Hebreos 11 Biblia Jerusalén (1998) | 40 versitos |
1 La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de lo que no se ve.
2 Por ella fueron alabados nuestros mayores.
3 Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, lo visible, de lo invisible.
4 Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio mejor que el de Caín, por ella fue declarado justo, con la aprobación que dio Dios a sus ofrendas; y por ella, aunque muerto, sigue hablando.
5 Por la fe, Henoc fue trasladado, sin ver la muerte y no se le halló, porque lo trasladó Dios. Pero aún antes de su traslado, recibió el testimonio de haber agradado a Dios.
6 Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.
7 Por la fe, Noé, advertido sobre lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe.
8 Por la fe, Abrahán, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba.
9 Por la fe, peregrinó hacia la Tierra prometida como extranjero, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.
10 Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11 Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía.
12 Por lo cual también de uno solo y ya marcado por la muerte, nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como la arena de las playas.
13 En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose peregrinos y forasteros sobre la tierra.
14 Los que así hablan, claramente dan a entender que van en busca de una patria;
15 pues si pensaban en la que habían abandonado, podían volver a ella.
16 Por el contrario aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad.
17 Por la fe, Abrahán, sometido a la prueba, ofreció a Isaac como ofrenda, y, el que había recibido las promesas, ofrecía a su único hijo,
18 respecto del cual se le había dicho: Por Isaac tendrás descendencia.
19 Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitarlo de entre los muertos. Por eso lo recobró como símbolo.
20 Por la fe, bendijo Isaac el futuro de Jacob y Esaú.
21 Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y se postró apoyado en el extremo de su bastón.
22 Por la fe, José, al final de la vida, evocó el éxodo de los israelitas, y dio órdenes respecto de sus huesos.
23 Por la fe, Moisés, recién nacido, fue durante tres meses ocultado por sus padres, pues vieron que el niño era hermoso y no temieron el edicto del rey.
24 Por la fe, Moisés, ya adulto, rehusó ser llamado hijo de la hija del Faraón,
25 prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado,
26 estimando como riqueza mayor que los tesoros de Egipto el oprobio de Cristo, porque tenía los ojos puestos en la recompensa.
27 Por la fe, salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible.
28 Por la fe, celebró la Pascua e hizo la aspersión de la sangre para que el Exterminador no tocase a sus primogénitos.
29 Por la fe, atravesaron el mar Rojo como por tierra firme; mientras que los egipcios, al intentarlo, se ahogaron.
30 Por la fe se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días.
31 Por la fe, la prostituta Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores.
32 Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas.
33 Éstos, por la fe, sometieron reinos, administraron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones;
34 apagaron la violencia del fuego, escaparon al filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros;
35 algunas mujeres recobraron resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor;
36 otros soportaron la prueba de burlas y azotes, de cadenas y prisiones.
37 Fueron apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados,
38 ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por grutas y cavernas.
39 Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.
40 Dios tenía dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

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Introducción a Hebreos

EPÍSTOLA A LOS HEBREOS

Introducción
A diferencia de todas las anteriores, la autenticidad de la epístola a los Hebreos ha sido, desde antiguo, motivo de discusión. Rara vez se ha impugnado su canonicidad, pero la Iglesia de Occidente se negó a atribuírsela a Pablo hasta fines del siglo IV; y si bien la de Oriente aceptó esta atribución, no lo hizo sin reservas respecto de su forma literaria (Clemente de Alejandría, Orígenes). Y es que, en realidad, el lenguaje y el estilo de este escrito tienen una elegante pureza no habitual en San Pablo. No es suyo el modo de citar y utilizar el AT. Faltan el saludo y la introducción con que suele comenzar sus cartas.

Sin embargo resuena en ella el pensamiento paulino, sobre todo cuando desarrolla temas como la fe; la Ley antigua otorgada por mediación de ángeles, Heb_2:2; ver Gál_3:19+; la prevaricación de la generación salida de Egipto y que muere durante la travesía del desierto como una advertencia para los creyentes, 3:7-4:2; ver 1Co_10:1-3; los destinatarios, como niños que tienen necesidad de la leche materna, Heb_5:12; ver 1Co_3:1-13; 1Pe_2:2; Abrahán, modelo de la fe, Heb_6:12-15; Heb_11:19; ver Rom_4:17-21; la alianza del Sinaí, contrapuesta a la de la nueva Jerusalén, Heb_12:18-24; ver Gál_4:24-26, etc. El saludo final cita a Timoteo y el lenguaje del mismo recuerda a veces las epístolas pastorales y las de la cautividad.

Estas consideraciones han hecho pensar a muchos críticos católicos y protestantes en un redactor que avanza dentro de la línea paulina, sin llegar a la unanimidad a la hora de identificar a este autor anónimo. Se han propuesto diversos nombres, como Bernabé, Aristión, Silas, Apolo, Priscila, etc. Resulta más sencillo caracterizar su personalidad: es un judío de cultura helénica, familiarizado con el arte oratorio, preocupado por una interpretación puntual de los pasajes del AT que utiliza para apoyar su argumentación, y que cita normalmente según la versión de los LXX.

Tampoco hay datos que señalen el lugar y la fecha de composición, o los destinatarios. Parece que el escrito fue enviado desde Italia, Heb_13:24+ (pero la frase no es clara) y que fue redactado antes de la destrucción de Jerusalén. Aunque habla efectivamente de la liturgia veterotestamentaria como de una realidad actual, Heb_8:4 s; Heb_13:10, no alude nunca al Templo destruido por Tito en el 70 d. C., sino que se refiere siempre a la Tienda del desierto y a los textos que la describen, vigentes más allá de las vicisitudes históricas que afectaron al santuario. Incluso la resonancia de algunos pasajes de Heb_1:1-13 en la Primera Carta de Clemente —acéptese o no la hipótesis de un fondo común de las referencias bíblicas— no aporta ninguna utilidad, teniendo en cuenta las dificultades de datación para el escrito clementino. Hb alude luego a una persecución ya pasada, Heb_10:32-34, o a punto de terminar, Heb_13:3; pero estos indicios son demasiado endebles para fijar una fecha concreta. Por el contrario, un dato seguro es la distancia que media entre la predicación apostólica, Heb_2:3-4, y el primer anuncio recibido por los mismos destinatarios a través de los «guías» que tampoco son identificados, Heb_13:7+; ver Heb_10:32. Hb reserva el título de «apóstol» a Cristo, Heb_3:1+.

La principal preocupación del autor parece ser la de prevenir contra el peligro de la apostasía, Heb_6:4-8; Heb_10:19-39, y animar a los que tal vez añoraban el culto mosaico y el sesgo tranquilizante —incluso en el aspecto psicológico— de una religión oficial que las jóvenes comunidades cristianas no parecían compartir, Heb_13:9-10. Según esto podemos pensar que los destinatarios eran Hebreos convertidos que vivían en ambiente helénico, o bien gentiles fascinados por el culto hebreo, a semejanza de los lectores a los que se dirige Filón de Alejandría. Lo cierto es que se trataba de personas familiarizadas —a través de la catequesis o de la exégesis judía contemporánea— con cierta jerga técnica basada en la lectura de los LXX (ver Heb_5:10+; Heb_7:11), o también con algunas interpretaciones tradicionales, Heb_7:1-3+; Heb_11:17-19+. No se puede afirmar lo mismo en lo referente al Templo: las descripciones de lugares y ritos son abundantes, pero no siempre precisas, ver Heb_9:1-4+; Heb_13:21; Heb_10:11+.

Tampoco hay acuerdo sobre el género literario de Hb: ¿carta, discurso, tratado en forma epistolar? La epístola tiene, en realidad, la espontaneidad de un lenguaje hablado (p.e. Heb_2:5; Heb_7:4; Heb_9:5; Heb_11:32); pero con cortes súbitos, Heb_3:1; Heb_8:1; Heb_10:1; Heb_13:1, repeticiones, Heb_2:1-4 y Heb_12:25; Heb_2:17-18 y Heb_4:14-16; Heb_6:4-8 y Heb_10:26-31, y, sobre todo, retornos al tema principal después de largos intervalos, mal encajados dentro del contexto, Heb_4:4-16; Heb_5:9-10; Heb_6:20; Heb_8:1-2; Heb_9:11; Heb_10:19-23. Todo esto no cuadra bien con el género de una homilía que debía mantener atentos a los oyentes del principio al fin. Además, la disposición casi concéntrica de los temas cuadra menos con el género de un discurso: parece que se habla del sacerdocio y del sacrificio de Cristo en un pasaje central, 7:1-10:8; de la perseverancia en la fe, en dos pasajes simétricos, 3:1-4:14 y 10:19-12:13, enmarcados por dos discursos, uno sobre los ángeles, 1:5-2:18, y otro, que es una exhortación con rasgos apocalípticos, 12:14-13:19. ¡No habría oyente que lo siguiera!

De todos modos se pueden reconocer dos líneas de argumentación. La primera arranca de la exégesis cristológica del Sal 8 en Heb_2:5-8, se prolonga en Heb_5:1-10, para alcanzar su pleno desarrollo en Heb_7:1-28; Heb_10:1-18, enriquecido con una exhortación (Heb_10:26-36 y Heb_12:14-17), que concluye en Heb_13:20-21. Esta primera línea trata específicamente del sacerdocio de Cristo. La segunda línea desarrolla el tema de la fe, siguiendo el ejemplo del pueblo del Éxodo, y se reconoce principalmente en Heb_1:1-3; Heb_2:1-4; Heb_3:1-4, Heb_3:14; 10:36-12:3; Heb_12:18-25. En el desarrollo de este tema se concentran los rasgos más relevantes de inspiración paulina. La inserción (ver Heb_13:1+) de los capítulos 8 y 9, que interrumpe la secuencia entre Heb_7:28 y Heb_10:1+, (que contiene duplicados con Heb_10:1-18, relacionados con el tema de las repeticiones, aludidas anteriormente), puede considerarse como un desarrollo complementario de la primera línea de argumentación.

Estas dos homilías, escritas probablemente para ser pronunciadas, fueron fundidas en la última etapa redaccional en que se reagruparon las exhortaciones al final del texto. En esta etapa se intercalaron los cap. 8-9, las repeticiones, y la recapitulación de Heb_13:9-15. En realidad, cualquiera de estas subdivisiones tiene su punto de arbitrariedad; no obstante, se seguirá esta última en la presentación de la traducción del texto.

En la primera homilía, el autor concibe la revelación bíblica como un «continuum» (Heb_1:1-2) en cuatro tiempos: el tiempo de los Patriarcas y de las promesas (Heb_6:13-18); el tiempo de la Ley, «sombra» (Heb_8:5; Heb_10:1) y realización «carnal» (Heb_7:16); la renovación de las promesas por medio de David y los Profetas (Heb_4:7; Heb_7:28; Heb_8:7-13; la «imagen» de Heb_10:1); y finalmente la era escatológica, el «hoy» (Heb_4:7), inaugurado por Cristo, y en el que estamos también nosotros (Heb_11:39-40). El autor esboza las líneas de este tiempo a partir de una concepción del universo constituido en dos planos: los «eones», el universo inmanente que nosotros todavía no vemos sometido a Cristo (Heb_2:8), y el universo divino, fundamento de la realidad, según la mentalidad helenista y según algunas corrientes de la apocalíptica judía, en el que Jesús es situado como rey (Heb_1:6) y como sacerdote después de haber sido liberado del poder de la muerte (Heb_5:7; Heb_13:20). Una elaboración posterior (cap. 8-9) presenta el sacerdocio eterno de Cristo enlazado con el ofrecimiento de sí mismo realizado durante su vida. Esto le permite al creyente acercarse a Dios con plena confianza, sin mediación humana.

La vida del fiel, en realidad, debe ser considerada como un éxodo continuo hacia la patria prometida (Heb_4:1-6) que no puede identificarse con ningún lugar terrestre (Heb_4:8; Heb_11:13; Heb_13:14).

Esta afirmación, que no es intrascendente para los hebreos —incluso los helenizados— que están viviendo entre dos rebeliones judías (64-135 d. C.), debe integrarse con la idea de que la existencia terrestre, vivida en la obediencia a Cristo (Heb_5:9), precursor y guía de la salvación (Heb_6:20; Heb_2:10), es ella misma una liturgia (Heb_13:15-16).

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:16+

NOTAS

11:1 Var.: «la fe, garantía de las cosas esperadas (el cielo), prueba de las cosas no deseadas (el infierno)». -A los cristianos, descorazonados por las persecuciones, el autor explica que la fe está totalmente orientada hacia el futuro y no se adhiere más que a lo invisible. Este v. ha llegado a ser una especie de definición teológica de la fe, posesión anticipada y garantizada de las realidades celestiales, ver Heb_6:5; Rom_5:2; Efe_1:13. Los ejemplos sacados de la hagiografía del AT, ver Sir 44-50, van a mostrar la paciencia y la fortaleza que la fe proporciona. Las palabras «Por la fe» señalarán diciesiete veces seguidas el comienzo de cada frase.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gen 1; Rom_1:20

NOTAS

11:3 La fe en la creación es un caso típico de inteligencia de lo invisible: antes de su creación las realidades existían en Dios, de quien todo procede.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_4:4

[2] Gén_4:10; Mat_23:35; Job_16:18+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_5:22-24

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_3:14+

[2] Jer_29:12-14

NOTAS

11:6 La fe necesaria para salvarse tiene un doble objeto: la existencia de un solo Dios personal, Sab_13:1, invisible por su naturaleza, Jua_1:18; Rom_1:20; Col_1:15; 1Ti_1:17; 1Ti_6:16; ver Jua_20:29; 2Co_5:7, y su Providencia remuneradora, fundamento de la felicidad esperada, puesto que Dios debe dar un salario justo por los esfuerzos realizados para buscarle: ver Mat_5:12; Mat_6:4, Mat_6:6, Mat_6:18; Mat_10:41; Mat_16:27; Mat_20:1-16; Mat_25:31-46; Luc_6:35; Luc_14:14; Rom_2:6; 1Co_3:8; 1Co_3:14; 2Co_5:10; Efe_6:8; 2Ti_2:8; 2Ti_2:14; 1Pe_1:17; 2Jn_1:8; Apo_2:23; Apo_11:18; Apo_14:13; Apo_20:12-13; Apo_22:12+. Ver también Sal_62:13+ [Sal_62:12]. La ausencia de toda mención de Cristo se explica por el hecho de que Henoc es anterior a toda la economía de las alianzas: ver Jua_17:3; Jua_20:31, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_6:8-22; Mat_24:37-39; 1Pe_3:20; 2Pe_2:5

[2] Rom_1:16+

NOTAS

11:7 La confianza de Noé en la palabra de Dios condenó a sus contemporáneos incrédulos y burlones, en el sentido en que el justo condena al impío, ver Sab_4:16; Mat_12:41.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_1:5+; Gén_12:1-4+

[2] Gén_23:4; Gén_26:3; Gén_35:12

NOTAS

11:8 En Abrahán, la fe motivó su salida hacia lo desconocido, la espera del nacimiento de Isaac, el sacrificio de este hijo único. El hecho de que los patriarcas vivieran en Canaán como extranjeros, vv. Heb_11:9-10, demuestra que la tierra prometida era únicamente una señal de la verdadera patria.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_21:10-20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_17:19; Gén_21:2; Rom_4:19-21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_10:23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_3:36 LXX; Gén_22:17; Éxo_32:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_8:56

[2] Gén_23:4; Sal_39:13 [Sal_39:12]; Sal_119:19

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_13:14; Flp_3:20

[2] Apo_21:2

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_22:1-14; Stg_2:21-22

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_21:12

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_4:17-21

[2] 1Co_10:6+

NOTAS

11:19 Lit.: «parábola». La salvación de Isaac es figura de la resurrección universal y también, según una tradición exegética constante, de la pasión y de la resurrección de Cristo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_27:27 s,39s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_48:15 s

[2] Gén_47:31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_50:24-25

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_2:2; Hch_7:20

NOTAS

11:23 Algunos testigos incluyen aquí el relato de la muerte del egipcio, ver Éxo_2:11-12; Hch_7:24.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_2:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_89:51 s [Sal_89:50]

[2] Éxo_2:15

NOTAS

11:26 En el Sal. «cristo» se toma como nombre común, con significación de ungido. El oprobio de Cristo es el del pueblo de Dios, v. Heb_11:25, consagrado a Yahvé, Éxo_19:6+. Pero el autor de Hb reconoce en este ungido al Mesías Jesús, por cuya causa sufría ya Moisés «por la fe». Ver Heb_2:10+; Heb_10:33; Heb_13:13.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_12:11, Éxo_12:22-23

NOTAS

11:28 La imprecisión de la frase contrasta con el conjunto del cap. en el que todos los personajes son identificados; señal de que el cap. 11 estaba unido directamente a la homilía sobre el Éxodo de los cap. 3 y 4, en la primera redacción. En aquel lugar resultaba superfluo identificar al personaje principal de toda la homilía.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_14:22, Éxo_14:27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_6:20

[2] Jos_2:1 s; Jos_6:17

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_6:23 [Dan_6:22]; Dan_3:49-50 [Dan_3:23]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_17:23; 2Re_4:36

[2] 2Ma_6:18; 2Ma_7:42

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_20:2; Jer_37:15 s

NOTAS

11:37 Según algunos apócrifos, este suplicio habría sido infligido al profeta Isaías por el rey Manasés. -Adic.: «tentados».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_1:10-12; 1Pe_3:19+

NOTAS

11:40 La era escatológica de la «perfección» fue inaugurada por Cristo, Heb_2:10; Heb_5:9; Heb_7:28; Heb_10:14, y el acceso a la vida celeste sólo por él fue abierto, Heb_9:11; Heb_10:19. Por eso los justos del AT, a los que la Ley no pudo «llevar a la perfección», Heb_7:19; Heb_9:9; Heb_10:1, tuvieron que esperar a los últimos tiempos para entrar en la vida perfecta del cielo, Heb_12:23; ver Mat_27:52; 1Pe_3:19+.