Lucas 24 Biblia Jerusalén (1998) | 53 versitos |
1 El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.
2 Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro.
3 Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4 No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes.
5 Asustadas, inclinaron el rostro a tierra, pero les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
6 No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo:
7 Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará."
8 Y ellas recordaron sus palabras.
9 Regresaron, pues, del sepulcro y anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás.
10 Las que referían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas.
11 Pero a ellos todas aquellas palabras les parecían desatinos y no les creían.
12 Con todo, Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se inclinó, pero sólo vio los lienzos y se volvió a su casa, asombrado por lo sucedido.
13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista sesenta estadios de Jerusalén,
14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado.
15 Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y caminó a su lado;
16 pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle.
17 Él les dijo: "¿De qué discutís por el camino?" Ellos se pararon con aire entristecido.
18 Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que han pasado allí éstos días?"
19 Él les dijo: "¿Qué cosas?" Ellos le dijeron: "Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo;
20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó.
22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro
23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que él vivía.
24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron."
25 Él les dijo: "¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?"
27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.
28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.
29 Pero ellos le rogaron insistentemente: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado." Entró, pues, y se quedó con ellos.
30 Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su vista.
32 Se dijeron uno a otro: "¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?"
33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos,
34 que decían: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!"
35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido al partir el pan.
36 Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros."
37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu.
38 Pero él les dijo: "¿Por qué os turbáis? ¿Por qué se suscitan dudas en vuestro corazón?
39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo."
40 Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies.
41 Como no acababan de creérselo a causa de la alegría y estaban asombrados, les dijo: "¿Tenéis aquí algo de comer?"
42 Ellos le ofrecieron un trozo de pescado.
43 Lo tomó y comió delante de ellos.
44 Después les dijo: "Éstas son aquellas palabras mías que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí."
45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras
46 y les dijo: "Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día
47 y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
48 Vosotros sois testigos de estas cosas.
49 "Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Vosotros permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto."
50 Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo.
51 Y, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
52 Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo.
53 Y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_28:10+

[2] |Mat_28:1-8; |Mar_16:1-8; |Jua_20:1-2



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:30+

NOTAS

24:6 Lucas, que no quería hablar de apariciones en Galilea, modifica Mar_16:7, como había omitido Mar_14:28.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:22+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_28:10, Mat_28:17; |Mar_16:10, Mar_16:11, Mar_16:14; |Jua_20:18, Jua_20:25, Jua_20:29

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_8:2-3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jua_20:3-10

[2] Luc_24:24

NOTAS

24:12 A pesar de su omisión por algunos testigos, debe mantenerse este versículo. De estilo lucano a la vez que joánico, representa una tradición común al tercer y cuarto evangelios. Luc_24:24 se hace eco, y deja entender que Pedro no estuvo solo en esta carrera.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_16:12-13

NOTAS

24:13 Var. menos apoyada: «ciento sesenta». -Se discute la identificación de este pueblo. El relato que sigue se distingue de otros que narran las apariciones del Resucitado y es afín a la historia de Felipe y el eunuco, Hch_8:26-40 : en ambos casos la perplejidad inicial queda resuelta por la instrucción y cada relato concluye con una acción sacramental.

NOTAS

24:16 En las apariciones referidas por Lc Jn, los discípulos no reconocen al Señor a la primera, sino sólo a consecuencia de una palabra o de un signo, Luc_24:30, Luc_24:35, Luc_24:37 y Luc_24:39-43; Jua_20:14, Jua_20:16, Jua_20:20; Jua_21:4 y Jua_21:6-7 : comp. Mat_28:17. Y es que, aun manteniéndose idéntico a sí mismo, el cuerpo del Resucitado se encuentra en un estado nuevo que modifica su figura exterior, Mar_16:12, y lo libra de las condiciones sensibles de este mundo, Jua_20:19. Sobre el estado de los cuerpos gloriosos, ver 1Co_15:44+.

NOTAS

24:17 Var.: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando con aire entristecido?»

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:23+

[2] Mat_16:14+; Hch_7:22

NOTAS

24:19 Var.: «el Nazareno».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:54, Luc_1:68; Luc_2:38

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_24:9 s

NOTAS

24:24 O plural de generalización, v. Luc_24:12, o bien alusión a la visita hecha por Pedro y Juan juntos y referida por Jua_20:3-10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:13+

[2] Mat_8:10+; Hch_3:24+; Luc_18:31+; Luc_9:22+; 1Pe_1:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_16:29, Luc_16:31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_24:16+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_15:5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_24:16+

NOTAS

24:35 Lucas, al emplear aquí este término técnico que repetirá en los Hechos, Hch_2:42+, piensa sin duda en la Eucaristía.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_20:19-23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:12+; Luc_24:16+

NOTAS

24:40 (a) Debe mantenerse este v. a pesar de su omisión por buenos testigos.

24:40 (b) Como Lucas escribía para griegos y éstos consideraban absurda la idea de la resurrección, insiste en la realidad física del cuerpo de Jesús resucitado, ver v. Luc_24:43.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:10+

[2] Luc_1:14+; Jua_21:5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_21:9-10, Jua_21:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:22+

[2] Luc_24:25-26

NOTAS

24:44 Todo parece ocurrir el mismo día, el día de la Resurrección. Hch_1:1-8 supone por el contrario un período de cuarenta días.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_4:13+; Hch_2:23+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_10:40+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_3:2+; Mat_28:18-20; Mar_16:15-16; Luc_2:38+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Hch_1:8+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Hch_1:4

[2] Hch_2:33; Gál_3:14; Efe_1:13

NOTAS

24:49 Es decir, el Espíritu Santo, ver Hch_1:4; Hch_2:33; Hch_2:39; Gál_3:14; Gál_3:22; Gál_4:6; Efe_1:13; Jua_1:33+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_16:19 |Hch_1:9, Hch_1:12

[2] Lev_9:22; Sir_50:20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:51+

NOTAS

24:51 Om.: «y fue llevado al cielo». Esta omisión pretende evitar la Ascensión el día mismo de la Resurrección, que parece contradecir a la de Hch_1:3, Hch_1:9, cuarenta días después.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:14+; Luc_2:20+

NOTAS

24:52 Om.: «después de postrarse ante él».

NOTAS

24:53 El evangelio de Lucas concluye en el Templo donde había comenzado, entre alegría y alabanzas divinas.