Marcos 6 Biblia Jerusalén (1998) | 56 versitos |
1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen.
2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: "¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?
3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?" Y se escandalizaban a causa de él.
4 Jesús les dijo: "Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio."
5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.
6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.
7 Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos.
8 Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja;
9 sino: "Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas."
10 Y les dijo: "Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí.
11 Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos."
12 Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran;
13 expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
14 Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas."
15 Otros decían: "Es Elías"; otros: "Es un profeta como los demás profetas."
16 Al enterarse Herodes, dijo: "Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado."
17 Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado.
18 Porque Juan decía a Herodes: "No te está permitido tener la mujer de tu hermano."
19 Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía,
20 pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.
21 Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea.
22 Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré."
23 Y le juró: "Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino."
24 Salió la muchacha y preguntó a su madre: "¿Qué voy a pedir?" Y ella le dijo: "La cabeza de Juan el Bautista."
25 Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: "Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista."
26 El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales.
27 Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel
28 y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.
29 Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.
30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.
31 Él, entonces, les dice: "Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco." Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer.
32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.
33 Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos.
34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
35 Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada.
36 Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer."
37 Él les contestó: "Dadles vosotros de comer." Ellos le dicen: "¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?"
38 Él les dice: "¿Cuántos panes tenéis? Id a ver." Después de haberse cerciorado, le dicen: "Cinco, y dos peces."
39 Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba.
40 Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta.
41 Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces.
42 Comieron todos y se saciaron.
43 Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces.
44 Los que comieron los panes fueron cinco mil hombres.
45 Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delante hacia Betsaida, mientras él despedía a la gente.
46 Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar.
47 Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y él, solo, en tierra.
48 Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo.
49 Pero ellos, viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
50 pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: "¡Ánimo!, que soy yo, no temáis."
51 Subió entonces junto a ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos,
52 pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.
53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron.
54 Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida,
55 recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba.
56 Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.

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Introducción a Marcos

El evangelio según San Marcos.
El evangelio de Marcos se divide en dos partes complementarias. En la primera, 1:2-9:10, se nos dice quién es Jesús de Nazaret: el Cristo, el rey del nuevo pueblo de Dios, según la profesión de fe de Pedro en Mar_8:29. Pero ¿cómo es posible que Jesús sea este Rey habiendo tenido que morir por instigación de los jefes del pueblo judío? Es que él era «hijo de Dios», lo que implicaba una protección de Dios sobre él para rescatarle de la muerte. La segunda parte, 9:14-16:18, nos orienta poco a poco hacia la muerte de Jesús, pero culmina en la profesión de fe del centurión: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39, confirmada por el descubrimiento del sepulcro vacío, prueba de la resurrección de Jesús. Este plan está indicado desde la primera frase escrita por Marcos: «Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios».

Salvo algunas piezas más o menos aberrantes, la primera parte del evangelio está muy bien estructurada. Como en una especie de prólogo, Mar_1:2-20, el lector asiste en primer lugar a la investidura real de Jesús, después que el Bautista haya anunciado su venida, Mar_1:2-11. La voz celeste se dirige a él fundiendo Sal_2:7 e Isa_42:1 : Jesús es instituido Rey, Sal_2:6, y recibe la misión del Siervo de Dios, a saber, enseñar el derecho a las naciones, Isa_42:1-4. Toda la primera parte del evangelio estará condicionada por estos dos temas (ver infra). Para completar la escena, Jesús recibe el Espíritu, como Rey (1Sa_16:13) y como Siervo de Dios (Isa_42:1+): es «ungido» por el Espíritu (Isa_61:1; Hch_10:38), es el «Cristo» por excelencia (Sal_2:2). Pero Satán ejercía ya su poder maléfico sobre el mundo (ver 1Jn_5:19). En consecuencia, Jesús deberá entrar en guerra con él para establecer su propia realeza; así lo hace desde el día en que recibe el bautismo, conducido al combate por el Espíritu, Mar_1:12-13. En cuanto Siervo de Dios, Jesús va a enseñar a la gente; para establecer su realeza, va a exorcizar a los espíritus impuros, satélites de Satán.

Este doble tema va a recorrer todo el evangelio, Mar_1:27; Mar_1:39; Mar_2:2 y Mar_3:11; Mar_3:14-15; Mar_6:2; Mar_6:12-13; Mar_6:34. Para cerrar este prólogo, Marcos describe, de una manera muy general, el ministerio de Jesús: cómo proclama el Evangelio, la Buena Nueva (ver Isa_61:1), y anuncia que el reino de Dios está cerca, Mar_1:14-15; predicación y realeza, tal es la perspectiva de las primeras escenas. Finalmente, Jesús llama en su seguimiento a sus cuatro primeros discípulos, Mar_1:16-20. Que él sea el Cristo, Jesús es el único que lo sabe (aparte los espíritus impuros), como lo deja entender la escena del bautismo. Deberá, por tanto, persuadir de ello a los demás, lo cual será difícil y en parte condenado al fracaso, como va a mostrar el resto del evangelio.

Mar_1:21-39 describe una «jornada tipo» de Jesús, en Cafarnaún. Como Siervo de Dios, enseña en la Sinagoga. Como Rey, expulsa a sus adversarios, los espíritus impuros. Este segundo aspecto de su misión se desarrolla en el relato de la curación de la suegra de Pedro (toda enfermedad se debía a la influencia de los malos espíritus, ver Luc_4:39), y en el resumen de Mar_1:32-34. Enseñanza y exorcismos provocan el asombro de la gente y suscitan el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_1:27; ver Jua_15:22, Jua_15:24. La gente se rinde a él, Mar_1:28, Mar_1:37. Pero Jesús se va de allí para enseñar y exorcizar a los demonios por toda Galilea, Mar_1:38-39.

En contraste con el entusiasmo de la gente (ver Mar_1:45), Marcos nos presenta un primer grupo de personas que rehúsan creer en Jesús: los escribas y los fariseos. Es el conjunto de las cinco controversias referidas en 2:1-3:6, que concluye con la decisión de acabar con Jesús. Este conjunto comienza con una mención de la enseñanza de Cristo, Mar_2:2, Mar_2:13, y se prolonga en un resumen que muestra a Jesús expulsando a los espíritus impuros, Mar_3:7-12. Escribas y fariseos odian a Cristo a causa de su enseñanza y sus exorcismos: están celosos (ver Mar_1:22).

En la sección siguiente, Mar_3:13-35, Marcos va a contraponer de nuevo a dos grupos de personas: los Doce, a los que Cristo transmite su poder de enseñar y de expulsar los demonios, Mar_3:13-19, y sus parientes que lo toman por un iluminado, Mar_3:20-21; ver Jua_7:5, y frente a los que él señala su verdadera parentela: aquellos que hacen la voluntad de Dios, Mar_3:31-35. En Mar_3:22-29, Marcos hace intervenir a los escribas que acusan a Jesús de practicar los exorcismos gracias a Beelzebul, a fin de recordar que es el Espíritu Santo quien hace actuar a Jesús, Mar_3:29. Volvemos a encontrar aquí los dos componentes de la actividad de Cristo: los exorcismos y la enseñanza (ver Mar_3:31-35; más claro en Luc_8:21).

El centro de esta primera parte está formado por la larga sección que va de Mar_4:1 a Mar_5:43. Hasta aquí Marcos ha presentado a Cristo enseñando y expulsando los demonios, pero sin dar muchos detalles. Lo va a hacer ahora. En primer lugar explica cómo enseñaba Cristo, Mar_4:1-2 : en forma de parábolas sobre el reino de Dios, de las que da cinco ejemplos, Mar_4:3-34. Seguidamente se extiende en cuatro milagros realizados por Jesús: la tempestad calmada, Mar_4:35-41, asimilada a un exorcismo (comparar Mar_4:39, Mar_4:41 con Mar_1:25, Mar_1:27), el exorcismo del poseso de Gerasa, Mar_5:1-20, la resurrección de la hija de Jairo, episodio en el que se inserta el relato de la curación de la hemorroísa, Mar_5:21-43. Estos milagros provocan el asombro y obligan a plantearse el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_4:41; ver Mar_5:20, Mar_5:42. Hay que notar una primera «punzada» dirigida a los discípulos: no han tenido fe, Mar_4:40, al contrario que la hemorroísa, Mar_5:34, y Jairo, Mar_5:36.

La sección siguiente, Mar_6:1-30, recoge, en orden inverso, los temas de Mar_3:13-35 : Marcos subraya aquí el contraste entre la falta de fe de los parientes y vecinos de Jesús, a pesar de su enseñanza y de sus exorcismos, Mar_6:1-5; ver Mar_3:20-21, Mar_3:31, y el grupo de los verdaderos discípulos a quienes envía a predicar y expulsar a los espíritus impuros, Mar_6:7-13; ver Mar_3:13-19. En Mar_6:30 se habla del regreso de los discípulos, que cuentan todo lo que han hecho (exorcismos y curaciones) y lo que han enseñado. Para llenar el intervalo de tiempo entre su marcha y su regreso, Marcos pone aquí la opinión de Herodes sobre Jesús, Mar_6:17-20, lo que le da ocasión para subrayar que la gente, por más que estuviera impresionada por la actividad de Jesús, sólo tenía una opinión aproximativa de su verdadera personalidad. El relato de la ejecución del Bautista por Herodes, se inserta aquí, Mar_6:21-29, como una digresión.-El doble episodio de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44, y de la tempestad calmada, Mar_6:45-52, está encuadrado por dos noticias que recuerdan la doble actividad de Cristo, que adoctrina a la gente que acude a él, Mar_6:31-34, y cura sus enfermedades, Mar_6:53-56. Por segunda vez, Marcos apunta la incomprensión de los discípulos a pesar del milagro de la multiplicación de los panes, Mar_6:52.

La sección siguiente, 7:1-8:9, abre un horizonte nuevo: la difusión del evangelio entre los paganos. Éstos eran considerados impuros por los judíos; contra los fariseos, Jesús afirma que a los ojos de Dios sólo cuenta la pureza del corazón, Mar_7:1-23. Seguidamente Jesús pasa a la región de Tiro donde cura a la hija de una siro-fenicia, Mar_7:24-30, y luego a la Decápolis, donde cura a un sordo-tartamudo, Mar_7:32-37. En el relato de la segunda multiplicación de los panes, Mar_8:1-9, algunos detalles evocan el mundo pagano invitado al banquete mesiánico. Como casi todas las secciones precedentes, ésta subraya también una oposición fundamental. Empieza y termina con un ataque de los fariseos contra Jesús, Mar_7:5 y Mar_8:11-13; ver 2:1-3:6, el cual responde al primero fustigando su hipocresía, Mar_7:6-13. A esta ceguera, Marcos contrapone la confianza de una pagana y luego la curación de un sordo-tartamudo, probablemente también pagano. Lo cual es lo mismo que insinuar que, ante la actitud de las autoridades judías, son los paganos los que van a ser llamados a la salvación.

La última sección, 8:14-9:10, es dramática. Por tercera vez (ver Mar_6:52; Mar_7:18), Jesús hace constar la incomprensión de sus discípulos, Mar_8:14-21, que no han comprendido el sentido, ni de los prodigios que él ha realizado, ni de su propia enseñanza, Mar_8:18. De modo que no le reconocen ni por el Rey anunciado por Sal_2:7, ni por el Siervo del que habla Isa_42:1-4. Entonces, ¿hay que desesperar de todos? No, porque, contra toda esperanza, Pedro se aparta de la opinión de la gente, Mar_8:27-28; ver Mar_6:14-16, para reconocer: «Tú eres el Cristo», Mar_8:29. Sólo ha podido hacerlo en virtud de una revelación del Padre, como comprenderá Mateo, Mat_16:17. Precisamente para preparar esta «conversión» de Pedro, Marcos refiere, inmediatamente antes, la curación de un ciego, Mar_8:22-26, a la que daría un alcance simbólico: ¿no estaba Pedro también ciego (ver Mar_8:18)? Esta profesión de fe va a ser confirmada por la escena de la Transfiguración, Mar_9:2-10, del mismo modo que, al final de la segunda parte, la profesión de fe del centurión romano, Mar_15:39, será confirmada por el hallazgo del sepulcro vacío, Mar_16:1-8. Esta escena de la Transfiguración responde a la del bautismo de Cristo: Jesús había oído la voz celeste que le decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco», Mar_1:11; aquí son Pedro, Santiago y Juan quienes la oyen: «Este es mi Hijo amado, escuchadle», Mar_9:7. Sobre el pequeño bloque constituido por 8:31-9:1, ver infra.

La estructura de esta primera parte forma un quiasmo (o esquema convergente en el centro) un poco torcido:

A)Testimonio del Bautista: Mar_1:2-8.
Bautismo de Cristo: Mar_1:9-11.
[Enseñanza y exorcismos: Mar_1:21-39].
B)Controversias con los fariseos: Mar_2:1- Mar_3:6.
C)Llamada de los Doce: Mar_3:13-19.
D)Incredulidad de la familia de Jesús: Mar_3:20-35.
E)Enseñanza y exorcismos: 4:1-5:43.
D')Incredulidad de los vecinos de Jesús: Mar_6:1-6.
C')Misión de los Doce: Mar_6:7-13. 30.
[Multiplicación de los panes: Mar_6:34-44].
B')Hostilidad de los fariseos: Mar_7:5-13; Mar_8:11-13.
Los gentiles llamados a la salvación: 7:14-8:9.
A')Profesión de fe de Pedro: Mar_8:27-30.
Transfiguración: Mar_9:2-10.

La segunda parte del evangelio no está tan bien estructurada. Más bien procede por toques sucesivos para desarrollar dos temas conexos: la paradoja de Jesús al tener que pasar por la muerte antes de reinar; las condiciones requeridas para entrar en el reino. Esta parte se une a la primera por medio de dos «secciones-enlace». Una está insertada en la terminación de la primera parte, en 8:31-9:1, y contiene en germen los temas esenciales de la segunda: Jesús deberá morir antes de reinar (primer anuncio de la pasión: Mar_8:31), pero su reinado es inminente, Mar_9:1; para participar en él, es necesario «seguir» a Jesús renunciándose a sí mismo, Mar_8:34-38. Para anunciar su pasión y su resurrección, aquí lo mismo que en Mar_9:31-32 y Mar_10:33-34, Cristo se identifica con el «Hijo del hombre» de Dan_7:13-14. Según este texto, en efecto, este Hijo de hombre va a recibir la investidura real junto a Dios, pero en un contexto de persecución. La segunda «sección-enlace» se lee después del relato de la Transfiguración. La voz celeste mandaba «escuchar» la enseñanza de Cristo, Mar_9:7; ver Deu_18:18; Jesús realiza ahora un exorcismo para expulsar al espíritu malo que atormenta a un niño, Mar_9:14-29. Enseñanza y exorcismo eran justamente las dos actividades esenciales de Cristo en la primera parte del evangelio.

En la sección siguiente, Mar_9:30-49, Cristo se dedica a la enseñanza de sus discípulos, Mar_9:30-31 a. De nuevo les anuncia que él debe morir y resucitar, Mar_9:31-32, después les da unas cuantas consignas éticas: hacerse el servidor de todos, evitar escandalizar a los que creen en él, si un miembro es ocasión de caída, arrancarlo para poder «entrar en la vida» o «en el reino».

A partir de Mar_10:1 vuelve a dirigir su enseñanza a la gente, para dar algunas consignas éticas: acerca del divorcio, Mar_10:2-12, de la necesidad de recibir el reino como un niño, Mar_10:13-16, y sobre todo de la necesidad de renunciar a las riquezas propias para entrar en el reino, Mar_10:17-31.

La sección que va de Mar_10:32 a Mar_11:10 describe el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Cada vez va centrándose más en la realeza de Cristo. El tercer anuncio de la pasión, Mar_10:32-34, recuerda la paradoja fundamental: Jesús debe morir antes de reinar. Santiago y Juan desearían ser ministros de Cristo, pero Jesús les recuerda la necesidad de seguirle bebiendo el mismo cáliz que él, Mar_10:35-45. El ciego de Jericó es curado porque le reconoce como el «hijo de David», título real por excelencia, Mar_10:46-52. Finalmente, Jesús hace su entrada en Jerusalén según el rito de las entradas de los reyes, Mar_11:1-10. ¿Va a ser Jesús consagrado «rey» en Jerusalén? No, porque va a morir. El drama, y por tanto la paradoja, se va a tramar durante los días siguientes. Los sumos sacerdotes y los escribas deciden la muerte de Jesús, exasperados por la expulsión de los vendedores del Templo, Mar_11:15-18. Jesús se niega a responderles cuando le preguntan en virtud de qué poder obra así, Mar_11:27-33. La parábola de los enviados a la viña vuelve a excitar su ira, Mar_12:1-12. Los fariseos tratan de perderle, tanto a los ojos del poder romano como delante de la gente, preguntándole si es lícito pagar el tributo al César, Mar_12:13-17. Nueva controversia con los saduceos a propósito de la resurrección, Mar_12:18-27. Un claro en la tempestad que ruge: uno de los escribas (los enemigos encarnizados de Jesús) dialoga con Cristo acerca del mandamiento mayor y oye decir que no está lejos del reino de Dios, Mar_12:28-34. Pero es una excepción, y Jesús se encara con ellos ridiculizando su enseñanza, Mar_12:35-37, y fustigando sus vicios, Mar_12:38-40.

Al anunciar la ruina del Templo, Mar_13:1-2, es decir la ruptura de la alianza entre Dios y su pueblo, Jesús no hace sino precipitar los acontecimientos trágicos (ver Mar_14:58). Pero da también la solución de la paradoja: el Hijo del hombre volverá para reunir a los elegidos a fin de formar el nuevo reino, Mar_13:24-27. Para referir los acontecimientos que van a llevar a Cristo hasta la cruz, Marcos sigue la tradición común, 14-15, pero subrayando el hecho de que Jesús será abandonado de todos. Las autoridades judías temen a la multitud que era favorable a él, Mar_11:18; Mar_12:12, Mar_12:37, pero consiguen reducirla gracias al episodio de Barrabás, Mar_15:6-15. Los discípulos, que no han entendido una palabra de la paradoja de la muerte de Jesús, Mar_8:32-33; Mar_9:9-10; Mar_9:32, tienen miedo de acercarse a Jerusalén, Mar_10:32, y finalmente, cuando Cristo es arrestado, emprenden todos la huida, Mar_14:50; ver Mar_14:27, después de un simulacro de resistencia, Mar_14:47.

Como un rey de mascarada Jesús es entregado a la muerte por Pilato (ver Mar_15:2, Mar_15:9, Mar_15:12, Mar_15:17) y, escarnio supremo, muere en la cruz mientras una inscripción le proclama «Rey de los judíos», Mar_15:26. Pero el escarnecido, ¿no es acaso Dios, que le había consagrado rey en el momento del bautismo en el Jordán? No, el centurión romano le proclama justo después de verle expirar: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39. Como bien lo ha entendido Lucas (Luc_23:47), es una alusión a Sab_2:18 : «Si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios». El día de Pascua, el ángel confirmará esta profesión de fe del centurión: Jesús ha resucitado, Mar_16:6. Por cuanto él es el Hijo del hombre, ha recibido la investidura real junto a Dios (Dan_7:13-14), y volverá para reunir a los elegidos, Mar_13:26, en el reino de Dios.

Es dentro de este contexto general como hay que interpretar el «secreto mesiánico» tan del agrado de Mc, que Jesús impone, ya a los espíritus impuros, Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:11-12, ya a los discípulos después de la Transfiguración, Mar_9:9, ya a las personas a las que cura, Mar_1:44; Mar_5:43; Mar_7:36; Mar_8:26. Los judíos esperaban un Cristo que les libraría de la ocupación romana. Por ello, Jesús quiere evitar ser la ocasión de una sublevación popular contra los romanos, que sería contraria a la misión que él ha recibido de Dios (ver Jua_6:14-15).

Este análisis del evangelio de Mc cuestiona una vez más la noticia de Papías: Marcos habría puesto por escrito la catequesis de Pedro, tal como él la daba según las circunstancias, y por tanto sin orden. No sería él, por tanto, quien habría compuesto un evangelio tan bien estructurado, sobre todo en su primera parte. Pero el problema es sin duda más complejo. En efecto, se comprueban en Mc duplicados advertidos ya desde hace tiempo. Enseñanza de Jesús en Cafarnaún, Mar_1:21-22, Mar_1:27, y «en su patria», Mar_6:1-2, narrados en términos semejantes. Dos relatos de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44; Mar_8:1-9, seguidos de la observación de que los discípulos no comprendieron su sentido, Mar_6:52; Mar_8:14-20. Dos anuncios de la Pasión seguidos de la consigna de hacerse el servidor de todos, Mar_9:31, Mar_9:35; Mar_10:33-34, Mar_10:43. Dos relatos de la tempestad calmada, Mar_4:35-41; Mar_6:45-52. Dos apuntes sobre la actitud de Jesús para con los niños, Mar_9:36; Mar_10:16. En consecuencia, el Mc actual habría, o fundido dos documentos diferentes, o completado un documento primitivo por medio de tradiciones paralelas. El Mc del que habla Papías podría ser entonces uno de los dos documentos básicos, considerablemente retocado y modificado en el Mc actual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_13:53-58; |Luc_4:16-30

NOTAS

6 Al igual que el episodio paralelo de Luc_4:16, ver allí la nota, este relato ha sufrido una transformación: de favorables como eran, los oyentes se vuelven bruscamente hostiles.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_12:46+

NOTAS

6:3 (a) Y no «el hijo del carpintero», Mat_13:55; la expresión de Mc considera mejor el nacimiento virginal de Jesús.

6:3 (b) Var.: «José» o «Josefo».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_7:32; 1Ti_4:14+

[2] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:1, Mat_10:9-14; |Luc_9:1-6

REFERENCIAS CRUZADAS

[3] = Mar_3:14 s

NOTAS

6:8 Según Mt Lc, ni siquiera bastón. En Mc, sandalias y bastón evocan el texto de Éxo_12:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_5:14 s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:1-2; |Luc_9:7-9

[2] Mar_8:28

NOTAS

6:14 Var.: «Decía él».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_16:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:3-12; Luc_3:19-20

NOTAS

6:20 Var. (Vulg. ): «hacía muchas cosas». -Otra traducción (menos probable) de toda la frase: «... le protegía; le escuchaba, le planteaba toda clase de problemas y le escuchaba con gusto».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_1:3; Dan_5:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_5:3+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:13-21; |Luc_9:10-27; |Jua_6:1-13; Mar_8:1-10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_2:2; Mar_3:20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_9:36

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:22-31; |Jua_6:16-21

NOTAS

6:45 Adic.: «a la otra orilla», tomada quizás de Mat_14:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_14:34-36

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_5:27-28