II Corintios 1 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 24 versitos |
1 Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos que habitan en la región de Acaya.
2 Os deseamos gracia y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
3 ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación!*
4 Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos consolar a los que se sienten atribulados, ofreciéndoles el consuelo que nosotros mismos recibimos de Dios.
5 Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda nuestro consuelo por medio de Cristo.
6 Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para vuestro consuelo, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos.
7 Nuestra esperanza respecto de vosotros se mantiene firme, pues sabemos que, del mismo modo que compartís nuestros sufrimientos, también seréis partícipes de nuestra consolación*.
8 No queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación* sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo; superó de tal modo nuestras fuerzas, que perdimos la esperanza de conservar la vida.
9 Hemos sentido la amenaza de la muerte, pero eso ha servido para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos.
10 Él nos libró de tan mortal peligro, y seguirá librándonos*. Esperamos que así lo hará,
11 siempre que colaboréis rezando por nosotros, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida* en nuestro* nombre.
12 El testimonio de nuestra conciencia hace que nos sintamos orgullosos, pues nos dice que nos hemos conducido en el mundo —y sobre todo respecto de vosotros— con la sencillez* y sinceridad que vienen de Dios; no con una sabiduría meramente humana, sino con la gracia de Dios.
13 De hecho, no os escribimos nada que no podáis leer y comprender. Y espero que comprendáis plenamente
14 —ya nos habéis comprendido en parte— que somos nosotros el motivo de vuestro orgullo, lo mismo que vosotros seréis el nuestro el día en que se manifieste nuestro Señor Jesús.
15 Convencido de esto, había pensado ir primero a visitaros, a fin de procuraros una segunda gracia*.
16 Mi proyecto era haber pasado por vosotros camino de Macedonia, para volver a visitaros a mi regreso de allí. Así podría ser encaminado por vosotros hacia Judea*.
17 ¿Obré con ligereza al proponerme este plan? ¿Pensáis quizá que mis proyectos se inspiraban en la carne, dando en mí cabida, al mismo tiempo, al y al no?
18 Pongo a la fidelidad* de Dios por testigo de que la palabra que os dirigimos no es y no.
19 Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien os predicamos Silvano*, Timoteo y yo, no fue y no; en él no hubo más que sí.
20 Todas las promesas hechas por Dios han tenido su en él*; por eso decimos «Amén*» por medio de él cuando alabamos a Dios.
21 Es Dios el que nos conforta en Cristo a nosotros y a vosotros, y el que nos ungió.
22 Él fue quien nos marcó con su sello* y quien puso el Espíritu en nuestros corazones, como arras de lo venidero.
23 Dios es testigo —¡y pondría en juego mi vida!— de que, si todavía no he ido a Corinto, ha sido por consideración a vosotros.
24 Nosotros no pretendemos dominar sobre vuestra fe, pues ya os mantenéis firmes en ella; sólo queremos contribuir a vuestra alegría.

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Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9 . Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13 . Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13 , que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9 .

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12 , uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10 . Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13 , le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9 , queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

II Corintios 1,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom 1+

[2] Hch_16:1+; 1Co_1:2+

[3] Hch_9:13+


II Corintios 1,3
NOTAS

1:3 La consolación había sido anunciada por los profetas como característica de la era mesiánica, Isa_40:1, y la iba a traer el Mesías, Luc_2:25. Consiste esencialmente en el término de la prueba y el comienzo de una era de paz y de gozo, Isa_40:1; Mat_5:5. Pero en el NT, el mundo nuevo está presente en el interior del mundo antiguo y el cristiano unido con Cristo es consolado en el sufrimiento mismo, 2Co_1:4-7; ver 2Co_7:4; ver Col_1:24. No se recibe pasivamente esta consolación y viene a ser a la vez aliento, estímulo y exhortación (la palabra griega es la misma: paráklesis ). Su fuente única es Dios, 2Co_1:3, 2Co_1:4, por Cristo, 2Co_1:5, y por el Espíritu, Hch_9:31+, y el cristiano debe comunicarla, 2Co_1:4; 2Co_1:6; 1Ts_4:18. El NT cita entre sus causas: el progreso de la vida cristiana, 2Co_7:4, 2Co_7:6, 2Co_7:7, la conversión, 2Co_7:13, la Escritura, Rom_15:4. Y es también fuente de esperanza, Rom_15:4.

II Corintios 1,5
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:24+; Flp_1:20+

II Corintios 1,7
NOTAS

1:7 En 2 Co, Pablo insiste constantemente en la presencia de realidades opuestas y hasta contradictorias en Cristo, en el apóstol y en el cristiano: sufrimientos y consolación, 2Co_1:3-7; 2Co_7:4; muerte y vida, 2Co_4:10-12; 2Co_6:9; pobreza y riqueza, 2Co_6:10; 2Co_8:9; flaqueza y fuerza, 2Co_12:9-10. Es el misterio Pascual, la presencia de Cristo resucitado en medio del mundo antiguo de pecado y de muerte, ver 1Co 1-2.

II Corintios 1,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_15:32

NOTAS

1:8 Una de las numerosas tribulaciones enumeradas en 2Co_11:23.

II Corintios 1,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_4:7

[2] Rom_4:17; Rom_1:4+; Rom_8:11+

II Corintios 1,10
NOTAS

1:10 Var.: «y nos libra».

II Corintios 1,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_15:30+

[2] 2Co_4:15

[3] 2Co_9:12

NOTAS

1:11 (a) La acción de gracias juega un papel muy importante en San Pablo, ver el comienzo de las epístolas donde muestra a Dios su gratitud por la fe de aquellos a quienes escribe, Rom_1:8; 1Co_1:4; 1Ts_1:2; 2Ts_1:3; Flp_1:3; Col_1:3; Flm_1:4. No se trata de una fórmula vacía: su ausencia en Ga es significativa, Gál_1:1+. La acción de gracias debe animar todas las acciones del cristiano realizadas en nombre de Cristo y asumidas por él en su acción de gracias al Padre, Col_3:17; Efe_5:20. Es un deber conforme a la voluntad de Dios, no sólo para los cristianos, 1Ts_5:18, sino también para los gentiles, Rom_1:21. Porque la acción de gracias «retorna», aunque imperfectamente, la gracia a Dios (1Ts_3:9, trad. lit. ). E incluso es el fin último al que se dirigen la oración que pide la gracia, 2Co_1:11; 2Co_4:15, y las manifestaciones de caridad fraterna, 2Co_9:11-15. De ahí su importancia en el culto, 1Co_14:16; Col_3:16; Efe_5:19, y en la oración personal, 1Ts_5:18; Flp_4:6.

1:11 (b) Var. «vuestro».

II Corintios 1,12
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:17; 1Co_2:1 s

NOTAS

1:12 Var.: «santidad».

II Corintios 1,14
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_2:16; Flp_4:1; 1Ts_2:19-20; 1Co_1:8+

II Corintios 1,15
NOTAS

1:15 Var.: «alegría».

II Corintios 1,16
NOTAS

1:16 Pablo modificó por tanto el itinerario que había proyectado, 1Co_16:5-6.

II Corintios 1,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_1:12; Rom_7:5+

II Corintios 1,18
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:9+

NOTAS

1:18 La fidelidad de Dios es ante todo su solidez . Dios es la roca de Israel, Deu_32:4, en él se puede uno apoyar con absoluta seguridad. Esta solidez explica la constancia en sus designios, la fidelidad a sus promesas, Sal_89:1-9, Sal_89:25 s [Sal_89:24] y, sobre todo en el NT, la fidelidad de Dios a su designio de misericordia y salvación, 1Co_1:9+; 1Co_10:13; 1Ts_5:24; 2Ts_3:3.

II Corintios 1,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_18:5; Hch_16:1+; Mat_5:37

NOTAS

1:19 Silvano es el discípulo a quien los Hechos llaman Silas.

II Corintios 1,20
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_16:27+

[2] Apo_3:14+; 2Co_13:13+ [2Co_13:14]; 1Co_1:6+

NOTAS

1:20 (a) La fidelidad de Dios a sus promesas, 2Co_1:18+, se ha manifestado plenamente en Jesucristo. Resultaría, pues, contradictorio que Pablo, para quien la única razón de ser es el anuncio de Cristo, desmintiera su mensaje con una actitud de doblez.

1:20 (b) Amén significa: «Es firme, sólido, digno de confianza»; es la respuesta de la fidelidad del hombre a la fidelidad de Dios en Jesucristo. Ver Rom_1:25+.

II Corintios 1,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Jn_2:20; 1Jn_2:27; Rom_6:4+; Efe_1:13-14; Rom_5:5+

II Corintios 1,22
NOTAS

1:22 Este sello y esta unción designan: o el don del Espíritu concedido a todos los creyentes (quizá una alusión a los ritos de la iniciación cristiana), ver Efe_1:13+; Efe_4:30+; 1Jn_2:20+, 1Jn_2:27+; o la consagración al ministerio apostólico (está en contraposición con «vosotros», v. 2Co_1:21) por un don especial del Espíritu que hace del apóstol el mensajero fiel de la fidelidad divina en Cristo (vv. 17-20). Nótese la formulación trinitaria de los vv. 2Co_1:21-22.

II Corintios 1,24
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_5:3