I Timoteo 5 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Al anciano no le reprendas con dureza, sino exhórtale como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos;
2 a los ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
3 Honra a las viudas, a las que son verdaderamente viudas.
4 Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios.
5 Pero la que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias y oraciones noche y día.
6 La que, en cambio, está entregada a los placeres, aunque viva, está muerta.
7 Todo esto incúlcalo también, para que sean irreprensibles.
8 Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel.
9 Que la viuda que sea inscrita en el catálogo de las viudas no tenga menos de sesenta años, haya estado casada una sola vez,
10 y tenga el testimonio de sus bellas obras: haber educado bien a los hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de buenas obras.
11 Descarta, en cambio, a las viudas jóvenes, porque cuando les asaltan los placeres contrarios a Cristo, quieren casarse
12 e incurren en condenación por haber faltado a su compromiso anterior.
13 Y además, estando ociosas, aprenden a ir de casa en casa; y no sólo están ociosas, sino que se vuelven también charlatanas y entrometidas, hablando de lo que no deben.
14 Quiero, pues, que las jóvenes se casen, que tengan hijos y que gobiernen la propia casa y no den al adversario ningún motivo de hablar mal;
15 pues ya algunas se han extraviado yendo en pos de Satanás.
16 Si alguna creyente tiene viudas, atiéndalas ella misma y no las cargue a la iglesia, a fin de que ésta pueda atender a las que sean verdaderamente viudas.
17 Los presbíteros que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración, principalmente los que se afanan en la predicación y en la enseñanza.
18 La Escritura, en efecto, dice: No pondrás bozal al buey que trilla, y también: El obrero tiene derecho a su salario.
19 No admitas ninguna acusación contra un presbítero si no viene con el testimonio de dos o tres.
20 A los culpables, repréndeles delante de todos, para que los demás cobren temor.
21 Yo te conjuro en presencia de Dios, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, que observes estas recomendaciones sin prejuicios y no actuando por favoritismos.
22 No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos. Consérvate puro.
23 No bebas ya agua sola. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones.
24 Los pecados de algunas personas son notorios aun antes de que sean investigados; en cambio los de otras, lo son solamente después.
25 Del mismo modo las obras, las que son bellas, son manifiestas; y las que no lo son, no pueden quedar ocultas.

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Introducción a I Timoteo

I y II Timoteo y Tito.
Estas cartas dirigidas a dos de los más fieles discípulos de Pablo, Hch_16:14; 2Co_2:13, ofrecen directrices para la organización y el régimen de las comunidades cristianas que se les han confiado. Por esta razón se las llama «pastorales» desde el siglo XVIII. Estas cartas presentan divergencias notables con las otras de Pablo. Difieren considerablemente en el vocabulario. Muchas palabras de uso frecuente en las anteriores epístolas no aparecen en éstas, y sí en cambio otras, y en gran proporción, que no figuran en las primeras. El estilo ya no es apasionado ni entusiasta, sino frío y burocrático. El modo de abordar los problemas ha cambiado. Pablo se limita a condenar las falsas doctrinas en lugar de oponerse a ellas con argumentos persuasivos. Finalmente es difícil situar estas cartas en el decurso de la vida de Pablo, tal como los Hechos nos la describen. Se comprende así que se cuestione la autenticidad de las Pastorales. Frecuentemente se explican estas diferencias invocando la edad avanzada de Pablo, que habría dejado más libertad a un secretario (quizás Lucas, 2Tm_4:11) y la deficiente información sobre los detalles de la vida de Pablo después de su liberación de la prisión romana. Pero muchos críticos rechazan estos argumentos por demasiado subjetivos, y sostienen que las Pastorales son obra de un discípulo de Pablo, de fines del siglo I, con el objeto de resolver problemas de una Iglesia bastante diferente. Esta hipótesis no es en absoluto imposible, pero no hay ningún testimonio que indique que existían ya las cartas pseudoepigráficas y que tuvieran alguna aceptación. 2Ts_2:2 y Apo_22:18 demuestran que los primeros cristianos veían la necesidad de distinguir los escritos auténticos de los falsos. Unos pocos críticos defienden una posición intermedia entre estos dos extremos: según ellos un cristiano, discípulo de Pablo, habría heredado las tres cartas personales conservadas por Timoteo y Tito hasta su muerte. Las completó añadiendo lo que creía que Pablo habría respondido a los nuevos problemas de la Iglesia. Las Pastorales no serían, pues, del Apóstol, pero contendrían fragmentos auténticos: por ejemplo 2Tm_1:15-18; 2Tm_4:9-15; Tit_3:12-14. Las dudas sobre la extensión y el numero de estos fragmentos restan valor a la hipótesis, carente de pruebas en apoyo de tal práctica editorial en aquella época.

La insuficiencia de estas hipótesis hace pensar en un error metodológico cuando se toman las Pastorales como un conjunto unificado, por lo cual ciertas observaciones válidas para una carta, se las aplica a las demás, creando confusión. Por el contrario, el estudio detallado de cada una de las cartas demuestra una proximidad mayor entre 1 Tm y Tt que entre cualquiera de éstas y 2 Tm. Si se estudia esta última aisladamente, no existe ninguna objeción convincente que impida admitir que haya sido escrita por Pablo. Al tener como destinatario una persona, difiere de las cartas dirigidas a las iglesias, como la carta de Ignacio a la iglesia de Esmirna difiere de su carta a Policarpo, obispo de la misma iglesia. Si admitimos que 2Tm_4:6 no alude a una muerte próxima, 2 Tm se enmarca naturalmente en el final del cautiverio de Pablo en Roma, Hch_28:16 s, mientras esperaba su liberación. Y si admitimos la autenticidad de 2 Tm, el carácter heterógeneo de 1 Tm y Tt resulta más evidente dentro del corpus paulino. De modo particular, la visión del ministerio que en ellas se desarrolla contrasta vivamente con la dinámica misionera propia de Pablo, 1Tm_1:6-8; Flp_2:14-16. Lo que domina aquí es la preocupación por una conducta ciudadana respetuosa y sumisa, 1Tm_2:1-2; 1Tm_6:2; Tit_3:1-2, y las cualidades requeridas para los ministros son las propias de cualquier burócrata, 1Tm_3:1-13; Tit_1:5-9. Se ha producido, pues, una clara evolución en las iglesias paulinas. De una Iglesia entusiasta, inflamada por el Espíritu, se ha pasado a una comunidad organizada. El jefe carismático ha dejado su puesto a una direccción institucional; pero no hay todavía trazas del tipo de episcopado monárquico, atestiguado por Ignacio de Antioquía. La autoridad en la Iglesia es colegiada y los «epíscopos», 1Tm_3:2-5, tienen la misma función que los «presbíteros», 1Tm_5:17. Cada presbítero debe tener las cualidades de un «epíscopo», Tit_1:6-9. No conviene, pues, señalar para 1 Tm y Tt una fecha demasiado tardía dentro del siglo I.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_19:32



NOTAS

5:3 Pueden distinguirse aquí tres categorías de viudas: aquellas a las que la Iglesia no tiene por qué asistir, porque tienen familia, v. 1Ti_5:4; aquellas a las que la Iglesia tiene el deber de asistir, porque son «verdaderamente viudas», solas en el mundo, vv. 1Ti_5:3, 1Ti_5:5 y 1Ti_5:16; finalmente aquellas que, asistidas o no por la Iglesia, son llamadas por ella a ejercer algunas funciones oficiales, a condición de satisfacer a ciertas severas exigencias, vv. 1Ti_5:9-15.

NOTAS

5:4 Var. (Vulg): «que aprenda ella».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jdt_8:4-5; Luc_2:37

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_3:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_13:14

[2] Hch_9:13+

NOTAS

5:10 (a) La belleza es una nota distintiva de la espiritualidad de los cristianos y el secreto de su apostolado. Dado que el propósito de la redención ha sido constituir un pueblo entregado a las «bellas obras», Tit_2:14; Tit_3:7; Efe_2:10, lo que Dios espera de los suyos es una progresiva transfiguración para conseguir una belleza cada vez más resplandeciente, 1Ti_1:10; 1Ti_6:18. Todas las edades y todas las condiciones, incluso los esclavos, Tit_2:10, tienen, en todas las circunstancias, Tit_3:1, una excelencia y una nobleza espirituales que irradian con el brillo de la verdadera belleza.

5:10 (b) Rito de la hospitalidad antigua.

NOTAS

5:12 Su determinación de consagrarse a Dios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tit_1:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tit_2:8

NOTAS

5:14 (a) Hecha la experiencia, Pablo no considera ya prudente proponer a las jóvenes viudas el ideal que exponía en 1Co_7:8, 1Co_7:40.

5:14 (b) Al hombre malévolo, hostil a los cristianos, o bien, con menos probabilidad, a Satanás.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tit_1:5+

[2] 1Ts_5:12+

NOTAS

5:17 O: «doble honor».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_25:4

[2] 1Co_9:9; Luc_10:7

NOTAS

5:18 Var.: «a su alimento». Ver Mat_10:10. A la cita del Dt está añadida una sentencia de Cristo que sólo por Lucas nos es conocida, Luc_10:7; pero esto no supone necesariamente el evangelio de Lc compuesto por entero y aceptado como «Escritura». Ver 2Ti_2:15+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_19:15; Mat_18:16; 2Co_13:1

NOTAS

5:22 Para conferirle una función en la Iglesia, ver 1Ti_4:14+. Otros ven aquí un gesto de absolución de los pecados.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_5:10; Mat_5:16

[2] Mat_10:26 p