Tobías 11 Biblia Jerusalén (1998) | 19 versitos |
1 Cuando llegaron cerca de Caserín, que está frente a Nínive,
2 dijo Rafael: "Tú sabes bien en qué situación dejamos a tu padre;
3 vamos a adelantarnos nosotros a tu mujer para preparar la casa, mientras llegan los demás."
4 Prosiguieron, pues, los dos juntos. El ángel le dijo: "Toma contigo la hiel." El perro seguía detrás de ellos.
5 Estaba Ana sentada, con la mirada fija en el camino de su hijo.
6 Tuvo la corazonada de que él venía y dijo al padre: "Mira, ya viene tu hijo y el hombre que lo acompañaba."
7 Rafael iba diciendo a Tobías, mientras se acercaban al padre: "Tengo por seguro que se abrirán los ojos de tu padre.
8 Úntale los ojos con la hiel del pez, y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamas de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz."
9 Corrió Ana y se echó al cuello de su hijo, diciendo: "¡Ya te he visto, hijo! ¡Ya puedo morir!" Y rompió a llorar.
10 Tobit se levantó y salió a trompicones a la puerta del patio.
11 Corrió hacia él Tobías, llevando en la mano la hiel del pez; le sopló en los ojos y abrazándole estrechamente le dijo: "¡Ten confianza, padre!" Le aplicó el remedio y esperó;
12 y luego le quitó con ambas manos las escamas de la comisura de los ojos.
13 Entonces él se arrojó a su cuello, lloró y le dijo: "¡Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos!"
14 Y añadió: ¡Bendito sea Dios! ¡Bendito su gran Nombre! ¡Benditos todos sus santos ángeles! ¡Bendito su gran Nombre por todos los siglos!
15 Porque me había azotado, pero se ha compadecido y ahora veo a mi hijo Tobías. Tobías entró en casa lleno de gozo y bendiciendo a Dios con toda su voz; luego contó a su padre el éxito de su viaje, cómo traía el dinero y cómo se había casado con Sarra, la hija de Ragüel, que venía con él y estaba ya a las puertas de Nínive.
16 Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios, lleno de gozo. Cuando los de Nínive lo vieron caminar, avanzando con su antigua firmeza, sin necesidad de lazarillo, se maravillaron. Tobit proclamó delante de ellos que Dios se había compadecido de él y le había abierto los ojos.
17 Se acercó Tobit a Sarra, la mujer de su hijo, y la bendijo diciendo: "¡Bienvenida seas, hija! Y bendito sea tu Dios, hija, que te ha traído hasta nosotros. Bendito sea tu padre, y bendito Tobías, mi hijo, y bendita tú misma, hija. Bienvenida seas, entra en tu casa con gozo y bendición."
18 Todos los judíos de Nínive celebraron fiesta aquel día.
19 También Ajicar y Nabad, primos de Tobit, vinieron a darle la enhorabuena.

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Introducción a Tobías

LOS LIBROS DE TOBÍAS, JUDIT Y ESTER

Introducción
Los tres libros de Tobías, Judit y Ester se ponen en la Vulgata a continuación de los libros históricos. Algunos manuscritos importantes de la versión griega siguen este mismo orden, pero otros los colocan después de los Escritos sapienciales. Forman un pequeño grupo que se distingue por varias características particulares:

No tienen un texto del todo seguro. El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha perdido. San Jerónimo se había servido para la Vulgata de un texto «caldeo» (arameo) que ya no poseemos. Pero, en una cueva de Qumrán, se han descubierto los restos de cuatro manuscritos arameos y de un manuscrito hebreo de Tobías. Las versiones griega, siríaca y latina representan cuatro recensiones del texto. Las dos más importantes son: la de los dos manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino (A), por una parte, y la del Códice Sinaítico (S) y la de la antigua versión latina, por otra. Esta última recensión, apoyada ahora por los fragmentos de Qumrán, parece la más antigua y es la que sigue la presente traducción, sin dejar de acudir a los demás testigos.

También se ha perdido el original hebreo del libro de Judit. Es dudoso que esté representado por ninguno de los textos hebreos que circularon en la Edad Media. Los textos griegos se nos ofrecen en tres formas notablemente divergentes. La Vulgata, a su vez, presenta un texto muy distinto: parece como si San Jerónimo se hubiera limitado a revisar alguna traducción latina anterior con la ayuda de una paráfrasis aramea.

El libro de Ester presenta una forma breve, la hebrea, y otra larga, la griega. Del texto griego existen dos recensiones: el tipo común de la Biblia griega y el divergente de Luciano de Antioquía. La versión griega añade al hebreo los siguientes complementos: sueño de Mardoqueo, Est_1:1 a-r, y su explicación, Est_10:3 a-k, dos edictos de Asuero, Est_3:13 a-g y Est_8:12 a-v, oraciones de Mardoqueo, Est_4:17 a-i y de Ester, Est_4:17 k-z, otro relato de la gestión de Ester ante Asuero, Est_5:1 a-f y Est_5:2 a-b, un apéndice que explica el origen de la versión griega, Est_10:31. San Jerónimo tradujo estas adiciones a continuación del texto hebreo (Vulg. 10:4-16:24); en la presente traducción las hemos dejado en el lugar que les corresponde en el texto griego, en cursiva y con numeración especial.

Entraron en el canon de las Escrituras. La Biblia hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit ni tampoco los aceptan los protestantes. Se trata de libros deuterocanónicos que la Iglesia católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época patrística. Muy pronto fueron leídos y utilizados y figuran en las listas oficiales del Canon: en Occidente, a partir del sínodo romano del 382; en Oriente, a partir del concilio de Constantinopla llamado «in Trullo», el 692.

Las secciones griegas de Ester son asimismo deuterocanónicas y tienen el mismo historial que Tobías y Judit. El libro hebreo era aún discutido por los Rabinos en el siglo I de nuestra era, pero luego tuvo gran aceptación entre los judíos.

Tienen en común un determinado género literario. Estas narraciones tratan con mucha libertad la historia y la geografía. Según Tobías, el anciano Tobit en su juventud presenció la división del reino a la muerte de Salomón (el 931), Tob_1:4; fue deportado con la tribu de Neftalí (el 734), Tob_1:5 y 10; y su hijo Tobías no murió hasta después de la destrucción de Nínive (el 612), Tob_14:15. El libro supone a Senaquerib sucesor de Salmanasar, Tob_1:15, omitiendo el reinado de Sargón. Entre Ragués, situado en la montaña, y Ecbátana, en medio de la llanura, no habría más que dos días de camino, Tob_5:6, cuando en realidad Ecbátana se hallaba mucho más alta que Ragués (a 2.000 metros de altura) y los kilómetros que separaban a ambas ciudades eran 300. El libro de Ester ofrece un marco histórico más seguro: se describe correctamente la ciudad de Susa, así como algunas costumbres persas. Asuero, transcripción hebrea de Jerjes, es un personaje conocido, y el retrato moral del rey está en armonía con lo que nos dice Herodoto. Con todo, no concuerda bien con la política tolerante de los Aqueménidas el decreto de exterminio de los judíos que Asuero se aviene a firmar; y aún es menos probable que haya autorizado la matanza de sus propios súbditos y que 75.000 persas se hayan dejado matar sin resistencia. En la épocas del relato, la reina de los persas, esposa de Jerjes, se llamaba Amestris y la historia general no deja espacio para Vasti ni para Ester. Si Mardoqueo hubiera sido deportado en tiempo de Nabucodonosor, Est_2:6, habría tenido ciento cincuenta años en el reinado de Jerjes.

El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía. La narración se sitúa bajo «Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive», Jdt_1:1, cuando en realidad Nabucodonosor fue rey de Babilonia, y Nínive había sido destruida por su padre Nabopolasar. A su vez, la vuelta del Destierro bajo Ciro se presenta como algo que ya ha tenido lugar, Jdt_4:3; Jdt_5:19. Holofernes y Bagoas tienen nombres persas, pero hay también alusiones claras a ciertas costumbres griegas, Jdt_3:7-8; Jdt_15:13. El itinerario bélico de Holofernes, Jdt_2:21-28, es un reto a la geografía. Al llegar a Samaría, cree uno hallarse en terreno más firme y se multiplican los nombres de lugares. Pero muchos nombres son desconocidos y suenan extrañamente; la misma ciudad de Betulia, que es el centro de la acción, no puede localizarse en un mapa, pese a las aparentes precisiones topográficas de la narración.

Estas sorprendentes libertades sólo se explican suponiendo que los autores han querido escribir algo que no es una obra de historia. Es probable que se basen en hechos reales, pero es imposible determinar de qué hechos se trata, ahogados por el relato al que habrían servido de pretexto; relato que es la obra propia de los autores y contiene su mensaje. Lo que importa, pues, es determinar la intención de cada libro y deducir de él la enseñanza que contiene.

El libro de Tobías es una historia de familia. Tobit, un deportado de la tribu de Neftalí, piadoso, observante, caritativo, queda ciego en Nínive. Su pariente Ragüel, en Ecbátana, tiene una hija, Sarra, que ha visto morir sucesivamente a siete prometidos, muertos la noche de las bodas por el demonio Asmodeo. Tobit y Sarra, cada cual por su parte, piden a Dios que les libre de esta vida. Dios hará que los dos infortunios y las dos plegarias engendren una gran alegría: envía a su ángel Rafael, que guía a Tobías, hijo de Tobit, a casa de Ragüel, hace que se despose con Sarra y le proporciona el remedio que curará al ciego. Es una narración edificante, en la que cobran notable relieve los deberes para con los muertos y el consejo de dar limosna. El sentimiento familiar se expresa con emociones y encanto. Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del matrimonio, que preludian el concepto cristiano. El ángel Rafael manifiesta y encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo instrumento él mismo es. Así, el libro invita a reconocer esta Providencia cotidiana, esta vecindad de un Dios bueno.

El libro se inspira en modelos bíblicos, especialmente en las narraciones patriarcales del Génesis; literariamente se sitúa entre Job y Ester, entre Zacarías y Daniel. Tiene puntos de contacto con la Sabiduría de Ajicar (ver Tob_1:22; Tob_2:10; Tob_11:18; Tob_14:10), obra apócrifa cuyo argumento se remonta por lo menos al siglo V a. C. El libro de Tobías parece haberse escrito hacia el año 200 a. C., acaso en Palestina y probablemente en arameo.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_46:28



NOTAS

11:4 «el perro» B, Vet. Lat.; «el Señor» S (en una redacción corrompida). -«seguía detrás de», var.; «corría delante». En el sir., lo que Ana ve llegar por el camino antes de advertírselo a Tobit es el perro. Igualmente la Vulg. (Tob_11:9): «Entonces el perro, que les había acompañado en el viaje, se adelantó corriendo y, haciendo oficio de mensajero, daba muestras de alegría moviendo la cola.»

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_33:4; Gén_45:14; Gén_46:29-30; Luc_15:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:18


NOTAS

11:14 Tob_11:14 según Vet. Lat.: el griego alarga las bendiciones por ditografía.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:39; Tob_13:2

NOTAS

11:15 «con toda su voz» Vet. Lat., ver Tob_13:6; «con todo el cuerpo» S.

NOTAS

11:19 B, Vet. Lat. y sir. añaden: «Y las bodas prosiguieron durante siete días y se le hicieron muchos presentes»; y Vulg.: «Y celebrando banquetes por espacio de siete días, tuvieron todos grande alegría».