II Corintios 5 Biblia Jerusalén (1998) | 21 versitos |
1 Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.
2 Y así suspiramos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste,
3 si es que nos encontramos vestidos, y no desnudos.
4 Los que estamos en esta tienda suspiramos abrumados. No es que queramos ser desvestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
5 Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Espíritu.
6 Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos desterrados lejos del Señor,
7 pues caminamos en fe y no en visión...
8 Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.
9 Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle.
10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal.
11 Por tanto, conociendo el temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres, pues ante Dios estamos al descubierto, como espero que ante vuestras conciencias también estemos al descubierto.
12 No volvemos a recomendarnos ante vosotros; solamente queremos daros ocasión para gloriaros de nosotros y así tengáis de qué responder a los que se glorían de lo exterior, y no de lo que está en el corazón.
13 En efecto, si hemos perdido el juicio, ha sido por Dios; y si somos sensatos, lo es por vosotros.
14 Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron.
15 Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
16 Así que, en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne. Y si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos así.
17 Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.
18 Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
19 Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!
21 A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.

Patrocinio

 
 

Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_9:15; Job_4:19; Isa_38:12; 2Pe_1:13, 2Pe_1:14

[2] 1Co_15:44-49; Flp_3:20; Col_3:3-4; Rom_8:23

NOTAS

5:1 2Co_5:1-10 es continuación de 2Co_4:16-18, que contraponía la decadencia paulatina del hombre exterior y el progreso del hombre interior, v. 2Co_5:16; ver Rom_7:22+. Este hombre interior, idéntico aquí al hombre nuevo, Col_3:10+, constituye las arras del Espíritu, 2Co_5:5; ver Rom_8:23, cuya plenitud se dará en la resurrección, cuando el creyente sea revestido de su habitación celeste, 2Co_5:2, símbolo de una existencia nueva, Flp_3:20-21, mejor que el cuerpo espiritual, ver 1Co_15:44. De ahí el ardiente deseo, 2Co_5:2, de esa plenitud, y el anhelo de no ser privado de ella, ni siquiera temporalmente, por la muerte sobrevenida antes de la Parusía, 2Co_5:4, y, por tanto, de estar aún en vida en el momento de la venida del Señor. Pero ver 2Co_5:8+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_15:51-53; 1Ts_4:15

NOTAS

5:3 Pablo confía ser digno de la vida eterna. Así como la desnudez connota el pecado y el castigo, Isa_20:2-4; Isa_47:3; Eze_16:35-39; Eze_23:25-29; Apo_3:18, el vestido simboliza la justicia, Mat_22:11; Gál_3:27.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_1:22+; Rom_8:23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_1:1+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_13:12; Rom_8:24

NOTAS

5:7 Ver 1Co_13:12. La fe es, a la visión clara, como lo imperfecto es a lo perfecto. Texto importante que pone de manifiesto el aspecto cognoscitivo de la fe.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_1:21-23

NOTAS

5:8 Aquí y en Flp_1:23, Pablo piensa en una reunión del cristiano con Cristo inmediatamente después de la muerte individual. Sin ser contraria a la doctrina bíblica de la resurrección final, Rom_2:6+; 1Co_15:44+, esta esperanza de una felicidad para el alma separada denota una influencia griega que, por lo demás, era ya sensible en el Judaísmo contemporáneo, ver Luc_16:22; Luc_23:43; 1Pe_3:19+. Comparar el éxtasis del alma separada del cuerpo en 2Co_12:2; ver Apo_1:10; Apo_4:2; Apo_17:3; Apo_21:10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_25:19, Mat_25:31 s; Jua_5:27; Rom_14:10; Heb_11:6+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_3:1+

NOTAS

5:13 Los adversarios de Pablo pretendían haber tenido visiones y revelaciones, ver 2Co_12:1; Pablo les responde que el éxtasis no es criterio significativo en el ministerio, pues éste va dirigido a los hombres, no a Dios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:4-11; Gál_2:20

NOTAS

5:14 Cristo ha muerto por todos, es decir, en nombre de todos, como cabeza que representaba a toda la humanidad. Pero lo que ante Dios vale en esta muerte es la obediencia de amor que patentiza el sacrificio de una vida totalmente entregada, Rom_5:19+; Flp_2:8; ver Luc_22:42; Jua_15:13; Heb_10:9-10. Los fieles, hechos partícipes de esta muerte por el bautismo, Rom_6:3-6, deben ratificar esa oblación de Cristo con su vida (aquí, v. 2Co_5:15, y Rom_6:8-11).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:11+; Rom_7:1+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:5+; Rom_1:3; Rom_9:5

NOTAS

5:16 Pablo contrapone su conocimiento actual de Cristo como salvador, al que tenía cuando perseguía a la Iglesia y lo consideraba como un embaucador que extraviaba a los judíos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_43:18-19

NOTAS

5:17 (a) El centro de esta «nueva creación», que afecta a todo el universo, Col_1:19+; ver 2Pe_3:13; Apo_21:1, es aquí y en Gál_6:15, el «hombre nuevo» creado en Cristo, Efe_2:15+, para una vida nueva, Rom_6:4, de justicia y santidad, Efe_2:10; Efe_4:24+; Col_3:10+. Compárese el nuevo nacimiento del bautismo, Rom_6:4+.

5:17 (b) Lit.: «las (cosas) antiguas han desaparecido, mirad, han surgido (cosas) nuevas». Var.: «todas las (cosas) son nuevas».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_5:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_53:5-12; Rom_8:3; Gál_3:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Jn_3:5; 1Pe_2:24

NOTAS

5:21 Dios hizo a Cristo solidario de la humanidad pecadora para hacer a los hombres solidarios de su obediencia y su justicia, ver 2Co_5:14+; Rom_5:19+. Puede ser que aquí «pecado» se tome en el sentido de «sacrificio-víctima por el pecado», puesto que la misma palabra hebrea hatta't puede tener esos dos sentidos, ver Lev 4:1 - 5:13.