I Corintios 16 Biblia Jerusalén (1998) | 24 versitos |
1 En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como mandé a las iglesias de Galacia.
2 Los primeros días de la semana, cada uno de vosotros deposite lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas precisamente cuando llegue yo.
3 Cuando me halle ahí, enviaré con cartas a los que hayáis considerado dignos, para que lleven a Jerusalén vuestra liberalidad.
4 Y si conviene que vaya también yo, irán conmigo.
5 Iré a donde vosotros después de haber atravesado Macedonia; pues por Macedonia pasaré.
6 Tal vez me detenga entre vosotros, hasta pase ahí el invierno, para que vosotros dispongáis lo necesario para donde vaya.
7 Pues no quiero ahora veros sólo de paso; espero estar algún tiempo entre vosotros, si así lo permite el Señor.
8 De todos modos, seguiré en Éfeso hasta Pentecostés;
9 porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos.
10 Si llega Timoteo, procurad que esté sin temor entre vosotros, pues trabaja como yo en la obra del Señor.
11 Que nadie le menosprecie. Despedidlo en paz para que vuelva a mí, que lo espero con los hermanos.
12 En cuanto a nuestro hermano Apolo, le he insistido mucho para que vaya a vosotros con los hermanos; pero no tiene intención alguna de ir ahora. Irá cuando tenga oportunidad.
13 Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes.
14 Hacedlo todo con amor.
15 Os hago una recomendación, hermanos. Sabéis que la familia de Estéfanas son las primicias de Acaya y se entregaron al servicio de los santos.
16 También vosotros mostraos deferentes con ellos y con quienes con ellos trabajan y se afanan.
17 Estoy lleno de alegría por la visita de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, que han suplido vuestra ausencia.
18 Ellos han tranquilizado mi espíritu y el vuestro. Sabed apreciar a tales personas.
19 Las iglesias de Asia os saludan. Os envían muchos saludos en el Señor Áquila y Prisca, junto con la iglesia que se reúne en su casa.
20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con el beso santo.
21 El saludo va de mi mano, Pablo.
22 El que no ame al Señor, ¡sea maldito! "Maran atha."
23 ¡La gracia del Señor Jesús sea con vosotros!
24 Os amo a todos en Cristo Jesús.

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Introducción a I Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:13+

[2] Gál_2:10

NOTAS

16:1 Sobre esta colecta, ver Rom_15:26-28; Gál_2:10; 2Co 8-9; Hch_24:17. Los «santos» (ver 2Co_8:4) son los cristianos de Jerusalén, que muy pronto tuvieron necesidad de ser socorridos, Hch_11:29-30. Esta colecta adquiere gran relieve en las preocupaciones de Pablo, que veía en ella la señal y la prenda de la unidad entre las iglesias fundadas por él y los judeo-cristianos.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_28:1+

NOTAS

16:2 Es decir, el «día del Señor», ver Hch_20:7; Apo_1:10; Mat_28:1, el domingo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_19:21; Hch_20:1 s

NOTAS

16:7 Otra traducción: «No quiero, esta vez, veros de paso», lo cual supondría una breve visita precedente, desde luego, poco probable.

NOTAS

16:9 Igual imagen en 2Co_2:12; Col_4:3, para designar las facilidades que se ofrecen al ministerio de Pablo. Ver Apo_3:8; Hch_14:27+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_4:17

[2] 1Ti_4:12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_18:24+

NOTAS

16:12 Quizá por no envalentonar con su presencia al partido que se había formado en torno a su nombre, 1Co_1:12; 1Co_3:4-6; 1Co_4:6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_5:8-9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_5:12-13; Flp_3:17+

NOTAS

16:17 Sin duda habían traído a Pablo la carta de Corinto, 1Co_7:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_18:2+

[2] Rom_16:5+

NOTAS

16:19 Es decir, de la provincia romana de Asia.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_13:12+ [2Co_13:13]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_6:11+

NOTAS

16:21 Como las epístolas de Pablo eran escritas por secretarios, Rom_16:22, debían ser autenticadas por algunas palabras de su puño y letra, 2Ts_2:2; 2Ts_3:17; Gál_6:11; Flm_1:19; Col_4:18.

NOTAS

16:22 (a) Lit.: «anatema». La palabra anatema en el AT responde de ordinario al hebreo jerem, Jos_6:17+. En el NT, una vez tiene el sentido preciso de ofrenda al Templo, Luc_21:5; la mayoría de las veces expresa una maldición que afecta al mismo que la pronuncia, si llega a faltar a un compromiso sagrado, Hch_23:12-21; Rom_9:3, o a otra persona condenada por falta muy grave, aquí, 1Co_16:22; Gál_1:8-9; ver 1Co_12:3; Apo_22:3.

16:22 (b) Palabras arameas que se habían introducido en el lenguaje litúrgico; expresaban la esperanza en la Parusía próxima. Significaban: «El Señor viene». Puede también leerse Marana tha. «¡Señor, ven!», Apo_22:20. Ver Rom_13:12; Flp_4:5; Stg_5:8; 1Pe_4:7.