Hebreos 2 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos.
2 Pues si la palabra promulgada por medio de ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan grande salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
4 testificando también Dios con signos y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.
5 En efecto, Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero del cual estamos hablando.
6 Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre, para que de él te preocupes?
7 Lo hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor lo coronaste.
8 Todo lo sometiste bajo sus pies. Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que le esté sometido todo.
9 Pero a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos.
10 Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.
11 Pues santificador y santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos
12 cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré. Y también:
13 En él pondré yo mi confianza. Y nuevamente: Henos aquí, a mí y a los hijos que Dios me ha dado.
14 Por tanto, como los hijos comparten la sangre y la carne, así también compartió él las mismas, para reducir a la impotencia mediante su muerte al que tenía el dominio sobre la muerte, es decir, al diablo,
15 y liberar a los que, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
16 Porque, ciertamente, no es a los ángeles a quienes tiende una mano, sino a la descendencia de Abrahán.
17 Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que toca a Dios, y expiar los pecados del pueblo.
18 Pues, habiendo pasado él la prueba del sufrimiento, puede ayudar a los que la están pasando.

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Introducción a Hebreos

EPÍSTOLA A LOS HEBREOS

Introducción
A diferencia de todas las anteriores, la autenticidad de la epístola a los Hebreos ha sido, desde antiguo, motivo de discusión. Rara vez se ha impugnado su canonicidad, pero la Iglesia de Occidente se negó a atribuírsela a Pablo hasta fines del siglo IV; y si bien la de Oriente aceptó esta atribución, no lo hizo sin reservas respecto de su forma literaria (Clemente de Alejandría, Orígenes). Y es que, en realidad, el lenguaje y el estilo de este escrito tienen una elegante pureza no habitual en San Pablo. No es suyo el modo de citar y utilizar el AT. Faltan el saludo y la introducción con que suele comenzar sus cartas.

Sin embargo resuena en ella el pensamiento paulino, sobre todo cuando desarrolla temas como la fe; la Ley antigua otorgada por mediación de ángeles, Heb_2:2; ver Gál_3:19+; la prevaricación de la generación salida de Egipto y que muere durante la travesía del desierto como una advertencia para los creyentes, 3:7-4:2; ver 1Co_10:1-3; los destinatarios, como niños que tienen necesidad de la leche materna, Heb_5:12; ver 1Co_3:1-13; 1Pe_2:2; Abrahán, modelo de la fe, Heb_6:12-15; Heb_11:19; ver Rom_4:17-21; la alianza del Sinaí, contrapuesta a la de la nueva Jerusalén, Heb_12:18-24; ver Gál_4:24-26, etc. El saludo final cita a Timoteo y el lenguaje del mismo recuerda a veces las epístolas pastorales y las de la cautividad.

Estas consideraciones han hecho pensar a muchos críticos católicos y protestantes en un redactor que avanza dentro de la línea paulina, sin llegar a la unanimidad a la hora de identificar a este autor anónimo. Se han propuesto diversos nombres, como Bernabé, Aristión, Silas, Apolo, Priscila, etc. Resulta más sencillo caracterizar su personalidad: es un judío de cultura helénica, familiarizado con el arte oratorio, preocupado por una interpretación puntual de los pasajes del AT que utiliza para apoyar su argumentación, y que cita normalmente según la versión de los LXX.

Tampoco hay datos que señalen el lugar y la fecha de composición, o los destinatarios. Parece que el escrito fue enviado desde Italia, Heb_13:24+ (pero la frase no es clara) y que fue redactado antes de la destrucción de Jerusalén. Aunque habla efectivamente de la liturgia veterotestamentaria como de una realidad actual, Heb_8:4 s; Heb_13:10, no alude nunca al Templo destruido por Tito en el 70 d. C., sino que se refiere siempre a la Tienda del desierto y a los textos que la describen, vigentes más allá de las vicisitudes históricas que afectaron al santuario. Incluso la resonancia de algunos pasajes de Heb_1:1-13 en la Primera Carta de Clemente —acéptese o no la hipótesis de un fondo común de las referencias bíblicas— no aporta ninguna utilidad, teniendo en cuenta las dificultades de datación para el escrito clementino. Hb alude luego a una persecución ya pasada, Heb_10:32-34, o a punto de terminar, Heb_13:3; pero estos indicios son demasiado endebles para fijar una fecha concreta. Por el contrario, un dato seguro es la distancia que media entre la predicación apostólica, Heb_2:3-4, y el primer anuncio recibido por los mismos destinatarios a través de los «guías» que tampoco son identificados, Heb_13:7+; ver Heb_10:32. Hb reserva el título de «apóstol» a Cristo, Heb_3:1+.

La principal preocupación del autor parece ser la de prevenir contra el peligro de la apostasía, Heb_6:4-8; Heb_10:19-39, y animar a los que tal vez añoraban el culto mosaico y el sesgo tranquilizante —incluso en el aspecto psicológico— de una religión oficial que las jóvenes comunidades cristianas no parecían compartir, Heb_13:9-10. Según esto podemos pensar que los destinatarios eran Hebreos convertidos que vivían en ambiente helénico, o bien gentiles fascinados por el culto hebreo, a semejanza de los lectores a los que se dirige Filón de Alejandría. Lo cierto es que se trataba de personas familiarizadas —a través de la catequesis o de la exégesis judía contemporánea— con cierta jerga técnica basada en la lectura de los LXX (ver Heb_5:10+; Heb_7:11), o también con algunas interpretaciones tradicionales, Heb_7:1-3+; Heb_11:17-19+. No se puede afirmar lo mismo en lo referente al Templo: las descripciones de lugares y ritos son abundantes, pero no siempre precisas, ver Heb_9:1-4+; Heb_13:21; Heb_10:11+.

Tampoco hay acuerdo sobre el género literario de Hb: ¿carta, discurso, tratado en forma epistolar? La epístola tiene, en realidad, la espontaneidad de un lenguaje hablado (p.e. Heb_2:5; Heb_7:4; Heb_9:5; Heb_11:32); pero con cortes súbitos, Heb_3:1; Heb_8:1; Heb_10:1; Heb_13:1, repeticiones, Heb_2:1-4 y Heb_12:25; Heb_2:17-18 y Heb_4:14-16; Heb_6:4-8 y Heb_10:26-31, y, sobre todo, retornos al tema principal después de largos intervalos, mal encajados dentro del contexto, Heb_4:4-16; Heb_5:9-10; Heb_6:20; Heb_8:1-2; Heb_9:11; Heb_10:19-23. Todo esto no cuadra bien con el género de una homilía que debía mantener atentos a los oyentes del principio al fin. Además, la disposición casi concéntrica de los temas cuadra menos con el género de un discurso: parece que se habla del sacerdocio y del sacrificio de Cristo en un pasaje central, 7:1-10:8; de la perseverancia en la fe, en dos pasajes simétricos, 3:1-4:14 y 10:19-12:13, enmarcados por dos discursos, uno sobre los ángeles, 1:5-2:18, y otro, que es una exhortación con rasgos apocalípticos, 12:14-13:19. ¡No habría oyente que lo siguiera!

De todos modos se pueden reconocer dos líneas de argumentación. La primera arranca de la exégesis cristológica del Sal 8 en Heb_2:5-8, se prolonga en Heb_5:1-10, para alcanzar su pleno desarrollo en Heb_7:1-28; Heb_10:1-18, enriquecido con una exhortación (Heb_10:26-36 y Heb_12:14-17), que concluye en Heb_13:20-21. Esta primera línea trata específicamente del sacerdocio de Cristo. La segunda línea desarrolla el tema de la fe, siguiendo el ejemplo del pueblo del Éxodo, y se reconoce principalmente en Heb_1:1-3; Heb_2:1-4; Heb_3:1-4, Heb_3:14; 10:36-12:3; Heb_12:18-25. En el desarrollo de este tema se concentran los rasgos más relevantes de inspiración paulina. La inserción (ver Heb_13:1+) de los capítulos 8 y 9, que interrumpe la secuencia entre Heb_7:28 y Heb_10:1+, (que contiene duplicados con Heb_10:1-18, relacionados con el tema de las repeticiones, aludidas anteriormente), puede considerarse como un desarrollo complementario de la primera línea de argumentación.

Estas dos homilías, escritas probablemente para ser pronunciadas, fueron fundidas en la última etapa redaccional en que se reagruparon las exhortaciones al final del texto. En esta etapa se intercalaron los cap. 8-9, las repeticiones, y la recapitulación de Heb_13:9-15. En realidad, cualquiera de estas subdivisiones tiene su punto de arbitrariedad; no obstante, se seguirá esta última en la presentación de la traducción del texto.

En la primera homilía, el autor concibe la revelación bíblica como un «continuum» (Heb_1:1-2) en cuatro tiempos: el tiempo de los Patriarcas y de las promesas (Heb_6:13-18); el tiempo de la Ley, «sombra» (Heb_8:5; Heb_10:1) y realización «carnal» (Heb_7:16); la renovación de las promesas por medio de David y los Profetas (Heb_4:7; Heb_7:28; Heb_8:7-13; la «imagen» de Heb_10:1); y finalmente la era escatológica, el «hoy» (Heb_4:7), inaugurado por Cristo, y en el que estamos también nosotros (Heb_11:39-40). El autor esboza las líneas de este tiempo a partir de una concepción del universo constituido en dos planos: los «eones», el universo inmanente que nosotros todavía no vemos sometido a Cristo (Heb_2:8), y el universo divino, fundamento de la realidad, según la mentalidad helenista y según algunas corrientes de la apocalíptica judía, en el que Jesús es situado como rey (Heb_1:6) y como sacerdote después de haber sido liberado del poder de la muerte (Heb_5:7; Heb_13:20). Una elaboración posterior (cap. 8-9) presenta el sacerdocio eterno de Cristo enlazado con el ofrecimiento de sí mismo realizado durante su vida. Esto le permite al creyente acercarse a Dios con plena confianza, sin mediación humana.

La vida del fiel, en realidad, debe ser considerada como un éxodo continuo hacia la patria prometida (Heb_4:1-6) que no puede identificarse con ningún lugar terrestre (Heb_4:8; Heb_11:13; Heb_13:14).

Esta afirmación, que no es intrascendente para los hebreos —incluso los helenizados— que están viviendo entre dos rebeliones judías (64-135 d. C.), debe integrarse con la idea de que la existencia terrestre, vivida en la obediencia a Cristo (Heb_5:9), precursor y guía de la salvación (Heb_6:20; Heb_2:10), es ella misma una liturgia (Heb_13:15-16).

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Pe_3:17

[2] Hch_7:38, Hch_7:53+; Gál_3:19+; Gál_4:3+

NOTAS

2:1 Si es Dios mismo quien habla a los hombres por su Hijo que los salva y a quien sirven los ángeles, ¿podrían negar importancia a esta economía. ?



NOTAS

2:2 La Ley mosaica, transmitida por medio de los ángeles, ver Gál_3:19+, y sancionada con severas penas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_10:37

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_1:8+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:15+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_8:5-7 [Sal_8:4-6] LXX

NOTAS

2:6 La expresión «hijo del hombre» que se lee en el Sal_8:5 [Sal_8:4] permite la aplicación del salmo a Jesús en tres tiempos: él ha sido «por poco (tiempo)» inferior a los ángeles, después de la muerte ha sido «coronado», al fin de los tiempos dominará sobre todo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_15:25; Efe_1:20-33; Flp_3:21

NOTAS

2:8 Los primeros cristianos, despreciados y perseguidos, esperan aún el advenimiento del Reino de Dios sobre la tierra, 2Pe_3:4. Pero Cristo ha entrado ya en la gloria, aunque su reino militante está todavía en vías de desarrollo; debe derrotar a todos sus enemigos, Heb_1:13, antes de su plena y triunfante consumación, 1Co_15:25; Efe_1:21-22; Flp_3:20-21.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_2:6-11

NOTAS

2:9 (a) La coronación «de gloria y honor» implica, o la proclamación regia, o bien la consagración sacerdotal, Heb_5:4-5.

2:9 (b) «por la gracia de Dios»: var. , con pocos testigos: «excepto Dios». Se trata sin duda de una glosa, tal vez para subrayar la impasibilidad de la divinidad de Cristo: Jesús sufrió sólo como hombre; o alude al grito de Jesús en la cruz, Mat_27:46. Finalmente, puede entenderse que Cristo sufrió por todos, excepto por Dios, ver 1Co_15:27.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_11:35 [Rom_11:36]; 1Co_8:6

[2] Heb_5:9+; Hch_3:15+; Jua_17:19

NOTAS

2:10 Los sufrimientos y la muerte de Cristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, hacen perfecto a Cristo en cuanto Salvador, encargado de introducir a los hombres en la gloria de Dios: Heb_2:17-18; Heb_4:15; Heb_5:2-3 . El verbo perfeccionar, dar cumplimiento, aparece varias veces en la Epístola para evocar los diversos efectos de la obra de Cristo en la relación del hombre con Dios, Heb_11:40+; pero evoca también el rito de consagración de los sacerdotes: la acción de «llenar las manos (con las víctimas)», Exo 29; Lv 8, que la LXX traduce por «cumplimiento». Este rito habilitaba al sacerdote para comparecer ante la presencia de Dios en el santuario.

NOTAS

2:11 También podría traducirse, según el contexto: «santificador y santificados forman un todo único». Los vv. siguientes insisten en esta comunidad de carne y sangre, que el Hijo de Dios ha querido asumir, v. Heb_2:14, y por tanto sirven como de introducción al tema esencial de la epístola, el de Cristo sumo sacerdote, v. Heb_2:17; Heb_5:7+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_22:23 [Sal_22:22]; Jua_17:6

[2] Isa_8:17

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_8:18

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_16:17+

[2] Jua_12:31+

NOTAS

2:14 Pecado y muerte son correlativos: ambos proceden de Satanás, cuyo reino se opone al de Cristo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_5:12 s

NOTAS

2:15 Por su victoria sobre la muerte, garantía de la del creyente, Heb_13:20+; Rom_8:11+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_41:8-9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:3, Rom_8:29

[2] Heb_3:1+; Heb_4:15; Heb_5:7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_3:25; 1Jn_2:2; 1Jn_4:10; Mat 4+; 1Co_10:13+