Gálatas 3 Biblia Jerusalén (1998) | 29 versitos |
1 ¡Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos ha sido presentado Jesucristo crucificado?
2 Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿habéis recibido el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en la predicación?
3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿termináis ahora en carne?
4 ¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería!
5 El que os otorga el Espíritu y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por fe en la predicación?
6 Así, Abrahán creyó en Dios y le fue reputado como justicia.
7 Tened, pues, entendido que los que creen, ésos son los hijos de Abrahán.
8 La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció con antelación a Abrahán esta buena nueva: En ti serán bendecidas todas las naciones.
9 Así pues, los que creen son bendecidos con Abrahán el creyente.
10 Porque todos los que viven de las obras de la ley incurren en maldición. Pues dice la Escritura: Maldito todo el que no se mantenga en la práctica de todos los preceptos escritos en el libro de la Ley. -
11 Y que la ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por la fe;
12 pero la ley no procede de la fe, antes bien quien practique sus preceptos, vivirá por ellos.-
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito el que cuelga de un madero.
14 Y esto para que la bendición de Abrahán llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la promesa.
15 Hermanos, voy a explicarme al modo humano: aun entre los hombres, nadie anula ni añade nada a un testamento hecho en regla.
16 Pues bien, las promesas fueron hechas a Abrahán y a su descendencia. No dice: "y a los descendientes", como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo.
17 Y digo yo: Un testamento ya hecho por Dios en debida forma, no puede ser anulado por la ley, que llega cuatrocientos treinta años más tarde, de tal modo que la promesa quede anulada.
18 Pues si la herencia dependiera de la ley, ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios otorgó a Abrahán su favor en forma de promesa.
19 Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador.
20 Ahora bien, cuando actúa uno solo, no hay mediador, y Dios es uno solo.
21 Según esto, ¿la ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Si se nos hubiera otorgado una ley capaz de dar vida, en ese caso la justicia vendría realmente de la ley.
22 Pero la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Jesucristo.
23 Antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse.
24 De manera que la ley fue nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe.
25 Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo.
26 Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
27 Los que os habéis bautizado en Cristo os habéis revestido de Cristo:
28 ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abrahán, herederos según la promesa.

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Introducción a Gálatas

Gálatas.
Las epístolas a los Gálatas y a los Romanos deben ser tratadas conjuntamente, pues abordan el mismo problema: la primera, como reacción inmediata provocada por una situación concreta; la segunda, como expresión más serena y más completa que pone en orden las ideas suscitadas por la polémica. Este estrecho parentesco de las dos epístolas es una de las mayores razones que desaconsejan fechar la composición de Ga en los primeros años de Pablo, incluso antes de la asamblea de Jerusalén, como lo han propuesto algunos. Ha parecido a éstos que la segunda visita de Pablo a Jerusalén, narrada en Gál_2:1-10, debía de ser la segunda visita mencionada por Hechos, Hch_11:30; Hch_12:25, y no la tercera, Hch_15:2-30 (que difiere en varios puntos del relato de Pablo). Como, por otra parte, Pablo parece desconocer el Decreto de Hch_15:20, Hch_15:29 (ver Gál_2:6), su carta debería ser anterior a la asamblea de Jerusalén, y para esto bastaba admitir que los «Gálatas» fueron los licaonios y los pisidios evangelizados en el primer viaje misionero, explicándose con la ida y vuelta de Pablo la doble visita que parece suponer Gál_4:13. Pero todo esto tiene poca base. Si bien es verdad que Licaonia y Pisidia han estado políticamente vinculadas desde 36-25 a. C. a Galacia, no lo es menos que el lenguaje corriente del siglo I de nuestra era reserva esta denominación a la Galacia propiamente dicha, situada más al norte. Además de que parece difícil que se haya podido llamar «Gálatas» a sus habitantes, Gál_3:1. Por lo demás, no hay necesidad alguna de esta difícil suposición. La segunda visita de Gál_2:1-10 se identifica perfectamente con la tercera de Hch 15 —con la que tiene tan grandes semejanzas— mucho mejor que con la segunda, Hch_11:30; Hch_12:25, de tan poca importancia que Pablo la ha pasado en silencio en su argumentación de Ga, a no ser que ni siquiera haya existido, siendo simplemente la consecuencia de un duplicado literario de San Lucas (ver los Hechos, Introducción, y Hch_11:30+). Así pues, la epístola a los Gálatas es ciertamente posterior a la asamblea de Jerusalén. Si Pablo no habla en ella del Decreto, quizá se deba a que también éste es de época posterior (ver Hch 15+) circunstancia que también explicaría la actitud de Pedro censurada en Gál_2:11-14. Los destinatarios son sin duda los habitantes de la región «gálata» recorrida por Pablo con ocasión del segundo y del tercer viaje, Hch_16:6; Hch_18:23. Y la carta pudo haber sido escrita en Éfeso o incluso en Macedonia, entre el 54 y el 55.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_2:2

NOTAS

3:1 La doctrina de la redención por la muerte y la resurrección de Cristo constituye la base de la catequesis paulina, ver Gál_1:1-4; Gál_6:14; 1Co_1:17-25; 1Co_2:2; 1Co_15:1-4+; 1Ts_1:9-10; Hch_13:26-39.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_4:6; Rom_5:5+

NOTAS

3:3 Alusión a la circuncisión que defendían los predicadores judaizantes.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_1:8+

NOTAS

3:4 Otra traducción: «¿Habéis sufrido tanto en vano?»

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:16+; Rom_7:7+

[2] Gén_15:6; Rom_4:3+

NOTAS

3:6 Después de demostrar con los hechos el origen divino de su Evangelio, Pablo abre ahora una discusión teórica en la que muestra lo bien fundadas que están sus posiciones. La tesis defendida se halla en Gál_3:6-7 (sólo por la fe se consigue la justificación y llegar a ser hijo de Abrahán). Para ello, va a defender que esta última filiación no nace del hecho de ser uno judío, sujeto de la Ley; porque la Ley es incapaz, por su naturaleza y funciones, de procurar esa filiación.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_12:3+; Hch_3:25

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:7+

[2] Deu_27:26; Gál_5:3; Stg_2:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hab_2:4; Rom_1:17

[2] Lev_18:5; Rom_3:24+

NOTAS

3:12 La Ley exige, en efecto, el cumplimiento y un cumplimiento total, v. Gál_3:10 y Gál_5:3; ver Stg_2:10, que ella, por sí misma, es incapaz de otorgar, ver Hch_15:10; Rom_7:7+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_21:23; Hch_5:30+

NOTAS

3:13 Para librar a los hombres de la maldición divina, que el incumplimiento atraía sobre ellos, Cristo se hizo solidario de esa maldición, ver Rom_8:3+; 2Co_5:21+; Col_2:14+. La analogía bastante lejana entre Cristo crucificado y el ajusticiado de Deu_21:23 no es más que una ilustración de la doctrina expuesta. Aceptó ser considerado como tal a los ojos de los judíos, como el Siervo de Isa 53.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_1:3

[2] Rom_5:5+

NOTAS

3:14 Var.: «la bendición del Espíritu».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_12:7+

NOTAS

3:16 El uso que la Escritura hace de un término colectivo, aplicable igualmente a un individuo, permite a Pablo ilustrar su argumentación empleando esta armonía suplementaria con el AT.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_12:40

NOTAS

3:17 La promesa incondicional hecha por Dios a los Padres, Gen 12+; 15+; Rom_4:13+; Heb_11:8, se mira aquí como un testamento, ver Heb_9:16-17. Dios se contradiría si la Ley atentara contra la gratuidad de la promesa.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_11:6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:7+

[2] Hch_7:38, Hch_7:53+; Gál_4:3; Col_2:15+; Heb_2:2

NOTAS

3:19 (a) Sobre el sentido de esta afirmación tajante, ver Rom_7:7+.

3:19 (b) Var.:«Entonces ¿para qué la Ley de las obras? Fue añadida hasta que llegase la descendencia».

3:19 (c) Las tradiciones judías mencionaban la presencia de ángeles en el Sinaí, en la promulgación de la Ley. El mediador es Moisés, ver Hch_7:38+

NOTAS

3:20 La intervención de un mediador caracteriza a la Ley, mientras que la promesa viene únicamente de Dios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_14:1-3; Rom_3:9-20; Rom_3:23; Rom_11:32

NOTAS

3:22 Para recibir la justicia como un don gratuito es preciso renunciar a pretenderla como algo debido. La Escritura, vv. Gál_3:8, Gál_3:16, es expresión e instrumento del designio de Dios, Rom_11:32.

NOTAS

3:24 Una vez que el pedagogo ha llevado a los niños al maestro, concluye su cometido. Este era el cometido preparatorio, esencialmente temporal, de la Ley, realizado ya por la fe en Cristo y por la gracia, Rom_6:14-15+; ver Mat_5:17+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_4:5-7; Jua_1:12; Rom_8:14 s,29

NOTAS

3:26 Todos, no solamente «nosotros», los judíos, sino también «vosotros», los gentiles.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:4+; Rom_13:14; Efe_4:24; Rom_10:12; 1Co_12:3; Col_3:11

NOTAS

3:27 Fe y bautismo, lejos de oponerse, se incluyen mutuamente, ver Rom_6:4+.

NOTAS

3:28 Var.: «ya que todos vosotros sois de Cristo Jesús».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_17:21 s

NOTAS

3:29 Pablo vuelve sobre la descendencia de Abrahán, vv. Gál_3:6-9, formada ahora por los hijos de Dios que creen en Cristo Jesús y le pertenecen, y no por una descendencia según la carne, ver Flp_3:3.