Lucas 4 Biblia Jerusalén (1998) | 44 versitos |
1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán y era conducido por el Espíritu en el desierto,
2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.
3 Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan."
4 Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre."
5 Llevándole luego a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
6 y le dijo el diablo: "Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque me la han entregado a mí y yo se la doy a quien quiero.
7 Si, pues, me adoras, toda será tuya."
8 Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto."
9 Le llevó después a Jerusalén, le puso sobre el alero del Templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo;
10 porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden.
11 Y: En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna."
12 Jesús le respondió: "Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios."
13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta el tiempo propicio.
14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y su fama se extendió por toda la región.
15 Iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
16 Vino a Nazará, donde se había criado, entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura.
17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos
19 y proclamar un año de gracia del Señor.
20 Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.
21 Comenzó, pues, a decirles: "Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy."
22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: "¿Acaso no es éste el hijo de José?"
23 Él les dijo: "Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu patria."
24 Y añadió: "En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria."
25 "Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y hubo gran hambre en todo el país;
26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio."
28 Al oír estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira
29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle.
30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.
31 Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.
32 Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
33 Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo y se puso a gritar a grandes voces:
34 "¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios."
35 Jesús entonces le conminó diciendo: "Cállate y sal de él." Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño.
36 Quedaron todos pasmados y se decían unos a otros: "¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen."
37 Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.
38 En saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre y le rogaron por ella.
39 Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre; y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles.
40 A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
41 Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: "Tú eres el Hijo de Dios." Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.
42 Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara.
43 Pero él les dijo: "También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado."
44 E iba predicando por las sinagogas de Judea.

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_4:1-11; |Mar_1:12-13

NOTAS

4 Lc une en su relato los datos de Mc (cuarenta días de tentación) y los de Mt (tres tentaciones al final del ayuno de cuarenta días). Modifica el orden de Mt de modo que pueda terminar en Jerusalén; ver Luc_2:38+. Sobre la naturaleza de estas tentaciones, ver Mat_4:1+.

4:1 El interés especial de Lucas por el Espíritu Santo no sólo se manifiesta en sus dos primeros capítulos, Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67, Luc_1:80; Luc_2:25-27, sino también en el resto de su evangelio donde en diversas ocasiones lo añade a los otros sinópticos, Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13. También habla de él con gran frecuencia en los Hechos, Hch_1:8+. Ver Mat_4:1+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_13:2, Apo_13:4

NOTAS

4:6 Al introducir en el mundo el pecado y su consecuencia, la muerte, Sab_2:24+; Rom_5:12+, Satanás ha hecho al hombre cautivo de su tiranía, Mat_8:29+; Gál_4:3+; Col_2:8+; ha extendido en el mundo, del que se ha convertido en «Príncipe», Jua_12:31+, un dominio que Jesús ha venido a suprimir con la «redención», Mat_20:28+; Rom_3:24+; Rom_6:15+; Col_1:13-14; Col_2:15+. Ver asimismo Efe_2:1-6; Efe_6:12+; Jua_3:35+; 1Jn_2:14; Apo_13:1-18; Apo_19:19-21.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_27:5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_6:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_91:11-12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_6:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_22:3, Luc_22:53; Jua_13:2, Jua_13:27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_4:12-17, Mat_4:23; |Mar_1:14-15, Mar_1:39; Mat_3:16+; = Luc_4:44

NOTAS

4:14 Estribillo de Lucas: Luc_4:37; Luc_5:15; Luc_7:17; ver los estribillos análogos de Hch_2:41+; Hch_6:7; Luc_1:80+.

NOTAS

4:15 Jesús admirado y alabado por las turbas, otro tema predilecto de Lucas: Luc_4:22; Luc_8:25; Luc_9:43; Luc_11:27; Luc_13:17; Luc_19:48, semejante al estribillo precedente, Luc_4:14+, y a los temas de la alabanza de Dios, Luc_2:20+, y del temor religioso, Luc_1:12+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_13:53-58; |Mar_6:1-6; Luc_2:39, Luc_2:51

NOTAS

4:16 (a) Este relato extraña por el cambio inexplicable de la muchedumbre, que salta de la admiración, Luc_4:22 a, a la animosidad, Luc_4:22 b, Luc_4:28 s. Esta anomalía se debe sin duda a una evolución literaria. Un primer relato refería una visita a la sinagoga con una predicación coronada por el éxito, al comienzo del ministerio, ver Mar_1:21, en Nazaret, ver Mat_4:13 con Nazará como Luc_4:16. Luego, se ha vuelto sobre el relato, sobrecargándolo y situándolo más tarde en la vida de Jesús, Mat_13:53-58; Mar_6:1-6, para dejar sentada la incomprensión y el rechazo que siguieron a la primera acogida del pueblo. De este texto complejo, Lucas ha sabido extraer una página admirable, que ha conservado al comienzo del ministerio, como una escena inaugural, y donde esboza, en un esquema simbólico, la misión de gracia de Jesús y la recusación de su pueblo.

4:16 (b) Forma rara del nombre de Nazaret. Ver Mat_4:13.

4:16 (c) A todo judío adulto se le permitía, con autorización del jefe de la sinagoga, hacer la lectura pública del texto sagrado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_61:1-2; Mat_3:16+

[2] Sof_2:3+

NOTAS

4:18 Adic.: «a curar a los que tienen destrozado el corazón», ver LXX.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_6:15

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_2:47; Luc_4:15+; Jua_7:46

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_4:44

NOTAS

4:23 En realidad, estos milagros sólo serán referidos después de la visita a Nazaret. v. Luc_4:33, etc. Ver la nota a Luc_4:16.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_17:1; 1Re_18:1; Stg_5:17

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_17:9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_5:14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_7:57 s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_8:59

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_1:21-28

[2] |Mat_7:28-29

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:29+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:23+

[2] Mar_1:24+; Jua_6:69; Hch_3:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:12+

[2] Mat_8:29+

[3] Luc_4:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:14-15; |Mar_1:29-31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_8:16-17; |Mar_1:32-34

[2] Luc_13:13; 1Ti_4:14+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:29+

[2] Mat_4:3+

[3] Mar_1:34+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mar_1:35-39

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_1:38+

NOTAS

4:44 Mc dice «Galilea». Lc toma «Judea» en sentido muy amplio: todo el país de Israel. Asimismo Luc_7:17; Luc_23:5 (?); Hch_10:37; Hch_28:21.