta subraya también una oposición fundamental. Empieza y termina con un ataque de los fariseos contra Jesús, Mar_7:5 y Mar_8:11-13; ver 2:1-3:6, el cual responde al primero fustigando su hipocresía, Mar_7:6-13. A esta ceguera, Marcos contrapone la confianza de una pagana y luego la curación de un sordo-tartamudo, probablemente también pagano. Lo cual es lo mismo que insinuar que, ante la actitud de las autoridades judías, son los paganos los que van a ser llamados a la salvación.

La última sección, 8:14-9:10, es dramática. Por tercera vez (ver Mar_6:52; Mar_7:18), Jesús hace constar la incomprensión de sus discípulos, Mar_8:14-21, que no han comprendido el sentido, ni de los prodigios que él ha realizado, ni de su propia enseñanza, Mar_8:18. De modo que no le reconocen ni por el Rey anunciado por Sal_2:7, ni por el Siervo del que habla Isa_42:1-4. Entonces, ¿hay que desesperar de todos? No, porque, contra toda esperanza, Pedro se aparta de la opinión de la gente, Mar_8:27-28; ver Mar_6:14-16, para reconocer: «Tú eres el Cristo», Mar_8:29. Sólo ha podido hacerlo en virtud de una revelación del Padre, como comprenderá Mateo, Mat_16:17. Precisamente para preparar esta «conversión» de Pedro, Marcos refiere, inmediatamente antes, la curación de un ciego, Mar_8:22-26, a la que daría un alcance simbólico: ¿no estaba Pedro también ciego (ver Mar_8:18)? Esta profesión de fe va a ser confirmada por la escena de la Transfiguración, Mar_9:2-10, del mismo modo que, al final de la segunda parte, la profesión de fe del centurión romano, Mar_15:39, será confirmada por el hallazgo del sepulcro vacío, Mar_16:1-8. Esta escena de la Transfiguración responde a la del bautismo de Cristo: Jesús había oído la voz celeste que le decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco», Mar_1:11; aquí son Pedro, Santiago y Juan quienes la oyen: «Este es mi Hijo amado, escuchadle», Mar_9:7. Sobre el pequeño bloque constituido por 8:31-9:1, ver infra.

La estructura de esta primera parte forma un quiasmo (o esquema convergente en el centro) un poco torcido:

A)Testimonio del Bautista: Mar_1:2-8.
Bautismo de Cristo: Mar_1:9-11.
[Enseñanza y exorcismos: Mar_1:21-39].
B)Controversias con los fariseos: Mar_2:1- Mar_3:6.
C)Llamada de los Doce: Mar_3:13-19.
D)Incredulidad de la familia de Jesús: Mar_3:20-35.
E)Enseñanza y exorcismos: 4:1-5:43.
D')Incredulidad de los vecinos de Jesús: Mar_6:1-6.
C')Misión de los Doce: Mar_6:7-13. 30.
[Multiplicación de los panes: Mar_6:34-44].
B')Hostilidad de los fariseos: Mar_7:5-13; Mar_8:11-13.
Los gentiles llamados a la salvación: 7:14-8:9.
A')Profesión de fe de Pedro: Mar_8:27-30.
Transfiguración: Mar_9:2-10.

La segunda parte del evangelio no está tan bien estructurada. Más bien procede por toques sucesivos para desarrollar dos temas conexos: la paradoja de Jesús al tener que pasar por la muerte antes de reinar; las condiciones requeridas para entrar en el reino. Esta parte se une a la primera por medio de dos «secciones-enlace». Una está insertada en la terminación de la primera parte, en 8:31-9:1, y contiene en germen los temas esenciales de la segunda: Jesús deberá morir antes de reinar (primer anuncio de la pasión: Mar_8:31), pero su reinado es inminente, Mar_9:1; para participar en él, es necesario «seguir» a Jesús renunciándose a sí mismo, Mar_8:34-38. Para anunciar su pasión y su resurrección, aquí lo mismo que en Mar_9:31-32 y Mar_10:33-34, Cristo se identifica con el «Hijo del hombre» de Dan_7:13-14. Según este texto, en efecto, este Hijo de hombre va a recibir la investidura real junto a Dios, pero en un contexto de persecución. La segunda «sección-enlace» se lee después del relato de la Transfiguración. La voz celeste mandaba «escuchar» la enseñanza de Cristo, Mar_9:7; ver Deu_18:18; Jesús realiza ahora un exorcismo para expulsar al espíritu malo que atormenta a un niño, Mar_9:14-29. Enseñanza y exorcismo eran justamente las dos actividades esenciales de Cristo en la primera parte del evangelio.

En la sección siguiente, Mar_9:30-49, Cristo se dedica a la enseñanza de sus discípulos, Mar_9:30-31 a. De nuevo les anuncia que él debe morir y resucitar, Mar_9:31-32, después les da unas cuantas consignas éticas: hacerse el servidor de todos, evitar escandalizar a los que creen en él, si un miembro es ocasión de caída, arrancarlo para poder «entrar en la vida» o «en el reino».

A partir de Mar_10:1 vuelve a dirigir su enseñanza a la gente, para dar algunas consignas éticas: acerca del divorcio, Mar_10:2-12, de la necesidad de recibir el reino como un niño, Mar_10:13-16, y sobre todo de la necesidad de renunciar a las riquezas propias para entrar en el reino, Mar_10:17-31.

La sección que va de Mar_10:32 a Mar_11:10 describe el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Cada vez va centrándose más en la realeza de Cristo. El tercer anuncio de la pasión, Mar_10:32-34, recuerda la paradoja fundamental: Jesús debe morir antes de reinar. Santiago y Juan desearían ser ministros de Cristo, pero Jesús les recuerda la necesidad de seguirle bebiendo el mismo cáliz que él, Mar_10:35-45. El ciego de Jericó es curado porque le reconoce como el «hijo de David», título real por excelencia, Mar_10:46-52. Finalmente, Jesús hace su entrada en Jerusalén según el rito de las entradas de los reyes, Mar_11:1-10. ¿Va a ser Jesús consagrado «rey» en Jerusalén? No, porque va a morir. El drama, y por tanto la paradoja, se va a tramar durante los días siguientes. Los sumos sacerdotes y los escribas deciden la muerte de Jesús, exasperados por la expulsión de los vendedores del Templo, Mar_11:15-18. Jesús se niega a responderles cuando le preguntan en virtud de qué poder obra así, Mar_11:27-33. La parábola de los enviados a la viña vuelve a excitar su ira, Mar_12:1-12. Los fariseos tratan de perderle, tanto a los ojos del poder romano como delante de la gente, preguntándole si es lícito pagar el tributo al César, Mar_12:13-17. Nueva controversia con los saduceos a propósito de la resurrección, Mar_12:18-27. Un claro en la tempestad que ruge: uno de los escribas (los enemigos encarnizados de Jesús) dialoga con Cristo acerca del mandamiento mayor y oye decir que no está lejos del reino de Dios, Mar_12:28-34. Pero es una excepción, y Jesús se encara con ellos ridiculizando su enseñanza, Mar_12:35-37, y fustigando sus vicios, Mar_12:38-40.

Al anunciar la ruina del Templo, Mar_13:1-2, es decir la ruptura de la alianza entre Dios y su pueblo, Jesús no hace sino precipitar los acontecimientos trágicos (ver Mar_14:58). Pero da también la solución de la paradoja: el Hijo del hombre volverá para reunir a los elegidos a fin de formar el nuevo reino, Mar_13:24-27. Para referir los acontecimientos que van a llevar a Cristo hasta la cruz, Marcos sigue la tradición común, 14-15, pero subrayando el hecho de que Jesús será abandonado de todos. Las autoridades judías temen a la multitud que era favorable a él, Mar_11:18; Mar_12:12, Mar_12:37, pero consiguen reducirla gracias al episodio de Barrabás, Mar_15:6-15. Los discípulos, que no han entendido una palabra de la paradoja de la muerte de Jesús, Mar_8:32-33; Mar_9:9-10; Mar_9:32, tienen miedo de acercarse a Jerusalén, Mar_10:32, y finalmente, cuando Cristo es arrestado, emprenden todos la huida, Mar_14:50; ver Mar_14:27, después de un simulacro de resistencia, Mar_14:47.

Como un rey de mascarada Jesús es entregado a la muerte por Pilato (ver Mar_15:2, Mar_15:9, Mar_15:12, Mar_15:17) y, escarnio supremo, muere en la cruz mientras una inscripción le proclama «Rey de los judíos», Mar_15:26. Pero el escarnecido, ¿no es acaso Dios, que le había consagrado rey en el momento del bautismo en el Jordán? No, el centurión romano le proclama justo después de verle expirar: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39. Como bien lo ha entendido Lucas (Luc_23:47), es una alusión a Sab_2:18 : «Si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios». El día de Pascua, el ángel confirmará esta profesión de fe del centurión: Jesús ha resucitado, Mar_16:6. Por cuanto él es el Hijo del hombre, ha recibido la investidura real junto a Dios (Dan_7:13-14), y volverá para reunir a los elegidos, Mar_13:26, en el reino de Dios.

Es dentro de este contexto general como hay que interpretar el «secreto mesiánico» tan del agrado de Mc, que Jesús impone, ya a los espíritus impuros, Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:11-12, ya a los discípulos después de la Transfiguración, Mar_9:9, ya a las personas a las que cura, Mar_1:44; Mar_5:43; Mar_7:36; Mar_8:26. Los judíos esperaban un Cristo que les libraría de la ocupación romana. Por ello, Jesús quiere evitar ser la ocasión de una sublevación popular contra los romanos, que sería contraria a la misión que él ha recibido de Dios (ver Jua_6:14-15).

Este análisis del evangelio de Mc cuestiona una vez más la noticia de Papías: Marcos habría puesto por escrito la catequesis de Pedro, tal como él la daba según las circunstancias, y por tanto sin orden. No sería él, por tanto, quien habría compuesto un evangelio tan bien estructurado, sobre todo en su primera parte. Pero el problema es sin duda más complejo. En efecto, se comprueban en Mc duplicados advertidos ya desde hace tiempo. Enseñanza de Jesús en Cafarnaún, Mar_1:21-22, Mar_1:27, y «en su patria», Mar_6:1-2, narrados en términos semejantes. Dos relatos de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44; Mar_8:1-9, seguidos de la observación de que los discípulos no comprendieron su sentido, Mar_6:52; Mar_8:14-20. Dos anuncios de la Pasión seguidos de la consigna de hacerse el servidor de todos, Mar_9:31, Mar_9:35; Mar_10:33-34, Mar_10:43. Dos relatos de la tempestad calmada, Mar_4:35-41; Mar_6:45-52. Dos apuntes sobre la actitud de Jesús para con los niños, Mar_9:36; Mar_10:16. En consecuencia, el Mc actual habría, o fundido dos documentos diferentes, o completado un documento primitivo por medio de tradiciones paralelas. El Mc del que habla Papías podría ser entonces uno de los dos documentos básicos, considerablemente retocado y modificado en el Mc actual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_3:1-12; |Luc_3:3-18

NOTAS

1:1 (a) Transcripción de una palabra griega que significa «Buena Nueva»; es la venida, en la persona de Cristo, Mar_1:1, del reinado de Dios, Mar_1:14-15; Mat_4:23, que va a remplazar al de Satán, Mat_4:17+, causa de todos los males que se abaten sobre el mundo. Después de Cristo, sus discípulos proclamarán el evangelio al mundo entero, Mar_13:10; Mar_14:9. Creer en el evangelio exige arrepentimiento, Mar_1:15, y renuncia, Mar_8:35; Mar_10:29. Predicada primero, y luego puesta por escrito poco a poco, esta Buena Nueva ha quedado fijada en nuestros cuatro evangelios canónicos; ver Introd. -Término técnico en Mc Mt, que se transcribe siempre por «Evangelio», no es utilizado nunca por Lc, que prefiere el verbo derivado de él, tomado de Isa_61:1+, ver Luc_4:17-19; Luc_1:19+, y que se traduce mejor por «anunciar la Buena Nueva».

1:1 (b) Transcripción de una palabra griega que significa «Ungido». Se aplica ante todo a aquel que ha recibido la unción real, Sal_2:2; Mar_1:9+. Los dos títulos, de «Cristo» y de «Mesías», son equivalentes, Jua_1:41.

1:1 (c) Este título no indica una filiación de naturaleza, sino simplemente una filiación adoptiva, Mat_4:3+, que expresa una protección de Dios sobre el hombre a quien declara «hijo suyo», Sab_2:18, especialmente sobre el rey a quien ha elegido, 2Sa_7:14-16; Sal_2:7. -Om.: «hijo de Dios».



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mal_3:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_40:3; Jua_1:23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] =Luc_3:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_1:27

NOTAS

1:6 Var.: «Juan llevaba un vestido de piel de camello y un cinturón de cuero a sus lomos», ver Mat_3:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_1:26; Jua_1:33; Hch_1:5; Hch_11:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_3:13-17; |Luc_3:21-22

[2] Isa_63:11; Isa_63:19 [Isa_64:1]; Jua_1:32-34

NOTAS

1:9 Al recibir el Espíritu, Jesús es «ungido», Mar_1:1+, como rey sobre el nuevo pueblo de Dios, 1Sa_16:13; Jue_3:10. Esto es lo que la voz celeste le declara, citando Sal_2:7, ver Luc_3:22, completado por Isa_42:1 : Jesús es también el «Siervo» que va a enseñar el derecho a las naciones. Para describir la escena, Mc se inspira en Isa_63:11, Isa_63:19 [Isa_64:1]: Jesús es presentado como un nuevo Moisés,ver Éxo_2:1; Núm_11:17. En Mat_3:17, la voz celeste ya no se dirige a Jesús sino a la gente. Según Jua_1:34-35, es el Bautista quien ve al Espíritu bajar sobre Jesús y quien proclama a la gente su verdadera personalidad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_42:1; Mar_9:7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_4:1-11; |Luc_4:1-13

NOTAS

1:12 Mc omite o desconoce el detalle de las tres tentaciones, que Mt Lc deben a otra fuente. La mención de los animales del campo evoca el ideal mesiánico, anunciado por lo profetas, de una vuelta a la paz paradisíaca, ver Isa_11:6-9+, asociada al tema del retiro en el desierto, ver Ose_2:16+ [Ose_2:14]. El servicio de los ángeles expresa la protección divina, ver Sal_91:11-13, texto utilizado aquí mismo por Mat_4:6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_1:6+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_4:12-17; |Luc_4:14-15

[2] Rom_1:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_7:22; Mat_3:2+; Mat_8:10+

NOTAS

1:15 Hablar de cumplimiento es suponer que hay una continuidad que enlaza las etapas del designio de Dios, 1Re_8:24; Sab_8:8; Hch_1:7+, etc. , y que los hombres tienen conocimiento de ello. Al iniciarse la última de las etapas, Rom_3:26+; Heb_1:2+, etc. , se han «cumplido» los tiempos, Gál_4:4+; ver 1Co_10:11; no sólo las Escrituras, Mat_1:22+, y la Ley, Mat_5:17+, sino también toda la economía de la Alianza antigua llevada por Dios hasta su plenitud, Mat_9:17; Mat_26:28+; Rom_10:4; 2Co_3:14-15; Heb_10:1; Heb_10:14; etc. Al final de este último período de la historia, 1Co_10:11; 1Ti_1:1; 1Pe_1:5; 1Pe_1:20; 1Jn_2:18, que es «el fin de los tiempos», Heb_9:26, vendrá otro fin, el «del tiempo», Mat_13:40-49; Mat_24:3; Mat_28:20, es decir, el Día, 1Co_1:8+; ver Amó_5:18+, de la venida de Cristo, 1Co_15:23+, de su Revelación, 1Co_1:7+, y del Juicio, Rom_2:6+; ver Sal_9:5+ [Sal_9:4].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_4:18-22; |Luc_5:1-11

NOTAS

1:16 Este relato se inspira literariamente en 1Re_19:19-21 : llamamiento de Eliseo por Elías. Jesús es presentado como un nuevo Elías, ver Luc_7:15 que cita 1Re_17:23.

NOTAS

1:17 Lit.: «venid detrás de mí». Aquellos a quienes Jesús llama para que le sigan, Mar_1:20; Mar_2:14; Mat_19:21, Mat_19:27-28; Luc_9:57-62; ver ya Deu_13:3 [Deu_13:2]; Deu_13:5 [Deu_13:4]; 1Re_14:8; 1Re_19:20; etc. , para participar de su destino, deben dejarlo todo, Mar_10:21, Mar_10:28, estar dispuestos para el sufrimiento y la cruz, Mat_10:38; Mat_16:24; ver Jua_12:24-26. Pensamientos afines se expresarán también, para los discípulos que no conocieron a Jesús en la tierra, con los términos de comunión, Flp_3:10; 1Jn_1:3+, etc. , o imitación, 2Ts_3:7+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Luc_4:31-37

[2] Mat_7:28 s

NOTAS

1:21 Jesús, por el Espíritu que ha recibido en su bautismo, inaugura su misión tal como le ha prescrito la voz del cielo, Mar_1:9+. Él enseña, como el Siervo de Isa_42:1-4; al expulsar los espíritus inmundos, agentes de Satán, pone de manifiesto que despoja a éste de su poder regio, ver Luc_10:18-19; Jua_12:32+; Apo_12:9-11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:29+

NOTAS

1:23 El judaísmo, ver Zac_13:2, calificaba así a los demonios forasteros y también hostiles a la pureza religiosa y moral que exige el servicio de Dios; ver también Mar_3:11, Mar_3:30; Mat_10:1; Mat_12:43; Luc_4:33, Luc_4:36, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:23+

[2] Hch_3:14

NOTAS

1:24 (a) Lit.: «¿Qué a nosotros y a ti?», ver Jua_2:4+.

1:24 (b) Estas palabras son un eco de las que la viuda de Sarepta dirige a Elías, 1Re_17:18; Jesús es comparado de nuevo con este profeta, Mar_1:16+.

1:24 (c) «Santo» significa «consagrado, separado». El espíritu inmundo reconoce en Jesús al profeta consagrado por Dios para su misión, Jer_1:5; Jua_6:69+; Jua_10:35-36, gracias al Espíritu que ha recibido, Isa_61:1. Ver Luc_1:35; Hch_2:27; Hch_3:14; Hch_4:27-30; Apo_3:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:29+; Mar_4:41

NOTAS

1:27 La enseñanza de Jesús y los milagros que la acompañan provocan la admiración y obligan a los espectadores a preguntarse: «¿Quién este Jesús de Nazaret?» Esta pregunta recorre toda la primera parte del evangelio, Mar_1:34; Mar_2:12; Mar_3:12; Mar_4:41; Mar_5:42; Mar_6:2-3, Mar_6:14; Mar_7:37; ver Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:11; Pedro le dará finalmente la respuesta: Él es el Cristo, Mar_8:29+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:14-15; |Luc_4:38-39

[2] Mar_13:3

NOTAS

1:29 Var.: «se fueron».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_5:41

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:16; |Luc_4:40-41

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_3:12

NOTAS

1:34 A los demonios, Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:12, como a los favorecidos con algún milagro, Mar_1:44; Mar_5:43; Mar_7:36; Mar_8:26, y hasta a los apóstoles, Mar_8:30; Mar_9:9, Jesús impone, respecto de su identidad mesiánica, una consigna de silencio que no se levantará hasta después de su muerte, Mat_10:27+. Como el vulgo se hacía por entonces, respecto del Mesías, una idea nacionalista y bélica muy distinta de la que Jesús quería encarnar, se veía obligado a usar de mucha prudencia, al menos dentro de Israel, ver Mar_5:19, para evitar molestos errores sobre su misión, ver Jua_6:15; Mat_13:13+. Esta consigna del «secreto mesiánico» no es una tesis artificial inventada después por Marcos, como algunos han afirmado, sino que responde a una actitud histórica de Jesús; sólo que Marcos la ha convertido en tema de su preferencia. Fuera de Mat_9:30, Mt Lc no tienen esta consigna más que en los paralelos con Mc; y muchas veces incluso la omiten.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Luc_4:42-44

[2] Mat_14:23 p; Mat_26:36; Luc_3:21+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_18:37

NOTAS

1:38 Salido de Cafarnaún, v. Mar_1:35, tal es el sentido inmediato. Pero otro sentido más profundo podría referirse a la salida de Jesús de junto a Dios, Jua_8:42; Jua_13:3; Jua_16:27, Jua_16:30. Ver Luc_4:43.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:2-4; |Luc_5:12-16

NOTAS

1:40 Al parecer Mc ha completado, basado en los paralelos de Mt Lc, un relato más antiguo en el que Jesús, encolerizado, v. Mar_1:41, despacha al leproso sin curarlo, v. Mar_1:43, porque éste había quebrantado la norma dada a los leprosos de no mezclarse con las otras personas, Lev_13:41-46; ver Lev_17:12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_5:30+

NOTAS

1:41 Var.: «Compadecido».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_14:1-32