I Timoteo 1 Biblia Jerusalén (1998) | 20 versitos |
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza,
2 a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
3 Al partir yo para Macedonia te rogué que permanecieras en Éfeso para que mandaras a algunos que no enseñasen doctrinas extrañas,
4 ni dedicasen su atención a fábulas y genealogías interminables, que se prestan más para promover disputas que para realizar el plan de Dios, fundado en la fe.
5 El fin de este mandato es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.
6 Algunos, desviados de esta línea de conducta, han venido a caer en una vana palabrería;
7 pretenden ser maestros de la Ley sin entender lo que dicen ni lo que tan rotundamente afirman.
8 Sí, ya sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley,
9 teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos,
10 adúlteros, homosexuales, traficantes de esclavos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina,
11 según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.
12 Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio,
13 a mí que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré por ignorancia cuando no era creyente.
14 Pero la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús.
15 Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo.
16 Y si encontré misericordia fue para que en mí, el primero, manifestase Jesucristo toda su paciencia y sirviera de ejemplo a los que habían de creer en él para obtener vida eterna.
17 Al Rey de los siglos, al Dios inmortal, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18 Esta es la recomendación, hijo mío Timoteo, que yo te hago, de acuerdo con las profecías pronunciadas sobre ti anteriormente. Combate, apoyado en ellas, el buen combate,
19 conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe;
20 entre éstos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendiesen a no blasfemar.

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Introducción a I Timoteo

I y II Timoteo y Tito.
Estas cartas dirigidas a dos de los más fieles discípulos de Pablo, Hch_16:14; 2Co_2:13, ofrecen directrices para la organización y el régimen de las comunidades cristianas que se les han confiado. Por esta razón se las llama «pastorales» desde el siglo XVIII. Estas cartas presentan divergencias notables con las otras de Pablo. Difieren considerablemente en el vocabulario. Muchas palabras de uso frecuente en las anteriores epístolas no aparecen en éstas, y sí en cambio otras, y en gran proporción, que no figuran en las primeras. El estilo ya no es apasionado ni entusiasta, sino frío y burocrático. El modo de abordar los problemas ha cambiado. Pablo se limita a condenar las falsas doctrinas en lugar de oponerse a ellas con argumentos persuasivos. Finalmente es difícil situar estas cartas en el decurso de la vida de Pablo, tal como los Hechos nos la describen. Se comprende así que se cuestione la autenticidad de las Pastorales. Frecuentemente se explican estas diferencias invocando la edad avanzada de Pablo, que habría dejado más libertad a un secretario (quizás Lucas, 2Tm_4:11) y la deficiente información sobre los detalles de la vida de Pablo después de su liberación de la prisión romana. Pero muchos críticos rechazan estos argumentos por demasiado subjetivos, y sostienen que las Pastorales son obra de un discípulo de Pablo, de fines del siglo I, con el objeto de resolver problemas de una Iglesia bastante diferente. Esta hipótesis no es en absoluto imposible, pero no hay ningún testimonio que indique que existían ya las cartas pseudoepigráficas y que tuvieran alguna aceptación. 2Ts_2:2 y Apo_22:18 demuestran que los primeros cristianos veían la necesidad de distinguir los escritos auténticos de los falsos. Unos pocos críticos defienden una posición intermedia entre estos dos extremos: según ellos un cristiano, discípulo de Pablo, habría heredado las tres cartas personales conservadas por Timoteo y Tito hasta su muerte. Las completó añadiendo lo que creía que Pablo habría respondido a los nuevos problemas de la Iglesia. Las Pastorales no serían, pues, del Apóstol, pero contendrían fragmentos auténticos: por ejemplo 2Tm_1:15-18; 2Tm_4:9-15; Tit_3:12-14. Las dudas sobre la extensión y el numero de estos fragmentos restan valor a la hipótesis, carente de pruebas en apoyo de tal práctica editorial en aquella época.

La insuficiencia de estas hipótesis hace pensar en un error metodológico cuando se toman las Pastorales como un conjunto unificado, por lo cual ciertas observaciones válidas para una carta, se las aplica a las demás, creando confusión. Por el contrario, el estudio detallado de cada una de las cartas demuestra una proximidad mayor entre 1 Tm y Tt que entre cualquiera de éstas y 2 Tm. Si se estudia esta última aisladamente, no existe ninguna objeción convincente que impida admitir que haya sido escrita por Pablo. Al tener como destinatario una persona, difiere de las cartas dirigidas a las iglesias, como la carta de Ignacio a la iglesia de Esmirna difiere de su carta a Policarpo, obispo de la misma iglesia. Si admitimos que 2Tm_4:6 no alude a una muerte próxima, 2 Tm se enmarca naturalmente en el final del cautiverio de Pablo en Roma, Hch_28:16 s, mientras esperaba su liberación. Y si admitimos la autenticidad de 2 Tm, el carácter heterógeneo de 1 Tm y Tt resulta más evidente dentro del corpus paulino. De modo particular, la visión del ministerio que en ellas se desarrolla contrasta vivamente con la dinámica misionera propia de Pablo, 1Tm_1:6-8; Flp_2:14-16. Lo que domina aquí es la preocupación por una conducta ciudadana respetuosa y sumisa, 1Tm_2:1-2; 1Tm_6:2; Tit_3:1-2, y las cualidades requeridas para los ministros son las propias de cualquier burócrata, 1Tm_3:1-13; Tit_1:5-9. Se ha producido, pues, una clara evolución en las iglesias paulinas. De una Iglesia entusiasta, inflamada por el Espíritu, se ha pasado a una comunidad organizada. El jefe carismático ha dejado su puesto a una direccción institucional; pero no hay todavía trazas del tipo de episcopado monárquico, atestiguado por Ignacio de Antioquía. La autoridad en la Iglesia es colegiada y los «epíscopos», 1Tm_3:2-5, tienen la misma función que los «presbíteros», 1Tm_5:17. Cada presbítero debe tener las cualidades de un «epíscopo», Tit_1:6-9. No conviene, pues, señalar para 1 Tm y Tt una fecha demasiado tardía dentro del siglo I.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:1+

NOTAS

1:1 (a) Var.: «promesa».

1:1 (b) El titulo de Salvador, raro en las epístolas paulinas, Efe_5:23; Flp_3:20, se atribuye en las Pastorales tanto al Padre, 1Ti_1:3; 1Ti_4:10; Tit_1:3; Tit_2:10; Tit_3:4, como a Jesucristo, 2Ti_2:10; Tit_1:4; Tit_2:13; Tit_3:6. La obra de Cristo Salvador realizaba la voluntad del Padre.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_16:1+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_4:7; 1Ti_6:4, 1Ti_6:20; 2Ti_2:14, 2Ti_2:16, 2Ti_2:23; 2Ti_4:4; Tit_1:14; Tit_3:9

NOTAS

1:4 (a) Especulaciones judías relativas a la historia de los patriarcas y de los héroes del AT, al estilo de lo que se puede leer en el Libro de los Jubileos.

1:4 (b) Var. (Vulg. ): «la edificación».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_51:12 [Sal_51:10]; 1Co_4:4+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:7+, Rom_7:12 s

NOTAS

1:8 (a) La Ley mosaica.

1:8 (b) Sin exigirle más de lo que puede dar (lit.: «si se usa de ella como de una ley»).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_5:18

[2] Rom_1:29+

NOTAS

1:9 La Ley, aquí, no es buena porque dé a conocer el pecado, Rom_7:7+, Rom_7:12-14, o prepare la venida de Cristo, Gál_3:24-25, sino porque es necesaria para corregir a los pecadores.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_18:13

NOTAS

1:10 Las Epístolas Pastorales insisten a menudo en la «sana» doctrina, etc.: 1Ti_6:3; 2Ti_2:13; 2Ti_4:3; Tit_1:9, Tit_1:13; Tit_2:1, Tit_2:8. Se trata de la predicación apostólica con todas las cualidades de lo que es sano y en relación con la conducta moral (ver Rom_12:1-2; Flp_4:8-9).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_4:4; Jua_1:14+; 1Ts_2:4; Tit 1;3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_1:13; Hch_8:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_3:17+; Jua_16:2; 1Co_15:9 s; 2Pe_3:15

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_9:13 p

NOTAS

1:15 Esta fórmula es característica de las Pastorales, 1Ti_3:1; 1Ti_4:9; 2Ti_2:11; Tit_3:8. Es un modo de atraer la atención, quizá de subrayar una alusión o una cita que los lectores identificaban.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_3:7+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_1:15; 1Ti_6:16

[2] Rom_16:27+

NOTAS

1:17 «inmortal», var. (Vulg. ). -Esta doxología solemne probablemente tiene origen litúrgico. En las epístolas de Pablo son frecuentes las doxologías, Rom_16:27+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_4:14+; 2Ti_4:7

NOTAS

1:18 Como en 1Ti_4:14, Pablo recuerda a Timoteo la intervención de los «profetas» en el momento de su investidura apostólica, Hch_13:1-3; Hch_11:27+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ti_2:17; 2Ti_4:14; 1Co_5:5+

NOTAS

1:20 Pena de exclusión de la comunidad que debía hacer posible la enmienda del culpable, ver 1Co_5:5+.