II Pedro  2 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 22 versitos |
1 En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas, que pueden compararse a los falsos maestros que, entre vosotros, introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.
2 Muchos seguirán su libertinaje, y por su culpa será difamado el camino de la verdad.
3 Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; pero ya hace tiempo que su condenación* no está ociosa, ni su perdición dormida.
4 Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en los abismos tenebrosos del Tártaro y los entregó para ser custodiados hasta el Juicio;
5 tampoco perdonó al antiguo mundo*, aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos;
6 condenó a la destrucción* las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, para que sirvieran de ejemplo a los que en el futuro vivirían impíamente;
7 en cambio, libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos
8 —pues este justo, que vivía en medio de ellos, torturaba día tras día su alma justa por las obras inicuas que veía y oía—.
9 Si el Señor hizo todo esto es porque sabe librar de la prueba a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio,
10 sobre todo a los que se dejan arrastrar por sus apetencias impuras y desprecian al Señorío*. Son atrevidos y arrogantes, que no temen insultar a las Glorias*,
11 cuando los ángeles, que son superiores en fuerza y en poder, no osan pronunciar juicios injuriosos contra ellas en presencia del Señor*.
12 Pero éstos, como animales irracionales, destinados por naturaleza a ser cazados y muertos, que hablan injuriosamente de lo que ignoran, morirán como mueren los animales,
13 sufriendo daño en pago del daño que hicieron. Cifran su felicidad en el placer de un día*. Son hombres manchados e infames, que se entregan de lleno a los placeres mientras banquetean con vosotros.
14 No apartan su vista del adulterio* ni se hartan de pecar; seducen a las almas débiles y tienen la mente ejercitada en la codicia, ¡son gente maldita!
15 Abandonaron el camino recto; se desviaron y siguieron el camino de Balaán, hijo de Bosor*, que se dejó arrastrar por un salario inicuo,
16 pero fue reprendido por su mala acción. Un mudo jumento, que hablaba con voz humana, impidió la insensatez del profeta.
17 Estos hombres son como fuentes secas y nubes llevadas por el huracán, a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas.
18 Pronunciando palabras altisonantes, pero vacías, seducen con las pasiones y el libertinaje propios de la flaqueza humana a los que acaban de alejarse* de la gente que vive en el error.
19 Les prometen libertad*, al tiempo que ellos son esclavos de la corrupción —pues uno se convierte en esclavo del que le vence—.
20 Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan nuevamente* en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera.
21 Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás, abandonando el santo precepto que les fue transmitido*.
22 Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: «el perro vuelve a su vómito», y lo de aquel otro: «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno».

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Introducción a II Pedro 

Segunda epístola de San Pedro.
Sin lugar a dudas la segunda epístola se presenta también como de San Pedro. El apóstol, en efecto, se nombra a sí mismo en el saludo, 2Pe_1:1, después alude al anuncio de Jesús referente a su muerte, 2Pe_1:14, dice haber sido testigo de la Transfiguración, 2Pe_1:16-18, y, finalmente, alude a una primera carta, 2Pe_3:1, que parece ser 1 P.

Si escribe por segunda vez a los mismos lectores, lo hace con una doble finalidad: prevenirles contra los falsos doctores, 2 , y responder a la inquietud causada por el retraso de la Parusía, 3. Esos falsos doctores y esa inquietud pueden, en rigor, concebirse hacia el fin de la vida de San Pedro. Pero existen otras consideraciones que ponen en duda la autenticidad y sugieren una fecha más tardía. El lenguaje presenta notables diferencias con el de 1 P. Todo el cap. 2 es una repetición, libre pero manifiesta, de la epístola de Judas. La colección de las epístolas de Pablo parece ya formada, 2Pe_3:15 s. Al grupo apostólico se le pone al nivel del grupo profético y el autor habla como si no formara parte de él, 2Pe_3:2. Estas dificultades justifican dudas que aparecieron ya en la antigüedad. No sólo no se ha comprobado con certeza el uso de la epístola antes del siglo III, sino que incluso algunos la rechazaban, como lo atestiguan Orígenes, Eusebio y Jerónimo. Por ello, no pocos críticos modernos rechazan también su atribución a San Pedro, y es difícil quitarles la razón. Pero si un discípulo posterior se respaldó en la autoridad de Pedro, quizá tuviera algún derecho a hacerlo, o por pertenecer a los círculos dependientes del apóstol, o bien incluso porque utilizaba un escrito procedente de él, aun adaptándolo y completándolo con la ayuda de Judas. Esto no era forzosamente cometer una falsificación, ya que los antiguos tenían ideas muy diferentes de las nuestras sobre la propiedad literaria y la legitimidad de servirse de seudónimos.

Por lo demás, para nuestra fe basta con que la epístola haya sido recibida firmemente por la Iglesia como canónica y que, por tanto, represente una herencia auténtica de la época apostólica. Por este hecho queda garantizada su doctrina, en la cual podemos poner de relieve en particular: la vocación cristiana a «hacernos partícipes de la naturaleza divina», 2Pe_1:4, la definición del carácter inspirado de las Escrituras, 2Pe_1:20 s, la seguridad de la Parusía que ha de venir, a pesar del retraso y de la incertidumbre de su día, y el anuncio, tras la destrucción del mundo por el fuego, de un nuevo mundo donde habitará la justicia, 2Pe_3:3-13.

El problema central que la epístola aborda es la teodicea, es decir el juicio justo de Dios, contra aquellos que dicen que no hay providencia ni existe juicio en Dios, ni vida en el más allá, ni recompensa o castigo después de la muerte, ideas todas ellas divulgadas por epicúreos paganos y judíos, y refutadas también por apologistas filosóficos (por ej. Plutarco) y rabínicos. Es en este contexto en el que el autor inspirado contempla el problema del retraso de la Parusía. La epístola se dirige a lectores de cultura mixta, a la vez bíblica y grecorromana, y por tanto pertenecientes a una iglesia urbana. El conocimiento de su propia cadena de autoridad, el carácter sagrado de sus propias tradiciones, evangélicas, paulinas y apostólicas («Judas»), el afán por establecer una armonía coherente y una interpretación normativa de estas tradiciones recibidas (2Pe_1:12-15) son otros tantos indicios de que la epístola data de mediados del siglo II d. de J. C. Este escrito se nos ofrece, pues, como un ejemplo interesante de la fidelidad radical, en una situación transformada, al mensaje central de Jesús, la próxima venida del reino de Dios (Mar_1:15+).

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

II Pedro  2,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_13:2-6 [Deu_13:1-5]; Mat_24:24; |Jud_1:4; 2Pe_3:3+

[2] Rom_3:24+

NOTAS

2 Todo este pasaje 2:1—3:3 es como el eco de Judas, aunque hay más de un detalle diferente en las dos exposiciones.


II Pedro  2,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:2+

II Pedro  2,3
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_2:24; Isa_52:5

NOTAS

2:3 Es decir, la sentencia pronunciada ya contra los falsos doctores, ver Jud_1:4.

II Pedro  2,4
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:6; Mat_8:29

II Pedro  2,5
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_3:20; Sab_10:4

NOTAS

2:5 El que precedió al diluvio.

II Pedro  2,6
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:7; Gen 19; Sab_10:6-8; Sir_16:7-8; Mat_10:15 p

NOTAS

2:6 Om.: «a la destrucción».

II Pedro  2,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_1:5-10

II Pedro  2,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_2:6+

II Pedro  2,10
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:8

[2] |Jud_1:8-10

NOTAS

2:10 (a) Todos estos acontecimientos manifiestan en Dios una constancia en la justicia que se mantendrá idéntica en el juicio escatológico, vv. 2Pe_2:10-22.

2:10 (b) Los ángeles. Esos falsos doctores se arrogan el derecho de juzgarlos, cosa que esta reservada a Dios, Rom_12:19; 1Pe_2:23, etc.

II Pedro  2,11
NOTAS

2:11 Om. (Vulg. ): «en presencia del Señor».

II Pedro  2,12
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_49:13-15 [Sal_49:12-14]

II Pedro  2,13
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:12

NOTAS

2:13 Var.: «Se complacen en entregarse al libertinaje a plena luz».

II Pedro  2,14
NOTAS

2:14 Var. (Vulg. ): «de la mujer adúltera».

II Pedro  2,15
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:11; Núm_22:2+; Apo_2:14-15

NOTAS

2:15 Var.: «Beor», ver Núm_22:5.

II Pedro  2,16
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_22:28-33

II Pedro  2,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:12-13

II Pedro  2,18
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jud_1:16

NOTAS

2:18 Se trata de las «almas débiles», 2Pe_2:14, que parecían haber vuelto de sus extravíos, 2Pe_2:20, y que en gran número seguían a los falsos doctores, 2Pe_2:2.

II Pedro  2,19
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_8:34; Rom_6:16-17

NOTAS

2:19 La fe en Cristo engendra la rectitud de conducta y la verdadera libertad, Rom_6:15+; Stg_1:25+; 1Pe_2:16. Por el contrario, los herejes, con pretexto de libertad, se libran de la ley moral, ver Jud_1:4. Pero el pecado es una esclavitud, ver Jua_8:34; Rom_6:16-17.

II Pedro  2,20
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_12:45 p

NOTAS

2:20 No los falsos doctores sino los cristianos a quienes han seducido.

II Pedro  2,21
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_11:2+

NOTAS

2:21 Sería mejor ignorar la fe, Jud_1:3, con todas sus exigencias, que abandonarla.

II Pedro  2,22
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_26:11