Efesios  2 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el príncipe del imperio del aire, el espíritu que actúa en los rebeldes...
3 entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la ira...
4 Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó,
5 estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia habéis sido salvados -
6 y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús,
7 a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
8 Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios;
9 tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe.
10 En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.
11 Así que, recordad cómo en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, llamados "incircuncisos" por la que se llama "circuncisión" - por una operación practicada en la carne -,
12 estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13 Mas ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro divisorio, la enemistad,
15 anulando en su carne la Ley con sus mandamientos y sus decretos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo las paces,
16 y reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad.
17 Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca.
18 Por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.
19 Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,
20 edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,
21 en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor,
22 en quien también vosotros con ellos estáis siendo edificados, para ser morada de Dios en el Espíritu.

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Introducción a Efesios 

Efesios y Colosenses.
Las epístolas a los Efesios y a los Colosenses forman un grupo muy homogéneo: idéntica misión de Tíquico en Col_4:7 s y Efe_6:21 s; sorprendentes semejanzas de estilo y de doctrina entre Col Ef. Pablo se halla todavía preso, Col_4:3, Col_4:10, Col_4:18; Efe_3:1; Efe_4:1; Efe_6:20, y esta vez todos los indicios apuntan a Roma como lugar de su cautiverio (del 61 al 63), más bien que a Cesarea, donde no se explicaría debidamente la presencia de Marcos o de Onésimo, o a Éfeso, donde Lucas no parece haber estado junto a Pablo. Por lo demás, el cambio de estilo y el progreso de la doctrina exigen cierta distancia entre Col, Ef las «epístolas mayores» Co, Ga, Rm. En el intervalo ha surgido una crisis: Epafras, su representante apostólico, Col_1:7, ha venido de Colosas, que no fue evangelizada por el mismo Pablo, Col_1:4; Col_2:1, trayéndole informes alarmantes. Nada más enterarse, Pablo responde con la epístola a los Colosenses que entrega a Tíquico. Pero la reacción suscitada en su espíritu por el nuevo peligro, le hace ahondar más su pensamiento, y así como Rm le había servido para poner en orden las ideas de Ga, también ahora escribe una segunda epístola, prácticamente contemporánea de Col, en la cual estructura su doctrina conforme al nuevo punto de vista que acaba de imponerle la polémica. Esta admirable síntesis es nuestra epístola «a los Efesios». Esta denominación, que ni siquiera se halla textualmente garantizada, ver Efe_1:1, pudiera engañarnos. En realidad, Pablo no se dirige a los fieles de Éfeso, con quienes ha convivido tres años, Efe_1:15; Efe_3:2-4, sino más bien a los creyentes en general y más particularmente a las comunidades del valle del Lico, entre las cuales hace circular su carta, Col_4:16.

La interpretación, cuyas líneas generales acabamos de trazar, respeta la tradición que atribuye Col Ef a Pablo y tiene muchos visos de probabilidad. Pero a partir del s. XIX se ha puesto en duda la autenticidad de estas dos epístolas. Su estilo pesado y repetitivo les parece a algunos impropio de Pablo; las ideas teológicas, en particular las que se refieren al Cuerpo de Cristo, a Cristo, Cabeza del cuerpo y de la Iglesia universal, no son las mismas que aparecen en las cartas anteriores; los errores con los que se enfrentan son posteriores a Pablo, pertenecen más bien al gnosticismo del siglo II. Estas objeciones son serias. Están formuladas por numerosos críticos, incluidos algunos católicos. Pero no son irrefutables. De hecho, en lo que se refiere a Col, hoy día la balanza se inclina más bien a favor de la autenticidad, y esto por buenas razones. Pues no solamente se encuentran en ella las ideas fundamentales de Pablo, sino que las nuevas se explican de manera satisfactoria, por las circunstancias referidas anteriormente. Lo mismo podemos decir de Ef, aun cuando en ésta la duda subsiste. Entre los argumentos a favor de la autenticidad paulina, hay que notar: 1. Ef es obra de un autor dotado de un pensamiento creador, no de alguien que utiliza las ideas de otro. 2. El estilo lento, rico, a veces pesado, de Col Ef, que contrasta con las discusiones rápidas, nerviosas de las cartas anteriores puede explicarse porque Pablo se está abriendo a nuevos y más amplios horizontes. 3. El estilo de las cartas anteriores no es del todo coherente y en ellas encontramos dos ejemplos de este estilo tardío, contemplativo y casi litúrgico en Rom_3:23-26 y 2Co_9:8-14. La verdadera dificultad viene de los numerosos pasajes en que Ef parece repetir las expresiones de Col en forma bastante servil y desmañada; pero esto puede obedecer a que Pablo no solía escribir íntegramente sus cartas, y es posible que en la redacción de Ef haya permitido a un discípulo una intervención más considerable que la de costumbre. Hay que reconocer, sin embargo, que las observaciones 2 y 3 cuadrarían mejor con la hipótesis de un posible autor distinto de Pablo, dotado de una capacidad creadora parecida a la de Pablo, pero dispuesto a repetir servilmente frases enteras de otras cartas paulinas. La dificultad de encontrar un autor tan híbrido para Efesios es una de las principales razones que han impulsado a algunos críticos a suponer que Colosenses, de la que están tomadas la mayoría de las frases, no era tampoco de Pablo. Partiendo, pues, de que la hipótesis más probable es la que admite la autenticidad paulina de estas dos epístolas, mas no la única posible, podríamos reconstruir el origen paulino de Col Ef de la siguiente manera: Los errores en Colosas, contra los que escribe Pablo, no son todavía los de los gnósticos del siglo II, sino más bien ideas que se encuentran habitualmente entre los judíos esenios. El peligro provenía de especulaciones fundamentalmente judías, Col_2:16, sobre las potencias celestes o cósmicas a las que se atribuía el poder de dirigir la marcha del cosmos. Los Colosenses exageraban tanto su importancia que comprometían la supremacía de Cristo.

El autor de la carta acepta el planteamiento del problema sin poner en duda la actividad de tales potencias; incluso las equipara con los ángeles de la tradición judía, ver Col_2:15. Pero lo hace precisamente para situarlas en su justo lugar en el gran plan de la salvación. Las potencias han desempeñado su papel como intermediarios y administradores de la Ley. Hoy en día ese papel ha concluido. El Cristo Kyrios, al instaurar el orden nuevo, tomó en sus manos el gobierno del mundo. Su exaltación celeste le ha elevado por encima de las potencias cósmicas a las que ha despojado de sus antiguos atributos, Col_2:15. Y él, que ya las dominaba en virtud de la primera creación, a título de Hijo, imagen del Padre, las domina definitivamente como cabeza de ellas en la nueva creación, en la que ha asumido en sí todo el pléroma, es decir, toda la plenitud del Ser, de Dios y del mundo en Dios, Col_1:13-20. Los cristianos, liberados de esos «elementos del mundo», Col_2:8, Col_2:20, por su unión con la cabeza y por la participación de su plenitud, Col_2:10, ya no tienen por qué colocarse bajo la tiranía por medio de observancias anticuadas e ineficaces, Col_2:16-23. Unidos por el bautismo con Cristo muerto y resucitado, Col_2:11-13, ellos son los miembros de su cuerpo y sólo de él, como de su cabeza vivifante, reciben su nueva vida, Col_2:19. Sin duda, esta salvación cristiana es siempre lo que primordialmente interesa al autor, pero las exigencias de la polémica le han llevado a precisar la extensión cósmica de la obra de Cristo, integrando en ella junto a la humanidad salvada, ese vasto cosmos que es su marco, cosmos que se encuentra igualmente colocado, en forma indirecta, bajo la depedencia del único Señor. De ahí la ampliación del tema del «Cuerpo de Cristo», esbozado ya anteriormente, 1Co_12:12+, con la novedad de la insistencia en Cristo como cabeza; de ahí la ampliación cósmica de la obra de la salvación; de ahí el horizonte dilatado en que a Cristo se le considera más bien en su triunfo celeste, mientras la Iglesia en su unidad colectiva se va edificando hacia él; de ahí, en fin, el relieve más acentuado de la escatología ya realizada, ver Efe_2:6+.

Estas perspectivas se repiten en la epístola a los Efesios. Pero el esfuerzo polémico para asignar su puesto a las potencias ha producido sus frutos, Efe_1:20-22, y las miradas más bien se dirigen a la Iglesia, cuerpo de Cristo que se dilata con las dimensiones del universo nuevo, «plenitud del que lo llena todo en todo», Efe_1:23. En esta contemplación suprema que es como la cumbre de su obra, el autor reitera muchos temas antiguos para ordenarlos en la síntesis más vasta a que ha llegado. Vuelve a considerar especialmente los problemas de la epístola a los Romanos, esa otra obra cumbre que coronaba la etapa anterior de su pensamiento. No sólo evoca en breves palabras los resúmenes de aquélla sobre el pasado pecador de la humanad y sobre la gratuidad de la salvación por Cristo, Efe_2:1-10, sino que también reconsidera el problema de los judíos y de los gentiles que anteriormente le angustiaba, Rm 9-11. Y en esta ocasión lo hace a la serena luz de la escatología realizada en el Cristo celeste: en adelante, los dos pueblos se le presentan unidos, reconciliados en un solo hombre nuevo, y caminando de común concierto hacia el Padre, Efe_2:11-22. Este acceso de los gentiles a la salvación de Israel en Cristo es el gran «misterio», Efe_1:9; Efe_3:3-6, Efe_3:9; Efe_6:19; Col_1:27; Col_2:2; Col_4:3, cuya contemplación le inspira acentos inimitables sobre la infinita sabiduría que se despliega en este misterio, Efe_3:9 s; Col_2:3, sobre la caridad insondable de Cristo que en él se manifiesta, Efe_3:18 s, sobre la elección enteramente gratuita que ha hecho de él el ministro de ese misterio, Efe_3:2-8. Este plan de salvación se ha desarrollado por etapas conforme a los designios eternos de Dios, Efe_1:3-14, que culminan en los desposorios de Cristo con la humanidad salvada que es la Iglesia, Efe_5:22-32.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Col_2:13; Col_3:7



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_6:12+; Jua_12:31; 2Co_4:4

[2] Rom 2; Rom_3:9, Rom_3:23

NOTAS

2:2 El aire o atmósfera era para los antiguos el lugar donde habitaban los espíritus demoníacos. El príncipe de este imperio es Satanás.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_5:6; Rom_1:18; Rom_2:8

NOTAS

2:3 Nosotros, los cristianos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_34:6+

[2] Rom_5:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Col_2:13

NOTAS

2:5 (a) Nosotros, es decir, los paganos, vv. Efe_2:1-2, y los judíos conjuntamente, v. Efe_2:3. La frase interrumpida por la digresión del v. Efe_2:3, prosigue aquí.

2:5 (b) «con Cristo»; Var.: «en Cristo». -«por gracia»; var. (Vulg. ): «por cuya gracia».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:12; Col_3:1-4; Rom_8:11+

NOTAS

2:6 Aquí y Col_2:12; Col_3:1-4, Pablo considera como realidades ya conseguidas (verbos en pretérito) la resurrección y el triunfo celeste de los cristianos, mientras Rom_6:3-11; Rom_8:11, Rom_8:17 s, los mira más bien como futuros (verbos en futuro). Esta escatología realizada es una de las características de las Epístolas de la Cautividad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_22:31-32 [Sal_22:30-31]

[2] Efe_1:7; Rom_9:23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:16+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_3:27+; 1Co_1:29

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_5:17+

NOTAS

2:11 Este pasado que Pablo va a describir, más que el de sus lectores, es el del mundo pagano.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:21; Col_1:27; Rom_9:4-5

NOTAS

2:12 (a) Sin Mesías.

2:12 (b) Las alianzas sucesivas concertadas por Dios con Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, David, etc. , ver Gen 12+; 15+; Exo 19+; Lev_26:42; Lev_26:45; Sir 44-45; Sab_18:22; 2Ma_8:15; Rom_9:4, que contenían la promesa de la salvación mesiánica.

2:12 (c) La esperanza mesiánica reservada en otro tiempo a Israel, Efe_1:12.

2:12 (d) Los gentiles tenían muchos dioses; mas no al único y verdadero Dios, 1Co_8:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:17

NOTAS

2:13 Este acercamiento lo ha realizado la Cruz de Cristo: primero el de los judíos y gentiles entre sí, vv. Efe_2:14-15; luego el de todos con el Padre, vv. Efe_2:16-18.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_9:5 [Isa_9:6]; Miq_5:4 [Miq_5:5]

[2] Gál_3:28+

NOTAS

2:14 (a) El autor se está refiriendo, en abstracto, al acercamiento entre judíos y gentiles realizado por Cristo.

2:14 (b) El muro divisorio en el Templo de Jerusalén excluía a los gentiles de las zonas específicamente religiosas y sólo les permitía entrar en los patios exteriores; el autor ve en ello un símbolo de la enemistad entre judíos y gentiles.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:14+

NOTAS

2:15 Este «Hombre Nuevo» es el prototipo de la nueva humanidad re-creada por Dios (ver 2Co_5:17+) en la persona de Cristo resucitado, como «último Adán», 1Co_15:45, después de haber dado muerte en él sobre la Cruz al linaje del primer Adán, corrompido por el pecado, ver Rom_5:12; Rom_8:3; 1Co_15:21. Creado «en la justicia y santidad de la verdad», Efe_4:24, es también «uno solo» porque en él desaparecen todas las divisiones de los hombres, Col_3:10; Gál_3:27.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_3:14-15

[2] Zac_9:10; Isa_57:19

NOTAS

2:16 Este cuerpo único es, ante todo, el cuerpo físico e individual de Cristo, sacrificado en la Cruz, Col_1:22+; pero es también su cuerpo «místico» en el que se agrupan todos los miembros ya reconciliados, 1Co_12:12+.

NOTAS

2:17 Por medio de sus apóstoles, que predicaron en su nombre el Evangelio de la salvación y de la paz.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_13:13+ [2Co_13:14]; Efe_4:4; Efe_3:12+

NOTAS

2:18 Este espíritu único que anima al cuerpo único, el de Cristo unido a su Iglesia, es el Espíritu Santo que transformó su cuerpo resucitado, y desde él se derrama en sus miembros. La intención trinitaria de este v. es bien clara. La estructura trinitaria se repite en el v. Efe_2:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_12:48+

[2] Hch_9:13+

[3] 1Co_3:10 s; 2Co_6:16; Rom_15:20

NOTAS

2:19 Después de haber descrito la obra de acercamiento realizada por Cristo, vv. Efe_2:14-18, Pablo contrapone a los vv. Efe_2:11-13 un cuadro antitético en los vv. Efe_2:19-22, presentando la nueva situación de los gentiles.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:11-12; Apo_21:14; Isa_28:16

NOTAS

2:20 Más que de los profetas del AT se trata aquí de los del NT, Efe_3:5; Efe_4:11; Hch_11:27+. Juntamente con los apóstoles, estos profetas constituyen la generación de los primeros testigos que recibieron la revelación del plan divino, Efe_3:5, y predicaron el Evangelio, ver Luc_11:49; Mat_23:34; Mat_10:41. Ellos son, pues, como el cimiento sobre el que se edifica la Iglesia. Esta función de «cimiento» se aplica también al mismo Cristo, 1Co_3:10.

NOTAS

2:21 «toda»; Var.: «toda la».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:16+; 1Pe_2:5