II Tesalonicenses  2 Biblia Jerusalén (1998) | 17 versitos |
1 Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
2 que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor.
3 Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición,
4 el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios.
5 ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
6 Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.
7 Porque el misterio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene,
8 entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la manifestación de su Venida.
9 La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, signos, prodigios engañosos,
10 y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.
11 Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira,
12 para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.
13 Nosotros, en cambio, debemos dar gracias en todo tiempo a Dios por vosotros, hermanos, amados del Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad.
14 Para esto os ha llamado por medio de nuestro Evangelio, para que consigáis la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.
16 Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa,
17 consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.

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Introducción a II Tesalonicenses 

I y II Tesalonicenses.
Las primeras cronológicamente están dirigidas a los Tesalonicenses, evangelizados por San Pablo en el curso de su segundo viaje, Hch_17:1-10, otoño del 49 a primavera del 50. Obligado por los ataques de los judíos a salir para Berea, desde donde llegó a Atenas y Corinto, de esta última ciudad escribió sin duda 1 Ts en el verano del 50. Silas y Timoteo están con él, y las buenas noticias traídas por este último después de una segunda visita a Tesalónica, sirven de ocasión a Pablo para desahogar su corazón, 1-3; siguen algunas exhortaciones prácticas, 1Ts_4:1-12; 1Ts_5:12-28, entre las que se incluye una respuesta respecto de la suerte de los difuntos y de la Parusía de Cristo, 4:13-5:11. 2 Ts, escrita sin duda en Corinto algunos meses más tarde (2Ts_2:15), contiene además de exhortaciones prácticas, 1; 2:13-3:15, nuevas instrucciones sobre la fecha de la Parusía y los signos que la han de preceder, 2Ts_2:1-12.

2 Ts presenta sorprendentes semejanzas literarias con 1 Ts, hasta el punto que algunos críticos han visto en ella la obra de un falsario que se habría inspirado en San Pablo imitando su estilo. Pero resulta difícil comprender el motivo de tal falsificación, y es mucho más sencillo pensar que el mismo Apóstol, queriendo corregir algunos aspectos de su enseñanza escatológica mal comprendidos, 1Ts_5:2-9, haya escrito esta segunda carta repitiendo las fórmulas de la primera. Ambos escritos no se contradicen, sino que se completan; y su autenticidad queda asimismo bien testificada por la antigua tradición de la Iglesia.

Aparte del interés que ofrecen por presentar ya en germen muchos de los temas que se repetirán en ulteriores epístolas, éstas son importantes sobre todo por su doctrina sobre la escatología. En esta primera etapa de su apostolado, el pensamiento del Apóstol aparece enteramente centrado en la resurrección de Cristo y en su venida gloriosa que traerá la salvación a los que hayan creído en él, aun cuando hubieran ya muerto, 1Ts_4:13-18. Describe esta venida gloriosa según las tradiciones de la apocalíptica judía y del cristianismo primitivo (discurso escatológico de los Sinópticos, sobre todo de Mt). Conforme a las enseñanzas de Jesús, ora insiste en la inminencia imprevisible de esta venida, que exige vigilancia, 1Ts_5:1-11, hasta el punto de producir la impresión de que él y ellos la verán en vida, 1Ts_4:17, ora tanquiliza a sus fieles inquietos por esta perspectiva, recordándoles que no ha llegado aún el Día y que ha de ser precedido de algunos signos, 2Ts_2:1-12. Éstos ya no son tan claros para nosotros como debieron serlo para los primeros lectores. Parece que Pablo se imagina al Anticristo como un individuo que vendrá en los últimos tiempos. En cuanto al obstáculo «que ahora le retiene», 2Ts_2:6, algunos intérpretes han visto en él al imperio romano, otros a la predicación evangélica, pero nada hay de cierto.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:31+; 1Co_15:23; 1Ts_4:15-17

NOTAS

2 La descripción de 1Ts 4:13 - 5:11 se abstenía de determinar la fecha de la Parusía. Respondiendo sin duda a otras preguntas, basadas en una errónea interpretación de 1Ts_5:2, Pablo no vuelve aquí sobre el destino de los vivos y de los muertos; se limita a precisar que la vuelta de Cristo no es inminente y será precedida de señales reconocibles.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_3:17

[2] 1Co_1:8+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_13:1-8; Dan_11:36

NOTAS

2:3 (a) El riesgo de decepción en esta materia es uno de los grandes temas de la apocalíptica del NT, Mar_13:5; Luc_21:8; Apo_13:13; Apo_20:7.

2:3 (b) Se menciona la apostasía como algo conocido. Al contenido general de la palabra (secesión, defección) hay que darle un valor religioso, Hch_5:37; Hch_21:21; Heb_3:12. Es posible que los que consientan en apartarse de la fe se junten a los que jamás pertenecieron a Cristo, ver 1Ti_1:1; 2Ti_2:1; 2Ti_4:3; etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_14:13; Eze_28:2

NOTAS

2:4 La apostasía será causada por un personaje que lleva tres nombres y que, hasta el v. 2Ts_2:5, se presenta como el gran enemigo de Dios. Es el Impío por excelencia, lit. «el hombre de la impiedad» (Var.: «el hombre del pecado»), «el Hijo de perdición», es decir, un ser destinado a su perdición: v. 2Ts_2:10; Jua_17:12; ver 1Ts_5:5, el Adversario de Dios, descrito aquí en términos inspirados en Dan_11:36 (donde se trata de Antíoco Epífanes). En la tradición cristiana, influida por Daniel, este Adversario recibirá el nombre de Anticristo, ver 1Jn_2:18; 1Jn_4:3; 2Jn_1:7. Aparece como un ser personal, que se manifestará al fin de los tiempos (mientras que Satán, cuyo instrumento es, actúa desde ahora en «el misterio», v. 2Ts_2:7), ejerciendo contra los creyentes un poder perseguidor y seductor. Ver Mat_24:24; Apo_13:1-8, para la gran prueba final a que pondrá fin la vuelta de Cristo.

NOTAS

2:6 Pablo atribuye el retraso de la Parusía a algo (v. 6) o alguien (v. 7) que «retiene»: una fuerza o persona que impide la manifestación del Anticristo (y que debe preceder a la Parusía). Los destinatarios de la carta captaban al parecer la alusión, pero para nosotros es un enigma, a pesar de las abundantes explicaciones que se han propuesto.

NOTAS

2:7 Hasta el momento de su «manifestación» final, la impiedad trabaja en el misterio, y de esta actividad secreta resultará la apostasía. Una vez apartado el obstáculo, el Impío trabajará a la luz del día.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_11:4; Sal_33:6; Apo_19:11-21

NOTAS

2:8 (a) La manifestación del Impío, vv. 2Ts_2:6, 2Ts_2:8, responde a la manifestación del Señor, 2Ts_1:7; 1Co_1:7, así como su parusía, v. 2Ts_2:9, se opone a la del Señor, v. 2Ts_2:8. El Anti-Dios se convierte en el Anti-Cristo. Pero no hay duda que el Señor vencerá a su rival.

2:8 (b) Adic.: «Jesús».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:2; Apo_13:13-17; Jua_8:44

NOTAS

2:9 El Impío sirve de instrumento a la acción de Satanás, ver 1Ts_2:18, que le comunica su poder sobrehumano, algo así como el Espíritu de Cristo se comunica a los cristianos. Ver el Dragón y la Bestia, Apo_13:2, Apo_13:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_22:22; Isa_6:10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:19; Jua_9:39

NOTAS

2:12 Prosigue el contraste entre los creyentes y los rebeldes. Mentira y verdad no tienen aquí un valor puramente intelectual, sino un sentido religioso que abarca la vida y las obras, ver Jua_8:32+, Jua_8:44+; 1Jn_3:19+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:29 s; Efe_1:4; 1Ts 4-5; 1Ts_4:3+,8; 1Pe_1:1-2

NOTAS

2:13 (a) Este pasaje, 2:13—3:5, enlaza estrechamente con la descripción de la Parusía. Después de refutar las ideas falsas, el Apóstol expone las consecuencias positivas de su pensamiento. El pasaje es de una gran riqueza y su pensamiento es «trinitario», 2Co_13:13+ [2Co_13:14]; ver 1Ts_4:6-8.

2:13 (b) Var.: «como primicias».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_3:8; 2Ts_3:6; 1Co_11:2+

NOTAS

2:15 Las tradiciones enseñadas por Pablo durante su estancia, o por escrito después de su partida, 2Ts_2:2, 2Ts_2:5; 2Ts_3:6; 1Ts_3:4; 1Ts_4:2; 1Ts_4:6; 1Ts_5:27, incluyen en el mensaje evangélico, ver 1Ts_2:13+, los principios que rigen la vida cristiana, ver 1Ts_4:1; 1Co_11:2, 1Co_11:23-25.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_5:2+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_3:11-13