Efesios  4 Biblia Jerusalén (1998) | 32 versitos |
1 Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados,
2 con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,
3 poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
4 Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados.
5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos.
7 A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia a la medida de los dones de Cristo.
8 Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y repartió dones a los hombres.
9 ¿Qué quiere decir "subió" sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra?
10 Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenar el universo.
11 Él mismo dispuso que unos fueran apóstoles; otros, profetas; otros, evangelizadores; otros, pastores y maestros,
12 para la adecuada organización de los santos en las funciones del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la plena madurez de Cristo.
14 Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce al error,
15 antes bien, con la sinceridad en el amor, crezcamos en todo hasta aquel que es la cabeza, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por la colaboración de los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro, para el crecimiento y edificación en el amor.
17 Por tanto, os digo y os aseguro esto en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente,
18 obcecada su mente en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos y por la dureza de su corazón,
19 los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas.
20 Pero no es así como vosotros habéis aprendido a Cristo,
21 si es que habéis oído hablar de él y en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús:
22 despojaos, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias,
23 renovad el espíritu de vuestra mente,
24 y revestíos del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.
25 Por tanto, desechando la mentira, decid la verdad unos a otros, pues somos miembros unos de otros.
26 Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados,
27 ni deis ocasión al diablo.
28 El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos, haciendo algo útil para que pueda socorrer al que se halle en necesidad.
29 No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen.
30 No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención.
31 Toda amargura, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros.
32 Sed amables entre vosotros, compasivos, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo.

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Introducción a Efesios 

Efesios y Colosenses.
Las epístolas a los Efesios y a los Colosenses forman un grupo muy homogéneo: idéntica misión de Tíquico en Col_4:7 s y Efe_6:21 s; sorprendentes semejanzas de estilo y de doctrina entre Col Ef. Pablo se halla todavía preso, Col_4:3, Col_4:10, Col_4:18; Efe_3:1; Efe_4:1; Efe_6:20, y esta vez todos los indicios apuntan a Roma como lugar de su cautiverio (del 61 al 63), más bien que a Cesarea, donde no se explicaría debidamente la presencia de Marcos o de Onésimo, o a Éfeso, donde Lucas no parece haber estado junto a Pablo. Por lo demás, el cambio de estilo y el progreso de la doctrina exigen cierta distancia entre Col, Ef las «epístolas mayores» Co, Ga, Rm. En el intervalo ha surgido una crisis: Epafras, su representante apostólico, Col_1:7, ha venido de Colosas, que no fue evangelizada por el mismo Pablo, Col_1:4; Col_2:1, trayéndole informes alarmantes. Nada más enterarse, Pablo responde con la epístola a los Colosenses que entrega a Tíquico. Pero la reacción suscitada en su espíritu por el nuevo peligro, le hace ahondar más su pensamiento, y así como Rm le había servido para poner en orden las ideas de Ga, también ahora escribe una segunda epístola, prácticamente contemporánea de Col, en la cual estructura su doctrina conforme al nuevo punto de vista que acaba de imponerle la polémica. Esta admirable síntesis es nuestra epístola «a los Efesios». Esta denominación, que ni siquiera se halla textualmente garantizada, ver Efe_1:1, pudiera engañarnos. En realidad, Pablo no se dirige a los fieles de Éfeso, con quienes ha convivido tres años, Efe_1:15; Efe_3:2-4, sino más bien a los creyentes en general y más particularmente a las comunidades del valle del Lico, entre las cuales hace circular su carta, Col_4:16.

La interpretación, cuyas líneas generales acabamos de trazar, respeta la tradición que atribuye Col Ef a Pablo y tiene muchos visos de probabilidad. Pero a partir del s. XIX se ha puesto en duda la autenticidad de estas dos epístolas. Su estilo pesado y repetitivo les parece a algunos impropio de Pablo; las ideas teológicas, en particular las que se refieren al Cuerpo de Cristo, a Cristo, Cabeza del cuerpo y de la Iglesia universal, no son las mismas que aparecen en las cartas anteriores; los errores con los que se enfrentan son posteriores a Pablo, pertenecen más bien al gnosticismo del siglo II. Estas objeciones son serias. Están formuladas por numerosos críticos, incluidos algunos católicos. Pero no son irrefutables. De hecho, en lo que se refiere a Col, hoy día la balanza se inclina más bien a favor de la autenticidad, y esto por buenas razones. Pues no solamente se encuentran en ella las ideas fundamentales de Pablo, sino que las nuevas se explican de manera satisfactoria, por las circunstancias referidas anteriormente. Lo mismo podemos decir de Ef, aun cuando en ésta la duda subsiste. Entre los argumentos a favor de la autenticidad paulina, hay que notar: 1. Ef es obra de un autor dotado de un pensamiento creador, no de alguien que utiliza las ideas de otro. 2. El estilo lento, rico, a veces pesado, de Col Ef, que contrasta con las discusiones rápidas, nerviosas de las cartas anteriores puede explicarse porque Pablo se está abriendo a nuevos y más amplios horizontes. 3. El estilo de las cartas anteriores no es del todo coherente y en ellas encontramos dos ejemplos de este estilo tardío, contemplativo y casi litúrgico en Rom_3:23-26 y 2Co_9:8-14. La verdadera dificultad viene de los numerosos pasajes en que Ef parece repetir las expresiones de Col en forma bastante servil y desmañada; pero esto puede obedecer a que Pablo no solía escribir íntegramente sus cartas, y es posible que en la redacción de Ef haya permitido a un discípulo una intervención más considerable que la de costumbre. Hay que reconocer, sin embargo, que las observaciones 2 y 3 cuadrarían mejor con la hipótesis de un posible autor distinto de Pablo, dotado de una capacidad creadora parecida a la de Pablo, pero dispuesto a repetir servilmente frases enteras de otras cartas paulinas. La dificultad de encontrar un autor tan híbrido para Efesios es una de las principales razones que han impulsado a algunos críticos a suponer que Colosenses, de la que están tomadas la mayoría de las frases, no era tampoco de Pablo. Partiendo, pues, de que la hipótesis más probable es la que admite la autenticidad paulina de estas dos epístolas, mas no la única posible, podríamos reconstruir el origen paulino de Col Ef de la siguiente manera: Los errores en Colosas, contra los que escribe Pablo, no son todavía los de los gnósticos del siglo II, sino más bien ideas que se encuentran habitualmente entre los judíos esenios. El peligro provenía de especulaciones fundamentalmente judías, Col_2:16, sobre las potencias celestes o cósmicas a las que se atribuía el poder de dirigir la marcha del cosmos. Los Colosenses exageraban tanto su importancia que comprometían la supremacía de Cristo.

El autor de la carta acepta el planteamiento del problema sin poner en duda la actividad de tales potencias; incluso las equipara con los ángeles de la tradición judía, ver Col_2:15. Pero lo hace precisamente para situarlas en su justo lugar en el gran plan de la salvación. Las potencias han desempeñado su papel como intermediarios y administradores de la Ley. Hoy en día ese papel ha concluido. El Cristo Kyrios, al instaurar el orden nuevo, tomó en sus manos el gobierno del mundo. Su exaltación celeste le ha elevado por encima de las potencias cósmicas a las que ha despojado de sus antiguos atributos, Col_2:15. Y él, que ya las dominaba en virtud de la primera creación, a título de Hijo, imagen del Padre, las domina definitivamente como cabeza de ellas en la nueva creación, en la que ha asumido en sí todo el pléroma, es decir, toda la plenitud del Ser, de Dios y del mundo en Dios, Col_1:13-20. Los cristianos, liberados de esos «elementos del mundo», Col_2:8, Col_2:20, por su unión con la cabeza y por la participación de su plenitud, Col_2:10, ya no tienen por qué colocarse bajo la tiranía por medio de observancias anticuadas e ineficaces, Col_2:16-23. Unidos por el bautismo con Cristo muerto y resucitado, Col_2:11-13, ellos son los miembros de su cuerpo y sólo de él, como de su cabeza vivifante, reciben su nueva vida, Col_2:19. Sin duda, esta salvación cristiana es siempre lo que primordialmente interesa al autor, pero las exigencias de la polémica le han llevado a precisar la extensión cósmica de la obra de Cristo, integrando en ella junto a la humanidad salvada, ese vasto cosmos que es su marco, cosmos que se encuentra igualmente colocado, en forma indirecta, bajo la depedencia del único Señor. De ahí la ampliación del tema del «Cuerpo de Cristo», esbozado ya anteriormente, 1Co_12:12+, con la novedad de la insistencia en Cristo como cabeza; de ahí la ampliación cósmica de la obra de la salvación; de ahí el horizonte dilatado en que a Cristo se le considera más bien en su triunfo celeste, mientras la Iglesia en su unidad colectiva se va edificando hacia él; de ahí, en fin, el relieve más acentuado de la escatología ya realizada, ver Efe_2:6+.

Estas perspectivas se repiten en la epístola a los Efesios. Pero el esfuerzo polémico para asignar su puesto a las potencias ha producido sus frutos, Efe_1:20-22, y las miradas más bien se dirigen a la Iglesia, cuerpo de Cristo que se dilata con las dimensiones del universo nuevo, «plenitud del que lo llena todo en todo», Efe_1:23. En esta contemplación suprema que es como la cumbre de su obra, el autor reitera muchos temas antiguos para ordenarlos en la síntesis más vasta a que ha llegado. Vuelve a considerar especialmente los problemas de la epístola a los Romanos, esa otra obra cumbre que coronaba la etapa anterior de su pensamiento. No sólo evoca en breves palabras los resúmenes de aquélla sobre el pasado pecador de la humanad y sobre la gratuidad de la salvación por Cristo, Efe_2:1-10, sino que también reconsidera el problema de los judíos y de los gentiles que anteriormente le angustiaba, Rm 9-11. Y en esta ocasión lo hace a la serena luz de la escatología realizada en el Cristo celeste: en adelante, los dos pueblos se le presentan unidos, reconciliados en un solo hombre nuevo, y caminando de común concierto hacia el Padre, Efe_2:11-22. Este acceso de los gentiles a la salvación de Israel en Cristo es el gran «misterio», Efe_1:9; Efe_3:3-6, Efe_3:9; Efe_6:19; Col_1:27; Col_2:2; Col_4:3, cuya contemplación le inspira acentos inimitables sobre la infinita sabiduría que se despliega en este misterio, Efe_3:9 s; Col_2:3, sobre la caridad insondable de Cristo que en él se manifiesta, Efe_3:18 s, sobre la elección enteramente gratuita que ha hecho de él el ministro de ese misterio, Efe_3:2-8. Este plan de salvación se ha desarrollado por etapas conforme a los designios eternos de Dios, Efe_1:3-14, que culminan en los desposorios de Cristo con la humanidad salvada que es la Iglesia, Efe_5:22-32.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_3:12-15

[2] Efe_3:1+

[3] Flp_1:27

NOTAS

4 Pablo considera sucesivamente tres peligros que amenazan a la unidad de la Iglesia: la discordia entre los cristianos, vv. Efe_4:1-3; la necesaria diversidad de los ministerios, vv. Efe_4:7-11; las doctrinas heréticas, vv. Efe_4:14-15. A ellos opone los principios y el programa de la unidad en Cristo, vv. Efe_4:4-6, Efe_4:12-13, Efe_4:16.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_13:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_12:12+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_10:17; Rom_12:5

[2] 1Co_1:13; 1Co_8:6; 1Co_12:4-6; 2Co_13:13+ [2Co_13:14]

NOTAS

4:6 Var. (Vulg. ): «en todos nosotros».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_12:3, Rom_12:6

NOTAS

4:7 Aquí se trata de las gracias particulares destinadas al servicio de la Iglesia, e. d. , los «carismas», ver 1Co 12+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_68:19 [Sal_68:18]; Hch_2:33

NOTAS

4:8 Siguiendo los métodos rabínicos, Pablo cita este texto para utilizar solamente dos términos: «subió», vv. Efe_4:9-10, y «repartió», v. Efe_4:11, en los cuales ve anunciadas la Ascensión de Jesús y la efusión del Espíritu.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_3:19+

NOTAS

4:9 (a) Var. (Vulg. ): «antes».

4:9 (b) Las regiones subterráneas donde se sitúa el reino de los muertos, ver Núm_16:33+, a donde Cristo bajó antes de la Resurrección y Ascensión «por encima de los cielos»: ver 1Pe_3:19+. -O, según otros, las regiones de la tierra, llamadas «inferiores» en relación con los cielos.

NOTAS

4:10 De este modo, recorriendo todo el universo, Cristo tomó posesión de él como de la plenitud, de la que él es la cabeza, Efe_1:10+, y a la que encierra enteramente bajo su poder de «Señor», ver Efe_1:20-23; Col_1:19; Flp_2:8-11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_12:28+

NOTAS

4:11 Pablo no menciona aquí más que los carismas de magisterio, los únicos que le interesan en este contexto, vv. Efe_4:13-15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tit_1:5+

[2] Efe_2:21; Efe_4:16

NOTAS

4:12 Los «santos» parecen ser aquí de un modo particular los predicadores y el resto de los que se dedican a enseñar, ver Efe_3:5; pero quizá también todos los fieles, en la medida en que colaboran en la edificación de la Iglesia, ver Hch_9:13+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:23+; Col_3:11

[2] Efe_1:23+

NOTAS

4:13 No se trata simplemente del cristiano llegado al estado de «perfecto», 1Co_2:6+, sino del hombre perfecto en un sentido colectivo, e. d. , el mismo Cristo, el «Hombre Nuevo», arquetipo de todos los regenerados, Efe_2:15+; mejor aún, el Cristo total, cabeza, v. Efe_4:15; Efe_1:22; Col_1:18, y miembros, v. Efe_4:16; Efe_5:30, que constituyen su cuerpo, 1Co_12:12+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_14:20

[2] Efe_5:6

[3] Col_2:4, Col_2:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Col_2:19

NOTAS

4:16 «miembro», Vulg. ; Var.: «parte».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:18-32; 1Pe_4:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Col_1:21

NOTAS

4:19 (a) Var. (Vulg. ): «perdida toda esperanza».

4:19 (b) «con desenfreno toda suerte de impurezas»; o: «toda suerte de impureza y de avaricia».

NOTAS

4:21 Como en Col_2:6, el verdadero Cristo es el Jesús histórico, que murió y resucitó para re-crearnos en él.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Col_3:9-10

[2] Col_3:5+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_13:14; Efe_2:15+; Col_3:10+; Sab_9:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_8:16; Col_3:9; Rom_12:5

NOTAS

4:24 Todos los hombres deben revestirse del «Hombre Nuevo», Efe_2:15 +, para ser en él re-creados, ver Gál_3:27; Rom_13:14. En otros lugares Pablo habla en este sentido de «nueva creación», 2Co_5:17 +.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_4:5 [Sal_4:4] LXX; Mat_5:22

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_2:11; 1Ts_4:11; Hch_18:3+; Hch_20:34-35

NOTAS

4:28 «con sus (propias) manos» y «algo útil» faltan o varían de lugar en los diversos testigos. Tal vez el texto original estuviera recargado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_15:11; Stg_3:10-12; Col_4:6

NOTAS

4:29 «según la necesidad»; var. (Vulg. ): «según la fe».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_63:10; Efe_1:13+

[2] Col_3:8; Rom_1:29+

NOTAS

4:30 Al Espíritu Santo, vínculo único del cuerpo único de Cristo, Efe_4:4; 1Co_12:13, le «entristece» todo cuanto perjudique a la unidad de ese cuerpo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:12, Mat_6:14-15 p; Col_3:13; Stg_2:13

NOTAS

4:32 «os»; Var.: «nos». Lo mismo en Efe_5:2.