II Corintios 6 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 Y como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
2 Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché, y en el día de salvación te ayudé. Mirad ahora el momento favorable; mirad ahora el día de salvación.
3 A nadie damos ocasión alguna de tropiezo, para que no se haga mofa del ministerio,
4 antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias;
5 en azotes, cárceles, sediciones; en fatigas, desvelos, ayunos;
6 con pureza, ciencia, paciencia, bondad; con el Espíritu Santo, con caridad sincera,
7 con palabras verdaderas, con el poder de Dios; con las armas de la justicia: a diestra y siniestra;
8 en gloria e ignominia, en calumnia y en buena fama; tenidos por impostores, siendo veraces;
9 como desconocidos, aunque bien conocidos; como moribundos, pero vivos; como castigados, aunque no condenados a muerte;
10 como tristes, pero siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos.
11 ¡Corintios!, os hemos hablado con toda franqueza; nuestro corazón está abierto de par en par.
12 No está cerrado nuestro corazón para vosotros; los vuestros sí que lo están.
13 Correspondednos; os hablo como a hijos; abríos también vosotros.
14 ¡No unciros en yugo desigual con los infieles! Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas?
15 ¿Qué armonía entre Cristo y Beliar? ¿Qué comunicación entre el fiel y el infiel?
16 ¿Qué conformidad entre el templo de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios: Habitaré en medio de ellos y caminaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
17 Por tanto, salid de entre ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis cosa impura, y yo os acogeré.
18 Yo seré para vosotros un padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso.

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Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:9



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_49:8

[2] 2Co_8:21

NOTAS

6:2 Entre el tiempo de la venida de Cristo al mundo, Rom_3:26+, y el de su vuelta, 1Co_1:8+, discurre un tiempo intermedio, Rom_13:11+, que es el «día de salvación». Tiempo apto para la conversión, Hch_3:20, concedido para la salvación del «Resto», Rom_11:5, y de los gentiles, Rom_11:25; Efe_2:12; ver Apo_6:11; Luc_21:24. Aun siendo de duración incierta, 1Ts_5:1+, este tiempo de peregrinación, 1Pe_1:17, debe ser considerado como breve, 1Co_7:26-31; ver Apo_10:6; Apo_12:12; Apo_20:3, lleno de tribulaciones, Efe_5:16; Efe_6:13, y de sufrimientos que preparan la gloria futura, Rom_8:11. Se aproxima el fin, 1Pe_4:7; ver Apo_1:3+ y 1Co_16:22; Flp_4:5; Stg_5:8, así como el día de plenitud de luz, Rom_13:11; hay que velar, 1Ts_5:6; ver Mar_13:33, y emplear bien el tiempo que resta, Col_4:5; Efe_5:16, para salvarse y salvar a los demás, Gál_6:10, dejando a Dios el cuidado de la venganza postrera, Rom_12:19; 1Co_4:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_4:8-10; 1Co_4:9-13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_10:4; Efe_6:11+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_4:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:32; 1Co_1:7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_7:3

NOTAS

6:11 Lit.: «nuestra boca se ha abierto a (o para) vosotros».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_22:10

[2] Jua_8:12+

NOTAS

6:14 Algunos piensan que la sección 6:14—7:1 es una interpolación ajena al contexto. De hecho encaja perfectamente aquí a condición de que se reconozca que Pablo entiende por «infieles» a aquellos corintios cuya conducta contradecía a su fe. A pesar de ser creyentes, se hallaban mezclados con ídolos y demonios, 1Co_8:10; 1Co_10:20.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_13:14+ [Deu_13:13]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:16-17

[2] Lev_26:11-12; Eze_37:27

[3] Isa_52:11; Jer_51:45

NOTAS

6:16 Var.: «vosotros sois». Ver Rom_12:1+; 1Co_3:16+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_7:14; Isa_43:6; Jer_31:9