Lucas 18 Biblia Jerusalén (1998) | 43 versitos |
1 Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer:
2 "Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres.
3 Había en aquella misma ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra mi adversario!"
4 Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres,
5 como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.""
6 Dijo, pues, el Señor: "Oíd lo que dice el juez injusto;
7 pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar?
8 Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?"
9 A algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás les dijo esta parábola:
10 "Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.
11 El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano.
12 Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias."
13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!"
14 Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado."
15 Le presentaban también los niños pequeños para que los tocara y, al verlo, los discípulos, les reñían.
16 Mas Jesús llamó a los niños, diciendo: "Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.
17 Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él."
18 Uno de los principales le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
19 Le dijo Jesús: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios.
20 Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre."
21 Él dijo: "Todo eso lo he guardado desde mi juventud."
22 Al oírlo, Jesús le dijo: "Aún te falta una cosa: vende todo cuanto tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego, ven y sígueme."
23 Al oír esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Al verlo, Jesús dijo: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!
25 Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios."
26 Los que lo oyeron, dijeron: "¿Y quién se podrá salvar?"
27 Respondió: "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios."
28 Dijo entonces Pedro: "Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido."
29 Él les dijo: "Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios,
30 quedará sin recibir mucho más al presente y vida eterna en el mundo venidero."
31 Tomando consigo a los Doce, les dijo: "Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre:
32 le entregarán a los gentiles y será objeto de burlas, insultado y escupido;
33 y después de azotarle le matarán; pero al tercer día resucitará."
34 Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía.
35 Cuando se acercaba a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna;
36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello.
37 Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo
38 y empezó a gritar, diciendo: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!"
39 Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!"
40 Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó:
41 "¿Qué quieres que te haga?" Él dijo: "¡Señor, que vea!"
42 Jesús le dijo: "Recobra la vista. Tu fe te ha salvado."
43 Y al instante recobró la vista y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_11:5-8

[2] Luc_11:9; 1Ts_5:17+

NOTAS

18:1 Idea y vocabulario paulinos: ver Rom_1:10; Rom_12:12; 1Ts_5:17+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_6:9-11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_35:19

NOTAS

18:7 En Sir_35:18-19, donde parece inspirarse este versículo, se dice que Dios no tendrá paciencia ni tardará en hacer justicia a los pobres oprimidos; aquí se dice que tiene paciencia. Quizá esta adaptación refleje el afán de explicar el retraso de la Parusía. Comparar una actitud análoga en 2Pe_3:9; Apo_6:9-11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:12

[2] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_16:15; Mat_6:1; Mat_23:28

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_23:12; = Luc_14:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_19:13-15; |Mar_10:13-16; Luc_9:47

NOTAS

18:15 Lucas se une aquí al relato de Mc, del que se separó en Luc_9:50. Ver Luc_9:51+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_19:16-22; |Mar_10:17-22

[2] Luc_10:25-28

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_20:12-16; Deu_5:16-20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_12:33+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_19:23-26; |Mar_10:23-27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_19:27-29, |Mar_10:28-30

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_14:26+

NOTAS

18:30 Adic.: «en recompensa».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_20:17-19; |Mar_10:32-34; Luc_9:51+

[2] Luc_2:38+

NOTAS

18:31 Lucas afirma en diversas ocasiones que la Pasión fue predicha por los profetas: Luc_24:25, Luc_24:27, Luc_24:44; Hch_2:23+; Hch_3:18, Hch_3:24+; Hch_8:32-35; Hch_13:27; Hch_26:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:22+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_20:29-34; Mar_10:46-52

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:23+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_9:27+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_2:20+