Lucas 23 Biblia Jerusalén (1998) | 56 versitos |
1 Se levantaron todos ellos y le llevaron ante Pilato.
2 Comenzaron a acusarle diciendo: "Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo rey."
3 Pilato le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le respondió: "Sí, tú lo dices."
4 Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: "Ningún delito encuentro en este hombre."
5 Pero ellos insistían diciendo: "Solivianta al pueblo con sus enseñanzas por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí."
6 Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo.
7 Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén.
8 Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba que hiciera algún signo en su presencia.
9 Le hizo numerosas preguntas, pero él no respondió nada.
10 Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con insistencia.
11 Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato.
12 Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados.
13 Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo
14 y les dijo: "Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en él ninguno de los delitos de que le acusáis.
15 Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte.
16 Así que le daré un escarmiento y le soltaré."
17 [Pues debía soltarles uno cada Fiesta.]
18 Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: "¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!"
19 Éste había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato.
20 Pilato les habló de nuevo, con la intención de librar a Jesús,
21 pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícale, crucifícale!"
22 Por tercera vez les dijo: "Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le daré un escarmiento y le soltaré."
23 Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y arreciaban en sus gritos.
24 Pilato sentenció que se cumpliera su demanda.
25 Soltó, pues, al que habían pedido, al que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su deseo.
26 Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.
27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.
28 Jesús se volvió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.
29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!
30 Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Sepultadnos!
31 Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?"
32 Llevaban además a otros dos malhechores para ejecutarlos con él.
33 Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34 Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Se repartieron sus vestidos, echando suertes.
35 Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: "Ha salvado a otros; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido."
36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre
37 y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, ¡sálvate!"
38 Había encima de él una inscripción: "Este es el rey de los judíos."
39 Uno de los malhechores colgados le insultaba: "¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!"
40 Pero el otro le increpó: "¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?
41 Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho."
42 Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino."
43 Jesús le dijo: "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso."
44 Era ya cerca de la hora sexta cuando se oscureció el sol y toda la tierra quedó en tinieblas hasta la hora nona.
45 El velo del Santuario se rasgó por medio
46 y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: "Padre, en tus manos pongo mi espíritu." Y, dicho esto, expiró.
47 Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: "Ciertamente este hombre era justo."
48 Y toda la muchedumbre que había acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvió dándose golpes de pecho.
49 Todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo estas cosas.
50 Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo,
51 que no había asentido al consejo y proceder de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios.
52 Se presentó a Pilato, le pidió el cuerpo de Jesús
53 y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía.
54 Era el día de la Preparación y apuntaba el sábado.
55 Las mujeres que habían venido con él desde Galilea fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo era colocado su cuerpo.
56 Luego regresaron y prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron según el precepto.

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_27:1-2; Jua_18:28



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:11-14; |Mar_15:2-5; |Jua_18:29-38 a

[2] Luc_20:20-26

NOTAS

23:2 El relato de Lc, más detallado, más dramático que Mc Mt, preludia la larga escena de Jn.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_4:44+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:9

NOTAS

23:8 Se trata, por supuesto, de Antipas, hijo de Herodes el Grande y tetrarca de Galilea; ver Luc_3:1+. Nada tiene de extraño este tipo de consulta a tercera persona por un magistrado romano. No se ha podido inventar la escena partiendo de Sal_2:1-2, como algunos críticos pretenden; este texto es demasiado vago; lo que sí exige un caso real es más bien su aplicación acomodaticia, en Hch_4:27.

NOTAS

23:11 Vestido de gala, como el que llevaban los príncipes. Herodes quiere mofarse de las pretensiones de Jesús a la realeza. v. Luc_23:3.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_4:27+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:15-26; |Mar_15:6-15; |Jua 18:38b-19:16

NOTAS

23:16 Adic. v. Luc_23:17 : «Y debía soltarles uno cada Fiesta», que parece glosa explicativa, ver Mat_27:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_21:35-36

NOTAS

23:22 (a) Lucas, como Jn, insiste en el «deseo (de Pilato) de soltar a Jesús», y menciona por tres veces la declaración de inocencia de Jesús hecha por el procurador, ver Jua_18:38; Jua_19:4, Jua_19:6.

23:22 (b) Ver v. Luc_23:16. Lc no concreta este castigo, que responde a la flagelación de Mat_27:27-31 p. A diferencia de Mt Mc, ve en ello, como Jn, un castigo preventivo anterior a la sentencia y cuya finalidad era evitarla.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:31-32; |Mar_15:20-22; |Jua_19:17

[2] Luc_14:27

NOTAS

23:27 Conforme a un uso, mencionado por el Talmud, algunas mujeres distinguidas de Jerusalén preparaban brebajes calmantes y se los llevaban a los condenados.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_11:27; Ose_9:14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_10:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_21:3 [Eze_20:47], Eze_21:8 [Eze_21:3]

NOTAS

23:31 Si se quema el leño verde, que no se debería quemar (alusión al suplicio de Jesús), ¿qué no se hará con el leño seco (los verdaderos culpables)?

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_53:12; Luc_22:37

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_27:35-38; Mar_15:24-28; Jua_19:17-24

NOTAS

23:33 La comparación con Mc Mt muestra cómo ha sabido Lucas hacer que sobre el Calvario pasara una brisa de humanidad: su muchedumbre es más curiosa que hostil, vv. Luc_23:27, Luc_23:35, Luc_23:48, y finalmente se arrepiente, v. Luc_23:48; Jesús no pronuncia las palabras de aparente desesperación: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»; sigue ejerciendo hasta el fin su ministerio de perdón, vv. Luc_23:34, Luc_23:39-43; expira «poniendo su espíritu en las manos» del «Padre».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_18:21 s,35

[2] Sal_22:19 [Sal_22:18]

NOTAS

23:34 (a) Este v. se debe mantener, a pesar de su omisión por buenos testigos.

23:34 (b) Estas palabras de Jesús recuerdan Isa_53:12. Idéntica apreciación de las causas de su muerte reaparecerá en Hch_3:17; Hch_13:27; 1Co_2:8. Esteban orará con el mismo espíritu, Hch_7:60, siguiendo el ejemplo legado por el Maestro a todos sus discípulos, 1Pe_2:23; ver Mat_18:21-22+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:39-43; |Mar_15:29-32 a

[2] Luc_2:26+; Luc_9:35+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:44; |Mar_15:32 b

NOTAS

23:39 El mal ladrón interpela a Jesús como «Cristo», v. Luc_23:39; el buen ladrón le reconoce como «Rey», v. Luc_23:42 : son los dos títulos, religioso y político, en torno a los cuales ha girado todo el proceso de Jesús, ante los Judíos primeramente, y ante Pilato después.

NOTAS

23:42 «con (es decir, en posesión de) tu Reino». -Var.: «cuando vengas en tu Reino», es decir, para inaugurarlo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:45-50; |Mar_15:33-37; |Jua_19:25-30

NOTAS

23:44 Prodigios cósmicos característicos del «Día de Yahvé», ver Mat_27:51+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_31:6 [Sal_31:5]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:51-56; |Mar_15:38-41; |Jua_19:31-37; Hch_3:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_8:2-3; Luc_24:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_27:57-61; |Mar_15:42-47; |Jua_19:38-42

NOTAS

23:54 O quizá, «brillaba». En este caso habría en ello una alusión a la costumbre judía de encender lámparas al comienzo del sábado (al caer la noche).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_16:1