Colosenses 2 Biblia Jerusalén (1998) | 23 versitos |
1 Quiero que sepáis cuán dura lucha estoy sosteniendo por vosotros y por los de Laodicea, y por todos los que no me han visto personalmente,
2 para que sus corazones reciban ánimo y, unidos íntimamente en el amor, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y perfecto conocimiento del misterio de Dios,
3 en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
4 Os digo esto para que nadie os seduzca con argumentos capciosos.
5 Pues, si bien estoy corporalmente ausente, en espíritu me hallo con vosotros, alegrándome de ver vuestra armonía y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
6 Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido;
7 arraigados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en agradecimiento.
8 Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo.
9 Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente,
10 y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la cabeza de todo principado y de toda potestad;
11 en él también fuisteis circuncidados no con circuncisión quirúrgica, sino mediante el despojo del cuerpo carnal, por la circuncisión en Cristo.
12 Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la fuerza de Dios, que lo resucitó de entre los muertos.
13 Y a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y en vuestra carne incircuncisa, os vivificó juntamente con él y nos perdonó todos nuestros delitos.
14 Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la quitó de en medio clavándola en la cruz.
15 Y, una vez despojados los principados y las potestades, los exhibió públicamente, en su cortejo triunfal.
16 Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados.
17 Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo.
18 Que nadie os arrebate el premio por ruines prácticas y el culto de los ángeles, obsesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal,
19 en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Dios.
20 Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo, ¿por qué sujetaros, como si aún estuvierais en el mundo, a preceptos como
21 "no toques", "no pruebes", "no acaricies",
22 cosas todas destinadas a perecer con el uso, y conforme a preceptos y doctrinas puramente humanos?
23 Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.

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Introducción a Colosenses

Efesios y Colosenses.
Las epístolas a los Efesios y a los Colosenses forman un grupo muy homogéneo: idéntica misión de Tíquico en Col_4:7 s y Efe_6:21 s; sorprendentes semejanzas de estilo y de doctrina entre Col Ef. Pablo se halla todavía preso, Col_4:3, Col_4:10, Col_4:18; Efe_3:1; Efe_4:1; Efe_6:20, y esta vez todos los indicios apuntan a Roma como lugar de su cautiverio (del 61 al 63), más bien que a Cesarea, donde no se explicaría debidamente la presencia de Marcos o de Onésimo, o a Éfeso, donde Lucas no parece haber estado junto a Pablo. Por lo demás, el cambio de estilo y el progreso de la doctrina exigen cierta distancia entre Col, Ef las «epístolas mayores» Co, Ga, Rm. En el intervalo ha surgido una crisis: Epafras, su representante apostólico, Col_1:7, ha venido de Colosas, que no fue evangelizada por el mismo Pablo, Col_1:4; Col_2:1, trayéndole informes alarmantes. Nada más enterarse, Pablo responde con la epístola a los Colosenses que entrega a Tíquico. Pero la reacción suscitada en su espíritu por el nuevo peligro, le hace ahondar más su pensamiento, y así como Rm le había servido para poner en orden las ideas de Ga, también ahora escribe una segunda epístola, prácticamente contemporánea de Col, en la cual estructura su doctrina conforme al nuevo punto de vista que acaba de imponerle la polémica. Esta admirable síntesis es nuestra epístola «a los Efesios». Esta denominación, que ni siquiera se halla textualmente garantizada, ver Efe_1:1, pudiera engañarnos. En realidad, Pablo no se dirige a los fieles de Éfeso, con quienes ha convivido tres años, Efe_1:15; Efe_3:2-4, sino más bien a los creyentes en general y más particularmente a las comunidades del valle del Lico, entre las cuales hace circular su carta, Col_4:16.

La interpretación, cuyas líneas generales acabamos de trazar, respeta la tradición que atribuye Col Ef a Pablo y tiene muchos visos de probabilidad. Pero a partir del s. XIX se ha puesto en duda la autenticidad de estas dos epístolas. Su estilo pesado y repetitivo les parece a algunos impropio de Pablo; las ideas teológicas, en particular las que se refieren al Cuerpo de Cristo, a Cristo, Cabeza del cuerpo y de la Iglesia universal, no son las mismas que aparecen en las cartas anteriores; los errores con los que se enfrentan son posteriores a Pablo, pertenecen más bien al gnosticismo del siglo II. Estas objeciones son serias. Están formuladas por numerosos críticos, incluidos algunos católicos. Pero no son irrefutables. De hecho, en lo que se refiere a Col, hoy día la balanza se inclina más bien a favor de la autenticidad, y esto por buenas razones. Pues no solamente se encuentran en ella las ideas fundamentales de Pablo, sino que las nuevas se explican de manera satisfactoria, por las circunstancias referidas anteriormente. Lo mismo podemos decir de Ef, aun cuando en ésta la duda subsiste. Entre los argumentos a favor de la autenticidad paulina, hay que notar: 1. Ef es obra de un autor dotado de un pensamiento creador, no de alguien que utiliza las ideas de otro. 2. El estilo lento, rico, a veces pesado, de Col Ef, que contrasta con las discusiones rápidas, nerviosas de las cartas anteriores puede explicarse porque Pablo se está abriendo a nuevos y más amplios horizontes. 3. El estilo de las cartas anteriores no es del todo coherente y en ellas encontramos dos ejemplos de este estilo tardío, contemplativo y casi litúrgico en Rom_3:23-26 y 2Co_9:8-14. La verdadera dificultad viene de los numerosos pasajes en que Ef parece repetir las expresiones de Col en forma bastante servil y desmañada; pero esto puede obedecer a que Pablo no solía escribir íntegramente sus cartas, y es posible que en la redacción de Ef haya permitido a un discípulo una intervención más considerable que la de costumbre. Hay que reconocer, sin embargo, que las observaciones 2 y 3 cuadrarían mejor con la hipótesis de un posible autor distinto de Pablo, dotado de una capacidad creadora parecida a la de Pablo, pero dispuesto a repetir servilmente frases enteras de otras cartas paulinas. La dificultad de encontrar un autor tan híbrido para Efesios es una de las principales razones que han impulsado a algunos críticos a suponer que Colosenses, de la que están tomadas la mayoría de las frases, no era tampoco de Pablo. Partiendo, pues, de que la hipótesis más probable es la que admite la autenticidad paulina de estas dos epístolas, mas no la única posible, podríamos reconstruir el origen paulino de Col Ef de la siguiente manera: Los errores en Colosas, contra los que escribe Pablo, no son todavía los de los gnósticos del siglo II, sino más bien ideas que se encuentran habitualmente entre los judíos esenios. El peligro provenía de especulaciones fundamentalmente judías, Col_2:16, sobre las potencias celestes o cósmicas a las que se atribuía el poder de dirigir la marcha del cosmos. Los Colosenses exageraban tanto su importancia que comprometían la supremacía de Cristo.

El autor de la carta acepta el planteamiento del problema sin poner en duda la actividad de tales potencias; incluso las equipara con los ángeles de la tradición judía, ver Col_2:15. Pero lo hace precisamente para situarlas en su justo lugar en el gran plan de la salvación. Las potencias han desempeñado su papel como intermediarios y administradores de la Ley. Hoy en día ese papel ha concluido. El Cristo Kyrios, al instaurar el orden nuevo, tomó en sus manos el gobierno del mundo. Su exaltación celeste le ha elevado por encima de las potencias cósmicas a las que ha despojado de sus antiguos atributos, Col_2:15. Y él, que ya las dominaba en virtud de la primera creación, a título de Hijo, imagen del Padre, las domina definitivamente como cabeza de ellas en la nueva creación, en la que ha asumido en sí todo el pléroma, es decir, toda la plenitud del Ser, de Dios y del mundo en Dios, Col_1:13-20. Los cristianos, liberados de esos «elementos del mundo», Col_2:8, Col_2:20, por su unión con la cabeza y por la participación de su plenitud, Col_2:10, ya no tienen por qué colocarse bajo la tiranía por medio de observancias anticuadas e ineficaces, Col_2:16-23. Unidos por el bautismo con Cristo muerto y resucitado, Col_2:11-13, ellos son los miembros de su cuerpo y sólo de él, como de su cabeza vivifante, reciben su nueva vida, Col_2:19. Sin duda, esta salvación cristiana es siempre lo que primordialmente interesa al autor, pero las exigencias de la polémica le han llevado a precisar la extensión cósmica de la obra de Cristo, integrando en ella junto a la humanidad salvada, ese vasto cosmos que es su marco, cosmos que se encuentra igualmente colocado, en forma indirecta, bajo la depedencia del único Señor. De ahí la ampliación del tema del «Cuerpo de Cristo», esbozado ya anteriormente, 1Co_12:12+, con la novedad de la insistencia en Cristo como cabeza; de ahí la ampliación cósmica de la obra de la salvación; de ahí el horizonte dilatado en que a Cristo se le considera más bien en su triunfo celeste, mientras la Iglesia en su unidad colectiva se va edificando hacia él; de ahí, en fin, el relieve más acentuado de la escatología ya realizada, ver Efe_2:6+.

Estas perspectivas se repiten en la epístola a los Efesios. Pero el esfuerzo polémico para asignar su puesto a las potencias ha producido sus frutos, Efe_1:20-22, y las miradas más bien se dirigen a la Iglesia, cuerpo de Cristo que se dilata con las dimensiones del universo nuevo, «plenitud del que lo llena todo en todo», Efe_1:23. En esta contemplación suprema que es como la cumbre de su obra, el autor reitera muchos temas antiguos para ordenarlos en la síntesis más vasta a que ha llegado. Vuelve a considerar especialmente los problemas de la epístola a los Romanos, esa otra obra cumbre que coronaba la etapa anterior de su pensamiento. No sólo evoca en breves palabras los resúmenes de aquélla sobre el pasado pecador de la humanad y sobre la gratuidad de la salvación por Cristo, Efe_2:1-10, sino que también reconsidera el problema de los judíos y de los gentiles que anteriormente le angustiaba, Rm 9-11. Y en esta ocasión lo hace a la serena luz de la escatología realizada en el Cristo celeste: en adelante, los dos pueblos se le presentan unidos, reconciliados en un solo hombre nuevo, y caminando de común concierto hacia el Padre, Efe_2:11-22. Este acceso de los gentiles a la salvación de Israel en Cristo es el gran «misterio», Efe_1:9; Efe_3:3-6, Efe_3:9; Efe_6:19; Col_1:27; Col_2:2; Col_4:3, cuya contemplación le inspira acentos inimitables sobre la infinita sabiduría que se despliega en este misterio, Efe_3:9 s; Col_2:3, sobre la caridad insondable de Cristo que en él se manifiesta, Efe_3:18 s, sobre la elección enteramente gratuita que ha hecho de él el ministro de ese misterio, Efe_3:2-8. Este plan de salvación se ha desarrollado por etapas conforme a los designios eternos de Dios, Efe_1:3-14, que culminan en los desposorios de Cristo con la humanidad salvada que es la Iglesia, Efe_5:22-32.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:24



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:18-19

[2] Rom_16:25+; Isa_45:3

NOTAS

2:2 Var.: «de Cristo». Ver Col_4:3; Efe_3:4; o: «de Dios, de Cristo», «de Dios, Padre de Cristo», «de Dios Padre y de Cristo», etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_2:4-5

NOTAS

2:3 Parece claro que el relativo se refiere al «misterio»; en él se encierra «oculta» una infinita «sabiduría» de Dios; ver Rom_16:25+; 1Ti_1:16+. Es verdad que el objeto del misterio es Cristo, Col_1:27, Sabiduría de Dios, 1Co_1:24, 1Co_1:30, misteriosa, 1Co_2:7, y difícil de conocer, Efe_3:8, Efe_3:19.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_5:6

NOTAS

2:4 Primera aparición del tema que Pablo va a desarrollar desde el v. Col_2:8.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_5:3-4

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_2:22+

[2] Efe_4:21; 1Ts_2:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_5:6; Rom_6:15+

[2] Gál_4:3+

NOTAS

2:8 Renegar de Cristo, una vez liberados del imperio de las tinieblas y devueltos a la libertad por Cristo, Col_1:13, para volver a los viejos errores, sería recaer en la esclavitud, ver Gál_4:8; Gál_5:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:19+; Efe_1:13; Efe_3:19; Efe_4:12-13

NOTAS

2:9 El sentido de la palabra «plenitud», Col_1:19+, se precisa aquí mediante el adverbio «corporalmente» y el genitivo «de la divinidad». En Cristo resucitado se une el mundo divino entero, al que él pertenece por su ser preexistente y glorificado, y el mundo creado que asumió -directamente (la humanidad) e indirectamente (el cosmos)- mediante su Encarnación y Resurrección. En una palabra, toda la plenitud del Ser.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:16; Col_2:15

NOTAS

2:10 El cristiano participa de la plenitud de Cristo, en cuanto miembro de su cuerpo, de su «Pléroma», ver Col_1:19; Efe_1:23; Efe_3:19; Efe_4:12-13 y las notas. Asociado de esta manera al que es cabeza de las potestades celestes, resulta desde entonces superior a ellas. -Los vv. siguientes van a desarrollar estas dos ideas: participación del cristiano en el triunfo de Cristo, vv. Col_2:11-13; sumisión de las potestades celestes a este triunfo, vv. Col_2:14-15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:3; Rom_2:25-29; Jer_4:4

[2] Mar_10:38

NOTAS

2:11 (a) La circuncisión material no despojaba más que de un pequeño trozo de carne.

2:11 (b) Es decir, la circuncisión espiritual instituida por Cristo, que es el bautismo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:4+

[2] Rom_1:4+; Rom_8:11+; Efe_1:19 s; Efe_2:6+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Efe_2:1, Efe_2:5 s

NOTAS

2:13 (a) «os»; Var.: «nos».

2:13 (b) Sujeto: Dios Padre.

2:13 (c) «nos»; var. (Vulg. ): «os».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:15

NOTAS

2:14 El régimen de la Ley, al prohibir el pecado, no conseguía más que dar sentencia de muerte contra el hombre transgresor, ver Rom_7:7+. Esta es la sentencia que Dios suprime, ejecutándola en la persona de su Hijo: después de haberle «hecho pecado», 2Co_5:21, «sometido a la Ley», Gál_4:4, y «maldito» por ella, Gál_3:13, le entregó a la muerte en cruz, clavando en el leño y destruyendo en su persona el documento que contenía nuestra deuda y nos condenaba.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:16; Col_2:10

[2] 2Co_2:14

NOTAS

2:15 Conforme a una antigua tradición, Pablo entrevé detrás de la Ley judía a las potestades angélicas, ver Gál_3:19+, que usurparon en la mente de los hombres, ver v. Col_2:18, la autoridad del Creador. Una vez abolido por la cruz de su Hijo el régimen de la Ley, Dios quita a estas potestades el instrumento de su dominación: en adelante aparecen sometidas a Cristo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_4:3+

[2] Rom_14:5

NOTAS

2:17 Lit.: «pero el cuerpo, es (el) de Cristo». Pablo juega con el doble sentido de la palabra griega sôma; por una parte, el «cuerpo» que se opone a la sombra; por otra, el cuerpo físico de Cristo resucitado, que es la realidad escatológica esencial, el germen del universo nuevo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_6:2

NOTAS

2:18 (a) o: «Que nadie decida en contra vuestra».

2:18 (b) El culto celestial ofrecido por los ángeles más bien que el culto dirigido a los ángeles.

2:18 (c) Var. (Vulg. ): «de lo que no vio». -Pablo censura aquí a los doctores de Colosas, bien por fiarse de sus visiones, o simplemente por edificar toda su religión sobre las cosas visibles.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Efe_4:15-16

NOTAS

2:19 Cristo, Efe_4:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_4:3+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_6:13; 1Co_8:8

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_29:13; Mat_15:9

NOTAS

2:23 Para apagar la insolencia de la carne. Otros entienden: «no tienen ningún valor y sólo sirven para la satisfacción de la carne».