Marcos 5 Biblia Jerusalén (1998) | 43 versitos |
1 Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.
2 Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo
3 que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas,
4 pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle.
5 Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.
6 Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él
7 y gritó con fuerte voz: "¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes."
8 Es que él le había dicho: "Espíritu inmundo, sal de este hombre."
9 Y le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?" Le contesta: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos."
10 Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.
11 Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte;
12 y le suplicaron: "Envíanos a los puercos para que entremos en ellos."
13 Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara - unos dos mil - se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.
14 Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido.
15 Llegan junto a Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor.
16 Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos.
17 Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.
18 Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él.
19 Pero no se lo concedió, sino que le dijo: "Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti."
20 Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar.
22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies,
23 y le suplica con insistencia diciendo: "Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva."
24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años,
26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor,
27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.
28 Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré."
29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.
30 Al instante Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?"
31 Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?""
32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho.
33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad.
34 Él le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."
35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?"
36 Jesús, que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."
37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.
39 Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida."
40 Y se burlaban de él. Pero él, después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.
41 Y tomando la mano de la niña, le dice: "Talitá kum", que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate."
42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor.
43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

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Introducción a Marcos

El evangelio según San Marcos.
El evangelio de Marcos se divide en dos partes complementarias. En la primera, 1:2-9:10, se nos dice quién es Jesús de Nazaret: el Cristo, el rey del nuevo pueblo de Dios, según la profesión de fe de Pedro en Mar_8:29. Pero ¿cómo es posible que Jesús sea este Rey habiendo tenido que morir por instigación de los jefes del pueblo judío? Es que él era «hijo de Dios», lo que implicaba una protección de Dios sobre él para rescatarle de la muerte. La segunda parte, 9:14-16:18, nos orienta poco a poco hacia la muerte de Jesús, pero culmina en la profesión de fe del centurión: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39, confirmada por el descubrimiento del sepulcro vacío, prueba de la resurrección de Jesús. Este plan está indicado desde la primera frase escrita por Marcos: «Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios».

Salvo algunas piezas más o menos aberrantes, la primera parte del evangelio está muy bien estructurada. Como en una especie de prólogo, Mar_1:2-20, el lector asiste en primer lugar a la investidura real de Jesús, después que el Bautista haya anunciado su venida, Mar_1:2-11. La voz celeste se dirige a él fundiendo Sal_2:7 e Isa_42:1 : Jesús es instituido Rey, Sal_2:6, y recibe la misión del Siervo de Dios, a saber, enseñar el derecho a las naciones, Isa_42:1-4. Toda la primera parte del evangelio estará condicionada por estos dos temas (ver infra). Para completar la escena, Jesús recibe el Espíritu, como Rey (1Sa_16:13) y como Siervo de Dios (Isa_42:1+): es «ungido» por el Espíritu (Isa_61:1; Hch_10:38), es el «Cristo» por excelencia (Sal_2:2). Pero Satán ejercía ya su poder maléfico sobre el mundo (ver 1Jn_5:19). En consecuencia, Jesús deberá entrar en guerra con él para establecer su propia realeza; así lo hace desde el día en que recibe el bautismo, conducido al combate por el Espíritu, Mar_1:12-13. En cuanto Siervo de Dios, Jesús va a enseñar a la gente; para establecer su realeza, va a exorcizar a los espíritus impuros, satélites de Satán.

Este doble tema va a recorrer todo el evangelio, Mar_1:27; Mar_1:39; Mar_2:2 y Mar_3:11; Mar_3:14-15; Mar_6:2; Mar_6:12-13; Mar_6:34. Para cerrar este prólogo, Marcos describe, de una manera muy general, el ministerio de Jesús: cómo proclama el Evangelio, la Buena Nueva (ver Isa_61:1), y anuncia que el reino de Dios está cerca, Mar_1:14-15; predicación y realeza, tal es la perspectiva de las primeras escenas. Finalmente, Jesús llama en su seguimiento a sus cuatro primeros discípulos, Mar_1:16-20. Que él sea el Cristo, Jesús es el único que lo sabe (aparte los espíritus impuros), como lo deja entender la escena del bautismo. Deberá, por tanto, persuadir de ello a los demás, lo cual será difícil y en parte condenado al fracaso, como va a mostrar el resto del evangelio.

Mar_1:21-39 describe una «jornada tipo» de Jesús, en Cafarnaún. Como Siervo de Dios, enseña en la Sinagoga. Como Rey, expulsa a sus adversarios, los espíritus impuros. Este segundo aspecto de su misión se desarrolla en el relato de la curación de la suegra de Pedro (toda enfermedad se debía a la influencia de los malos espíritus, ver Luc_4:39), y en el resumen de Mar_1:32-34. Enseñanza y exorcismos provocan el asombro de la gente y suscitan el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_1:27; ver Jua_15:22, Jua_15:24. La gente se rinde a él, Mar_1:28, Mar_1:37. Pero Jesús se va de allí para enseñar y exorcizar a los demonios por toda Galilea, Mar_1:38-39.

En contraste con el entusiasmo de la gente (ver Mar_1:45), Marcos nos presenta un primer grupo de personas que rehúsan creer en Jesús: los escribas y los fariseos. Es el conjunto de las cinco controversias referidas en 2:1-3:6, que concluye con la decisión de acabar con Jesús. Este conjunto comienza con una mención de la enseñanza de Cristo, Mar_2:2, Mar_2:13, y se prolonga en un resumen que muestra a Jesús expulsando a los espíritus impuros, Mar_3:7-12. Escribas y fariseos odian a Cristo a causa de su enseñanza y sus exorcismos: están celosos (ver Mar_1:22).

En la sección siguiente, Mar_3:13-35, Marcos va a contraponer de nuevo a dos grupos de personas: los Doce, a los que Cristo transmite su poder de enseñar y de expulsar los demonios, Mar_3:13-19, y sus parientes que lo toman por un iluminado, Mar_3:20-21; ver Jua_7:5, y frente a los que él señala su verdadera parentela: aquellos que hacen la voluntad de Dios, Mar_3:31-35. En Mar_3:22-29, Marcos hace intervenir a los escribas que acusan a Jesús de practicar los exorcismos gracias a Beelzebul, a fin de recordar que es el Espíritu Santo quien hace actuar a Jesús, Mar_3:29. Volvemos a encontrar aquí los dos componentes de la actividad de Cristo: los exorcismos y la enseñanza (ver Mar_3:31-35; más claro en Luc_8:21).

El centro de esta primera parte está formado por la larga sección que va de Mar_4:1 a Mar_5:43. Hasta aquí Marcos ha presentado a Cristo enseñando y expulsando los demonios, pero sin dar muchos detalles. Lo va a hacer ahora. En primer lugar explica cómo enseñaba Cristo, Mar_4:1-2 : en forma de parábolas sobre el reino de Dios, de las que da cinco ejemplos, Mar_4:3-34. Seguidamente se extiende en cuatro milagros realizados por Jesús: la tempestad calmada, Mar_4:35-41, asimilada a un exorcismo (comparar Mar_4:39, Mar_4:41 con Mar_1:25, Mar_1:27), el exorcismo del poseso de Gerasa, Mar_5:1-20, la resurrección de la hija de Jairo, episodio en el que se inserta el relato de la curación de la hemorroísa, Mar_5:21-43. Estos milagros provocan el asombro y obligan a plantearse el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_4:41; ver Mar_5:20, Mar_5:42. Hay que notar una primera «punzada» dirigida a los discípulos: no han tenido fe, Mar_4:40, al contrario que la hemorroísa, Mar_5:34, y Jairo, Mar_5:36.

La sección siguiente, Mar_6:1-30, recoge, en orden inverso, los temas de Mar_3:13-35 : Marcos subraya aquí el contraste entre la falta de fe de los parientes y vecinos de Jesús, a pesar de su enseñanza y de sus exorcismos, Mar_6:1-5; ver Mar_3:20-21, Mar_3:31, y el grupo de los verdaderos discípulos a quienes envía a predicar y expulsar a los espíritus impuros, Mar_6:7-13; ver Mar_3:13-19. En Mar_6:30 se habla del regreso de los discípulos, que cuentan todo lo que han hecho (exorcismos y curaciones) y lo que han enseñado. Para llenar el intervalo de tiempo entre su marcha y su regreso, Marcos pone aquí la opinión de Herodes sobre Jesús, Mar_6:17-20, lo que le da ocasión para subrayar que la gente, por más que estuviera impresionada por la actividad de Jesús, sólo tenía una opinión aproximativa de su verdadera personalidad. El relato de la ejecución del Bautista por Herodes, se inserta aquí, Mar_6:21-29, como una digresión.-El doble episodio de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44, y de la tempestad calmada, Mar_6:45-52, está encuadrado por dos noticias que recuerdan la doble actividad de Cristo, que adoctrina a la gente que acude a él, Mar_6:31-34, y cura sus enfermedades, Mar_6:53-56. Por segunda vez, Marcos apunta la incomprensión de los discípulos a pesar del milagro de la multiplicación de los panes, Mar_6:52.

La sección siguiente, 7:1-8:9, abre un horizonte nuevo: la difusión del evangelio entre los paganos. Éstos eran considerados impuros por los judíos; contra los fariseos, Jesús afirma que a los ojos de Dios sólo cuenta la pureza del corazón, Mar_7:1-23. Seguidamente Jesús pasa a la región de Tiro donde cura a la hija de una siro-fenicia, Mar_7:24-30, y luego a la Decápolis, donde cura a un sordo-tartamudo, Mar_7:32-37. En el relato de la segunda multiplicación de los panes, Mar_8:1-9, algunos detalles evocan el mundo pagano invitado al banquete mesiánico. Como casi todas las secciones precedentes, ésta subraya también una oposición fundamental. Empieza y termina con un ataque de los fariseos contra Jesús, Mar_7:5 y Mar_8:11-13; ver 2:1-3:6, el cual responde al primero fustigando su hipocresía, Mar_7:6-13. A esta ceguera, Marcos contrapone la confianza de una pagana y luego la curación de un sordo-tartamudo, probablemente también pagano. Lo cual es lo mismo que insinuar que, ante la actitud de las autoridades judías, son los paganos los que van a ser llamados a la salvación.

La última sección, 8:14-9:10, es dramática. Por tercera vez (ver Mar_6:52; Mar_7:18), Jesús hace constar la incomprensión de sus discípulos, Mar_8:14-21, que no han comprendido el sentido, ni de los prodigios que él ha realizado, ni de su propia enseñanza, Mar_8:18. De modo que no le reconocen ni por el Rey anunciado por Sal_2:7, ni por el Siervo del que habla Isa_42:1-4. Entonces, ¿hay que desesperar de todos? No, porque, contra toda esperanza, Pedro se aparta de la opinión de la gente, Mar_8:27-28; ver Mar_6:14-16, para reconocer: «Tú eres el Cristo», Mar_8:29. Sólo ha podido hacerlo en virtud de una revelación del Padre, como comprenderá Mateo, Mat_16:17. Precisamente para preparar esta «conversión» de Pedro, Marcos refiere, inmediatamente antes, la curación de un ciego, Mar_8:22-26, a la que daría un alcance simbólico: ¿no estaba Pedro también ciego (ver Mar_8:18)? Esta profesión de fe va a ser confirmada por la escena de la Transfiguración, Mar_9:2-10, del mismo modo que, al final de la segunda parte, la profesión de fe del centurión romano, Mar_15:39, será confirmada por el hallazgo del sepulcro vacío, Mar_16:1-8. Esta escena de la Transfiguración responde a la del bautismo de Cristo: Jesús había oído la voz celeste que le decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco», Mar_1:11; aquí son Pedro, Santiago y Juan quienes la oyen: «Este es mi Hijo amado, escuchadle», Mar_9:7. Sobre el pequeño bloque constituido por 8:31-9:1, ver infra.

La estructura de esta primera parte forma un quiasmo (o esquema convergente en el centro) un poco torcido:

A)Testimonio del Bautista: Mar_1:2-8.
Bautismo de Cristo: Mar_1:9-11.
[Enseñanza y exorcismos: Mar_1:21-39].
B)Controversias con los fariseos: Mar_2:1- Mar_3:6.
C)Llamada de los Doce: Mar_3:13-19.
D)Incredulidad de la familia de Jesús: Mar_3:20-35.
E)Enseñanza y exorcismos: 4:1-5:43.
D')Incredulidad de los vecinos de Jesús: Mar_6:1-6.
C')Misión de los Doce: Mar_6:7-13. 30.
[Multiplicación de los panes: Mar_6:34-44].
B')Hostilidad de los fariseos: Mar_7:5-13; Mar_8:11-13.
Los gentiles llamados a la salvación: 7:14-8:9.
A')Profesión de fe de Pedro: Mar_8:27-30.
Transfiguración: Mar_9:2-10.

La segunda parte del evangelio no está tan bien estructurada. Más bien procede por toques sucesivos para desarrollar dos temas conexos: la paradoja de Jesús al tener que pasar por la muerte antes de reinar; las condiciones requeridas para entrar en el reino. Esta parte se une a la primera por medio de dos «secciones-enlace». Una está insertada en la terminación de la primera parte, en 8:31-9:1, y contiene en germen los temas esenciales de la segunda: Jesús deberá morir antes de reinar (primer anuncio de la pasión: Mar_8:31), pero su reinado es inminente, Mar_9:1; para participar en él, es necesario «seguir» a Jesús renunciándose a sí mismo, Mar_8:34-38. Para anunciar su pasión y su resurrección, aquí lo mismo que en Mar_9:31-32 y Mar_10:33-34, Cristo se identifica con el «Hijo del hombre» de Dan_7:13-14. Según este texto, en efecto, este Hijo de hombre va a recibir la investidura real junto a Dios, pero en un contexto de persecución. La segunda «sección-enlace» se lee después del relato de la Transfiguración. La voz celeste mandaba «escuchar» la enseñanza de Cristo, Mar_9:7; ver Deu_18:18; Jesús realiza ahora un exorcismo para expulsar al espíritu malo que atormenta a un niño, Mar_9:14-29. Enseñanza y exorcismo eran justamente las dos actividades esenciales de Cristo en la primera parte del evangelio.

En la sección siguiente, Mar_9:30-49, Cristo se dedica a la enseñanza de sus discípulos, Mar_9:30-31 a. De nuevo les anuncia que él debe morir y resucitar, Mar_9:31-32, después les da unas cuantas consignas éticas: hacerse el servidor de todos, evitar escandalizar a los que creen en él, si un miembro es ocasión de caída, arrancarlo para poder «entrar en la vida» o «en el reino».

A partir de Mar_10:1 vuelve a dirigir su enseñanza a la gente, para dar algunas consignas éticas: acerca del divorcio, Mar_10:2-12, de la necesidad de recibir el reino como un niño, Mar_10:13-16, y sobre todo de la necesidad de renunciar a las riquezas propias para entrar en el reino, Mar_10:17-31.

La sección que va de Mar_10:32 a Mar_11:10 describe el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Cada vez va centrándose más en la realeza de Cristo. El tercer anuncio de la pasión, Mar_10:32-34, recuerda la paradoja fundamental: Jesús debe morir antes de reinar. Santiago y Juan desearían ser ministros de Cristo, pero Jesús les recuerda la necesidad de seguirle bebiendo el mismo cáliz que él, Mar_10:35-45. El ciego de Jericó es curado porque le reconoce como el «hijo de David», título real por excelencia, Mar_10:46-52. Finalmente, Jesús hace su entrada en Jerusalén según el rito de las entradas de los reyes, Mar_11:1-10. ¿Va a ser Jesús consagrado «rey» en Jerusalén? No, porque va a morir. El drama, y por tanto la paradoja, se va a tramar durante los días siguientes. Los sumos sacerdotes y los escribas deciden la muerte de Jesús, exasperados por la expulsión de los vendedores del Templo, Mar_11:15-18. Jesús se niega a responderles cuando le preguntan en virtud de qué poder obra así, Mar_11:27-33. La parábola de los enviados a la viña vuelve a excitar su ira, Mar_12:1-12. Los fariseos tratan de perderle, tanto a los ojos del poder romano como delante de la gente, preguntándole si es lícito pagar el tributo al César, Mar_12:13-17. Nueva controversia con los saduceos a propósito de la resurrección, Mar_12:18-27. Un claro en la tempestad que ruge: uno de los escribas (los enemigos encarnizados de Jesús) dialoga con Cristo acerca del mandamiento mayor y oye decir que no está lejos del reino de Dios, Mar_12:28-34. Pero es una excepción, y Jesús se encara con ellos ridiculizando su enseñanza, Mar_12:35-37, y fustigando sus vicios, Mar_12:38-40.

Al anunciar la ruina del Templo, Mar_13:1-2, es decir la ruptura de la alianza entre Dios y su pueblo, Jesús no hace sino precipitar los acontecimientos trágicos (ver Mar_14:58). Pero da también la solución de la paradoja: el Hijo del hombre volverá para reunir a los elegidos a fin de formar el nuevo reino, Mar_13:24-27. Para referir los acontecimientos que van a llevar a Cristo hasta la cruz, Marcos sigue la tradición común, 14-15, pero subrayando el hecho de que Jesús será abandonado de todos. Las autoridades judías temen a la multitud que era favorable a él, Mar_11:18; Mar_12:12, Mar_12:37, pero consiguen reducirla gracias al episodio de Barrabás, Mar_15:6-15. Los discípulos, que no han entendido una palabra de la paradoja de la muerte de Jesús, Mar_8:32-33; Mar_9:9-10; Mar_9:32, tienen miedo de acercarse a Jerusalén, Mar_10:32, y finalmente, cuando Cristo es arrestado, emprenden todos la huida, Mar_14:50; ver Mar_14:27, después de un simulacro de resistencia, Mar_14:47.

Como un rey de mascarada Jesús es entregado a la muerte por Pilato (ver Mar_15:2, Mar_15:9, Mar_15:12, Mar_15:17) y, escarnio supremo, muere en la cruz mientras una inscripción le proclama «Rey de los judíos», Mar_15:26. Pero el escarnecido, ¿no es acaso Dios, que le había consagrado rey en el momento del bautismo en el Jordán? No, el centurión romano le proclama justo después de verle expirar: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39. Como bien lo ha entendido Lucas (Luc_23:47), es una alusión a Sab_2:18 : «Si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios». El día de Pascua, el ángel confirmará esta profesión de fe del centurión: Jesús ha resucitado, Mar_16:6. Por cuanto él es el Hijo del hombre, ha recibido la investidura real junto a Dios (Dan_7:13-14), y volverá para reunir a los elegidos, Mar_13:26, en el reino de Dios.

Es dentro de este contexto general como hay que interpretar el «secreto mesiánico» tan del agrado de Mc, que Jesús impone, ya a los espíritus impuros, Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:11-12, ya a los discípulos después de la Transfiguración, Mar_9:9, ya a las personas a las que cura, Mar_1:44; Mar_5:43; Mar_7:36; Mar_8:26. Los judíos esperaban un Cristo que les libraría de la ocupación romana. Por ello, Jesús quiere evitar ser la ocasión de una sublevación popular contra los romanos, que sería contraria a la misión que él ha recibido de Dios (ver Jua_6:14-15).

Este análisis del evangelio de Mc cuestiona una vez más la noticia de Papías: Marcos habría puesto por escrito la catequesis de Pedro, tal como él la daba según las circunstancias, y por tanto sin orden. No sería él, por tanto, quien habría compuesto un evangelio tan bien estructurado, sobre todo en su primera parte. Pero el problema es sin duda más complejo. En efecto, se comprueban en Mc duplicados advertidos ya desde hace tiempo. Enseñanza de Jesús en Cafarnaún, Mar_1:21-22, Mar_1:27, y «en su patria», Mar_6:1-2, narrados en términos semejantes. Dos relatos de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44; Mar_8:1-9, seguidos de la observación de que los discípulos no comprendieron su sentido, Mar_6:52; Mar_8:14-20. Dos anuncios de la Pasión seguidos de la consigna de hacerse el servidor de todos, Mar_9:31, Mar_9:35; Mar_10:33-34, Mar_10:43. Dos relatos de la tempestad calmada, Mar_4:35-41; Mar_6:45-52. Dos apuntes sobre la actitud de Jesús para con los niños, Mar_9:36; Mar_10:16. En consecuencia, el Mc actual habría, o fundido dos documentos diferentes, o completado un documento primitivo por medio de tradiciones paralelas. El Mc del que habla Papías podría ser entonces uno de los dos documentos básicos, considerablemente retocado y modificado en el Mc actual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:28-34; |Luc_8:26-39

NOTAS

5:1 La ciudad de Gerasa, la actual Jerash, está situada a más de 50 kms del lago de Tiberíades, lo cual hace imposible allí el episodio de los puercos. Es posible que Mc haya fundido dos episodios distintos. Según el primero, Jesús habría realizado un simple exorcismo en la región de Gerasa, vv. Mar_5:1-8 y Mar_5:18-20. Según el segundo, ver Mat_8:28-34, Jesús manda los demonios a los puercos, que se precipitan en el lago.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_8:2; Luc_11:26

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_4:25+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:18-26; |Luc_8:40-56

[2] Mar_2:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_2:10

NOTAS

5:30 Esta fuerza es concebida como un efluvio físico que obra las curaciones, ver Luc_6:19, por medio del contacto: ver Mar_1:41; Mar_3:10; Mar_6:56; Mar_8:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

NOTAS

5:33 Además de su carácter humillante, esta enfermedad ponía a la mujer en estado de impureza legal, Lev_15:25.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

NOTAS

5:37 Los mismos que serán testigos privilegiados de la Transfiguración, Mar_9:2, y de la agonía, Mar_14:33; ver Mar_1:29; Mar_13:3.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:40

[2] Mar_9:27

NOTAS

5:41 Estas palabras son arameas, lengua que hablaba Jesús.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:34+