Romanos  1 Biblia Jerusalén (1998) | 32 versitos |
1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios,
2 que había ya prometido por medio de sus profetas en las Escrituras Sagradas,
3 acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne,
4 constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro.
5 Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para obtener la obediencia de la fe a gloria de su nombre entre todos los gentiles,
6 entre los cuales os contáis también vosotros, llamados de Jesucristo.
7 A todos los amados de Dios que estáis en Roma, santos por vocación, a vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
8 Ante todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, por todos vosotros, pues vuestra fe es alabada en todo el mundo.
9 Porque Dios, a quien doy culto en mi espíritu predicando el Evangelio de su Hijo, me es testigo de cuán incesantemente me acuerdo de vosotros,
10 rogándole siempre en mis oraciones, si es de su voluntad, encuentre por fin algún día ocasión favorable de llegarme hasta vosotros.
11 Pues ansío veros, a fin de comunicaros algún don espiritual que os fortalezca,
12 o más bien, para sentir entre vosotros el mutuo consuelo de la común fe: la vuestra y la mía.
13 Por eso no quiero que ignoréis, hermanos, las muchas veces que me propuse ir a vosotros - pero hasta el presente me he visto impedido - con la intención de recoger también entre vosotros algún fruto, al igual que entre los demás gentiles.
14 Me debo a griegos y a bárbaros; a sabios y a ignorantes:
15 de ahí mi ansia por llevaros el Evangelio también a vosotros, habitantes de Roma.
16 Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego.
17 Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe. A. TODOS LOS HOMBRES, SIN EXCEPCIÓN, BAJO LA IRA DE DIOS
18 En efecto, la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia;
19 pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó.
20 Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;
21 porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:
22 jactándose de sabios se volvieron necios,
23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.
24 Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos;
25 a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén.
26 Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza;
27 igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío.
28 Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene:
29 llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, difamadores,
30 detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres,
31 insensatos, desleales, desamorados, despiadados,
32 los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.

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Introducción a Romanos 

EPÍSTOLAS DE SAN PABLO

Introducción

Datos biográficos.
A San Pablo le conocemos mejor que a ninguna otra personalidad del NT por sus Espístolas y por los Hechos de los Apóstoles, dos fuentes independientes que se confirman y se completan, a pesar de algunas divergencias de detalle. Algunos sincronismos con sucesos históricos conocidos —sobre todo el proconsulado de Galión en Corinto, Hch_18:12- permiten además fijar algunas fechas y establecer así una cronología relativamente exacta de la vida del Apóstol.

Nacido en Tarso de Cilicia, Hch_9:11; Hch_21:39; Hch_22:3, en los inicios de nuestra era, Flm_1:9, de una familia judía de la tribu de Benjamín, Rom_11:1; Flp_3:5, pero al mismo tiempo ciudadano romano, Hch_16:37 s; Hch_22:25-28; Hch_23:27, ya desde su juventud recibió de Gamaliel, en Jerusalén, una profunda educación religiosa según las doctrinas fariseas, Hch_22:3; Hch_26:4 s; Gál_1:14; Flp_3:5. Encarnizado perseguidor, en un principio, de la naciente Iglesia cristiana, Hch_22:4 s; Hch_26:9-12; Gál_1:13, sufrió un brusco cambio en el camino de Damasco, por la aparición de Jesús resucitado, que le manifestó la verdad de la fe cristiana y le dio a conocer su misión especial de Apóstol de los gentiles, Hch_9:3-19 p; Gál_1:12, Gál_1:15 s; Efe_3:2 s. Desde aquel momento (hacia el año 33) dedica toda su vida activa al servicio de Cristo que le había «alcanzado», Flp_3:12. Después de permanecer en Arabia y de volver a Damasco, Gál_1:17, donde ya predica, Hch_9:20, sube a Jerusalén hacia el año 37, Gál_1:18; Hch_9:26-29, luego se retira a Siria-Cilicia, Gál_1:21; Hch_9:30, de allí le lleva consigo Bernabé a Antioquía, convertido en colaborador suyo, Hch_11:25 s; ver ya Hch_9:27. En una primera misión apostólica, al principio de los años 40, anuncia el Evangelio en Chipre, Panfilia, Pisidia y Licaonia, Hch 13-14; según San Lucas, a partir de este momento utiliza el nombre romano de Pablo con preferencia al nombre judío Saulo, Hch_13:9, y empieza a destacar sobre su compañero Bernabé por la excelencia de su predicación, Hch_14:12. En su segundo viaje misionero, Hch 15:36-18:22, entre los años 47 y 51, llega a Europa. En el verano del 51 se encuentra en Corinto con Galión; después sube a Jerusalén para intervenir en la asamblea apostólica. En aquella asamblea, y, por influencia suya, se admite que la Ley judía no obliga a los cristianos convertidos del paganismo, Hch 15; Gál_2:3-6; al mismo tiempo se reconoce oficialmente su misión de Apóstol de los gentiles, Gál_2:7-9, y vuelve a partir para nuevos viajes apostólicos. El segundo, Hch 15:36-18:22, y el tercero, Hch 18:23-21:17, ocupan, respectivamente, los años 50-52 y 53-58. Volveremos a tratar de ellos al situar las diversas epístolas que los jalonan. Es detenido en Jerusalén el 58, Hch 21:27-23:22, y mantenido en prisión en Cesarea de Palestina hasta el 60, Hch 23:23-26:32. En el otoño del 60, el procurador Festo lo remite con escolta a Roma, Hch 27:1-28:16, donde Pablo permanece dos años, Hch_28:30, del 61 al 63. Estos son los datos seguros sobre la vida de Pablo. Tradiciones antiguas, apoyadas en parte por las Epístolas pastorales (cuyo valor histórico se comenta más adelante), afirman que, dos años después, el proceso fue sobreseído por falta de pruebas y que Pablo pudo viajar de nuevo hacia el Este —o quizá pudo cumplir su deseo de ir a España, Rom_15:24, Rom_15:28. Un nuevo cautiverio en Roma, atestiguado por la tradición, culminó con el martirio de Pablo, entre los años 64 y 68.

Personalidad de Pablo.
Las Epístolas y los Hechos también nos pintan un impresionante retrato de la personalidad del Apóstol.

Pablo es un apasionado, un alma de fuego que se entrega sin medida a un ideal. Y este ideal es esencialmente religioso. Dios es todo para él, y a Dios sirve con una lealtad absoluta, primero persiguiendo a los que considera herejes, Gál_1:13; ver Hch_24:5, Hch_24:14, luego predicando a Cristo, cuando, por revelación, ha comprendido que sólo en él está la salvación. Este celo incondicional se traduce en una vida de entrega total al servicio de Aquél a quien ama. Trabajos, fatigas, padecimientos, privaciones, peligros de muerte, 1Co_4:9-13; 2Co_4:8 s; 2Co_6:4-10; 2Co_11:23-27, nada cuenta a sus ojos con tal de cumplir la tarea de que se siente responsable, 1Co_9:16 s. Nada de eso puede separarle del amor de Dios y de Cristo, Rom_8:35-39; o mejor, todo eso es de gran valor porque le configura con la Pasión y la Cruz de su Maestro, 2Co_4:10 s; Flp_3:10 s. El sentimiento de su singular elección suscita en él inmensas aspiraciones. Cuando confiesa su solicitud por todas las iglesias, 2Co_11:28; ver Col_1:24, cuando afirma haber trabajado más que los demás, 1Co_15:10; ver 2Co_11:5, cuando pide a sus fieles que le imiten, 1Co_11:1+, no lo hace por arrogancia; más bien se trata de la legítima y humilde satisfacción de un santo, que se reconoce como el último de todos, ya que fue perseguidor, 1Co_15:9; Efe_3:8; y sólo a la gracia de Dios atribuye las grandes cosas que se realizan por su intervención, 1Co_15:10; 2Co_4:7 : Flp_4:13; Col_1:29; Efe_3:7.

El fuego de su sensible corazón queda bien patente en sus sentimientos para con sus fieles. Lleno de confiado abandono con los de Filipos, Flp_1:7 s; Flp_4:10-20, sufre un acceso de indignación cuando los de Galacia se disponen a traicionar su fe, Gál_1:6; Gál_3:1-3; y experimenta una dolorosa contrariedad ante la inconstancia vanidosa de los de Corinto, 2Co 12:11-13:10. Sabe manejar la ironía para fustigar a los inconstantes, 1Co_4:8; 2Co_11:7; 2Co_12:13, e incluso los reproches severos, Gál_3:1-3; Gál_4:11; 1Co_3:1-3; 1Co_5:1-2; 1Co_6:5; 1Co_11:17-22; 2Co_11:3 s. Pero es por su bien, 2Co_7:8-13. Y no tarda en suavizar sus reprensiones con acentos de conmovedora ternura, 2Co_11:1-2; 2Co_12:14 s: ¿no es acaso su único padre, 1Co_4:14 s; 2Co_6:13; ver 1Ts_2:11; Flm_1:10, su madre, 1Ts_2:7; Gál_4:19? ¡Que se reanuden, pues, las buenas relaciones de antes, Gál_4:12-20; 2Co_7:11-13!

En realidad, no les acusa tanto a ellos, cuanto a los adversarios que tratan de seducirles: esos cristianos judaizantes que quieren someter a sus convertidos al yugo de la Ley, Gál_1:7; Gál_2:4, Gál_6:12 s. Ningún miramiento con ellos, 1Ts_2:15 s; Gál_5:12; Flp_3:2. A sus pretensiones, orgullosas y carnales, opone el auténtico poder espiritual que se manifiesta en su débil persona, 2Co 10:1-12:12, y la sinceridad de su desinterés demuestra Hch_18:3+. Se ha afirmado que sus rivales eran los grandes apóstoles de Jerusalén. No hay nada que lo pruebe; más bien se trata de judeo-cristianos integristas que decían apoyarse en Pedro, 1Co_1:12, y en Santiago, Gál_2:12, para destruir el prestigio de Pablo. En realidad, él siempre respeta la autoridad de los verdaderos apóstoles, Gál_1:18; Gál_2:2, sin dejar de sostener la igualdad de su título como testigo de Cristo, Gál_1:11 s: 1Co_9:1; 1Co_15:8-11; y si bien resiste al mismo Pedro en un punto particular, Gál_2:11-14, sabe también mostrarse conciliador, Hch_21:18-26, y pone su mayor esmero en la colecta a favor de los pobres de Jerusalén, Gál_2:10, colecta que considera como la prenda mejor de la unión entre los cristianos de la gentilidad y los de la iglesia madre, 2Co_8:14; 2Co_9:12-13; Rom_15:26 s.

Predicación de Pablo.
Su predicación es ante todo el «kerygma» apostólico, Hch_2:22+, proclamación de Cristo crucificado y resucitado conforme a las Escrituras, 1Co_2:2; 1Co_15:3-4; Gál_3:1. «Su» evangelio, Rom_2:16; Rom_16:25, no es cosa suya; es el evangelio de la fe común, Gál_1:6-9; Gál_2:2; Col_1:5-7, sólo que con una aplicación especial a la conversión de los gentiles, Gál_1:16; Gál_2:7-9, en la línea universalista inaugurada en Antioquía. Pablo se siente solidario de las tradiciones apostólicas; las cita cuando se le presenta la ocasión, 1Co_11:23-25; 1Co_15:3-7, las supone siempre, y ciertamente les debe mucho. Parece no haber visto en vida a Cristo, ver 2Co_5:16+, pero conoce sus enseñanzas, 1Co_7:10 s; 1Co_9:14. Además, es también un testigo directo, y su irresistible convicción se apoya en una experiencia personal: porque también él ha «visto» a Cristo, 1Co_9:1; 1Co_15:8. Ha sido favorecido con revelaciones y éxtasis, 2Co_12:1-4. Lo que ha recibido de la tradición, puede también atribuirlo y con entera verdad a las comunicaciones directas del Señor, Gál_1:12; 1Co_11:23.

Se ha querido atribuir estos fenómenos místicos a un temperamento exaltado y enfermizo. Pero sin fundamento alguno. La enfermedad que le detuvo en Galacia, Gál_4:13-15, sólo parece haber sido un ataque de paludismo; y «el aguijón de la carne», 2Co_12:7, pudo ser muy bien la oposición en el seno de sus comunidades. No era hombre imaginativo, a juzgar por las imágenes que emplea, pocas y corrientes: el estadio, 1Co_9:24-27; Flp_3:12-14; 2Tm_4:7 s, el mar, Efe_4:14, la agricultura, 1Co_3:6-8, y la construcción, 1Co_3:10-17; Rom_15:20; Efe_2:20-22, dos temas que fácilmente asocia y combina, 1Co_3:9; Col_2:7; Efe_3:17; ver Col_2:19; Efe_4:16. Es más bien un cerebral. A un corazón ardiente se une en él una inteligencia lúcida, lógica, exigente, solícita por exponer la fe según las necesidades de sus oyentes. A esto se deben las admirables exposiciones teológicas de que rodea al Kerygma según las circunstancias. Cierto que esa lógica no es la nuestra. Pablo argumenta en ocasiones como rabino, según los métodos exegéticos recibidos de su ambiente y de su educación (por ejemplo, Gál_3:16; Gál_4:21-31). Pero su genio hace saltar los límites de aquella herencia tradicional, y hace pasar una doctrina profunda a través de canales un tanto anticuados para nosotros.

Por otra parte, este semita también posee una cultura griega aceptable, recibida quizá desde su infancia en Tarso, enriquecida por reiterados contactos con el mundo grecorromano. Esta influencia se refleja en su modo de pensar lo mismo que en su lenguaje y en su estilo. Cita autores clásicos si la ocasión se presenta, 1Co_15:33, y conoce ciertamente la filosofía popular basada en el estoicismo. Debe a la «diatriba» cínico-estoica su estilo de razonamiento riguroso por medio de breves preguntas y respuestas, Rom_3:1-9, Rom_3:27-31, o sus amplificaciones por acumulación retórica, 2Co_6:4-10; y cuando por el contrario emplea frases largas y recargadas, donde las proposiciones se empujan en oleadas sucesivas, Efe_1:3-14; Col_1:9-20, puede también tener sus modelos en la literatura religiosa helenista. Maneja corrientemente el griego con pocos semitismos. Es el griego de su tiempo, la «koiné» elegante, pero sin pretensiones aticistas. Pues desprecia la afectación de la elocuencia humana y sólo quiere atribuir su fuerza de persuasión al poder de la Palabra de fe confirmada por los signos del Espíritu, 1Ts_1:5; 1Co_2:4 s; 2Co_11:6; Rom_15:18. Incluso, a veces, su expresión es incorrecta e incompleta, 1Co_9:15, pues el molde del lenguaje resulta incapaz de contener la presión de un pensamiento demasiado rico o de emociones demasiado vivas. Salvo raras excepciones, Flm_1:19, dicta, Rom_16:22, en la forma acostumbrada por los antiguos, contentándose con escribir el saludo final, 2Ts_3:17; Gál_6:11; 1Co_16:21; Col_4:18; y si bien algunos fragmentos parecen fruto de una redacción largamente meditada, muchos otros producen la impresión de un primer impulso espontáneo y sin retoques. A pesar de estos defectos, o quizá precisamente por ellos, este estilo fogoso es de una densidad extraordinaria. Un pensamiento tan elevado, expresado de manera tan ardorosa, ofrece al lector más de una dificultad (2Pe_3:16); pero también le ofrece textos cuyo vigor religioso y aun literario no tienen quizá igual en la historia de los epistolarios humanos.

Las epístolas de Pablo.
No hemos de olvidar que estas epístolas que Pablo nos ha dejado son escritos de ocasión; no tratados de teología, sino respuestas a situaciones concretas. Verdaderas cartas con el formulario entonces en uso, Rm 1+, no son ni «cartas» puramente privadas, ni «epístolas» puramente literarias, sino exposiciones que Pablo destina a lectores concretos y, en último término, a todos los fieles de Cristo. No hemos de buscar, pues, en ellas una formulación sistemática y completa del pensamiento del Apóstol; hemos de suponer siempre, en el fondo, la palabra viva, de la que son comentarios sobre puntos particulares. Mas no dejan de ser por eso extraordinariamente valiosas, tanto más cuanto que su riqueza y variedad nos permiten encontrar verdaderamente lo esencial del mensaje paulino. Al hilo de las circunstancias y según los diferentes auditorios, se descubre una misma doctrina fundamental, centrada en torno a Cristo, muerto y resucitado, pero adaptada, desarrollada, enriquecida a lo largo de aquella vida entregada toda a todos, 1Co_9:19-22. Algunos intérpretes han atribuido a Pablo un eclecticismo que a tenor de las circunstancias le habría hecho adoptar puntos de vista divergentes y aun contradictorios, sin concederles valor absoluto, pues sólo le interesaba ganar los corazones para Cristo. Otros han contrapuesto a este punto de vista, un «fijismo» según el cual el pensamiento de Pablo, estructurado desde un principio por la experiencia de su conversión, no habría experimentado luego ninguna evolución. La verdad está entre ambos extremos: la teología de San Pablo, evolucionada en una línea homogénea, se ha desarrollado realmente bajo el impulso del Espíritu que dirigía su apostolado. Podemos distinguir las etapas de esta evolución recorriendo sus diversas epístolas según el orden cronológico, que no es el del Canon del NT, donde han sido ordenadas según su extensión decreciente y que es el que mantienen la mayoría de las traducciones.

Romanos.
La epístola a los Romanos parece algo posterior. Pablo se halla en Corinto (invierno del 55-56), y a punto de partir para Jerusalén de donde espera ir a Roma y de allí a España, Rom_15:22-32; ver 1Co_16:3-6; Hch_19:21; Hch_20:3. Pero no ha fundado él la iglesia de Roma, respecto de la cual se halla medianamente informado, quizá por hombres como Áquila, Hch_18:2; las pocas alusiones de su epístola únicamente dejan entrever una comunidad en la que los convertidos del Judaísmo y de la gentilidad están expuestos a despreciarse mutuamente. Por eso cree conveniente, para preparar su venida, enviar con su protectora Febe, Rom_16:1, una carta en que expone su solución del problema del Judaísmo-Cristianismo, tal como lo acaba de madurar bajo los impactos de la crisis gálata. Para ello, retoma las ideas de Ga, pero de una manera más ordenada y matizada. Si Ga representa un grito salido del corazón, donde la apología personal, 1:11-2:21, se yuxtapone a la argumentación doctrinal, 3:1-4:31, y a las vehementes advertencias, 5:1-6:18, Rm por su parte ofrece una exposición ininterrumpida con algunas grandes secciones que se entrelazan armoniosamente por medio de temas que se anuncian anticipadamente para ser luego desarrollados.

Nadie ha discutido con argumentos serios la autenticidad de la epístola a los Romanos, como tampoco la de las de las epístolas a los Corintios y a los Gálatas. La única cuestión debatida es si los caps.15 y 16 son una añadidura posterior. Especialmente el último, con sus numerosos saludos, habría sido primitivamente una esquela destinada a la iglesia de Éfeso. Pero el cap. 15, a pesar de algunos manuscritos, no puede separarse del cuerpo de la epístola; y los que mantienen la autenticidad del cap. 16 advierten que Pablo no dirige nunca saludos a personas de comunidades en las que él no ha trabajado. Esto habría suscitado envidias, al tratar de forma diversa a algunos miembros de un grupo en el que todos sus componentes le eran conocidos. La lista de nombres del cap. 16 indica que el escrito iba dirigido a una iglesia que Pablo no había fundado, lo que excluye que su destinataria sea la iglesia de Éfeso. En cuanto a la doxología Rom_16:25-27, las características de su estilo no constituyen motivo suficiente para rechazar su autenticidad, pero sí pueden sugerir una fecha posterior.

Mientras las epístolas a los Corintios contraponían el Cristo Sabiduría de Dios a la vana sabiduría del mundo, las epístolas a los Gálatas y a los Romanos contraponen el Cristo Justicia de Dios a la justicia que los hombres pretendían conseguir por sus propios esfuerzos. Allí el peligro provenía del espíritu griego, con su orgullosa confianza en la razón; aquí proviene del espíritu judío, con su orgullosa confianza en la Ley. Algunos judaizantes vinieron a decir a los fieles de Galacia que no podían salvarse si no practicaban la circuncisión, poniénose así bajo el yugo de la Ley, Gál_5:2 s. Pablo se opone con todas sus fuerzas a este retroceso que haría inútil la obra de Cristo, Gál_5:4. Sin negar el valor de la economía antigua, le asigna los justos límites de etapa provisional en el conjunto del plan de salvación, Gál_3:23-25. La Ley de Moisés, buena y santa en sí, Rom_7:12, hizo que el hombre conociera la voluntad de Dios, pero sin comunicarle la fuerza interior para cumplirla; por lo mismo, no consiguió más que hacerle consciente de su pecado y de la necesidad que tiene de la ayuda de Dios, Gál_3:19-22; Rom_3:20; Rom_7:7-13. Pues bien, esa ayuda de pura gracia, prometida en otro tiempo a Abrahán antes del don de la Ley Gál_3:16-18; Rm 4, acaba de ser concedida en Cristo Jesús: su muerte y su resurrección han obrado la destrucción de la vieja humanidad, viciada por el pecado de Adán, y la creación de una humanidad nueva de la que él es el prototipo, Rom_5:12-21. El hombre, unido a Cristo por la fe y animado de su Espíritu, recibe ya gratuitamente la verdadera justicia y puede vivir según la voluntad divina, Rom_8:1-4. Cierto que su fe ha de florecer en obras buenas; pero esas obras realizadas por la fuerza del Espíritu, Gál_5:22-25; Rom_8:5-13, ya no son las obras de la Ley en que ponían orgullosamente su confianza los judíos. Son obras realizables por todos los que creen, aun cuando hayan venido del paganismo, Gál_3:6-9, Gál_3:14; Rom_4:11. Así pues, la economía mosaica, que tuvo su valor de etapa preparatoria, ha caducado ya. Los judíos, que pretenden mantenerse en ella, se colocan fuera de la verdadera salvación. Dios ha permitido su ceguera para hacer posible el acceso de los gentiles. Sin embargo, no pierden definitivamente su vocación primera, porque Dios es fiel: algunos de ellos, el «pequeño resto» anunciado por los profetas, han creído; los demás se convertirán algún día, Rm 9-11. En adelante, los fieles de Cristo, sean de origen judío o gentil, deben estar totalmente unidos en la caridad y en la ayuda mutua, Rom 12:1-15:13. Estas son las grandes perspectivas que, esbozadas en Ga, se amplían en Rm nos proporcionan admirables exposiciones sobre el pasado pecador de toda la humanidad, Rom 1:18-3:20, y la lucha interior en cada hombre, Rom_7:14-25, la gratuidad de la salvación, Rom_3:24 y passim, la eficacia de la muerte y de la resurrección de Cristo, Rom_4:24 s; Rom_5:6-11, participadas por la fe y el bautismo, Gál_3:26 s; Rom_6:3-11, el llamamiento a todos los hombres para que se hagan hijos de Dios, Gál_4:1-7; Rom_8:14-17, el amor lleno de sabiduría del Dios justo y fiel que dirige todo el plan de la salvación con sus diferentes etapas, Rom_3:21-26; Rom_8:31-39. Las perspectivas escatológicas persisten: estamos salvados en esperanza, Rom_5:1-11; Rom_8:24; mas, al igual que en las epístolas a los Corintios, se subraya la realidad de la salvación ya comenzada: se posee ya el Espíritu de la Promesa a título de primicias, Rom_8:23, el cristiano vive desde ahora en Cristo, Rom_6:11, y Cristo vive en él, Gál_2:20.

La epístola a los Romanos representa, pues, una de las más bellas síntesis de la doctrina paulina. No se trata, sin embargo, de una síntesis completa, no contiene toda su doctrina. El interés primordial que le otorgó la controversia luterana sería perjudicial si nos hiciera olvidar el complemento de las otras epístolas que la integran en una síntesis más vasta.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_1:10; Flp_1:11; Gál_1:15; Hch_26:16-18

NOTAS

1 Según un formulario usual en su tiempo, Pablo da comienzo a sus epístolas con la dirección (nombre del remitente y del destinatario: saludo) seguida de una acción de gracias y una súplica. Pero da a estas fórmulas un sentido cristiano y, sobre todo, las amplía llenándolas de contenido teológico, anunciando de ordinario los grandes temas de cada epístola. Los temas de la presente Carta son: gratuidad de la elección divina, función de la fe en la justificación, salvación por la muerte y resurrección de Cristo, armonía de los dos Testamentos.

1:1 Título de origen judío que significa «enviado», ver Jua_13:16; 2Co_8:23; Flp_2:25 : en el NT se aplica unas veces a los Doce discípulos elegidos por Cristo, Mat_10:2; Hch_1:26; Hch_2:37, etc. ; 1Co_15:7; Apo_21:14, para que fueran sus testigos, Hch_1:8+; otras veces, de una manera más amplia, a los predicadores del Evangelio, Rom_16:7; 1Co_12:28; Efe_2:20; Efe_3:5; Efe_4:11. Aunque Pablo no perteneció al colegio de los Doce, es, sin embargo, verdadero apóstol, porque Cristo resucitado le envió a los gentiles, Hch_26:17; Rom_11:13; 1Co_9:2; Gál_2:8; 1Ti_1:7; Rom_1:1; 1Co_1:1; etc. , en nada inferior a los Doce. Como ellos, Hch_10:40-41, vio a Cristo resucitado, 1Co_9:1, recibiendo de él, Rom_1:5; Gál_1:16, la misión de ser su testigo, Hch_26:16. Y aun reconociéndose como el último de los apóstoles, 1Co_15:9, indica claramente que es igual a ellos, 1Co_9:5; Gál_2:6-9, y no les es deudor de su evangelio, Gál_1:1, Gál_1:17, Gál_1:19.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa 7+; Mat 9;27+; 2Ti_2:8; Apo_22:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_9:5+

NOTAS

1:4 (a) Vulg.: «predestinado».

1:4 (b) Pablo atribuye siempre la resurrección de Cristo a la acción de Dios, 1Ts_1:10; 1Co_6:14; 1Co_15:15; 2Co_4:14; Gál_1:1; Rom_4:24; Rom_10:9; Hch_2:24+; 1Pe_1:21, el cual manifiesta de esa manera su «poder», 2Co_13:4; Rom_6:4; Flp_3:10; Col_2:12; Efe_1:19; Heb_7:16. El Espíritu Santo es el que le ha vuelto a la vida, Rom_8:11, constituyéndole en su glorioso estado de «Kyrios», Flp_2:9-11+; Hch_2:36+; Rom_14:9, que merece por nuevo título -el mesiánico- su nombre eterno de Hijo de Dios, Hch_13:33; Heb_1:1-5; Heb_5:5. Ver Rom_8:11+; Rom_9:5+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:15

NOTAS

1:5 (a) «Obediencia de la fe»: no precisamente como sumisión al mensaje evangélico, sino como adhesión de fe. Ver Hch_6:7; Rom_6:16-17; Rom_10:16; Rom_15:18; Rom_16:19; Rom_16:26; 2Co_10:5-6; 2Ts_1:8; 1Pe_1:22; Heb_5:9; Heb_11:8.

1:5 (b) El término griego ezne puede tener una connotación negativa (paganos, los que adoran a los ídolos) o una connotación neutra (los demás pueblos fuera del judío), es decir: los no-judíos. En Rm debe traducirse por «naciones» gentiles, y no por «paganos» en la medida en que Pablo aplica el término a los creyentes, venidos ciertamente del paganismo, pero que ya no son paganos, adoradores de divinidades paganas; los únicos pasajes en que el término significa «paganos» son Rom_2:14, Rom_2:24. En el lenguaje bíblico español se ha generalizado el término «gentiles» (normalmente en plural) para traducir dicho término griego. Por eso se ha mantenido siempre un único término gentiles, como en el original, dejando que el contexto decida si debe leerse con connotación negativa o neutra.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:13+

[2] 1Co_8:6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_16:19; 1Ts_1:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_15:16

[2] 2Co_1:23; Flp_1:8; 1Ts_2:5, 1Ts_2:10

NOTAS

1:9 (a) «culto en mi espíritu», es decir: un «culto espiritual» (ver el pasaje paral. Rom_15:16). El ministerio apostólico es un acto de culto tributado a Dios, ver Rom_15:16; lo mismo que toda la vida cristiana animada por la caridad, Rom_12:1; Flp_2:17+; Flp_3:3; Flp_4:18; Hch_13:2; 2Ti_1:3; 2Ti_4:6; Heb_9:14; Heb_12:28; Heb_13:15; 1Pe_2:5.

1:9 (b) En Pablo, el espíritu (pneuma) designa a veces la parte superior del hombre, Rom_1:9; Rom_8:16; 1Co_2:11; 1Co_16:18; 2Co_2:13; 2Co_7:13; Gál_6:18; Flp_4:23; Flm_1:25; 2Ti_2:22; ver Mat_5:3; Mat_27:50; Mar_2:8; Mar_8:12; Luc_1:47; Luc_1:80; Luc_8:55; Luc_23:46; Jua_4:23; Jua_11:33; Jua_13:21; Jua_19:30; Hch_7:59; Hch_17:16; Hch_18:25; Hch_19:21, que se distingue de su parte inferior: la carne (1Co_5:5; 2Co_7:1; Col_2:5; ver Mat_26:41; 1Pe_4:6; Rom_7:5), el cuerpo (1Co_5:3; 1Co_7:34; ver Stg_2:26; Rom_7:24), y hasta de la psyjê (1Ts_5:23+; ver Heb_4:12; Jud_1:19), y que, en cierto sentido, corresponde al nus (Rom_7:25+; Efe_4:23). Comparar también el sentido análogo de «disposición de espíritu», 1Co_4:21; 2Co_12:18; Gál_6:1; Flp_1:27. Al adoptar este término con preferencia al nus de la filosofía griega, la tradición bíblica, ver Gén_6:17; Isa_11:2+, alude a la correspondencia profunda que existe entre el espíritu del hombre y el Espíritu de Dios, que lo anima y dirige, Rom_5:5+; Hch_1:8+. Esta correspondencia es de tal naturaleza, que en varios de los textos indicados y en muchos otros, ver Rom_12:11; 2Co_6:6; Efe_4:3; Efe_4:23; Efe_6:18; Flp_3:3 var. ; Col_1:8; Jud_1:19, etc. resulta difícil distinguir de cuál de los espíritus se trata: del natural o del sobrenatural; del personal o del participado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_15:23; Hch_19:21

NOTAS

1:14 Los griegos, en contraposición a losbárbaros, son todos los hombres (incluídos los romanos) que habían adoptado la cultura griega; en contraposición a los judíos, son todos los gentiles, Rom_1:16; Rom_2:9-10; Rom_3:9; Rom_10:12; 1Co_1:22-24, etc.

NOTAS

1:15 Puede también traducirse: «Por tanto, en cuanto de mí depende, estoy dispuesto a... ».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:18-25; 1Co_2:1-5; 2Co_12:9 s; 1Ts_2:13

NOTAS

1:16 (a) La fe es un acto por el cual el hombre se entrega a Dios, verdad y bondad, como a la única fuente de salvación. Tiene su fundamento en la veracidad de Dios y en la fidelidad a sus promesas (Rom_3:3; 1Ts_5:24; 2Ti_2:13; Heb_10:23; Heb_11:11) y en su poder para cumplirlas (Rom_4:17-21; Heb_11:19). Después de la larga preparación del AT (Heb 11), por fin Dios habló por medio de su Hijo (Heb_1:1); a él hay que creer en adelante (ver Mat_8:10+; Jua_3:11+), y, después de él, al «kerygma» (Rom_10:8-17; 1Co_1:21; 1Co_15:11; 1Co_15:14; ver Hch_2:22+) del Evangelio (Rom_1:16; 1Co_15:1-2; Flp_1:27; Efe_1:13) predicado por los apóstoles (Rom_1:5; 1Co_3:5; ver Jua_17:20), es decir, que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos y le ha constituido Kyrios (Rom_4:24; Rom_10:9; Hch_17:31; 1Pe_1:21; ver 1Co_15:14, 1Co_15:17) para ofrecer en él la vida a todos los que crean en él (Rom_6:8-11; 2Co_4:13; Efe_1:19; Col_2:12; 1Ts_4:14). Así, la fe en el Nombre de Jesús (Rom_3:26; Rom_10:13; ver Jua_1:12; Hch_3:16; 1Jn_3:23), en Cristo (Gál_2:16; ver Hch_24:24; 1Jn_5:1), en el Señor (Rom_10:9; 1Co_12:3; Flp_2:11; ver Hch_16:31), en el Hijo de Dios (Gál_2:20; ver Jua_20:31; 1Jn_5:5; Hch_8:37; Hch_9:20), es la condición indispensable para la salvación (Rom_10:9-13; 1Co_1:21; Gál_3:22; ver Isa_7:9+; Hch_4:12; Hch_16:31; Heb_11:6; Jua_3:15-18). La fe no es pura adhesión intelectual; es también confianza y obediencia (Rom_1:5; Rom_6:17; Rom_10:16; Rom_16:26; ver Hch_6:7) a una verdad de vida (2Ts_2:12), que compromete a todo el ser mediante la unión con Cristo (2Co_13:5; Gál_2:16; Gál_2:20; Efe_3:17) y le otorga el Espíritu (Gál_3:2, Gál_3:5, Gál_3:14; ver Jua_7:38; Hch_11:16-17) de hijos de Dios (Gál_3:26; ver Jua_1:12). Como no se apoya más que en Dios la fe excluye toda suficiencia (Rom_3:27; Efe_2:9) y se opone al régimen de la Ley (Rom_7:7+) y a su inútil intento (Rom_10:3; Flp_3:9) de merecer la justicia por las obras (Rom_3:20, Rom_3:28; Rom_9:31; Gál_2:16; Gál_3:11); ella sola procura la verdadera justicia, que no es otra que la justicia salvífica de Dios (Rm aquí; Rom_3:21-26) recibida como don gratuito (Rom_3:24; Rom_4:16; Rom_5:17; Efe_2:8; ver Hch_15:11). Por eso enlaza con la promesa hecha a Abrahán (Rom 4; Gál_3:6-18) y hace posible la salvación para todos, incluso para los gentiles (Rom_1:5, Rom_1:16; Rom_3:29; Rom_9:30; Rom_10:11; Rom_16:26; Gál_3:8). Lleva unido el bautismo (Rom_6:4+), se expresa en una confesión explícita (Rom_10:10; 1Ti_6:12) y fructifica mediante la caridad (Gál_5:6; ver Stg_2:14+). Oscura en esta vida (2Co_5:7; Heb_11:1; ver Jua_20:29) y acompañada de la esperanza (Rom_5:2+), debe desarrollarse (2Co_10:15; 1Ts_3:10; 2Ts_1:3) en medio de la lucha y los sufrimientos (Flp_1:29; Efe_6:16; 1Ts_3:2-8; 2Ts_1:4; Heb_12:2; 1Pe_5:9), la constancia (1Co_16:13; Col_1:23; Col_2:5, Col_2:7) y la fidelidad (2Ti_2:7; ver Rom_1:14; 1Ti_1:20) hasta el día de la clara visión y de la posesión (1Co_13:12; ver 1Jn_3:2).

1:16 (b) Los judíos son los primeros en la economía histórica de la salvación. Ver Jua_4:22; Rom_2:9-10; Mat_10:5; Mat_15:24; Mar_7:27; Hch_13:5+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hab_2:4; Gál_3:11; Heb_10:38

NOTAS

1:17 (a) En Rm, Pablo no define qué entiende por «justicia de Dios», pero los once primeros capítulos exponen progresivamente sus componentes: primero como retributiva (castigo o recompensa según las obras, imparcialidad), seguidamente se manifiesta como justificante, es decir: que hace justo, que transforma haciendo justo a todo el que responde creyendo.

1:17 (b) La expresión, oscura, será precisada a partir de Rom_3:21.

1:17 (c) Los vv. Rom_1:16-17 forman lo que la retórica de entonces llamaba una prózesis, es decir una tesis cuyo contenido debe probar y explicar la argumentación subsiguiente. En un primer paso, Pablo mostrará que la justicia de Dios opera por la fe sola para todos -judíos y no judíos- sin excepción ni privilegio, (1:18—4:25). Seguidamente insistirá en la gracia sobreabundante concedida a todos los que están en Cristo (5-8), lo cual va a suscitar una nueva dificultad: si nadie (ni judío ni no judío) está excluido de la elección y de la filiación divina, ¿por qué Dios ha elegido al pueblo de Israel y por qué este pueblo parece quedar excluido de las gracias concedidas en Cristo (9-11)?

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_85:4-6 [Sal_85:3-5]; Sal_69:25 [Sal_69:24]; Miq_7:9; Sof_1:15

NOTAS

1:18 (a) Puede parecer extraño que, después de presentar el Evangelio como fuerza salvífica de Dios y manifestación última de su justicia, Pablo, sin transición, hable de la ira divina. En realidad, esta sección de la epístola es esencial para la demostración, porque permite a Pablo arrancar desde las categorías y esperanzas de los judíos piadosos, que aguardaban la manifestación final de la justicia divina: castigo de los impíos y liberación de Israel. Pero en Rom 2, el Apóstol se aleja progresivamente de esas posiciones tradicionales para hacer ver que las diferencias entre circunciso/incircunciso, judío/nojudío, no están donde se suponían. Toda su argumentación se orienta a nivelar esosstatus, para insistir en la situación de igualdad -sin privilegio alguno- en que se encuentran, incapaces de justicia y, por tanto, objetos de la ira divina.

1:18 (b) Ya en el AT se dice que Dios reacciona con ira; la ira es la reacción de Dios contra la injusticia humana. Aun cuando esta ira nunca se califica expresamente de justa, no se opone sin embargo a la justicia divina; por eso algunos textos parecen insinuar que es un componente necesario de ella; ver Sal_7:7-12 [Sal_7:6-11]. Los escritores sagrados designan como «ira divina» el castigo infligido sobre la injusticia grave. Semejante reacción no refleja una naturaleza divina irascible, sino una incompatibilidad total entre Dios y la injusticia, que sólo con la destrucción del mal puede desaparecer.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_13:1-9; Sir_17:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_17:24-29; 1Co_1:21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_40:26-28

[2] Efe_4:17-18

[3] 1Co_1:19-20; Gén_1:26-27; Sal_106:20; Exo 32; Jer_2:5, Jer_2:11

NOTAS

1:21 Conocimiento de un Dios único y personal, que incluye la conciencia de una obligación de oración y adoración.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_4:16-18; Sab_11:15; Sab_12:24; Sab_13:10 s

NOTAS

1:23 Este versículo, que recoge la crítica bíblica y judía contra la idolatría, alude también al episodio del becerro de oro y a la idolatría del pasado de Israel (Sal_106:20; ver Exo 32); Pablo indica así implícitamente que sus reflexiones no se refieren sólo a los gentiles, sino a una tendencia constante de la humanidad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:19

NOTAS

1:24 Hasta el final del cap. 1, Pablo no hace sino repetir las críticas de que el Judaísmo de entonces hacía objeto a los gentiles y sus costumbres; ver Sab 11-12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_16:27+

NOTAS

1:25 La palabra hebrea Amen, heredada del AT, ver Sal_41:14+ [Sal_41:13], se introdujo en el uso de la Iglesia cristiana, Rom_9:5; Rom_11:36; 1Co_14:16; Apo_1:6-7; Apo_22:20-21, etc. Empleada ya por Jesús, Mat_5:18+, pronto se le atribuyó como nombre propio, a título de testigo verdadero de las promesas de Dios, 2Co_1:20; Apo_1:2, Apo_1:5+; Apo_3:14.

NOTAS

1:28 Juego de palabras: «como no tuvieron a bien» (e. d.: no juzgaron bien)... les entregó a una mente sin juicio (e. d.: sin discernimiento)». El sentido es que, por un uso inadecuado de la razón religiosa (v. 21), recibieron en castigo el ofuscamiento del juicio moral (v. 32).

NOTAS

1:29 (a) Pablo se inspira aquí y en otros pasajes en listas de vicios que circulaban en la literatura contemporánea, gentil y sobre todo judía: Rom_13:13; 1Co_5:10-11; 1Co_6:9-10; 2Co_12:20; Gál_5:19-21; Efe_4:31; Efe_5:3-5; Col_3:5-8; 1Ti_1:9-10; 1Ti_6:4; 2Ti_2:2-5; Tit_3:3. Ver también Mat_15:19; 1Pe_4:3; Apo_21:8; Apo_22:15.

1:29 (b) Adic.: «fornicación».

NOTAS

1:30 Otra traducción: «odiados por Dios», pero ver Rom_5:10; Rom_8:7.

NOTAS

1:31 Adic. (Vulg. ): «implacables», ver 2Ti_2:3.

NOTAS

1:32 La tradición latina ha leído: «conociendo que Dios es justo, no comprendieron que los que tales cosas practican, son dignos de muerte; y no sólo sus autores, sino también los que los aprueban».