I Pedro 2 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias.
2 Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación,
3 si es que habéis gustado que el Señor es bueno.
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios,
5 también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo.
6 Pues está en la Escritura: He aquí que coloco en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y el que crea en ella no será confundido.
7 Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido,
8 en piedra de tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella porque no creen en la palabra; para esto han sido destinados.
9 Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz,
10 vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois Pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora son compadecidos.
11 Queridos, os exhorto a que, como extranjeros y forasteros, os abstengáis de las apetencias carnales que combaten contra el alma.
12 Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras bellas obras den gloria a Dios en el día de la Visita.
13 Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano,
14 sea a los gobernantes, como enviados por él para castigo de los que obran el mal y alabanza de los que obran el bien.
15 Pues esta es la voluntad de Dios: que obrando el bien, cerréis la boca a los ignorantes insensatos.
16 Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios.
17 Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey.
18 Criados, sed sumisos, con todo respeto, a vuestros dueños, no sólo a los buenos e indulgentes, sino también a los severos.
19 Porque es meritorio tolerar penas, por consideración a Dios, cuando se sufre injustamente.
20 ¿Pues qué gloria hay en soportar los golpes cuando habéis faltado? Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es meritorio ante Dios.
21 Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos un modelo para que sigáis sus huellas.
22 El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló engaño;
23 el que, al ser insultado, no respondía con insultos; al padecer, no amenazaba, sino que se ponía en manos de Aquel que juzga con justicia;
24 el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados.
25 Erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas.

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Introducción a I Pedro

Primera epístola de San Pedro.
Dos epístolas católicas reivindican la paternidad de San Pedro. La primera, que lleva en el saludo el nombre del príncipe de los apóstoles, 1Pe_1:1, fue admitida sin oposición desde los comienzos de la Iglesia: utilizada probablemente por Clemente de Roma y ciertamente por Policarpo, es atribuida explícitamente a San Pedro a partir de Ireneo. El apóstol escribe desde Roma (Babilonia, 1Pe_5:13), donde se encuentra con Marcos a quien llama «su hijo». Aunque sabemos muy poco acerca del fin de su vida, una tradición bien atestiguada le hace venir efectivamente a la capital del imperio donde murió mártir bajo Nerón (¿64 ó 67?). Se dirige a los cristianos «de la Dispersión» precisando los nombres de cinco provincias, 1Pe_1:1, que prácticamente representan el conjunto del Asia Menor. Por lo que dice de su pasado, 1Pe_1:14, 1Pe_1:18; 1Pe_2:9 s; 1Pe_4:3, da a entender que se trata de convertidos de la gentilidad, si bien no se excluye la presencia de judeocristianos entre ellos. Por eso les escribe en griego; y si este griego, sencillo, pero correcto y armonioso, parece demasiado bueno para el pescador galileo, conocemos el nombre del discípulo-secretario que le pudo ayudar en su redacción: Silvano, 1Pe_5:12, a quien comúnmente se identifica con el antiguo compañero de San Pablo, Hch_15:22+.

El propósito de esta epístola es sostener la fe de sus destinatarios en medio de las tribulaciones que les asaltan. Se ha querido ver en ellas persecuciones oficiales como las de Domiciano o aun las de Trajano, lo que supondría una época muy posterior a San Pedro. Pero nada parecido exigen las alusiones de la epístola. Más bien se trata de violencias privadas, de injurias y calumnias que la pureza de vida de los convertidos les concita de parte de aquellos cuya conducta desarreglada abandonaron, 1Pe_2:12; 1Pe_3:16; 1Pe_4:4, 1Pe_4:12.

Otra dificultad se ha suscitado contra la autenticidad de la epístola: el uso considerable que parece hacer de otros escritos del NT, especialmente de St, Rm Ef, y que sorprende tanto más cuanto que, en cambio, parece utilizar poco el Evangelio. Sin embargo, las reminiscencias evangélicas, aun siendo discretas, son numerosas; y si estuvieran más subrayadas, no faltaría quien dijera que un seudónimo trató así de hacerse pasar por Pedro. En cuanto a las relaciones con Santiago y Pablo, no deben exagerarse. Ninguno de los temas específicamente paulinos (valor transitorio de la Ley judía, cuerpo de Cristo, etc.) aparece en la epístola. Y muchos de los temas que igualmente se consideran «paulinos», porque nos son conocidos sobre todo por las epístolas de Pablo, en realidad no son más que el fondo común de la primitiva teología cristiana (valor redentor de la muerte de Cristo, fe y bautismo, etc.). Los trabajos de la crítica reconocen cada vez más formularios de catequesis primitivos, florilegios de textos del AT, que pudieron ser utilizados paralelamente por los diversos escritos en cuestión, sin que entre ellos existiera dependencia directa. Y si, a pesar de ello, subsiste aún cierto número de casos concretos en que 1 P parece que, efectivamente, se inspira en Rm o en Ef, esto puede admitirse sin rechazar la autenticidad: San Pedro no poseía la envergadura teológica de San Pablo, y muy bien pudo recurrir a los escritos de este último, sobre todo cuando se dirigía, como aquí, a círculos de influencia paulina. Tampoco se debe olvidar que su secretario Silvano fue discípulo de ambos apóstoles. Finalmente, es de justicia señalar, junto a estas afinidades paulinas, las conexiones que algunos intérpretes han creído descubrir entre 1 P y otros escritos de ambiente petrino como el segundo Evangelio o los discursos de Pedro en los Hechos.

La epístola normalmente es anterior a la muerte de Pedro, en 64 ó 67, aunque es posible que Silvano no la concluyera hasta algunos años más tarde, según las directrices y bajo la autoridad de aquél. Hasta sería esto probable si estuviera comprobado que la epístola es un mosaico y combinación de fragmentos diversos, entre ellos una homilía de origen bautismal, 1:13-4:11. Pero estas elucubraciones no pueden pasar del nivel de la conjetura.

Este escrito, de tendencia esencialmente práctica, no deja de contener una aceptable riqueza doctrinal. Hay en él un resumen admirable de la teología cristiana común a la época apostólica, de un calor emocionante en su sencillez. Una de las ideas maestras es la paciencia activa en las tribulaciones, con Cristo como modelo, 1Pe_2:21-25; 1Pe_3:18; 1Pe_4:1 : como él, los cristianos deben sufrir con paciencia activa, felices si sus tribulaciones provienen de su fe y de su santa conducta, 1Pe_2:19 s; 1Pe_3:14; 1Pe_4:12-19; 1Pe_5:9, no oponiendo al mal sino el bien, la caridad, la obediencia a los poderes públicos, 1Pe_2:13-17, y la dulzura con todos, 1Pe_3:8-17; 1Pe_4:7-11, 1Pe_4:19. Un pasaje difícil ha sido entendido diversamente por los intérpretes, 1Pe_3:19 s; ver 1Pe_4:6, según que en la «predicación» de Cristo hayan visto un anuncio de salvación o de castigo, y en los «espíritus encarcelados» hayan reconocido o a los impíos muertos en tiempo del diluvio, o bien a los ángeles caídos de la tradición bíblica y apocalíptica. De todos modos, este episodio de la vida del Señor está bien situado en el momento de su muerte, y es uno de los principales lugares teológicos del dogma del Descenso a los infiernos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Stg_1:21



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_3:2

[2] Sal_34:9 [Sal_34:8]

NOTAS

2:2 Al nacer, 1Pe_1:23, sigue el crecer, que también se debe a la palabra de la que los cristianos se alimentan con avidez.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_118:22; Mat_21:42 p; Hch_4:11

NOTAS

2:4 En el pasaje siguiente, vv. 1Pe_2:4-10, se aprecia el recuerdo de Exo 19. El pueblo santo antiguo se constituyó en torno al Sinaí, pero no podia acercarse a él. El nuevo pueblo se constituye en torno a otra Roca, la Piedra, a la que es posible acercarse, v. 1Pe_2:4. Igualmente, a los sacrificios que habían sellado la antigua alianza, Éxo_24:5-8, se sobreponen los sacrificios espirituales de los cristianos, v. 1Pe_2:5. -Además, la imagen del crecimiento sustituye a la de la construcción. Jesús mismo, Mat_21:42, se había comparado con la piedra rechazada, Sal_118:22, y después escogida por Dios, Isa_28:16. Los cristianos, piedras vivas, v 5, como él, v. 1Pe_2:4, «se edifican» para morada espiritual, 1Co_3:16-17; 2Co_6:16; Efe_2:20-22, en la que rinden a Dios por Cristo un culto digno de él, Jua_2:21+; Rom_1:9+; Heb_7:27+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:20-22

[2] Éxo_19:6+

[3] Rom_1:9+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_28:16; Rom_9:33; Rom_10:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_118:22

[2] Isa_8:14 s

NOTAS

2:8 Lit.: «para esto han sido puestos». Los judíos, al rechazar el Evangelio, perdieron sus prerrogativas, que han sido concedidas a los cristianos, 1Pe_3:9; Hch_28:26-28, ver Jua_12:40. Complétese con Rom_11:32; 1Ti_2:4, etc. y no se prejuzgue un rechazo escatológico.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_43:20-21; Éxo_19:5-6+; Efe_1:14+; Rom_3:24+; Col_1:12-13; Hch_26:18

NOTAS

2:9 Una nueva serie de alusiones bíblicas atribuye a la Iglesia los títulos de pueblo elegido, para subrayar su relación con Dios y su responsabilidad en el mundo, ver Apo_1:6; Apo_5:10; Apo_20:6. Esta «raza» extraía de su pertenencia a Cristo una unidad que desafiaba toda clasificación, ver Gál_3:28; Apo_5:9 etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_1:6-9; Ose_2:3 [Ose_2:1], Ose_2:25 [Ose_2:23]

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_23:4; Sal_39:13 [Sal_39:12]; Heb_11:13

[2] Gál_5:24; Stg_4:1

NOTAS

2:11 La cita de Sal_39:13 [Sal_39:12] reaparece en Heb_11:13; debió ser propia de la catequesis primitiva que consideraba la vida cristiana como una vida en el destierro; ver 1Pe_1:1; 1Pe_1:17; Col_3:1-4; Flp_3:20.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_5:16; 1Ti_5:10+

[2] Éxo_3:16+; Isa_10:3

NOTAS

2:12 El pertenecer a otra ciudad, 1Pe_1:1+, no descargaba a los cristianos de toda obligación aquí abajo. Su estado de hijos de Dios, ciudadanos del cielo, les impone muchas obligaciones que les ganarán la estima de sus detractores, vv. 1Pe_2:12, 1Pe_2:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_13:1-7; Tit_3:1

NOTAS

2:13 O: «toda criatura humana». En las dos versiones se percibe una oposición a la idea pagana del soberano divinizado. Todo lo que sigue, 2:13—3:12, se dirigirá a las diversas categorías sociales, como Efe 5:22 - 6:9; Col 3:18 - 4:1; Tit_2:1-10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_5:13

[2] Jud_1:4

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_24:21; Mat_22:21 p

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_6:5-8+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_3:14; 1Pe_4:14; Stg_5:7-11

NOTAS

2:19 Adic.: «ante Dios», ver v. 1Pe_2:20.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_16:24

[2] 2Ts_3:7+

[3] Jua_8:46

NOTAS

2:21 (a) Var.: «murió», ver 1Pe_3:18.

2:21 (b) Lo «meritorio» (lit.: «gracia») de soportar la injusticia, vv, 19-20, se apoya en el modelo de Cristo, ver Jua_13:15; 1Co_11:1; Flp_2:5; 2Ts_3:7+. Los vv. 1Pe_2:21-25, con sus reminiscencias de Isa 53, acaso proceden de un himno. Los cristianos maltratados deben recordar a Jesús crucificado por nuestros pecados, 1Pe_3:18; Hch_2:23, etc. , inocente y paciente, Luc_23:41; Jua_8:46; 2Co_5:21; Heb_4:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_53:9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_5:39; Mat_26:62

[2] Rom_12:19

[3] Isa_53:12; 2Co_5:21

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:11, Rom_6:18

[2] Isa_53:5; Isa_53:6; Eze 34+

NOTAS

2:25 Var.: «Estabais descarriados como ovejas». Estas ovejas están ahora en el rebaño del que es pastor Jesús, 1Pe_5:2-4; Jua 10, y el «epíscopo», inspector o vigilante, ver Tit_1:5+.